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lunes, 27 de mayo de 2013

Jaime Espinal, personaje del mes en La Bobada Literaria

Para los que no se habían dado cuenta, el apellido de este blog es Literaria. Por eso, y porque los literatos también vemos televisión, nuestro personaje del mes es un viejo conocido de esta salsa de redacción. Con ustedes: Jaime Espinal, el multimediocre más atrevido de Colombia desde Aura Cristina Geithner.

La Pantera Rosa, una vez llegó a África, se extinguió.


Como no encontramos nada en Wikipedia, tuvimos que irnos hasta África para construir este perfil, que complementamos con información del Canal Baba de Caracol y una selección de videos. Así se define el Jaime Espinal colombiano:

Ha ganado varios premios como escritor y dramaturgo. Tuvo la fortuna de poder montar una de sus obras en Nueva York, lo que ha marcado su vida. Actualmente vive en Bogotá.



Se considera una persona analítica. En el 2003 vivó en Phoenix haciendo su práctica profesional y de ahí surge su primera novela. “Open the window pa que la mosca fly”.



El tiempo libre lo es todo para él. Practica el fútbol y el Kick Boxing, es soltero y no tiene hijos. Dice no tener ninguna debilidad que le impida ganar el Desafío y sus principales armas son el control, la creatividad ilimitada y la inteligencia adaptativa.



Los investigadores de Sopa de Caracol, además de su pésima redacción, pasaron por alto un detalle muy importante: hace tres años, Jaime Andrés llegó a una final de infarto en el reality más trascendental que ha tenido Colombia, El Desafío Literario, en el que los personajes más irrelevantes del país –es decir, los escritores– lucharon a muerte para demostrar que en este país la gente no lee porque la televisión es mejor que la literatura. En el penúltimo capítulo, Espuñal fue eliminado por posar en ropa interior, pero su espíritu sigue vivo en este blog, que siempre será su casa editorial estudio. Por eso le hacemos este sinsentido homenaje. Uno tan grande como este texto de Jorge Franco sobre él y su segunda novela, del que reproducimos el siguiente fragmento:

Este es un libro que siempre le llegará tarde a quien lo lea porque nos hemos negado a aprender de la experiencia ajena. Más bien está destinado, después de leerse, a convertirse en un categórico e inevitable Te lo dije.

Si lo dice Jorge Franco, que por lo visto no aprende ni de las experiencias ajenas y se la pasa viendo reality shows, estamos seguros de que esa novela no merece ser leída. Mucho menos después de saber cómo se llama: No es una historia de amor, casi como una canción de Bon Jovi y, casi, como un libro de Efraím Medina, lo que nos demuestra la arrolladora creatividad de Espinal, Tolima. Pero buscando una fuente con más credibilidad que el autor de Rosario Tijeras, llegamos a una página web de Barcelona que dice que el retador más chocoloco del Desafío es mucho más genial de lo que todos pensábamos.

Además de escritor, es actor y, aparte de escribir, administrar y enamorarse una vez por semana, lo demás es puro teatro. Es centro delantero los lunes y los martes a las 10 de la noche. Lleva el pelo largo y se toma la sopa con cuchara.

O bueno, no es tan genial, si lo fuera se tomaría la sopa con tenedor. Lo que queda claro del merengón de las letras, es que se trata de todo un artista de pan integral: administrador de empresas, cantante, actor, escritor, bailarín, vendedor de minutos a celular, dramaturgo y casanova, Jaime ha hecho de todo, hasta hablar de sí mismo en tercera persona:

Con frecuencia Espinal se sienta en un murito a trasbocar Bukowski.

Se rumora que es modelo de pintauñas y que vende productos Avon pero la verdad es que la versión paisa de Efraím Medina –que, a su vez, es la versión costeña de Bobowski– siempre fue una persona muy creativa, tanto que se puso piercings y se hizo un peinado para parecerse a David Bisbal y cada día se disfrazaba de un estereotipo diferente –metalero, peluquero, pandillero– para demostrar que era un tipo muy polifacético. Como es tan ingeligente, en algún momento tuvo la brillante idea de escribir un libro, con tan mala fortuna para la humanidad que se ganó un premio y hasta se lo publicó Ediciones B de Bobada. Luego Editorial Planeta lanzó su segunda novela y, claramente, no la leyó:



—Entra tú —le dice Rave y la jala de la mano que detiene la puerta Le rodea la cintura La empuja contra la pared del ascensor La aprisiona con la fuerza justa Le roza los labios Le acaricia el pelo con fuerza contenida Le restriega la mano por la cara Por el cuello Por las tetas Por el vientre Por la cintura Por el culo Por detrás de los muslos Por delante Por la vagina y ahí para. Aprieta un poco. Ahí se queda. Mira a la Romero en los ojos y la ve abandonada a las ganas, al placer, a sentir. Sabe que no hay nada que los pueda parar ahora. Ella también sabe. Le manda la mano a la verga y la siente dura detrás del pantalón. Eso la acaba de perder en el vórtice sin frenos del sexo con Rave y en lugar de decir No Jorge, no, para, espera, no, ven, hablemos… le zafa el botón del jean Diesel, le saca la verga y le hace un blow job que este man se quiere morir.

Como pueden ver, E. L. Jaimes Espinal es un tipo de lo más original, pero todo tiene una explicación:

No es una historia de amor es un libro trasgresor. No respeta la estructura habitual de la narrativa, viola deliberadamente las normas gramaticales y ortográficas, no hace caso de los cánones de la novela, y no es pornográfico (aunque algunos digan lo contrario). Pero ¿acaso podría esperarse otra cosa del estilo exótico y provocador del autor?

Si fuera un escritor tan aplicado como Antonio García Ángel, su cuenta de Twitter sería más que un compendio de retuits y máximas de Chopra, pero Espinal Tap está muy ocupado con su carrera de cantante:



También de director:



Y de superhéroe:



Como fracaso, Jaime ha sido todo un éxito, tanto que hasta le hicieron una entrevista en CÑÑ, y mantiene al aire la única página web más fea que este blog. Por eso, de corazón, le deseamos lo mejor en su paso por el Canal Baba de Caracol y esperamos que se gane ese Desafío: no nos cabe duda de que un reality es lo más lejos que ha llegado un escritor colombiano.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 10: Puto final, finales de novela

Las sorpresas en La lucha de la bobada no terminan. Cuando todo parecía indicar que quienes iban a abandonar la casa editorial estudio eran los apaisados o los corronchos, nuestra impresionante masa votante (veinte personas) terminó inclinando la balanza en contra de los calañas. Abandonados por sus tutoriales, Mario Vargas Llosa y Nahum Montt, Coño García y Alejandra López escribieron un cuento que no alcanzó ni para recordar lo peor de Andrés Caicedo y, por eso, hoy se despiden del Desafío Literario con un amargo sinsabor a Colombia es pasión.

Coño dijo que “esto es injusto, porque si ustedes se ponen a mirar, en todas las pruebas fui el menos votado; pero no me importa, lo mejor es que pude conservar mi Rolex entre toda esa mano de ladrones”. Mientras tanto, López, algo sentida, afirmó que “menos mal se acabó esto porque ya me cansé de que hablen mal de mí y de que descalifiquen a mi novela ubicándola injustamente en conteos como el de los peores libros del año en revistas tan poco confiables como SoHo”. Después de escuchar una versión en salsa de “hay una luuuuz, en algún lugaaar…”, los calañas se fueron a tomar Aguardiente Blanco a una tienda aledaña a la casa editorial estudio, llorando al ritmo de las coreografías de excelentes orquestas de salsa caleñas como La identidad y La misma gente .

Con ellos afuera, llegó la hora de la verdad: los productores del reality decidieron jugársela por una prueba que demostrará, sin dudas, el ta lento de nuestros concursantes a la hora de terminar sus sobras maestras: Puto final, la última frase. Ahora sí quedará clara la incompetencia de nuestros competidores.

El jurado, integrado por Juan Manuel Santos (JMS) y el General Naranjito (ON) –expertos en poner punto final a la vida de los colombianos– fue vehemente y, desde el inicio, descalificó a Juan Ensuncho y Eduardo Bechara porque “sus libros, claramente autopublicados, ni siquiera se pueden considerar libros. No entendemos cómo les permitieron pasar el casting sin tener obras de verdad. Ahora, los disfrazaremos de guerrilleros y los daremos de baja como se merecen”. ¡Señor, sí señor! Por supuesto, nadie los va a extrañar, pero queríamos deleitarnos más con sus vómitos literarios. En un capítulo sorprendente, esta eliminación masiva cambia radicalmente el rumbo del programa.

Como no queremos tener problemas políticos y que nos metan a la cárcel por desobedecer órdenes a través de Blogger, ahora sí, deléitense con estos sabrosos putos finales y voten por el mejor puto final para que abandone la casa editorial estudio la próxima semana:

Efraím Medina, “Ojos verdes, pierna dorada” de Cinema Árbol.
“Tal vez las cosas no mejoren, pero al menos albergo la esperanza de que cada vez serán peores”.
ON: Efraím será mal escritor, pero desde su primer libro probó tener una voluntad inquebrantable. ¡Adelante, mequetrefe!

Fernando Vallejo, Mi hermano el alcalde.
“¡Se la vendo!”
JMS: Pues no se la compro. Este comunista homosexual recibió un premio de Hugo Chávez. Lo único que merece es la hoguera.

Gabriel Ruiz-Navarro, Sin dirección.
“Y cuando desperté, la Gata todavía estaba ahí”.
ON: Esta frase podría ser un cuento. Muy original.

Jaime Espinal, Open the window para que la mosca fly.
“¡CORTEN!”
JMS: Por supuesto, poner “FIN” como la gente normal hubiera sido muy poco chocoloco, ¿no?

Jorge Franco, Melodrama.
“Que vos y yo ya estamos muertos”.
ON: Pero nosotros no los matamos. Lo juro sobre la Biblia.

Laura Restrepo, Delirio.
“Cuando me levanté al otro día Agustina ya estaba vestida y llamaba al aeropuerto a confirmar la hora de llegada del vuelo de México, Aguilar se pegó una ducha demorada, se arregló la barba, se peinó lo mejor que pudo teniendo en cuenta que el crecimiento del pelo aún no había subsanado los estragos ocasionados por don Octavio el peluquero, se puso una camisa blanca y rebuscó entre los cajones hasta que encontró una vieja corbata roja que estaba seguro de tener en algún lado, Me veía rarísimo, dice Aguilar, jamás he usado corbata y no tengo un saco apropiado, en todo caso ahí estaba yo con mi corbata roja y hasta me eché por primera vez un poco de esa agua de colonia que ella siempre me regala, Cuando Aguilar bajó, Agustina pasó varias veces frente a él sin decirle nada…”
Nota de La Bobada: Cuando iba por esta parte, nuestro digitador vio que faltaba aún media página para que la frase terminara y, ofuscado, dijo que si queríamos que siguiera escribiendo eso le íbamos a tener que empezar a pagar y que “también tampoco”.
ON: Y dale con la Saramagia, siento magia. Seguramente la frase terminaba con algo tan terrorista como esa corbata roja que menciona en alguna parte del predicado.

Mario Mendoza, Cobro de sangre.
“…la conciencia de estar vivo, la inmensa dicha de existir, de ser una brizna de materia revoloteando por el universo antes de perderse en los desconocidos laberintos de la eternidad”.
JMS: Creí que Angela Becerra ya había salido del reality. Realmente Mario es muy conmovedor.

Santiago Gamboa, Perder es cuestión de método.
“Era una buena idea”.
ON: No, en realidad sus libros son una pésima idea.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Desafío literario. Capítulo 9: cuentos cortos de ideas

No podía ser de otra manera: las crudas revelaciones sobre sus aberradas relaciones con las palabras dejaron peor parada a Ángela Becerra que su fijación por aparecer descalza en las fotos. No sólo nadie lloró mientras se la llevaba un ángel, sino que ante los rumores de que la producción estaba pensando en organizar a los concursantes en grupos por regiones, los escritores caleños celebraron la partida de esta fetichista de las letras tomando Aguardiente Blanco. Como se la llevó un ángel de amor, no podemos asegurar si volverá a atender su asadero en Sutamarchán, La becerrada de Ángela, o si volará a Barcelona a seguir intentando convertirse en la versión femenina y aún más precaria de Paulo Coelho. Entre los productores quedó una duda, ¿quiénes votaron por ella? Todo parece indicar que hay una masa lectora que la considera digna de estar fuera de nuestro absurdity, un grupúsculo de seguidores que ya han leído todas las sandeces de esta verdadera angelita perversa.

En cuanto a los rumores, en efecto, para captar rating entre las madres cola de familia y los desplazados que residen en la blogósfera, los productores de El Desafío Literario tuvieron la brillante y original idea de reunir por regiones a los escritores. Lo iban a llamar "la lucha de las regiones" pero corrían el riesgo de ser demandados por Garracol, entonces decidieron seguir con su pegajoso subtítulo: La lucha de la bobada. Así, los equipos quedaron conformados de la siguiente manera:

Los capitalistas:
Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Eduardo Bechara y Laura Restrepo.

Los corronchos:
Efraím Medina, Gabriel Ruiz-Navarro y Juan Ensuncho.

Los calañas:
Antonio García y Alejandra López.

Los apaisados:
Jaime Espinal, Jorge Franco y Fernando Vallejo.

Y el primer desafío regional es un verdadero reto a estos autores: la prueba de cuentos cortos regionales. Aunque en todos los equipos hubo problemas de convivencia, los concursantes finalmente se pudieron poner de acuerdo y componer unas piezas colectivas que le aportarán su poco grosor a la historia de nuestra literatura y al sabor "Colombia es pasión" de Papas Margarita. Los resultados, como siempre, son sorpresivos e impactantes y reúnen todo el ta lento de estos genios, condensados más que la leche condensada. A continuación, los cuentos cortos de ideas, junto a cortos resúmenes de cómo fueron sus cortos procesos de creación y cortos comentarios con el corto criterio de la primera dama de la literatura en televisión, Clara Elvira Ospina (CEO), a quien el diluvio cogerá con un libro de Íngrid Betancourt debajo del brazo.

Los capitalistas
Cuando todo parecía indicar que sus enormes egos no los dejarían entenderse, pasó lo impensado y sus genialidades se juntaron casi de inmediato, lo que en palabras de Gamboa fue como si "hubiéramos entendido que pertenecemos realmente a un nivel superior". Bechara, como de costumbre, paso inadvertido, sacando a relucir que alguna vez hizo un taller de literatura y que La Movida Literaria le hizo un perfil. Sus paisanos, ganadores de premios que así no tengan respeto al menos dan MUCHO dinero, hicieron lo que hace el resto del mundo: lo ignoraron. El resultado es una pieza que muestra la oscuridad subterránea de la urbe, con los conflictos existenciales y la desesperación de quien no sabe escribir más que clichés.

Infierno abismal
Llegado al abismo de su propia vida en medio de la poderosa certeza de una muerte lenta y seguro de que ni aún muriendo se libraría de sus demonios internos y de la incertidumbre de vivir en un mundo sórdido y agobiante, el periodista Ernesto Bernal Narváez miró hacia abajo. Era profundo y desesperado, como una arteria-alcantarilla que atraviesa la ciudad por debajo y recibe todas sus miserias. Sentía el olor dulzón del basuco y pensaba que era mejor vivir en Pekín. O en París. O en un delirio.
–¿Qué quieres de mí? –gritó de pronto como un demente en un elevado estado de locura y esquizofrenia. Como un demente que no pudiera determinar el más leve resquicio de felicidad o cordura.
No se podría saber a ciencia cierta a qué o a quién le gritaba, pero se sentía una poderosa presencia. Tal vez lo predijo una bruja de la Caracas con 39 o sólo fue un sueño incitado por la infinita sucesión de cigarrillos Pielroja o quizá haya sido la cabeza blanca y llena de canas de su madre moribunda en un lecho de muerte en el que la parca tocaría su puerta con su llamado mortal.
El abismo era el puente de la 53 con 30, con vista a la universidad que lo expulsó por sus ideas revolucionarias en medio de un complot contra todo lo que sonara inverosímil, el puente sobre el que él mismo había dicho en las noticias que era el destino predilecto de los suicidas bogotanos.
Al día siguiente su mismo noticiero informó que un hombre anónimo de 43 años, de aspecto cansado y con un rictus de locura en el rostro, se había tirado del puente de la 53 con 30. Ese era su abismo.

CEO: El cuento bogotano es una mezcla perfecta entre el talento de Laura Restrepo para construir frases largas y saramágicas, la poderosa percepción del mundo de las tinieblas de Mario Mendoza –y su capacidad para redundar hasta el cansancio– y lo fácil que le salen las palabras a Santiago Gamboa. Bechara no se nota, porque sólo aportó lo de la noticia que escuchó sobre los suicidas, pero puede ser como cualquier otro aporte.

Los corronchos
El proceso de los costeños fue más complejo. Mientras Juan Ensuncho Bárcena proponía la creación de un poema de cuatro estrofas que demostrara la belleza de su poesía –no entendió que el concurso era de cuento–, Ruiz-Navarro pensaba en escribir algo menos formal y contemporáneo, tan original que recordara al jamás fusilado Roberto Bolaño, y Efraím Medina proponía un desnudo grupal con un mal peluqueado. Su falta de madurez terminó, sin embargo, encontrando la forma de unificar a estas prometedoras promesas de nuestras letras y letrinas. El resultado es un relato mágica y arriesgadamente desordenado por Ruiz-Navarro, salpicado de la habitual crudeza y descarnado irrespeto a las instituciones de Medina –en este caso, el Biblioburro–, que tiene como protagonista a un bucólico y Bárceno poeta (al que, sin embargo, parece que finalmente no le dieron mucha cabida).

Biblioburro y yo
Al principio todo era un juego. Póngale la cola al burro, se llamaba, y lo jugábamos en las fiestas infantiles. Fue muchos años después, un día en el que ya me había bajado la bragueta y estaba presto a arremeter con mi verga de veinticinco centímetros, cuando entendí que justamente ese juego era el que nos había llevado a la deliciosa costumbre de comer burra. O de comer burro chancleteado, como habíamos visto a nuestros padres hacer. Ahora también estoy listo a arremeter, a meter, a ponerle una vez más la cola al burro. Porque muchos años antes, antes de ahora pero después de los otros, también había encontrado mis otras dos pasiones: la lectura, el ron y la poesía. También descubrí mi propensión a fracasar. Pero un buen día me di cuenta de todo lo que importa en la vida, no joda: la gestión cultural era la alternativa, un festival de cine o una serie de blogs, pero en medio de la gestión encontré una novedosa iniciativa de la alcaldía: el biblioburro, un asno tan intelectual que carga libros –y seguro ha leído más libros que yo–. Al principio era un juego. Ahora es mi vida, mi musa, mi amor y mi biblioteca. Mi Biblioburro chancleteado. Esta es la razón de mi poesía.

CEO: Qué belleza tropical. Parece escrito por un García Márquez posmoderno –y no me refiero a Safran Foer–, alguien que siente el calor de nuestra costa pero también ve su perspectiva intelectual –y no me refiero a Óscar Coñazos–. Ciro Guerra podría hacer una película con este cuento, yo le consigo el patrocinio (o latrocinio) en RCN.

Los calañas
Los caleños empezaron en desventaja por ser apenas dos. Y Antonio García –conocido en el mundo de las revistas como Toño y en la casa editorial estudio como Coño– y Alejandra López –que no sabemos cómo le dirán, excepto por alguien que le dice Aleloca– no se entendían. Además, no tenían nada que escribir sobre su Cali natal porque lo que vivieron ahí no fue nada comparado con sus patoaventuras en la Javeriana y la Sabana de Bogotá. La solución, por supuesto, adaptar un lugar común de la cultura caleña a los conflictos del hambre contemporáneo, que inicialmente se iba a llamar Cold Cold Cali pero al final cambió por aquello del calentamiento global. Ni Vargas Llosa le contestó a Coño ni Nahum Montt a López, así que se las tuvieron que arreglar solos. Pobrecitos.

Se me corrió el champús
Andrés Caicedo juega todo el día ping pong. Es Rata en el horóscopo maya pero hubiera querido ser León en el horóscopo chino. Ping pong. También le gustan la salsa y el cine. Lluvia o nieve. Nuestra ciudad, Cali. Cold Cold Cali. La ciudad del destino raro y la sangre fría para soportar su calor y su crueldad diaria. A veces super rumbera a veces super violenta, depende de la época del año, depende de cómo se esté moviendo la merca. Lluvia o nieve. Caicedo tiene que organizar una fiesta de disfraces para su cine club, pero también debe lidiar con una aventura doméstica y misteriosos hallazgos en su correo electrónico. Ping pong.
Ahora Caicedo está escuchando a Radiohead en el iPod y a Héctor Lavoe en el computador. Lluvia o nieve. Ping pong. Quiere salir a deambular las calles de la ciudad, pero su mente se mueve al ritmo del ping pong. El calor subió con los incendios forestales en los alrededores de Cali. Y no hay aire acondicionado. Ping pong. Las nubes de Pance forman figuras en el cielo del norte de Cali que oscurecen algunos días, Vargas Llosa las llamaría nubes calidosas. Caicedo tiene una amante inglesa, Nahum Montt la llamaría Lucy. Ping pong. Yo amo a Lucy y amo escribir cuentos sobres las nubes. Caicedo se emborracha, Caicedo escribe, Caicedo es Alberto Fuguet, Caicedo soy yo, pero yo vivo en Bogotá. Ping pong.

CEO: Este cuento toma lo mejor de este par de jóvenes escritores: la frescura del champús con la universalidad de los romances extraconyugales. El correo electrónico, la metaliteratura de las nubes, Radiohead, ¡qué actual! Un descubrimiento. Yo les daría un Rolex y un premio para que sigan escribiendo. Pero que no publiquen, por favor.

Los apaisados
Fernando Vallejo se negó a escribir con sus coterráneos. Dijo que "Jorge Franco es un pobre mariquita sin carácter y Jaime Espinal un granuja insignificante, y por eso no van a ser capaces de decir la verdad sobre este paisito de mierda y ese valle de lágrimas e infamias gobernado por un liliputiense bellaco salido del mismo valle de lágrimas e infamias llamado Antioquia". Finalmente, un extraño acuerdo detrás de cámaras –que incluyó una dotación permanente de perros y perritos callejeros–, hizo que Vallejo cambiara su amargura por una extraña felicidad y que Franco y Espinal se salieran con la suya: escribir juntos y sin la opinión de Vallejo un relato de amor desesperado.

No es una historia de Tijeras
Como a Rosario le pegaron un chicle en el pelo mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de las tijeras. De ahí en adelante desconfiaba de cada llamada telefónica.
- Quién era? - le pregunta a Sick mientras se toma su 7 UP.
- Era la peluquera, que me quiero hacer un peinado raro! - responde mientras se pinta las uñas y mira con angustia un reloj Bobado que siempre marca las cinco y diez. Entonces Sick recordó cuando la conoció, en medio del éxtasis de una fiesta de pepas. Su cuerpo su cara su pelo te amo su chicle en el pelo su manera de bailar te amo su forma de reventar la bomba del chicle te amo su mirada feroz su alegría sus putas llamadas telefónicas te amo sus aretes gigantes sus putas llamadas telefónicas su sangre dos merengones por mil su pelo te amo. Su sangre, y en esta casa siempre son las cinco y diez. Lo peor es que esta no era una historia de tijeras.

CEO: La mejor historia de amor desesperado desde Lulito. Suponemos que, desde que tiene metro, Medellín debería ser la capital del mundo, así que este cuento no necesita hablar de la ciudad, sólo de un amor universal. La experimentación y la ruptura de las normas gramaticales es tan original que se debería pronunciar "orinal", dos palabras que riman con Espinal. Podrían hacer un trailer para este cuento, porque para moña aún le falta pelo. O película.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 7: érase una vez

La lucha de la bobada, igual que la lucha de clases, continúa: poéticos lagrimones surcaron por los párpados de Luis Fernando Charry tras su salida de este reality. Los demás concursantes admitieron estar afligidos también: la oportunidad de lagartearle a un editor nunca sobra, más aún cuando el editor trabaja en una editorial para libros de mesa de centro y puede pagar jugosas sumas por redactar dos parrafitos sobre cómo se ve Colombia con granangular –la respuesta, por supuesto, es "como un cuadro de Fernando Botero"–.

A la salida de la casa editorial estudio, Charry –que se ganó los remoquetes "Charro" por parte Juan Diego Mejía, "Cherry" por parte de Jaime Espinal y "Churri" por Jorge Franco–, admitió que lo que más le duele es "tener que volver a esa maldita editorial, porque Benjamín me está presionando para que publique el nuevo libro de Patricia Castañeda y eso implica, prácticamente, tener que escribirlo yo".

Pero como diría Robinson Díaz en cualquier telenovela de Dago García, unas veces se gana y otras se pierde. Esta vez, los ganadores fueron Antonio García (es su segunda impunidad, merecida después de decir "travesía doméstica"), Gabriel Ruiz-Navarro (el más joven de los concursantes) y Jaime Espinal (a quien el público cada vez ve más cerca de la final). Además de ellos, nuestro visitante número 8000 se ganó un retrato firmado por 8000 y, al número 9000, le dimos el Flickr de 9000 para que entienda por qué preferimos a 8000. Siguiendo con el Desafío Literario, aún con tres jugadores impunes –lo que significa que no pueden votar por ellos–, en la siguiente prueba participaron todos, pues los libretistas consideraron injusto que los teleinvidentes se perdieran de sus aportes al siguiente delikatessen literario: "Érase una vez: mi primera línea".

Por supuesto, se trata de una selección de la primera línea, hasta el primer punto, de algunas obras de nuestros concursantes. El jurado estuvo conformado por Cameo Jiménez, reputado bloguero y editor de la revista El Maloliente –rebautizado por muchos como "el José Gaviria de las letras colombianas"– y Gabriel García Márquez, propietario de un Café Ramón Valdés en el barrio La Candelaria, ahí mismo donde queda un edificio de ladrillos que sólo sirve para ir a orinar cuando los baños de la Luis Ángel están muy ocupados.

Los resultados y sus comentarios son presentados a continuación, iniciando con el escritor Mauricio Becerra, que por su deliciosa frase inicial no podía faltar en esta prueba y fue invitado cordialmente por la producción.

El factor Solano, Mauricio Becerra
"Ensopado de los pies a la cabeza, Solano maldice la lluvia que cae sobre la ciudad".
Esta primera palabra es un homenaje a lo más bello de nuestro idioma.

Hot Hot Bogotá, Alejandra López
"Santiago abre fosas comunes y encuentra en ellas trozos de lo que alguna vez fueron seres humanos completos".
Por suerte no empieza describiendo a la ciudad, pero sí nos habla de la dura realidad. Igualmente, los jurados queremos recalcar en la segunda línea de esta no-vela: "Santiago es antropólogo forense y perro en el Calendario Chino, aunque a él le habría gustado ser tigre".

De los amores negados, Ángela Becerra
"Esa mañana Fiamma se había soñado con un arcángel de alas suavísimas que le iba llevando por los aires y ella reía a carcajadas sueltas".
Este libro va por la edición 29. Gracias a él, Becerra ha cautivado indiscutiblemente el público femenino y uno que otro ser humano políticamente inclasificable. Inclasificable no por lo marica (a un marica no le molesta que le digan marica), si no por andar leyendo maricadas de niñas. Y una pregunta: ¿qué es una carcajada suelta?

Recursos humanos, Antonio García (fuera de concurso)
"Los pensamientos de Ricardo Osorio se habían encarrilado en el tic tac".
¿En qué estaría pensando Vargas Llosa cuando escribió esto?

Unos duermen, otros no, Eduardo Bechara
"El día que conocí al Albatros murió mi hermano".
Con esta misteriosa frase, se abre una de las novelas más absurdas en la historia de este absurdo país. Para deleitar a los teleinvidentes, el jurado recomienda seguir este link. El primer párrafo incluye bajada por la Jiménez y otras delicias urbanas. Menos mal no le dio por metaliteraturiar algo como "El día en que lo iban a matar, conocí al Albatros" (aunque le hubiera quedado mejor).

Cinema Árbol y otros cuentos, Efraím Medina
"Estoy sentado en el retrete cagando".
La apertura del cuento "El encanto de Tere" es, sencillamente y sin mucho más que agregar, muy "Efraí Made". Eso sí, hay que valorar el uso de "el retrete" en lugar de "la taza". Sin duda, le da al conjunto de la frase un aspecto mucho más sobrio y elegante.

El desbarrancadero, Fernando Vallejo
"Mierda".
Vallejo nunca describió mejor toda su obra que con esta palabra, con la que además abre uno de sus libros más reiterativos. Mierda: toda una visión del inmundo.

Sin dirección, Gabriel Ruiz-Navarro (fuera de concurso)
"Llegué a La 19 después".
La ciudad, oh, la ciudad.

Open the window para que la mosca fly, Jaime Espinal (fuera de concurso)
"En este entrampado el personaje sufre a veces de desordenes de caracter y transtornos de personalidad".
Como todo un maestro contemporáneo, este merengón de las letras nos muestra su calidad inigualable para construir a un protagonista desde la primera frase. La originalidad del suyo es notable. Tan notable como el exquisito arcaísmo "entrampado", con el que seguramente el autor consigue "entrampar" sin ninguna resistencia al indefenso lector. Claro que tal vez le pareció muy "normal" y "aburrido" el participio "entramado", que claramente tiene más que ver con la palabra "personaje". Claro que puede haber otras razones: ¿Error de tipografía?, ¿recorte de personal editorial en ediciones B?, ¿orgasmo por presión directa de la próstata?

Rosario Tijeras, Jorge Franco
"Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte".
Este cejón bonachón estudió Literatura en la Universidad Javeriana, donde enseñan en primer semestre la relación entre Eros y Thanatos. Franco durmió durante toda la carrera. Y nunca ha dado un beso.

Todo pasa pronto, Juan David Correa
"Hoy cumplí diez años y no hubo fiesta de cumpleaños".
Es mejor asegurar al lector desde la primera frase. El escritor tiene derecho a valerse de cualquier argumento. Dar vergüenza ajena intentando provocar lástima también se vale, aún con la sutil sonoridad de la frase.

El poeta en el hotel, Juan Ensuncho
"Aquí voy
Sin querer queriendo
Rumbo a mi propio nacimiento"
Un hermoso verso del poema "Camino", de este gamino de la literatura. Los jurados sugieren entregarle un premio honorífico por inspirarse en Chespirito para crear sus versos: Bobo Horroris Causa.

Delirio, Laura Restrepo
"Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación del hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera".
¿Así o con menos puntuación? ¿Así o más Saramaga? Bienvenidos al realismo saramágico.

La ciudad de los umbrales, Mario Mendoza
"Hace unos años escribí el siguiente párrafo con respecto a la ciudad, en un relato corto que terminó ingresando a la lista de fracasos literarios de los que se compone mi vida".
En esta primera frase de su primera novela, Mario Mendoza demuestra que él es el verdadero artista vidente de su obra: ¿de qué otra forma iba a saber a esas alturas el rotundo fracaso que iba a ser cada uno de sus libros?

Hotel Pekín, Santiago Gamboa
"Esta historia comienza en un vuelo de la United Airlines que despegó del aeropuerto JFK de Nueva York con rumbo a Pekín sin contratiempo alguno, pues las condiciones climáticas y atmosféricas resultaron ser óptimas, con el higrómetro y los indicadores de presión en su mejor grado, los frentes de aire frío bajo control, sin crear demasiados surcos en el aire, y un viento suave y tibio que, sobre todo, indicaba una deliciosa tarde de otoño, como al inicio de aquella célebre novela alemana".
Qué delicia.
Wie schön.

viernes, 23 de octubre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 3: Libro al viento

Gabriel Ruiz-Navarro en el lanzamiento de su novela Sin Dirección

Con lágrimas en los ojos tras la salida de Juan Diego Mejía –causadas por los gases lacrimógenos disparados por el ESMAD a la casa editorial estudio, debido al disturbio que causó el club de ventiladores, Fan Club Ruin–, inició la segunda semana del Desafío Literario: La lucha de la bobada.

Antonio García y Mario Mendoza, ganadores de la prueba de impunidad de la semana pasada, celebraron su triunfo y dijeron que era mejor que el Rolex y el Planeta que ganaron respectivamente en años pasados. Sin embargo, Toño García –o ‘Coño’, como lo llaman cariñosamente sus compañeros– lamenta que la cucharita se le perdió después de tomarse la foto. La envidia brotó como acné en la cara de Santiago Gamboa, quien aún no aprende el método para perder.

Una escalofriante prueba de impunidad recibió a los concursantes en la mañana del viernes: Libro al viento: lanzamiento de novela. Ubicados en la pista de lanzamiento de bala de la Escuela de Infantería, los escritores tuvieron que demostrar que, además de hígado, un verdadero escritor debe tener jefe de prensa. Para comprobar la técnica y el alcance de los lanzamientos, que debían llegar a la librería que se instaló en el batallón sólo por este día, el Desafío convocó un jurado conformado por Nahum Montt y Fernando Gómez Echeverri. El primero aceptó encantado y aseguró que empezará a preparar su novela El Espinal y la Margarita, inspirado por este sorprendente reality; el segundo vino para ver si aprende a lanzar novelas, ya que su ópera prima, Salta chicharro, sólo la conocieron y reseñaron sus amigos.

La primera en lanzar fue Ángela Becerra, quien, gracias a la falta de peso de sus novelas, alcanzó a golpear la librería. La misma suerte corrieron Alejandra López, Eduardo Bechara y Luis Fernando Charry, pero sólo este último se ubicó dentro de la librería, pues los otros dos carecen de las palancas para entrar a una de verdad.

Efraím Medina lanzó su libro pero sus genitales quedaron al descubierto, por lo que fue amenazado automáticamente para salir del Desafío. Minutos después, Fernando Vallejo dijo que no le importaba la prueba, que él no tiene que demostrarle a nadie que es mejor que los demás, que eso está claro, que qué hijueputas le iban a hacer si no eran más que pedos y relinchos de caballo, malparidos colombianos, todos en este país son una chusma infecta, que… finalmente, el jurado lo descalificó por connivencia, luego de que amenazara con lanzar a sus perros en lugar de un libro. Vallejo, furioso, lanzó su pasaporte y se alejó de la pista maldiciendo al jurado.

Gabriel Ruiz-Navarro lanzó Sin dirección pero, por falta de fuerza, su libro no alcanzó a llegar a la librería. Al igual que él, Jorge Franco y Margarita Posada se quedaron cortos, muy cortos.

Llegó el turno de Jaime Espinal y un montaje de música de Trópico Esmeralda, videoarte, plumas, teatro, luces, rifas, juegos y espectáculos hizo que el público se olvidara de la literatura; cuando todos se encontraron asqueados por la baja calidad del show, pidieron que se detuviera y descubrieron que, con un poder planetario, la obra de Espinal había llegado a la librería, dejando al joven autor con una ventaja notable sobre sus competidores.

Juan David Correa lanzó su obra, pero los jurados no lo notaron porque Todo pasa pronto; sin embargo, dicen que el libro aún se encuentra a $2.000 en La Gran Manzana de la Calle 72. Algo parecido sucedió con Juan Ensuncho, que jura e insiste que sí tiene un libro, que lo lanzó en la mismísima Cueva de Barranquilla, que hasta algún lector de La Bobada Literaria dice que tiene una copia. Para que dejara de ensunchar, los jurados fingieron creerle y lo dejaron seguir en el reality.

Laura Restrepo se puso a hablar mal de la Iglesia Católica, siguiendo el reciente ejemplo de Saramago, y lanzó la novela Caín –original del Nobel portugués– diciendo que ella la hubiera podido escribir.

Por su parte, Santiago Gamboa lanzó Necrópolis pero le pegó en la cabeza a Correa, según él, de forma accidental; tras una inspección, el jurado descubrió que todo se debe a que alguna vez Arcadia publicó una reseña negativa de uno de los indudablemente excelentísimos libros del genial Gamboa. De esta manera, el representante internacional de la bobada se convirtió en el tercer descalificado y candidato a la eliminación de la casa editorial estudio.

Por último, William Ospina no alcanzó siquiera un metro de distancia en su lanzamiento: la densidad de su obra, que acumula siglos de la historia más pesada, la hizo físicamente imposible de lanzar. Así, se convirtió en el cuarto amenazado.

Durante toda la prueba, Mario Mendoza estuvo meditabundo y abstraído, mientras que Coño García aprovechó para dormir el guayabo que lo aquejaba. Volvieron en sí cuando Aura Cristina anunció que el ganador de la impunidad era Jaime Espinal, por hacer el lanzamiento más bobo en la historia de las letras y letrinas nacionales. Es por eso que, a partir de este momento, se abren las urnas de La Bobada Literaria para que ustedes, bobísimos lectores, escojan quién de los cuatro amenazados por connivencia debe salir de la casa editorial estudio.

jueves, 8 de octubre de 2009

La gala de los Premios La Bobada Literaria fue un rotundo Éxito

Anoche, Gustavo Carne de Pavo se engalanó con la primera entrega de los Premios La Bobada Literaria. Sabíamos que la competencia con los Premios Shock era bastante reñida, pero logramos convocar a más celebridades que la revista más leída de la caca editorial de El Espectador: incluso la misma Carolina Guerra –presentadora de esa otra gala– vino a visitarnos. También contamos con la presentación de Kike Vivaldi en lugar del mañé Mauricio & Paloadentro que cantó en los Shock.

Al final, nuestra ceremonia tuvo momentos conmovedores y épicos, como si fuera una novela de Paulo Coelho pero menos inverosímil. La Bobada Literaria ya cuenta con más de 2000 visitantes, según el contadorcito que se encuentra al final, aunque tuvo casi tanto abstencionismo como la consulta del Pollo Democrático y apenas 50 juiciosos lectores hicieron escuchar su voz. Siguiendo con el paralelo de los Shock, así como ellos dicen que tuvieron medio millón de votos, nosotros tuvimos más de 600 (claro, usamos su táctica: sumamos el número de votantes de cada categoría y listo, nos volvemos mágicamente populares).

Los ganadores se fueron felices como lombrices con sus estatuillas en forma de tapabocas y dieron sentidos discursos. Los perdedores también salieron contentos: Federico Arango Camembert, la segunda cabeza más brillante del Bestiario del Balón, afirmó “no me importa haberme quedado sin el galardón, estoy seguro de que todos los presentes somos unos perdedores”.

Al recibir el premio a lo más triste de la televisión, el alcalde de Bogotá, María Eugenia Rojas, afirmó que “en la Alcaldía trabajamos arduamente, día a día, por demostrar que no hacemos nada, y Canal Capital es una de las pruebas fehacientes de ello”; después intentó ponerse el tapabocas pero lo introdujo por el lugar equivocado y agradeció a CityTV por quitarle el poco rating al canal de Bogotá, que próximamente animará los viajes en Transmilenio.

Por su parte, Shakira envió un aullido telefónico, pues se encuentra muy ocupada en Miami grabando el video de su canción “Boba” –compuesta especialmente para nuestro blog– y agradeció el galardón a la peor actriz extranjera con un acento entre argentino y cubano pero, definitivamente, nada colombiano.

Desde el Palacio de los Deportes, la revista Shock agradeció de corazón la entrega del Premio Fhock a la única revista de música, pero los problemas de redacción de su editor tántrico hicieron imposible entender el discurso. Igualmente, en la caca por cárcel de Yedes Medina, el Ramoncito de la opinión, Daniel Samper Ospina, nos envió las fotos que censuró su revista –unas más repugnantes que las que publicó– como agradecimiento al premio David SinSuegra a la portada más fea.

En la reñida categoría a la peor película colombiana, finalmente El ángel del acordeón se llevó el Óscar Golden y donó 10 toneladas de Arroz Diana blanco extra puro para la fiesta que seguiría a continuación. La mayor ovación del público se escuchó cuando Juanes, en persona, se robó el premio César López al benefactor más ladrón, y el único que aplaudió fue Ensuncho, pero desde los premios Shock. Por el contrario, la gente salió a fumarse un cigarrillo mientras los integrantes de Dr. Krápula –uno disfrazado de Manu Chao, el otro de hippie de los sesentas, el otro de Kurt Cobain y el otro de Mercedes Sosa– cantaban la versión de “El pibe de mi barrio” que acaban de adaptar con el nombre de "El pibe de mi playa" para el nuevo comercial de Frutiño.

En un grotesco espectáculo para la promesa jamás cumplida, El Festival Maloliente le arrebató por poquito el tapabocas a los concursantes del Factor X, pero al final los invitó a participar de su próxima edición, que cada año será más X. Muy similar fue el desenlace de la categoría al intelectual del año, en el que tuvo que intervenir la misma Isabella Santodomingo para que Juanes y el Juglar del Zipa dejaran de decirse improperios que no podemos plasmar en este serio y elegante blog. Desgraciadamente, Jaime Espinal se quedó con los crespos hechos –y con las uñas y el rimel–, pero se desquitó cantando en la tarima junto al Menino Velásquez y un remedo de Trópico Esmeralda peor aún que la banda de verdad.

El palo de la noche fue para Sara Corrales quien, a pesar de haber recibido varias nominaciones, sólo se llevó el premio Naty Botero al músico menos talentoso, entregado por la misma Naty que vino corriendo de su excelente presentación en los Shock para participar en nuestra fiesta. Aprovechamos para darle también a Naty Botero un tapabocas con la esperanza de que las dos cierren la boca de por vida.

Aura Cristina Geithner recibió el tapabocas a lo más miedoso del año, entregado personalmente por Chucky García, en su cubrimiento para Enanews. Minutos después de un fallido intento de cantar por parte de la “actriz” “colombiana”, Andrés Hoyos y Harold Alvarado Tenorio subieron fraternalmente a recibir el premio Fernando Vallejo, entregado por Virginia Vallejo, a la polémica más boba del año. Ambos intentaron hablar pero les ganó la timidez y prometieron escribir sobre este galardón en sus próximas cartas abiertas.

Gustavo Cerati no pudo venir a la gala, pero desde su apartamento en el Chicó envió su saludo de agradecimiento por el premio Björk al artista más sobreestimado. Entre otras cosas, dijo “sé que Sosa Stereo fue una versión floja de The Police, pero seguiré trabajando para que mi carrera solista sea aún más aburrida”. Los afrointegrantes de ChocQuibTown, indignados, salieron del recinto rapeando que iban a crear los premios chocoanos de la música, que llamarían los Premios ShockQuibTown y que celebrarían en Vinacure, que les queda cerca de la casa en Chapinero y del que acababan de anotar el teléfono de la pancarta gigante en la que anuncian que sirven para fiestas y matrimonios. Por su parte, los de Calle 13 revelaron que ya no van a comprar casa en Bogotá, aunque prácticamente viven acá, porque pensaban que los colombianos los consideraban "reguetón inteligente", no una excusa para poder bailar reguetón.

Los organizadores de la marcha contra Chávez agradecieron el importante reconocimiento a La Bobada del Año y nos invitaron a marchar contra los zancudos de Melgar el próximo mes. Ya hay más de un millón de bobos inscritos en el grupo de Facebook “Yo también odio que me piquen cuando voy a piscinear a Melgar” y todos están dispuestos a poner en su lugar a los molestos mosquitos.

Por último, Uribito nos quitó el gran premio La Bobada Literaria a toda una vida de bobadas –por el que hemos trabajado todo un mes–, partiendo el corazón literario de Juan Pablo Plata y afirmando que “este premio me garantizará un ingreso seguro y demuestra que la JuCo –Juventud Conversadora– nunca perderá su vigencia. Larga vida a Álvaro Uribe Vélez”. Tras su discurso, José Galat juntó las manos en un gesto que no supimos si interpretar como un aplauso o como su posición para orar por que Uribito se resbalara y perdiera el galardón, sin saber que a todos los nominados les teníamos reservado un tapabocas entregado por el mismísimo Juan Carlos Vargas, que no sabía cómo ponerlos porque le dijimos que se trataba de premios de consolación.

martes, 22 de septiembre de 2009

Premios La bobada literaria (segunda parte)

La idea era publicar la segunda parte de nuestros nominados a los Premios La Bobada Literaria el próximo lunes. Pero como no tenemos más ideas para nuevas entradas, nos pusimos a trabajar horas extra con nuestros jurados (aunque a Acné Scaf, o como se escriba, prefirimos pedirle su opinión por teléfono) y acá presentamos, de una vez por todas, la segunda parte de unos galardones que, desde ya, son más famosos que los $114.000 que entrega Almacenes La 14 en Cali y más codiciados que los de la Fundación Mismo Periodismo. Además, como parte de nuestra alianza con la revista Shock, ampliamos el plazo de las votaciones hasta el 7 de octubre. Las fotos y la crónica de nuestros premios aparecerán al día siguiente.

8. Además de proponerlo en la terna al miniministro de Cultura –junto a Gary Coleman y a Guri Guri–, creamos el premio Pirry al personaje más sobreexpuesto. Los nominados son:
- Sara Corrales, la Amparo Grisales del nuevo milenio.
- Dr. Krápula, que sólo le falta salir en un comercial de Frutiño.
- Íngrid Betancourt, que debería volverse a autosecuestrar.
- El Bestiario del Balón, el blog más antiecológico de la historia.
- Marlon Moreno, el Robinson Díaz que hace de malo.

9. Robamos con la literatura, así que decidimos entregar el premio Juan Álvarez a la promesa jamás cumplida. Los nominados son:
- Los ganadores de Factor X, que después del programa no han hecho ni el ridículo.
- Ciro Guerra, que reinventó el realismo mágico pero con más clichés que el verdadero realismo mágico.
- Excusa2, que se creyeron los Banksy colombianos y no llegaron ni a Bob Ross.
- El Festival Malpensante 2009, al que no vino nadie y terminó convertido en "Andrés Hoyos y sus amigos".
-El escenario para conciertos en Bogotá, porque es una muestra de lo que va a pasar con el metro.
-La revocatoria del mandato de Samu L. Moreno, porque se terminó pareciendo a las promesas del mismísimo alcalde.

10. No es porque sea feo, pero vamos a dar el premio Chucky García a lo más miedoso del año. Los nominados son:
- El regreso musical de Aura Cristina Geithner, a quien después de "La negra Celina" le dio por las rancheras.
- El libro Hombre con hombre, mujer con mujer: Colombia gay, de Francisco Celis Albán, porque debió quedarse en el clóset.
- La nueva película de Dago García, no importa cómo se llame ni de qué se trate: da mucho miedo.
- La inmerecida fama de Don Tetto, la versión tercermundista de Blink 182.

11. Comprometidos con difundir la profundidad del pensamiento en Colombia, creamos el premio Isabella Santodomingo al intelectual del año. Los nominados son:
- Juglar del Zipa, por su prolífica producción de tweets.
- Juanes, por su compromiso con Cuba y con poblar un poco más al mundo.
- Jaime Espinal, por ser cada día más multimediocre.
- Jota Mario, no importa el apellido –Arbeláez o Valencia– porque igual es un sabio.

12. Como somos tan irrelevantemente irreverentes, creamos el premio Fernando Vallejo a la polémica del año. Los nominados son:
- La revista El Malpensante vs. Harold "El Varado" Tenorio, cosas de intelectuales burgueses.
- 8000 vs. 9000, arte harto.
- Beatriz González vs. Simón Hosie, una lavandería cultural.
- Sara vs. la esposa de Robinson, una telenovela de la vida real.

13. Para que no nos digan provincianos, inventamos el premio Björk al artista más sobreestimado. Los nominados son:
- Ciro Guerra, que ya va por el segundo strike.
- ChocQuibTown, una sola canción con veinte nombres distintos.
- Stieg Larson, que si estuviera vivo no sería famoso.
- Calle 13, la excusa para quienes querían bailar reguetón pero se avergonzaban.
- Gustavo Cerati, que debería dedicarse de una vez por todas al diseño.

14. Se acerca el final, así que acá tenemos el premio a La Bobada del Año. Los nominados son:
- El artículo del tipo del tapabocas en SoHo, la cúspide del periodismo zonzo.
- El referendo, bien sea el de la re-reelección o el del agua, por ser otro atraco a mano alzada.
- La versión de "Auto Rojo" de Don Tetto, por hacer de una mala canción una pésima canción.
- La marcha contra Chávez, porque es más inútil que marchar contra el cáncer de seno.
- La respuesta de la Señorita Antioquia, lo peor de la elocuencia para responder a preguntas estúpidas.

15. Finalmente, presentamos el Gran Premio La Bobada Literaria a toda una vida de bobadas. Los nominados son:
- Juan Pablo Plata, por La Movida Literaria.
- Édgar Gómez, por cambiarse el nombre a Marcelo Cezán inspirado en la obra Los marcelos, de Paul Cézanne.
- José Galat, porque es casi centenario y no se deja de bobadas.
- Uribito, porque más bobo que ser Uribe es querer serlo.
- La Bobada Literaria, por ser más boba que La Movida Literaria.

Vote en todas las categorías en la columna que está la derecha, en donde además están las mismas de ayer y unas tantas de antiayer.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Maestría en Manitas Creativas

En un país donde los escritores saben muy poco de literatura pero, claramente, no saben nada sobre cómo escribir, La Bobada Literaria asume el compromiso de ayudar a las futuras generaciones para que no tengan que leer las risibles Rosario Tijeras, Satanás, Justos por pecadores o cualquiera de los libros de Germán Castro Caycedo. Por eso, convencidos de que éste será el texto más citado por las profesoras de escuelas rurales y distritales que ya no saben qué más hacer con aquel remoto escrito de García Márquez, Por un país al alcance de los niños, presentamos a continuación el pénsum del Taller de Manitas Creativas La Bobada Literaria, con el fin de apoyar la educación de los nuevos guanabís y los artistas de pan integral. La cuidadosa selección de los docentes busca generar la definitiva aniquilación de los mismos.

Efraím Medina Reyes: "Inicio, desnudo y desenlace". 1 crédito.

Mario Jursich: "Erre con erre cigarro y otros trabalenguas para niños". 2 créditos.

Marianne Pond´s: "Escribir para producir arcadas". 1 crédito.

Jorge Franco: "La novedosa técnica del flashblack". Total descrédito.

Nahum Montt: "El Tiempo, El Espacio y El Espectador: grandes fuentes de inspiración". 2 créditos.

Jaime Andrés Mansalve: "Música para mis calzones". 1 crédito.

Gusta Bobo Lívar: "Sin tetas no hay paja rusa". 1 cerdito.

Santiago Gamboa: "Si escribir no es negocio, recurra a la diplomacia" y "Diplomacia para escritores". Sin réditos.

Jaime Espinal: "El spandex en la literatura". Crecido.

Mario Mendoza: "Cómo posar para las fotos mirando al infinito". 1 crédito. Y "Un pelo blanco y lleno de canas y otras incongruencias para ganarse el Premio Planeta". Crédito bancario.

Ricky Ricón Silva Romero: "Cómo escribir novelas sin salir de la casa (de los papás)". Crédito vitalicio.

Laura Restrepo: "Cómo escribir igual a los jurados y ganarse los premios". Todos los créditos.

Cameo Jiménez: "Lo breve, si breve, dos veces breve". Bolsa de créditos y pasantía no remunerada en la revista El Maloliente.

Patricia Castañeda: "El arte de escribir cuentos con palabras como Nokia". 5 mil minutos de crédito a todos los celulares.

Piedad Dubonnet: "Cómo escribir versos culifruncidos". 1 crédito.

Juan Álvarez: "Cómo ser la eterna promesa de las letras". 1 comparendo en la Secretaría de Movilidad.

Juglar del Zipa: "Periodismo, historia y culinaria". 25 ajiacos.

Antonio García Ángel: "Cómo escribir novelas de Vargas Llosa y llevarse el crédito". El crédito es para Vargas Llosa.

Margarita Posuda: "De este libro no leeré: el arte de ser selectivo". Crudito.

Luz Mery Giraldo: "Casa de citas". Te roba el crédito.

Juan Cagaray: "Referentes cultos para novelas que sólo uno entiende". Si se vende, 1 crédito.

Fernando Gómez: "Salta Chicharro". 1 crédito.

En un gesto magnánimo, La Bobada Literaria permitirá a la Fundación Gilberto Alzate decir que este taller es una iniciativa suya, para que dé la impresión de que en la entidad samuelista se preocupan por hacer algo. También proponemos a los aspirantes líneas de profundización en asocio con el Freud de la Universidad Nacional.