martes, 27 de enero de 2015

Virginia Mayer, personaje del mes en La Bobada Literaria

Como hace meses no publicábamos esta sección, nuestro personaje del mes vale por muchos personajes: novelista a la que le gusta escandalizar, Virginia Mayer es también periodista a la que le gusta escandalizar, tuitera a la que le gusta escandalizar, escritora a la que le gusta escandalizar, fiestera a la que le gusta escandalizar, bloguera a la que le gusta escandalizar, locutora a la que le gusta escandalizar y columnista a la que le gusta escandalizar. El problema aquí es que cree que el escándalo se logra usando palabras como follar, vagina, tetas y verga para referirse a su propia sexualidad, probablemente porque su público se compone de Joségalats y otros miembros de la godarria yuppie colombiana que, como ella, no parecen conocer los libros de Henry Miller ni tener noticias de una liberación sexual que ocurrió hace más de medio siglo.

"Me apasiona la sordidez, como el chocolate", dice Virginia sórdidamente.

La Abeja Mayer sí conoce, en cambio, los libros de Bukowski, que parecen ser su mayor (si no única) influencia. Pudo haberlos descubierto durante sus estudios de escritura creativa, en los que también leyó libros sobre Bukowski pero faltó a todas las clases de creatividad: su novela que no es novela resulta ser una copia (más) de los relatos del famoso borracho. Es decir, Virginia Mayer es como Charles Bukowski pero sin gracia. Eso sí, con muchos amigos que la ayudan a inflarse (literalmente y en sentido figurado) y confirman que para ser una estrella en Colombia sólo hace falta tener mil seguidores en Twitter y que ir a Theantrón te convierte en alguien muy pero muy sórdido y achocolatado, la persona idónea para escribir una columna de sexo. En serio: ser LGBTIJKL no te hace más interesante que cualquier heterosexual. En una entrevista del vanguardista diario Vanguardia Liberal, titulada "La columnista rebelde", respondía con suma rebeldía esta #AlertaBukowski:

¿Ahora las mujeres expresan con mayor libertad su sexualidad en el país?
... Yo lo hago porque como escritora tengo un espacio para expresarme y elijo hacerlo sobre sexualidad, drogas, peleas, etc.

¿Cómo escoge los temas que va a escribir?
... Me gusta escribir sobre personas que viven la vida sin importarles el qué dirán, gente que parece no tener consciencia ni moral.

El inmoral TL de su vida, narrado en Pailaroids –una novela que además de no ser novela tampoco es un libro de memorias–, es más o menos así: su familia es de alemanes que huyeron de los nazis a Uruguay. Por alguna razón que no quedó clara en el libro (o que pasamos por alto por el tedio que nos produjo la lectura), viajaron a Colombia cuando ella era una adolescente mutante que ya había practicado largas sesiones de masturbación con Alf. Gracias a ciertas palancas (guiño, guiño), la jovencita empezó a trabajar con Yulaiket Sánchez Cristo, la mayor celebridad de la radio colombiana, y se fue a vivir a Miami; pero como ese señor es tan guiso y ella tan rebelde y con tanta clase y de mejor país, Virginia se aburrió y se fue para NYC (se pronuncia enwaisí) a trabajar en lo que fuera menos en la radio. Con algunos ahorros viajó por Europa, luego terminó su carrera de escritura en alguna universidad de garaje de Enwaisí y se devolvió para Colombia, la tierra de las oportunidades de esquilmar a cualquier editor diciéndole que uno es tremendo periodista irreverente –lo decimos por experiencia propia–.

Virginia es tan escandalosa que posa sórdidamente para Jet Set, un medio que se caracteriza por su irreverencia y falta de moral. 
“Me apasiona la sordidez, como el chocolate. Me gusta escribir sobre personas que viven la vida sin importarles el qué dirán, gente que parece no tener consciencia ni moral”.

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/entretenimiento/entrevistas/154514-la-columnista-rebelde. Si está pensando en hacer uso del mismo, recuerde que es obligación legal citar la fuente y por favor haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com - Galvis Ramírez y Cía. S.A.

¿Cómo escoge los temas sobre los que va a escribir?
“Me apasiona la sordidez, como el chocolate. Me gusta escribir sobre personas que viven la vida sin importarles el qué dirán, gente que parece no tener consciencia ni moral”.

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/entretenimiento/entrevistas/154514-la-columnista-rebelde. Si está pensando en hacer uso del mismo, recuerde que es obligación legal citar la fuente y por favor haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com - Galvis Ramírez y Cía. S.A.

Desde ahí, el TL de su vida está en Twitter: con orgullosos problemas de sobrepeso trabajó en KienyKé (la revista de Kokoriko) para demostrar que ser columnista en Colombia es más fácil que subirse a un TransMilenio. La fama llegó de inmediato: cientos de tuiteros rascaespaldas (perdón por el pleonasmo) hicieron el cursito de superioridad moral online junto a ella; los mismos progresistas que creen que abortar te hace mejor persona aplaudieron sus acusaciones en contra de una orgía porque, precisamente, la liberación nos dura hasta cuando no encajamos y, ahí sí, podemos ser moralistas, conscientes, reaccionarios y retrógrados. De paso, es supercool hablar mal de Petro sin siquiera escuchar sus argumentos e incluso aplaudir al Procurador –sí: al mismo que las gentes de bien de las redes sociales repudiamos porque no nos deja abortar– por destituir al Alcalde de Bogotá.

Es que si algo caracteriza a una persona inteligente es que alardea mucho de su inteligencia:


Y así… la Bukkakewsky colombouruguaya siguió avanzando, siempre capaz de emitir un juicio de valor más inconsecuente que el anterior, hasta que una editorial indie publicó sin corregir sus tareas de la carrera de escrituras creativas en forma de novela que no es novela ni memorias ni cuentos: Polaroids es simplemente un arrume de anécdotas que, por estar en papel, te convierten en una persona muy importantísima para los otros escritores que están esperando a publicar su novela indie para que tú les ayudes a promocionarla (en Twitter). Esta sobra literaria abre con una cita en inglés de un libro ruso, dice "Rubik's cube" porque es de débiles mentales decir "cubo de Rubik" y abunda en lugares comunes como "la culpa me pesaba como una cruz sobre la espalda", "andaba inflada de excitación como un globo a punto de estallarse" o "seguí gritando como un cerdo en un matadero" (y eso es sólo en el primer capítulo). Pero lo mejor de Pailaroids es que se lee en una sentadilla: dedicarle más de diez minutos a hojearla (resulta imposible leer más de dos párrafos consecutivos) sería un desperdicio más grande que prestarle atención a Miss Universo. Perdón, se dice Misiúnivers.


"Yo he robado, he mentido, he cometido incesto, pero no soy capaz de quitarle el trabajo a alguien", confiesa Miranda Vayer, le versión literaria de Virginia Mayer.

A pesar de la doña gloria literaria (reducida a los ocho compradores de su libro), su meteórica carrera sufrió un meteórico descenso: la despidieron de Kenipaké porque ella los acusó de censura cuando se negaron a publicar unas fotos de ella tocando la verga de Nacho Vidal. Eso no la detuvo en su incansable lucha por la figuración. Con su sofocante sexo, se fue a Todelar porque era muy amiga de Yulaiket Artunduaga pero, como su cargo consistía en ser la Carolina Cruz de su espacio, ella se creía la Mayer Candelo de la radio colombiana. Como buena presentadora de farándula, y a pesar de su orgullosa obesidad, Virginia empezó a hacer dieta con el gentil auspicio de una clínica para bajar de peso. Sin embargo, por alguna razón que fue borrada de Twitter (oh, qué gran pérdida), poco tiempo después fue despedida de Todelar; entonces se dedicó a decir que Artunduaga era un violador de niñas, un guiso y otros adjetivos que le calan a la perfección a cualquier empleador que se atreva a despedirla porque, ante todo, ella es muy irreverente. Tanto pero tanto que posa en la Revista Jet Set diciendo cosas como "a mí realmente me importa un culo el qué dirán, pues nadie me va a pagar la deuda que tengo con el banco de 130 mil dólares por mis estudios". La deuda subió notablemente después del siguiente publirreportaje sobre Viryinia:


Como tantos otros personajillos de la intelectualidad colombiana, Virgin Mobile entiende que lo importante no es ser bueno en lo que se hace, sino saberlo vender (guiño, guiño): por eso, la Aspirina Mayer del sexo se la pasa adulando a la gente importantísima de Twitter, peleando con algunos otros de gran relevancia (especialmente después de adularlos en privado) y no encuentra contradictorio pregonar que la opinión de los demás la trae sin cuidado, aunque si alguien la deja de seguir en Twitter lo primero que hace es llamarlo o escribirle para preguntarle qué pasó.

Aquí, en Jet Set, en una de sus mejores poses de "no me importa lo que piense la gente de mí porque me va me va me vale, me vale todo". 

Tampoco le importa, por supuesto, lo que piense la gente de lo que piensa –o sea de sus trinos– sobre Dios:


De hecho, gracias a su experiencia en el primer mundo, venía preparada para cualquier cosa, excepto el tercer mundo. En la entrevista de Retaguardia Liberal decía: “Me encantan las críticas, las buenas y las malas, bienvenidas todas. Empecé a escribir para KienyKe mientras vivía en Nueva York, y estaba ahí hacía ocho años. Así es que no se me ocurrió cuál sería la reacción de los lectores. Estando tan lejos eso no me importaba. Obviamente esperaba generar polémica, después de todo, estaba escribiendo para el país del Sagrado Corazón”. Lo malo es que el país del Sagrado Corazón queda en el horrible tercer mundo, un infierno lleno de flacas con cerebros de 12 años malparidas brutas que tienen enemigas y que con horribles palabrotas pueden acabar a toda una fortaleza mental con polémico cerebro de 14 años:



Próximamente, además, su TL se actualizará con una obra de teatro en la que demostrará que sus dotes actorales no son sólo para posar de escritora irreverente sino también de actriz:

  
Ahora, pese al nuevo logro profesional, la Abeja Mayer anda deprimida, buscando amor y nadie quiere trabajar con ella, excepto los de la versión chapineruna de Vice, quienes en su afán de encontrar temas loquillos le dieron una columna de sexo que resulta bastante moralista y morronga para una señora que ya está por encima de los 35 años y se las da de progre por andar ventilando sus genitales historias como si tuviera más afán de figuración que Margarita Posada.
Tanto alardea de su vagina que su mayor logro es pregonar que ella de virginia tiene poco y más bien debería cambiarse el nombre a Vaginia: sus experiencias con el extraterrestre de Melmac que vuelve en forma de fichas y sus viajes entre sábanas mojadas (cual poeta de pornosalsa) son sólo unas de las muchas historias con las que ha llenado páginas y más páginas del mismo sonsonete con el que también tiene saturadas sus redes sociales. Y ahí la pose se revela fácilmente: basta con leer una historias o ver una foto de juerga para preguntarse, ¿a cuánto está el humo hoy? Pero eso importa un culo. Porque si algo aprendimos de la Cafiaspirina de Mayer es que teta, follar, coño, sexo, perico, verga, vagina, verga, follar, polla, verga, vagina, verga.

domingo, 25 de enero de 2015

Los mejores momentos de la gala de los Premios La Bobada Literaria 2014

Colombia es la gran ganadora de esta gala: sus autogoles, que el uribismo siga vivo y que Santos se haya reelegido demuestran que este país fue la mayor bobada de 2014.

1. Este año la ceremonia de entrega de los Premios La Bobada Literaria fue en Cartagena, donde se llevan a cabo los eventos más cool de la gente divinamente de Colombia. Por si acaso, aclaramos que este no es otro intento desesperado por ser chéveres: es sólo un paso más en el camino que pronto nos llevará a llenar sus correos electrónicos con peticiones de plata y otras formas de mendicidad naturales en quienes –como nosotros– creen en lo necesario que es su trabajo para el país.

2. El Teatro Heredia hedía al mediodía cuando iniciamos la coronación de las mayores bobadas del país. Jota Mario Valencia, nuestro primer presentador invitado, se puso una peluca y caminó por la pasarela para anunciar al ganador del Premio Emo a lo más triste de la televisión, no sin antes hacer una cuña de su nuevo libro sobre las hamburguesas. El primer puesto fue para La Selección, porque Colombia no se repone de la pobreza de sus triunfos deportivos. Un novelesco Tino Asprilla (no sabemos si el real o el de la telenovela) subió a caballo a la tarima para recibir la estatuilla, a la que alcanzó con uno de sus disparos al aire. Detrás de él, Javier Hernández Bonnett iba por la consolación (guiño, guiño), pues ocupó el segundo lugar en esta categoría por ser el verdadero Corresponsal de Davivienda y se llevó para su casa una casita roja de plástico.

3. Mientras la Seguridad del evento tenía que hacerse cargo de un grupo de la colonia bogotana cartagenera que abucheaba a los organizadores porque la ganadora no fue Bazurto - la telenovela más cachaca sobre le barrio más costeño -, Marianne Pond's Ford bajó de la tarima al anterior presentador porque era su turno de anunciar al ganador del Premio Editorial de Arcadia a la polémica cultural del año, criticar por criticar el libro de Jota Mario Valencia y hacer una cuña de su nuevo libro, una novela que está escribiendo y que no tiene nada que ver con hamburguesas, porque el suyo sí es un libro serio. Después de un discurso de 10 minutos sobre la verdad y la mentira en los medios, del mismo modo y en sentido contrario, anunció que el primer puesto fue para Actualidad Panamericana, que es a El Mundo Today lo que Metástasis a Breaking Bad. Con una máscara de mico, Néstor Morales subió a recibir la estatuilla de la página que mejor ha sabido convertir los mismos chistes de toda la vida en noticia y engañar con ellos a los periodistas (íbamos a decir "periodistas incautos", pero no quisimos redundar) y a gente como Pacho Santos, que no cuenta. El segundo puesto fue un caluroso empate: la estatuilla se repartió entre el comercial del libro de Póker, que demostró que los intelectuales son los extremistas colombianos, y Nicolette Van Dam con sus caricaturas de los futbolistas esnifándose la cal de una cancha, porque sólo faltó que dos colombianos fueran AK-47 en ristre contra la holandesa [En La Bobada Literaria no nos hacemos responsables por la forma en que se haya resuelto la disputa por este segundo puesto. #JeSuisBobada].

4. Lo que vino a continuación parece mentira. El Premio Actualidad Panamericana de periodismo fue entregado por una jubilosa Vicky Dávila a Álvaro Uribe Vélez, por su incansable defensa de la libertad de prensa. El mejor expresidente del mundo subió a la tarima a decir que recibía su premio como "un homenaje a los periodistas en Colombia que no están precisamente recogiendo café". Creyendo que se trataba de otra ocurrencia de Actualidad Panamericana, la audiencia estalló en risas, causando la indignación de Uribe, que quería que la audiencia solamente estallara. A propósito de estallidos, detrás de Uribe venía, como siempre, Fernando Londoño, que se llevó el premio de consolación por la columna apócrifa de Vargas Llosa: no por su falta de ética, sino por querer hacer creer que Vargas Llosa escribía tan feo como Vargas Lleras. Londoño anunció que se quedaría en Cartagena para ver si podía hacerse pasar por el nobel peruano para presentarse en el Hay Festival y Kien&Ké, que perdió porque ya nadie se acuerda de ké era, le hizo una entrevista al respecto.

5. La oportunidad de derrocar a Uribe esta vez fue para Dago García, quien subió a la tarima para presentar el Premio de cine Óscar Golden. Desde ultratumba, Robin Williams vino a recoger el premio para Una noche en el museo 6, lo más cerca que han estado los colombianos de ir a un museo. Gritando un robótico "ve, no seás injusto, ¿oís?, joder", el elenco de Ciudad Delirio protestó por no haberse llevado este gran reconocimiento a la capital mundial de la salsa de tomate.

6. Dago García bajó de la tarima para dar paso a Pacho Santos, quien presentó el Premio La WC a lo más escatológico de la radio. Como era de esperarse, Julio Sánchez Cristo se llevó el primer puesto por regañar al aire a Camila Zuluaga porque ese día su pupila no pautó en Caracol. Desde Lóndon, Julio agradeció el premio que recogió Zuluaga, siguiendo sus órdenes. Gustavo Gómez Córdoba obtuvo el segundo lugar, pero no fue a recoger la estatuilla porque estaba muy ocupado peleando por Twitter y defendiéndose de amenazas imaginarias. La suya fue una ausencia que, como era de esperarse, no se notó.

7. A pesar de sus esfuerzos por amañar las votaciones, Uribe no pudo cambiar el orden de los resultados del Premio "El lugar equivocado" a la campaña del año. El primer lugar fue para Diomedízate, que nos hizo preguntarnos si RCN estaba vendiendo perico. La reacción de la gran perdedora de la noche no se hizo esperar: la loca de las naranjas, nominada por demostrar el verdadero carácter del uribismo, le pegó un naranjazo al corresponsal de Davivienda, que era el presentador de la categoría. Su papá, el general Naranjo, intentó calmarla, pero lo único que paró la lluvia de naranjazos fue la promesa del directivo de RCN que recibía el premio en la tarima: el próximo año le harían una telenovela con el slogan #naranjizate. Pacho Santos, perdedor por su campaña a la presidencia, dijo que por fin alguien lo tuvo en cuenta en una votación. 

8. El Premio The Bobo Run al evento del año fue entregado por la Señorita Colombia, que nadie sabe cómo se llama porque ahora preferimos ver Miss Tanguita. Después de su desfile en traje de baño, le entregó la estatuilla en forma de fotomontaje a Nelson Mandela por Paz sin impunidad, la marcha uribista que demuestra que esa colectividad es la nueva minoría (menos en fotos de otras marchas). The organizators del Bogotá Wine and Food Festival se sintieron very pleased de quedar en el second place con un evento muy importante para the Bogotanians, mientras a los de Arcadia no les importó la derrota de su festival de librerías porque ya estaban afuera tomando Póker. 

9. Con escopetarra al hombro y una camiseta de #SoyIncapaz, César López entregó el Premio Atragantarte Fool Festival a la causa más bobita. Corriendo en tenis último modelo y ropa deportiva a precio de alta costura, las carreras 10K se llevaron el reconocimiento pork pagar por correr te hace mejor persona. El descontento de Andrés Hoyos no se hizo esperar, y de inmediato escribió un mail a su lista de contactos: ¡hay que salvar a El Malpensante aunque nadie nos salva de El Malpensante!

10. Jaime Cerón Alaizquierda subió a la tarima para anunciar el Premio Lápiz de Aserrín a las artes, un galardón que estuvo cubierto por trascendentales discusiones en Facebook que auguran un panorama cada vez más irrelevante para la plástica en Colombia (y no nos referimos a Carolina Cruz). Con pocos votos de diferencia, el ganador fue el afiche de Rock al Parque, porque el plagio nunca pasará de moda. La feria de ferias de arte en Bogotá, en la que hasta una foto de iPhone cuenta como arte (y se vende), quedó en segundo puesto. La estatuilla de plata se podrá conseguir en octubre en ArtBo.

11. Cuando ya no había más platos, James Rodríguez, en calzoncillos, subió a entregar el botín de oro para el más ladrón. Aunque hubiera querido entregarle el premio a su compañero Ronaldo, James se tuvo con conformar con darle el reconocimiento a Álvaro Uribe, a quien se deben los triunfos de Nairo Quintana y Rigoberto Urán. En su discurso (que duró más de 140 caracteres), el expresidente aprovechó para saludar a Andrés Felipe Arias, que –como en el uribismo– ocupó el segundo puesto en esta categoría.

12. El mismísimo Bolillo Gómez fue el encargado de premiar lo más bobo del deporte en 2014. Buena parte de Colombia se llenó de orgullo al ser reconocida con el autogol de oro por haber votado por Álvaro Uribe Vélez al Senado. Tras corear el apellido del mejor ex presidente del mundo, este se levantó y saludó y, desde su silla, vocífero con un megáfono: "este es otro logro de la seguridad democrática". Sin embargo, la celebración fue opacada por un ataque de platos lanzados por Yamid Amat Serna, Martín Santos y Manolo Cardona al palco de los organizadores del evento, pues se negaban a perder un galardón que creían merecer por su maestría en el lanzamiento de platos en el Mundial de Brasil 2014.

13. El turno llegó para que la exniña Mencha volviera a las pasarelas: desfilando junto a la piscina y subiendo las fotos a Instagram, una despelucada Margarita Rosa de Francisco presentó su premio epónimo por hacer pensar al país. Con una gran mayoría de los votos, @ElPatriota se alzó con la estatuilla, por ser un ultraderechista tan hipster que reta a duelos. Todavía en la tarima, @ElPatriota retó al hacker de Zuluaga a subirse a recibir la estatuilla de consolación, porque si es Santos quien chuza ahí sí no es escándalo en Semana. La entrega de las estatuillas puso a pensar a la audiencia sobre este tipo de personajes que hacen penar al país, mientras varios de los más inteligentísimos directores de revistas del país los incluían en su siguiente edición.

14. La exniña Mencha aprovechó que está en una buena racha y se quedó para presentar el Premio Simón Gaviria al intelectual del año. Pronto, un cantante que se hace llamar Maluma tomó el micrófono para agradecer a la ciudad que lo acogía y mostrar orgulloso una bandera de Cartagena patas arriba. Como su mérito para ganar el primer puesto es no entender esa gritadera del jébimetal, la ganadora de la segunda estatuilla y mejor DJ con mezclador apagado, Natalia París, subió para explicárselo. Entonces la innovadora pinchamp3 sacó sus conclusiones: no se sabe bien qué es el jébimetal, pero causa celulitis. Una parte de la audiencia se indignó entonces con la modelo/DJ/empresaria, justo a tiempo para la presentación de la siguiente categoría.

15. Como un zombi atraído por la carne viva, apenas vio las cámaras de transmisión, Arroba Pirry subió a la tarima para presentar el Gran Premio Indignación Tuitera a la bobada del año. El primer puesto fue para el debate paramilitar donde no se podía mencionar al capo de capos, quien se subió de nuevo a la tarima y quiso quedarse ahí por lo menos durante ocho o doce años. Mientras trataban de bajarlo contra su voluntad, Petro no sabía si subir o no a recibir la estatuilla del primer perdedor, por eso de que se va, o no se va, pero sí se va, aunque ya no se va… Luego vino un discurso de Arroba Pirry contra el sistema, contra el mundo, contra todo lo que tiene jodida a la gente de a pie, que sólo terminó cuando toda la gente se puso de pie para pedirle que se callara de una buena vez y dejara de tomar Vive100.

16. La audiencia se estremeció (del aburrimiento) cuando Juan Esteban Constaín llegó a entregar el Gran Premio Juanes a toda una vida de bobadas. La verdad era que todos esperaban al verdadero Juanes cantando cumbia villera. Sin embargo, la dicha volvió a embargar a todo el país: Colombia es la ganadora, por reelegir (esta vez al Senado) a Álvaro Uribe Vélez. Un desinflado Ramoncito (guiño, guiño) lloró como si tuviera 5 años por no llevarse este galardón, a pesar de llevar 15 años haciendo los mismos chistes de cuando tenía 15 años. Martín de Francisco, indignado por no ser reconocido junto a Santiago Moure por haberse inventado la irreverencia, se devolvió para Cali en sus Renault Duster. 


17. Por último, con el auditorio borracho, Luis Carlos Vélez y Pacho Santos subieron a robar cámara para premiar al bobo del año. Después de que, efectivamente, Pacho Santos se había robado la cámara, y como si se tratara de un verdadero reinado, Vélez anunció que las finalistas fueron María Luisa Piraquive, por los malditos lisiados, y María Fernanda Cabal, por mandar a García Márquez al infierno. Dios iluminó a los jurados, que decidieron entregarle la estatuilla (un carné dorado del Centro Democrático –que no es el infierno pero está lleno de pobres diablos–) a Mafe, por su falta cabal de inteligencia.

18. Y así, más aburridos que después de ver los Premios Shock, todos nos diomedizamos y seguimos la rumba hasta hace media hora. La rapidez con la que escribimos este texto no es efecto de la diomedización. 

miércoles, 21 de enero de 2015

¿Usted qué propone? Hoy, Miss Tanguita

Aún no salimos de nuestro asombro por el escándalo causado por Miss Tanguita, un concurso dedicado sin duda a resaltar lo mejor de nuestra niñez. Un país en el que no dejan que la niñez se desarrolle libremente no merece ser llamado país. Por eso, queremos poner nuestro gramito de arena y proponer formas para que este semillero de los nuevos talentos de los reinados nacionales, las secciones de farándula, las revistas como SoHo y Donjuán y los catálogos de acompañantes –sin duda elementos fundamentales en nuestra definición como país– no perezca ante la intolerancia y la ignorancia de aquellos que quieren censurar la libre expresión infantil y estigmatizar a sus promotores, que lo único que pretenden es prestarle un servicio a la comunidad. Estas son nuestras propuestas para construir una infancia mejor, un país mejor:  

1. Cambiarle el nombre a algo más apropiado y arraigado a nuestras costumbres, como Pequeña Señorita Colombia. Y que todos los vestidos sean de Alfredo Barraza.

2. Convertirlo en un programa de televisión. Podría llamarse La Tanga Kids o Pequeña Colombia's Next Top Model, porque los realities con niños son di vi nos.

3. Los patrocinadores siempre validan nuestras prácticas culturales. Así como Cerveza Águila tiene a sus Chicas Águila y eso no cuenta como explotación infantil, algún producto del segmento infantil podría patrocinar a estas niñas. Nuestras asesoras comerciales ya hicieron acercamientos con Chocorramo Mini, Miss Pequeñín y Chicas Alpinito.

4. Convertirlo en un proyecto socialmente incluyente en el que las concursantes sean personas en condición de baja estatura. Así, el evento también podría conseguir el apoyo de la Bogotá Enana.

5. Los jurados y las juradas de este concurso deben ser personalidades del activismo yuppie como Catalina Depordiós, Carolina Sanín y uno de esos tuiteros que se indignan desde la comodidad de su iPhone.

6. Para hacerlo más incluyente y adaptarlo a la cultura colombiana, su convocatoria debe hacerse a través del Ministerio de Cultura y el presentador debe ser Santiago Rivas. También se puede anteponer la palabra Festival para darle relevancia en la agenda nacional.

7. Crear más espacios para promover el talento de las niñas, como la revista SoHo Kids, Miss Tombita y más campeonatos de lucha en el lodo y voleibol playero.

8. Por favor, que alguien piense en los niños.