miércoles, 22 de julio de 2015

¿Usted qué propone? Hoy: Uber

Como siempre que hay una innovación que representa algún beneficio para los usuarios, los taxistas de Colombia hasta ahora han respondido a la llegada de Uber como mejor saben: agrediendo a los conductores, destruyendo sus carros y convocando a paros para entorpecer (más) el tráfico de toda una ciudad. Porque un buen colombiano, por supuesto, nunca buscará mejorar su trabajo cuando puede destruir a la competencia. Lo que esto demuestra, una vez más, es algo evidente: montar en taxi en Colombia se ha convertido en la modalidad criolla de la ruleta rusa mientras habla paja –no confundir con la paja rusa–. Pero nosotros estamos con los taxistas porque usamos sus servicios cuando despedimos a nuestro conductor por sintonizar La W. Y porque somos tan vintage que usamos un BlackBerry de hace diez años y ahí no carga Uber. Después de todo, si la gente se pasa a Uber, ¿a quién le van a adulterar el taxímetro? ¿A quién le van a hacer el paseo millonario? ¿A quién van a agredir por atreverse a cruzar por una cebra cuando ellos vienen por la calle? Por eso, hoy tenemos estas propuestas para la aplicación tecnológica que está sacando al vándalo que todo taxista lleva afuera:

1. Como los pagos en Uber son con tarjeta de crédito pero la idea es que su servicio sea más parecido al de los taxistas, de ahora en adelante los conductores de Uldarico tendrán acceso a todos los datos de la tarjeta de cada uno de sus pasajeros. Para que cobren lo que quieran y cuando quieran. Así, esas soñadas vacaciones en la playa estarán a una clonación de distancia.

2. La mitad de los taxis serán pintados de blanco. De esta forma, los taxistas terminarán agrediéndose unos a otros, y mientras se agreden los pasajeros podrán llegar por una vez a salvo a sus destinos aprovechando la confusión.

3. Servientrega debe convocar a un paro nacional para que cancelen las cuentas de correo como Gmail. Estas aplicaciones son ilegales y afectan los intereses de las compañías de mensajería nacionales.

4. 95% de las veces que alguien quiera pedir un servicio de Uber, le saldrá un letrero que diga “Yo por allá no voy”.

5. Todos los conductores de Uber deben llevar al menos una cruceta o un bate de aluminio.

6. Uber debe adulterar el GPS para que no se pierda esa tradición cultural que es la adulteración de aparatos tecnológicos. No está bien que la empresa cobre lo que diga el sistema, sin que el conductor tenga derecho a expresar su opinión de cobrar más. En Navidad habrá un cargo extra llamado Prämie, para seguir con la onda alemana.

7. El alcalde de Bogotá, Uldarico Peña, tendrá derecho al 80% de las acciones de Uber. Así nadie estará infeliz porque se acaba su monopolio, y esto no representará ningún problema para personajes como Gustavo Petro, incapaces como son de ponerle su tatequieto al verdadero mandatario de la capital.

8. Uldarico Peña será Presidente de la República, sin elecciones ni necesidad de reelección. Con el apoyo de los taxistas, él demostrará que, como muchos claman, sí es posible acabar con la guerrilla a punta de violencia.

9. Con Uldarico presidente Colombia no será ningún remanso de paz, pero al menos se garantizará un aumento del turismo extranjero: este será el destino preferido de todo el que quiera un paseo millonario.

10. Robert De Niro protagonizará la película El conductor de Uber millonario, dirigida por Uldarico Peña y escrita por Dago Norrea García, basada en Taxi Driver.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Pirry, personaje del mes en La Bobada Literaria


En La Bobada Literaria el tamaño sí importa:


En un acto de inclusión a las minorías (literalmente), por primera vez entregamos este homenaje a una persona en situación de pequeñez. Y no solo física. Nombramos a Pirry como personaje del mes también como un reconocimiento a la superación: el que empezó como el pequeño relleno de un programa de relleno –Francotiradores– terminó rompiendo marcas de audiencia en la televisión dominical colombiana, un logro que no se alcanzaba desde que Hi, there, Villa ganara Protagonistas de Novela.

Según él mismo, “Cuando uno es bajito toda su vida, no consigue novia durante su adolescencia, y le toca llamar la atención por encima de todo, eso lo convierte en un enano resentido”. La pequeña historia de Guillermo Arturo Prieto La Rotta cabe en esa frase pero la vamos a alargar como si se tratara de un episodio del programa que lo convirtió en el faro moral de Colombia.

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Todo comenzó en Boyacá hace más de medio siglo. Según Wikipedia, la mayor fuente de información en las investigaciones de alias Pirry, después de estudiar “Zootecnia en la Universidad de la Salle. En 1998 comenzó algunos talleres de arte, como el de Guión y Libreto en la Casa Nacional del Teatro y creación del personaje”. Suponemos que ese personaje al que se refieren es un enanito intrépido concebido para los millenials: en lugar de enfrentarse a becerros y hacer reír a los fanáticos de la fiesta brava, Pitufo Extremo tiene tatuajes y vive libre como el viento, peligrosa como el mar. En un país de mojigatos, que creen que fumar marihuana convierte a las personas en heroinómanas, alguien que se lanza de un avión en paracaídas representa toda una redefinición de la libertad, de los límites de lo humano. Así, haciendo payasadas extremas en la televisión colombiana, Pirry pasó de millenial a transmilenial.

Vuela, vuela, no te hace falta equipaje…

Ante el abrumador y constante éxito de Séptico Día, los creativos creativos de RCN tuvieron una idea: hacerle la competencia a Manuel Teodoro con amarillismo del siglo XXI. Ya no más de ese gastado formato de Primer Impacto o El Espacio, no; lo de hoy es decir hijuemadre, no usar corbata y mostrar que el mundo es un lugar muy peligroso y salvaje, incluso más allá de San Victorino. Teniendo en cuenta que para entonces apenas una ínfima fracción de los colombianos tenía acceso a la televisión internacional, copiaron formatos tan inanes como El cazador de cocodrilos para hacer una versión a la altura del país: muy baja. Con la profundidad investigativa y narrativa de Animal Planet y un sentido del humor heredado de Martín de Francisco –que menosprecia a Colombia por no haber sido colonizada por ingleses y despotrica de todo, como este blog–, este típico iguazo chimbchombiano empezó a hacer expediciones a cumbres borrascosas, abismos, cascadas y zonas aparentemente recónditas e inhóspitas en las que todo se encuentra bajo el control de la producción del programa pero que se ven de lo más de peligrosas, ¿tsí? Y esa fue la cumbre borrascosa de su carrera.

Esto es lo que sucede cuando se confunde libertad de expresión con libertad de excreción.


De repente, al igual que Martín de Francisco, Pirry creyó que estar en un programa de televisión con buen rating le asignaba la misión de un agente de la Fiscalía (y no nos referimos a la página web de chismes) o el poder de un juez de la República. Entonces, su personaje sufrió un punto de quiebre en el que pasó de payaso extremo a extremista de la moral (y la gramática escrita en paracaídas).


Armado con un cajón repleto de frases cursis, juicios de valor pírricos, música melodramática y denuncias al mejor estilo de Los amigos de Bart, el nuevo farito moral entró al Olimpo de los periodistas que creen que los problemas del país se solucionan en los medios, no en la vida real. Y como la (in)mensa mayoría de los colombianos también cree que los problemas del país se solucionan en los medios, Guillermo Simpson se convirtió en un ídolo de cobre. Es que “decir las cosas de frente” consiste en preguntarse al aire “quién responde”, no en ir a pedirle que responda al que debe responder ni en seguir los canales legales: esos no marcan rating ni tienen anunciantes.

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Por supuesto, el pequeño éxito siguió. En medio de la indignación de la semana (recuerden que el próximo domingo tendremos una nueva indignación) se pueden camuflar antigripales, bebidas energizantes, agencias de viajes, ropa deportiva y cualquier producto para un público que no es capaz de diferenciar entre una noticia y un publirreportaje. Si Especiales Pírricos hubiera servido de algo, Colombia no hubiera elegido tres veces a Álvaro Uribe Vélez. De todas maneras, los creativos publicistas del país siguen convencidos de que la juventud del país y la gente de bien –no confundir con la otra gente de bien– se guían por la invendible moral de Pitufo Político.




Y, claro, Pirry sucumbió al gustavogomezcordobismo: esa manía tan común entre los periodistas de creer que se las saben todas y que su opinión es muy importantísima y sus ideas, muy creativisisisísimas.




Pero la gente se cansa hasta de la fórmula del Dolex Gripa, por lo que la fórmula del Manuel Teodoro de las juventudes pensantes fue reemplazada por la indignación en las redes sociales –más inmediata, viral, participativa e irrelevante– y su programa no volvió a llamar la atención como antes. Ni siquiera cuando se convirtió en todo un símbolo uber sexual.


 
Su nombre entró en la lista de superadores personales como Jorge Duque Orinales, su cara se volvió asidua de las páginas sociales como la de cualquier Jessica Cediel, su ropa la vendían hasta en el Tía y hasta a las tías les parecía un tipo insulso dándoselas de irreverente e interesante. Ni con todos los premios TV y Novelas juntos, Guillermo Arturo recuperó su credibilidad.

Sin embargo, a punta de Vive 100, los creativos creativos de RCN tuvieron una nueva idea: conseguir un jefe de prensa competente para regar la bola de que van a sacar a Pirry del aire y, así, generar especulaciones, vender libros y, la más loable de sus metas, volver a llevar a los colombianos a las salas de teatro, que no se llenan para ver pelotas desde La pelota de letras. Ah, y también para que la gente volviera a ver Especiales Pírricos.

En esta nueva y novedosa faceta, nuestro pequeñín especial demuestra que el teatro en Colombia está más muerto que este blog. Y que la gente es tan mala lectora que necesita que el autor de un libro lo adapte al formato de stand up comedy.



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lunes, 27 de abril de 2015

Daniel Samper Ospina, personaje del mes

Ay, ya sabemos: burlarse de Daniel Samper Ospina es como burlarse de Ricardo Arjona. Sus críticas, generalmente a blancos tan inesperados como Álvaro Uribe –el Ricardo Arjona de la política–, lo convierten a él mismo en un blanco tan obvio como Álvaro Uribe. Sus chistes sobre Francisco Santos, y las respuestas de Pachito, son dignas de enemigos de jardín infantil. En fin: su humor es tan excepcional que es celebrado por lumbreras como Vladdo y Gustavo Gómez, quienes forman con él la jartísima trinidad de la autocomplacencia periodística en Colombia. Que Daniel Samper Ospina sea bobo del mes es una perogrullada. Pero, como toda su carrera es una perogrullada, vamos a seguir su ejemplo a ver si así también nos hacemos merecedoras de un Premio Simón Bolívar.

Daniel Samper Ospina demostró su talento desde niño.

Aunque su meteórica carrera se resume en que es hijo de Daniel Samper Pizano, trataremos de profundizar en algo que carece de toda profundidad: Daniel Samper Junior se dio a conocer a través de su alter ego, Ramoncito (el de Dejémonos de vainas), antes de demostrar que las bobadas que decía y hacía el actor que lo representaba en la pantalla eran apenas un pálido reflejo de su posterior realidad. En el colegio de los presidentes de Colombia, de donde también salió su tío Ernesto, dirigió El Aguilucho, el periódico escolar que demuestra que los ricos sí que ríen. Después, empezó a reunirse con sus amigos para discutir columnas de opinión –una actividad tan aburrida que ni siquiera a William Ospina se le podría haber ocurrido– y, algunos chismosos afirman, se dedicó a vender revistas porno entre sus compañeros de clase (social y académica), hechos que lo marcaron para su futuro como cheerleader de opinión, cuentachistes de noveno de bachillerato y director de soft porn. Como buen hijo de periodista, lo maduraron a punta de periódico y muy pronto tuvo su propia columna en Cromos y su espacio para hablar de fútbol en El Tiempo. De ahí, pasó a la prestigiosa Jet-Set, la revista más importante de aviación en Colombia, donde empezó a darse cuenta de que reciclar chistes malos (como los que han leído a lo largo de este blog) es la fórmula del éxito en el país de Andrés López (y Felipe López).

Las ideas de Daniel Samper Ospina, como su pelo, se fueron acabando durante los años hasta prácticamente desaperecer. Y sí: apelamos a un chiste sobre el físico, pero en su honor.

Al frente de SoHo, su medio natural, Jamoncito hizo importantes aportes al periodismo como acuñar el término gurrecito arrechante para referirse a las modelos a las que ponía en portada sin pagarles o empelotar a Yidis Medina y hacerles creer a miles de despistados que eso es innnovador. También descubrió el novedoso método de inflar cifras, preguntando en los estudios de medios si la gente conocía SoHo, no si la leía, para luego salir a afirmar que SoHo era la revista más leída del país después, por supuesto, de Tv y Novelas. Además, reunió en sus páginas a plumillas perfectamente desechables como Efraim Medina Reyes y Jorge Franco, y aunque no pudo hacerles escribir mejor, al menos le arregló la nariz a uno de ellos -quien, en todo caso, no se ha dado cuenta de cuánto apesta-. Su arrollador talento para satisfacer los gustos de pajizos, indignados por-eso-estamos-como-estamos y chistosos de oficina por igual, ha marcado un hito del tamaño de un chito en nuestro perdiodismo:




Tras decidir seguir los pasos del papá, buscó alguna forma de distinguirse: mientras Daniel Samper Pizano trató varios temas durante sus décadas de periodista con sentido del humor, Junior es absolutamente monotemático y chabacano, casi el exacto opuesto del papá. Y el problema no es que sea absolutamente repetitivo. El problema no es que sea absolutamente repetitivo. El problema no es que sea repetitivo. El problema está en que los chistes que no dan risa ni siquiera son suyos: sus columnas sobre la indignación de la hora en Twitter son compilaciones de los chistes de la hora en Twitter. Y no de él, sino de tuiteros sin ninguna gracia (perdón por la redundancia), como nosotros. Es decir, trolls y demás personajes de la nefasta fauna de Twitter que tienen la profundidad de pensamiento de, digamos, Suso El Paspi. En conclusión, ustedes, bobos lectores y tuiteros con más de diez retuits, ya se ganaron un Simón Bolívar. ¡Felicitaciones a todos!

Para la muestra sólo un mojón. Esta genialidad del humor salió el 11 de agosto de 2011:

Por supuesto, a nosotros tampoco nos dio risa, pero a nuestro Jamón Bolívar sí, como lo demostró nueve días después:


Y ponemos ese único ejemplo para que no vayan a demandar al Milli Vanilli de nuestro humor, porque seguro a ustedes también les ha robado tuits. Después de todo, estamos en el país donde todo se hace a espaldas de los demás, sin importar si se trata de recibir dineros para una campaña presidencial o de recibir tuits para una columna en Semana. En lugar de dar más ejemplos (lo que significaría desbaratar cualquiera de sus columnas), sólo queremos recordar que su sentido del humor es tan grande que incluso lo invitaron a un reality:

Este chiste merece un RT, también conocido como "risas pregrabadas".

Milli Samperilli también se ha convertido en el Carlos Calero del periodismo, y se lo puede ver presentando libros chistosísisisisimos, asistiendo a conversatorios profundísisisisisimos y moderando encuentros de egos grandotototes donde lo único que se espera de él es que diga uno de sus chistes de siempre para que la audiencia oiga lo que está esperando y se vaya para la casa pensando que la pasó muy bien. Porque el público culto no ve Sábados Felices, no; va a eventos en el Gimnasio Posmoderno o el Jey Féstival, aunque el contenido en uno y otros termine siendo prácticamente el mismo. Es una cuestión de consumo, algo de lo que el Profesor Samper O entiende muy bien, pues, en competencia con Ricardo Silva, él también publica un libro cada Navidad y/o cada Feria del Libro: el Dago García de nuestras letras y letrinas arruma una cantidad de sus columnas cada año y las publica en forma de libro para que en diciembre tengamos con qué demostrar a nuestras enemistades todo nuestro desprecio. Son tantas sus sobras literarias -las equivalentes impresas de El Paseo, El Paseo 2, 3 y 4- y tan mal editadas, que apenas recordamos una, El club de los lagartos, porque es la que mejor define sus reconocimientos literarios y periodísticos.

¿Qué sería de un escritor sin la mano en la barbilla? Aquí, mientras escribe su columna, una actividad que los demás conocemos como "revisar Twitter".


No nos queremos extender en su fértil carrera editorial. Para identificar su calidad simplemente hay que conectarse a Twitter un domingo y ver los miles de RT de quienes le rascan la espalda o dar una mirada rápida a sus libros en Panamericana, que apenas con la calidad diseñística de sus portadas ya dan lástima. Esas portadas están hechas, por supuesto, por otros #grandes de la superioridad moral online.

Cuenta la leyenda que @DanielSamperO se duerme contando retuits.

Por supuesto, como buen periodicaturista colombiano, nadie puede hacer chistes sobre Dago Samper Arjona (ríanse, porfisss). Es que una cosa es el buen gusto que representa decirle gordo y tragón a Angelino Garzón (y, aun más fino, burlarse del nombre Angelino) y otra es el mal gusto de señalar los predecibles chistes de Samperino, como hicimos en esta entrada que estuvo nominada al Premio Simón Gaviria de Periodismo porque nadie la leyó. Con lágrimas en los ojos (y cuentas bancarias en ceros porque ya nadie nos contrata), debemos contarle al mundo que a partir de ese día nos cerraron las puertas en SoHo. Y pensar que que una vez nos empelotamos junto a otras sextuiteras :,(



Por lo demás, sólo nos queda decir que Raniel Samped renunció a SoHo cuando hasta Donjuán está vendiendo más que la revista porno de Semana. ¡Sálvese quien pueda!


"Ya les vetaron la entrada en la Casa Editorial El Tiempo, ahora olvídense de volverse a empelotar en SoHo".