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lunes, 27 de mayo de 2013

Jaime Espinal, personaje del mes en La Bobada Literaria

Para los que no se habían dado cuenta, el apellido de este blog es Literaria. Por eso, y porque los literatos también vemos televisión, nuestro personaje del mes es un viejo conocido de esta salsa de redacción. Con ustedes: Jaime Espinal, el multimediocre más atrevido de Colombia desde Aura Cristina Geithner.

La Pantera Rosa, una vez llegó a África, se extinguió.


Como no encontramos nada en Wikipedia, tuvimos que irnos hasta África para construir este perfil, que complementamos con información del Canal Baba de Caracol y una selección de videos. Así se define el Jaime Espinal colombiano:

Ha ganado varios premios como escritor y dramaturgo. Tuvo la fortuna de poder montar una de sus obras en Nueva York, lo que ha marcado su vida. Actualmente vive en Bogotá.



Se considera una persona analítica. En el 2003 vivó en Phoenix haciendo su práctica profesional y de ahí surge su primera novela. “Open the window pa que la mosca fly”.



El tiempo libre lo es todo para él. Practica el fútbol y el Kick Boxing, es soltero y no tiene hijos. Dice no tener ninguna debilidad que le impida ganar el Desafío y sus principales armas son el control, la creatividad ilimitada y la inteligencia adaptativa.



Los investigadores de Sopa de Caracol, además de su pésima redacción, pasaron por alto un detalle muy importante: hace tres años, Jaime Andrés llegó a una final de infarto en el reality más trascendental que ha tenido Colombia, El Desafío Literario, en el que los personajes más irrelevantes del país –es decir, los escritores– lucharon a muerte para demostrar que en este país la gente no lee porque la televisión es mejor que la literatura. En el penúltimo capítulo, Espuñal fue eliminado por posar en ropa interior, pero su espíritu sigue vivo en este blog, que siempre será su casa editorial estudio. Por eso le hacemos este sinsentido homenaje. Uno tan grande como este texto de Jorge Franco sobre él y su segunda novela, del que reproducimos el siguiente fragmento:

Este es un libro que siempre le llegará tarde a quien lo lea porque nos hemos negado a aprender de la experiencia ajena. Más bien está destinado, después de leerse, a convertirse en un categórico e inevitable Te lo dije.

Si lo dice Jorge Franco, que por lo visto no aprende ni de las experiencias ajenas y se la pasa viendo reality shows, estamos seguros de que esa novela no merece ser leída. Mucho menos después de saber cómo se llama: No es una historia de amor, casi como una canción de Bon Jovi y, casi, como un libro de Efraím Medina, lo que nos demuestra la arrolladora creatividad de Espinal, Tolima. Pero buscando una fuente con más credibilidad que el autor de Rosario Tijeras, llegamos a una página web de Barcelona que dice que el retador más chocoloco del Desafío es mucho más genial de lo que todos pensábamos.

Además de escritor, es actor y, aparte de escribir, administrar y enamorarse una vez por semana, lo demás es puro teatro. Es centro delantero los lunes y los martes a las 10 de la noche. Lleva el pelo largo y se toma la sopa con cuchara.

O bueno, no es tan genial, si lo fuera se tomaría la sopa con tenedor. Lo que queda claro del merengón de las letras, es que se trata de todo un artista de pan integral: administrador de empresas, cantante, actor, escritor, bailarín, vendedor de minutos a celular, dramaturgo y casanova, Jaime ha hecho de todo, hasta hablar de sí mismo en tercera persona:

Con frecuencia Espinal se sienta en un murito a trasbocar Bukowski.

Se rumora que es modelo de pintauñas y que vende productos Avon pero la verdad es que la versión paisa de Efraím Medina –que, a su vez, es la versión costeña de Bobowski– siempre fue una persona muy creativa, tanto que se puso piercings y se hizo un peinado para parecerse a David Bisbal y cada día se disfrazaba de un estereotipo diferente –metalero, peluquero, pandillero– para demostrar que era un tipo muy polifacético. Como es tan ingeligente, en algún momento tuvo la brillante idea de escribir un libro, con tan mala fortuna para la humanidad que se ganó un premio y hasta se lo publicó Ediciones B de Bobada. Luego Editorial Planeta lanzó su segunda novela y, claramente, no la leyó:



—Entra tú —le dice Rave y la jala de la mano que detiene la puerta Le rodea la cintura La empuja contra la pared del ascensor La aprisiona con la fuerza justa Le roza los labios Le acaricia el pelo con fuerza contenida Le restriega la mano por la cara Por el cuello Por las tetas Por el vientre Por la cintura Por el culo Por detrás de los muslos Por delante Por la vagina y ahí para. Aprieta un poco. Ahí se queda. Mira a la Romero en los ojos y la ve abandonada a las ganas, al placer, a sentir. Sabe que no hay nada que los pueda parar ahora. Ella también sabe. Le manda la mano a la verga y la siente dura detrás del pantalón. Eso la acaba de perder en el vórtice sin frenos del sexo con Rave y en lugar de decir No Jorge, no, para, espera, no, ven, hablemos… le zafa el botón del jean Diesel, le saca la verga y le hace un blow job que este man se quiere morir.

Como pueden ver, E. L. Jaimes Espinal es un tipo de lo más original, pero todo tiene una explicación:

No es una historia de amor es un libro trasgresor. No respeta la estructura habitual de la narrativa, viola deliberadamente las normas gramaticales y ortográficas, no hace caso de los cánones de la novela, y no es pornográfico (aunque algunos digan lo contrario). Pero ¿acaso podría esperarse otra cosa del estilo exótico y provocador del autor?

Si fuera un escritor tan aplicado como Antonio García Ángel, su cuenta de Twitter sería más que un compendio de retuits y máximas de Chopra, pero Espinal Tap está muy ocupado con su carrera de cantante:



También de director:



Y de superhéroe:



Como fracaso, Jaime ha sido todo un éxito, tanto que hasta le hicieron una entrevista en CÑÑ, y mantiene al aire la única página web más fea que este blog. Por eso, de corazón, le deseamos lo mejor en su paso por el Canal Baba de Caracol y esperamos que se gane ese Desafío: no nos cabe duda de que un reality es lo más lejos que ha llegado un escritor colombiano.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 12: Infierno Travel

En el capítulo de hoy, este surreality show se fue por el desbarrancadero. A pocas horas de cerrarse la votación, el máximo aspirante a abandonar la casa editorial estudio era Fernando Vallejo –hecho que demuestra que los colombianos no saben votar: la mayoría quiere dejar a sus hijos al cuidado de este homosexual malhablado–. Cuando supo que iba a perder, el antioqueño mágicamente recordó que había renunciado a la nacionalidad colombiana y, con los mismos argumentos, renunció también al Desafío Literario. "Al fin y al cabo ya había renunciado a esta nacionalidad de granujas que sólo conocen la gramática de la muerte, la pobreza y la bellaquería; yo ya no pertenezco a esta caterva de hijueputas ", dijo el escritor mexicano antes de encontrarse con una caterva de perros callejeros a los que les cepilló los dientes y les sacó las garrapatas.


Ante el inesperado hecho, los productores del programa aprovecharon la oportunidad para eliminar de una vez por todas al segundo lugar en la votación: Jorge Franco. El inventor de personajes tan importantes para nuestras letrinas como Juanes y Flora Martínez, aquel que fue capaz del despropósito de llevar a Don Quijote a Medellín, fue sorprendido por la noticia mientras se estaba arreglando las cejas con unas tijeras y seguía divagando sobre cómo sería comerse una pepa en un after party de los ochenta en su ciudad natal. Entonces, confundió el dolor de la eliminación con el de la muerte y, aturdido, dejó las tijeras a un lado y cogió la antorcha que le había pasado Gabo ("este es uno a quien me gustaría trasladarle la antorcha", había dicho el autor en un rictus de senilidad) y, cuando el reloj aún marcaba las cinco, empezó a quemar la casa editorial estudio.


Gabriel Ruiz-Navarro, siempre tan ingenioso e irreverente aunque todo esté muy mal, atinó desde su chinchorro a llamar al grotesco espéctaculo Infierno Travel, y lo anotó en su Moleskine como una de sus 843 ideas para una nueva novela. Porque esto se había convertido en un verdadero infierno: mientras Efraím Medina corría desnudo por toda la casa y Jaime Espinal se desprendía de su chaqueta de plumas chamuscada, Mario Mendoza –que fue sorprendido por la conflagración cuando tenía los ojos cerrados para percibir alguna fuerza sobrenatural–, gritaba demencialmente "¡ha llegado el averno infernal, ha llegado el infierno avernal!". Entretanto, Santiago Gamboa se perdió en lo más espeso de las llamas para rescatar su visa china y Aura Cristina Geithner, nuestra olvidada presentadora, lloraba por su silicona y su bótox derretido e invocaba a su Santo de cabecera, Marcelo Dos Santos.


En un comunicado de prensa con todos los atributos para ser nuestro comunicado de prensa de la semana, las directivas de este surreality manifestaron que los escritores serán recluidos en el pabellón de quemados Carlos Gaviria, que aún no saben qué hacer y que "no queremos pensar en cómo vamos a terminar el programa en este fin de año, porque se acerca la Navidad y queremos irnos a comer natilla y buñuelos para olvidar que en este país todo está muy mal. En enero nos esforzaremos al máximo, que es lo máximo que podemos esforzarnos".


Así, por lo pronto, queda en stand by uno de los programas más apasionantes de la televisión colombiana, que llegó a marcar puntos de audiencia mayores que la suma de todos los programas de Señal Colombia y Canal Capital (573 espectadores en una semana). Esperamos que el minilibretista Chucky García y el codirector de Las guisas de la mafia, Javier Mejía, sobrevivan a las borracheras de fin de año y vuelvan a poner todo su ta lento y creatividad al servicio del Desafío Literario: La lucha de la bobada.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 11: Perfil griego.

Después de la última eliminación masiva –que no es lo mismo que masacre–, llorar se puso de moda en el Desafío Literario. Efra y Gabo lloraron la salida de Ensuncho y durante esta semana siguieron llorándolo: ya no saben de quién se van a burlar y sólo esperan que en el cielo de los falsos positivos haya todo un ejército de nativos de Soacha dispuesto a seguirse burlando de él. En cambio, a Eduardo Bechara no lo extraña nadie; incluso, los productores de este reality han recibido cartas que preguntan quién carajos era ese tal por cual.

Ahora, la causa lacrimógena es Laura Restrepo: no es porque los escritores sean gorreros, pero esta galardonada escritora posee una de las fortunas más jugosas de las letras y letrinas nacionales, lo que le permite invitar a manos llenas a sus colegas; además, por ser la única mujer del programa, los concursantes restantes extrañarán sus deliciosos guisados y no volverán a ver un baño limpio ni una cama tendida hasta que regresen a sus casas –si es que las tienen–. Los productores de este programa tambien lloraron, pues no pudieron cumplir su sueño de hacer una prueba eliminación femenina consistente en una lucha en el barro, aunque ya sabemos quién sería la ganadora.

Pero, a pesar de las lágrimas, La lucha de la bobada continúa: esta vez, los (no tan) creativos del absurdity más aclamado en la historia de la televisión colombiana decidieron inspirarse en la encuesta presidencial más creativa de la historia: ¿a cuál de estos candidatos confiaría usted el cuidado de sus hijos? Por supuesto, el ganador sería Uribe, pero como los productores saben que los libros del Honorable Presidente de la República los escribe José Obdulio, lo dejaron fuera de esta contienda. Por eso, el comentarista invitado a esta prueba es el mismísimo director de propaganda del gobierno (JOG) –estamos muy gobiernistas últimamente, para ver si nos dan un espacio en RCN o, al menos, nos publican en Planeta, como a 5 de los 7 genios que quedan en nuestra (in)competencia–.

A continuación presentamos los perfiles tomados de las solapas de los libros de nuestros concursantes para sean ustedes quienes decidan quién debe ir a cuidar a sus hijos y, por lo tanto, salir del programa.

Efraím Medina
Nacido en Cartagena de Indias en 1967, es autor de las novelas Seis informes, Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, Sexualidad de la Pantera Rosa, Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, la colección de poemas Pistoleros/Putas y Dementes (Greatest Hits) y el libro de relatos Cinema árbol. Entre sus influencias son notables el cine americano, el jazz y la obra del autor colombiano Andrés Caicedo. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.
Medina Reyes ha incursionado en el cine escribiendo y dirigiendo las películas Tres horas mirando un chimpacé y Eso no me infla la banana. En su faceta de periodista colabora con revistas como SoHo, Trip de Brasil e Internazionale de Italia. Se le considera el más importante y original de los escritores colombianos contemporáneos. Ha sido bajista y autor de todas las canciones de 7 Torpes y con esta banda está próximo a lanzar en Italia lo que él llama un “álbum de Grandes Fracasos” titulado La forma del vacío. Sus próximos títulos incluyen las novelas Los infieles y La mejor cosa que nunca tendrás.

JOG: Con esa manía de andar posando desnudo y usando palabrotas en los títulos de sus obras –que ojalá fueran buenas–, yo a este no le encomendaría ni el cuidado de Gustavo Petro.

Fernando Vallejo
Es escritor, biólogo, pianista, cineasta y activista de los derechos de los animales. Ha recibido numerosos reconocimientos por sus obras, incluido el Premio Rómulo Gallegos y es considerado un personaje controvertido por sus agudas críticas especialmente hacia la Iglesia Católica, la falsa moral, la física y los formalismos.
Vallejo se ha destacado como novelista. Sin embargo, además de nueve novelas (cinco de las cuales conforman un ciclo autobiográfico), ha publicado tres libros de ensayos, una gramática del lenguaje literario y dos biografías de poetas colombianos. Su actividad como director y cinematógrafo, anterior a toda su obra literaria, dejó tres películas, dos de tema colombiano, pero producidas en México.
En 1971 se transladó a Ciudad de México, donde produjo la totalidad de su obra. Desde entonces no ha vuelto a vivir en Colombia. La mayor parte de sus novelas tienen por escenario Colombia y sus temas recurrentes son la violencia, la homosexualidad, la adolescencia, las drogas y la muerte, con una visión insolente, iconoclasta, negra y profundamente pesimista del mundo.

JOG: Enemigos de la patria hay pocos como este Vallejo: homosexual, apátrida y grosero. ¡Ah, pútrido!

Gabriel Ruiz-Navarro
Una de las voces jóvenes más sorprendentes de la literatura colombiana, este barranquillero nacido en 1982 ha demostrado su originalidad e irreverencia desde la infancia: se rehusó a hacer parte del programa Reporteritos, junto a La Cueva montó una taberna para leer a Faulkner y ver obras de Pollock llamada La Güeva, a los diez años empezó a dirigir el periódico de su colegio –al que rebautizó No Times– y a los veinte se autoexilió en Bogotá donde se dedicó a escribir en compañía de su gata, llamada La Gata.
Ha sido editor de revistas como el catálogo de Falabella y la página web de K-Tronix y se convirtió en uno de los pioneros de la literatura urbanística. Recientemente publicó su primera opera prima, Sin dirección (Sex Barrial, 2009), aclamada por la crítica por su combinación multimedia de piezas visuales del artista neoconceptual 8000, canciones del Menino Velásquez y su propia prosa.

JOG: A mí me huele a guerrillero con tanta irreverencia. Además está muy pequeño para andar cuidando niños.

Jaime Espinal
JAIME ESPINAL es un estilo de vida.
• Es escritor, y su nueva novela es No es una historia de amor.
• Es superhéroe en su exitoso libro Open the window para que la mosca fly, con el que ganó el Premio Nacional de Novela Cámara de Comercio de Medellín. Vea el trailer del libro en YouTube.com (búsquelo por el nombre).
• Es vocalista de la banda Los Tres Cerditos.
• Es investigador en una firma consultora de grandes marcas.
• Es actor (y actuando se salvó del servicio militar).
• Es también actor porno en Open the window para que la mosca fuck.
• Es delantero en fútbol 7 y arquero en fútbol 11.
• Cumple el 1 de julio.
• Su marca es el rosado, y lo lleva en las uñas.
• Dicen que tiene una lista de amores en Excel.

JOG: Se les olvidó decir que es paisa. Más bien le voy a decir a mi hijo que lo cuide, merece publicar unas cuantas novelas más en Seix Barral.

Jorge Franco
Nació en Medellín. Estudió literatura en varios talleres y universidades, entre otros con el novelista Manuel Mejía Vallejo (Premio Nadal, 1963), y cine en The London International Film School.
Su novela Rosario Tijeras, que lleva numerosas ediciones en Colombia y en Hispanoamérica, mereció destacados elogios y el Premio de Novela Dashiell Hammett International (2000) en Gijón, España. Además, ha sido traducida a varios idiomas.
También ha publicado un libro de cuentos, Maldito amor, las novelas Mala noche, Paraíso Travel y Melodrama, y el relato Donde se cuenta cómo me encontré con Don Quijote de la Mancha en Medellín, cuando la ciudad se llenó de gigantes inventados (2005).
Rosario Tijeras y Paraíso Travel fueron llevadas al cine con éxito y Melodrama se encuentra en proceso de preproducción. Sus obras han sido ampliamente editadas en Europa, Asia y América.

JOG: Un portento de hombre. Aunque a veces habla de cosas feas del país, al final siempre triunfa el amor a esta linda patria.

Mario Mendoza
Nació en Bogotá en 1964. Se licenció en Letras y Literatura hispanoamericana en la Fundación Ortega y Gasset de Toledo y obtuvo la maestría en Literatura Latinoamericana en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Después de trabajar como pedagogo, inició su carrera literaria en 1980.
Ha publicado las novelas La ciudad de los umbrales (1992), Scorpio City (1998), Relato de un asesino (2001), Cobro de sangre (2004) y Los hombres invisibles (2007). Con el libro de cuentos La travesía del vidente obtuvo en 1995 el Premio Nacional de Literatura del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá. Ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con la novela Satanás en 2002. En 2004 publicó Escalera al cielo, un libro de cuentos y en 2009 Buda Blues, su más reciente novela.

JOG: No entiendo cómo ubicaron a este animal literario en el segundo lugar de las peores novelas del año. Su talento es innegable, aunque con tanta conspiración ya me están dando ganas de darle un contrato con DAS Records.

Santiago Gamboa
Nació en Bogotá en 1965 y estudió literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá. Es licenciado en filología hispánica de la Universidad Complutense de Madrid. En París cursó estudios de literatura cubana en la Universidad de la Sorbona. Debutó como novelista con Páginas de vuelta (1995). Perder es cuestión de método (1997) le mereció el reconocimiento de la crítica internacional gracias a las traducciones a varios idiomas y fue llevada al cine por Sergio Cabrera. Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000) también dio el salto internacional y multiplicó el prestigio del autor. Su novela Los impostores (2002) ha sido traducida a una docena de idiomas, y El síndrome de Ulises (2005) ha recibido los mejores comentarios de la crítica en los países en los que se conoce su obra. Es autor del libro de viajes Octubre en Pekín (2001) y del libro de cuentos El cerco de Bogotá (2004). Como periodista, ha sido colaborador de Radio Francia Internacional, corresponsal del periódico El Tiempo y columnista de la revista Cambio. Además de haber participado en diferentes antologías de cuento latinoamericano, en 2008 publicó la novela breve Hotel Pekín y en 2009 recibió el Premio Norma por Necrópolis.
Ha sido diplomático en la Delegación de Colombia ante la UNESCO y en la embajada en India. Actualmente vive en Nueva Delhi.

JOG: Si ha trabajado para el Gobierno debe ser una buena persona. A menos que haya sido durante la administración Pastrana…

viernes, 4 de diciembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 10: Puto final, finales de novela

Las sorpresas en La lucha de la bobada no terminan. Cuando todo parecía indicar que quienes iban a abandonar la casa editorial estudio eran los apaisados o los corronchos, nuestra impresionante masa votante (veinte personas) terminó inclinando la balanza en contra de los calañas. Abandonados por sus tutoriales, Mario Vargas Llosa y Nahum Montt, Coño García y Alejandra López escribieron un cuento que no alcanzó ni para recordar lo peor de Andrés Caicedo y, por eso, hoy se despiden del Desafío Literario con un amargo sinsabor a Colombia es pasión.

Coño dijo que “esto es injusto, porque si ustedes se ponen a mirar, en todas las pruebas fui el menos votado; pero no me importa, lo mejor es que pude conservar mi Rolex entre toda esa mano de ladrones”. Mientras tanto, López, algo sentida, afirmó que “menos mal se acabó esto porque ya me cansé de que hablen mal de mí y de que descalifiquen a mi novela ubicándola injustamente en conteos como el de los peores libros del año en revistas tan poco confiables como SoHo”. Después de escuchar una versión en salsa de “hay una luuuuz, en algún lugaaar…”, los calañas se fueron a tomar Aguardiente Blanco a una tienda aledaña a la casa editorial estudio, llorando al ritmo de las coreografías de excelentes orquestas de salsa caleñas como La identidad y La misma gente .

Con ellos afuera, llegó la hora de la verdad: los productores del reality decidieron jugársela por una prueba que demostrará, sin dudas, el ta lento de nuestros concursantes a la hora de terminar sus sobras maestras: Puto final, la última frase. Ahora sí quedará clara la incompetencia de nuestros competidores.

El jurado, integrado por Juan Manuel Santos (JMS) y el General Naranjito (ON) –expertos en poner punto final a la vida de los colombianos– fue vehemente y, desde el inicio, descalificó a Juan Ensuncho y Eduardo Bechara porque “sus libros, claramente autopublicados, ni siquiera se pueden considerar libros. No entendemos cómo les permitieron pasar el casting sin tener obras de verdad. Ahora, los disfrazaremos de guerrilleros y los daremos de baja como se merecen”. ¡Señor, sí señor! Por supuesto, nadie los va a extrañar, pero queríamos deleitarnos más con sus vómitos literarios. En un capítulo sorprendente, esta eliminación masiva cambia radicalmente el rumbo del programa.

Como no queremos tener problemas políticos y que nos metan a la cárcel por desobedecer órdenes a través de Blogger, ahora sí, deléitense con estos sabrosos putos finales y voten por el mejor puto final para que abandone la casa editorial estudio la próxima semana:

Efraím Medina, “Ojos verdes, pierna dorada” de Cinema Árbol.
“Tal vez las cosas no mejoren, pero al menos albergo la esperanza de que cada vez serán peores”.
ON: Efraím será mal escritor, pero desde su primer libro probó tener una voluntad inquebrantable. ¡Adelante, mequetrefe!

Fernando Vallejo, Mi hermano el alcalde.
“¡Se la vendo!”
JMS: Pues no se la compro. Este comunista homosexual recibió un premio de Hugo Chávez. Lo único que merece es la hoguera.

Gabriel Ruiz-Navarro, Sin dirección.
“Y cuando desperté, la Gata todavía estaba ahí”.
ON: Esta frase podría ser un cuento. Muy original.

Jaime Espinal, Open the window para que la mosca fly.
“¡CORTEN!”
JMS: Por supuesto, poner “FIN” como la gente normal hubiera sido muy poco chocoloco, ¿no?

Jorge Franco, Melodrama.
“Que vos y yo ya estamos muertos”.
ON: Pero nosotros no los matamos. Lo juro sobre la Biblia.

Laura Restrepo, Delirio.
“Cuando me levanté al otro día Agustina ya estaba vestida y llamaba al aeropuerto a confirmar la hora de llegada del vuelo de México, Aguilar se pegó una ducha demorada, se arregló la barba, se peinó lo mejor que pudo teniendo en cuenta que el crecimiento del pelo aún no había subsanado los estragos ocasionados por don Octavio el peluquero, se puso una camisa blanca y rebuscó entre los cajones hasta que encontró una vieja corbata roja que estaba seguro de tener en algún lado, Me veía rarísimo, dice Aguilar, jamás he usado corbata y no tengo un saco apropiado, en todo caso ahí estaba yo con mi corbata roja y hasta me eché por primera vez un poco de esa agua de colonia que ella siempre me regala, Cuando Aguilar bajó, Agustina pasó varias veces frente a él sin decirle nada…”
Nota de La Bobada: Cuando iba por esta parte, nuestro digitador vio que faltaba aún media página para que la frase terminara y, ofuscado, dijo que si queríamos que siguiera escribiendo eso le íbamos a tener que empezar a pagar y que “también tampoco”.
ON: Y dale con la Saramagia, siento magia. Seguramente la frase terminaba con algo tan terrorista como esa corbata roja que menciona en alguna parte del predicado.

Mario Mendoza, Cobro de sangre.
“…la conciencia de estar vivo, la inmensa dicha de existir, de ser una brizna de materia revoloteando por el universo antes de perderse en los desconocidos laberintos de la eternidad”.
JMS: Creí que Angela Becerra ya había salido del reality. Realmente Mario es muy conmovedor.

Santiago Gamboa, Perder es cuestión de método.
“Era una buena idea”.
ON: No, en realidad sus libros son una pésima idea.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Desafío literario. Capítulo 9: cuentos cortos de ideas

No podía ser de otra manera: las crudas revelaciones sobre sus aberradas relaciones con las palabras dejaron peor parada a Ángela Becerra que su fijación por aparecer descalza en las fotos. No sólo nadie lloró mientras se la llevaba un ángel, sino que ante los rumores de que la producción estaba pensando en organizar a los concursantes en grupos por regiones, los escritores caleños celebraron la partida de esta fetichista de las letras tomando Aguardiente Blanco. Como se la llevó un ángel de amor, no podemos asegurar si volverá a atender su asadero en Sutamarchán, La becerrada de Ángela, o si volará a Barcelona a seguir intentando convertirse en la versión femenina y aún más precaria de Paulo Coelho. Entre los productores quedó una duda, ¿quiénes votaron por ella? Todo parece indicar que hay una masa lectora que la considera digna de estar fuera de nuestro absurdity, un grupúsculo de seguidores que ya han leído todas las sandeces de esta verdadera angelita perversa.

En cuanto a los rumores, en efecto, para captar rating entre las madres cola de familia y los desplazados que residen en la blogósfera, los productores de El Desafío Literario tuvieron la brillante y original idea de reunir por regiones a los escritores. Lo iban a llamar "la lucha de las regiones" pero corrían el riesgo de ser demandados por Garracol, entonces decidieron seguir con su pegajoso subtítulo: La lucha de la bobada. Así, los equipos quedaron conformados de la siguiente manera:

Los capitalistas:
Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Eduardo Bechara y Laura Restrepo.

Los corronchos:
Efraím Medina, Gabriel Ruiz-Navarro y Juan Ensuncho.

Los calañas:
Antonio García y Alejandra López.

Los apaisados:
Jaime Espinal, Jorge Franco y Fernando Vallejo.

Y el primer desafío regional es un verdadero reto a estos autores: la prueba de cuentos cortos regionales. Aunque en todos los equipos hubo problemas de convivencia, los concursantes finalmente se pudieron poner de acuerdo y componer unas piezas colectivas que le aportarán su poco grosor a la historia de nuestra literatura y al sabor "Colombia es pasión" de Papas Margarita. Los resultados, como siempre, son sorpresivos e impactantes y reúnen todo el ta lento de estos genios, condensados más que la leche condensada. A continuación, los cuentos cortos de ideas, junto a cortos resúmenes de cómo fueron sus cortos procesos de creación y cortos comentarios con el corto criterio de la primera dama de la literatura en televisión, Clara Elvira Ospina (CEO), a quien el diluvio cogerá con un libro de Íngrid Betancourt debajo del brazo.

Los capitalistas
Cuando todo parecía indicar que sus enormes egos no los dejarían entenderse, pasó lo impensado y sus genialidades se juntaron casi de inmediato, lo que en palabras de Gamboa fue como si "hubiéramos entendido que pertenecemos realmente a un nivel superior". Bechara, como de costumbre, paso inadvertido, sacando a relucir que alguna vez hizo un taller de literatura y que La Movida Literaria le hizo un perfil. Sus paisanos, ganadores de premios que así no tengan respeto al menos dan MUCHO dinero, hicieron lo que hace el resto del mundo: lo ignoraron. El resultado es una pieza que muestra la oscuridad subterránea de la urbe, con los conflictos existenciales y la desesperación de quien no sabe escribir más que clichés.

Infierno abismal
Llegado al abismo de su propia vida en medio de la poderosa certeza de una muerte lenta y seguro de que ni aún muriendo se libraría de sus demonios internos y de la incertidumbre de vivir en un mundo sórdido y agobiante, el periodista Ernesto Bernal Narváez miró hacia abajo. Era profundo y desesperado, como una arteria-alcantarilla que atraviesa la ciudad por debajo y recibe todas sus miserias. Sentía el olor dulzón del basuco y pensaba que era mejor vivir en Pekín. O en París. O en un delirio.
–¿Qué quieres de mí? –gritó de pronto como un demente en un elevado estado de locura y esquizofrenia. Como un demente que no pudiera determinar el más leve resquicio de felicidad o cordura.
No se podría saber a ciencia cierta a qué o a quién le gritaba, pero se sentía una poderosa presencia. Tal vez lo predijo una bruja de la Caracas con 39 o sólo fue un sueño incitado por la infinita sucesión de cigarrillos Pielroja o quizá haya sido la cabeza blanca y llena de canas de su madre moribunda en un lecho de muerte en el que la parca tocaría su puerta con su llamado mortal.
El abismo era el puente de la 53 con 30, con vista a la universidad que lo expulsó por sus ideas revolucionarias en medio de un complot contra todo lo que sonara inverosímil, el puente sobre el que él mismo había dicho en las noticias que era el destino predilecto de los suicidas bogotanos.
Al día siguiente su mismo noticiero informó que un hombre anónimo de 43 años, de aspecto cansado y con un rictus de locura en el rostro, se había tirado del puente de la 53 con 30. Ese era su abismo.

CEO: El cuento bogotano es una mezcla perfecta entre el talento de Laura Restrepo para construir frases largas y saramágicas, la poderosa percepción del mundo de las tinieblas de Mario Mendoza –y su capacidad para redundar hasta el cansancio– y lo fácil que le salen las palabras a Santiago Gamboa. Bechara no se nota, porque sólo aportó lo de la noticia que escuchó sobre los suicidas, pero puede ser como cualquier otro aporte.

Los corronchos
El proceso de los costeños fue más complejo. Mientras Juan Ensuncho Bárcena proponía la creación de un poema de cuatro estrofas que demostrara la belleza de su poesía –no entendió que el concurso era de cuento–, Ruiz-Navarro pensaba en escribir algo menos formal y contemporáneo, tan original que recordara al jamás fusilado Roberto Bolaño, y Efraím Medina proponía un desnudo grupal con un mal peluqueado. Su falta de madurez terminó, sin embargo, encontrando la forma de unificar a estas prometedoras promesas de nuestras letras y letrinas. El resultado es un relato mágica y arriesgadamente desordenado por Ruiz-Navarro, salpicado de la habitual crudeza y descarnado irrespeto a las instituciones de Medina –en este caso, el Biblioburro–, que tiene como protagonista a un bucólico y Bárceno poeta (al que, sin embargo, parece que finalmente no le dieron mucha cabida).

Biblioburro y yo
Al principio todo era un juego. Póngale la cola al burro, se llamaba, y lo jugábamos en las fiestas infantiles. Fue muchos años después, un día en el que ya me había bajado la bragueta y estaba presto a arremeter con mi verga de veinticinco centímetros, cuando entendí que justamente ese juego era el que nos había llevado a la deliciosa costumbre de comer burra. O de comer burro chancleteado, como habíamos visto a nuestros padres hacer. Ahora también estoy listo a arremeter, a meter, a ponerle una vez más la cola al burro. Porque muchos años antes, antes de ahora pero después de los otros, también había encontrado mis otras dos pasiones: la lectura, el ron y la poesía. También descubrí mi propensión a fracasar. Pero un buen día me di cuenta de todo lo que importa en la vida, no joda: la gestión cultural era la alternativa, un festival de cine o una serie de blogs, pero en medio de la gestión encontré una novedosa iniciativa de la alcaldía: el biblioburro, un asno tan intelectual que carga libros –y seguro ha leído más libros que yo–. Al principio era un juego. Ahora es mi vida, mi musa, mi amor y mi biblioteca. Mi Biblioburro chancleteado. Esta es la razón de mi poesía.

CEO: Qué belleza tropical. Parece escrito por un García Márquez posmoderno –y no me refiero a Safran Foer–, alguien que siente el calor de nuestra costa pero también ve su perspectiva intelectual –y no me refiero a Óscar Coñazos–. Ciro Guerra podría hacer una película con este cuento, yo le consigo el patrocinio (o latrocinio) en RCN.

Los calañas
Los caleños empezaron en desventaja por ser apenas dos. Y Antonio García –conocido en el mundo de las revistas como Toño y en la casa editorial estudio como Coño– y Alejandra López –que no sabemos cómo le dirán, excepto por alguien que le dice Aleloca– no se entendían. Además, no tenían nada que escribir sobre su Cali natal porque lo que vivieron ahí no fue nada comparado con sus patoaventuras en la Javeriana y la Sabana de Bogotá. La solución, por supuesto, adaptar un lugar común de la cultura caleña a los conflictos del hambre contemporáneo, que inicialmente se iba a llamar Cold Cold Cali pero al final cambió por aquello del calentamiento global. Ni Vargas Llosa le contestó a Coño ni Nahum Montt a López, así que se las tuvieron que arreglar solos. Pobrecitos.

Se me corrió el champús
Andrés Caicedo juega todo el día ping pong. Es Rata en el horóscopo maya pero hubiera querido ser León en el horóscopo chino. Ping pong. También le gustan la salsa y el cine. Lluvia o nieve. Nuestra ciudad, Cali. Cold Cold Cali. La ciudad del destino raro y la sangre fría para soportar su calor y su crueldad diaria. A veces super rumbera a veces super violenta, depende de la época del año, depende de cómo se esté moviendo la merca. Lluvia o nieve. Caicedo tiene que organizar una fiesta de disfraces para su cine club, pero también debe lidiar con una aventura doméstica y misteriosos hallazgos en su correo electrónico. Ping pong.
Ahora Caicedo está escuchando a Radiohead en el iPod y a Héctor Lavoe en el computador. Lluvia o nieve. Ping pong. Quiere salir a deambular las calles de la ciudad, pero su mente se mueve al ritmo del ping pong. El calor subió con los incendios forestales en los alrededores de Cali. Y no hay aire acondicionado. Ping pong. Las nubes de Pance forman figuras en el cielo del norte de Cali que oscurecen algunos días, Vargas Llosa las llamaría nubes calidosas. Caicedo tiene una amante inglesa, Nahum Montt la llamaría Lucy. Ping pong. Yo amo a Lucy y amo escribir cuentos sobres las nubes. Caicedo se emborracha, Caicedo escribe, Caicedo es Alberto Fuguet, Caicedo soy yo, pero yo vivo en Bogotá. Ping pong.

CEO: Este cuento toma lo mejor de este par de jóvenes escritores: la frescura del champús con la universalidad de los romances extraconyugales. El correo electrónico, la metaliteratura de las nubes, Radiohead, ¡qué actual! Un descubrimiento. Yo les daría un Rolex y un premio para que sigan escribiendo. Pero que no publiquen, por favor.

Los apaisados
Fernando Vallejo se negó a escribir con sus coterráneos. Dijo que "Jorge Franco es un pobre mariquita sin carácter y Jaime Espinal un granuja insignificante, y por eso no van a ser capaces de decir la verdad sobre este paisito de mierda y ese valle de lágrimas e infamias gobernado por un liliputiense bellaco salido del mismo valle de lágrimas e infamias llamado Antioquia". Finalmente, un extraño acuerdo detrás de cámaras –que incluyó una dotación permanente de perros y perritos callejeros–, hizo que Vallejo cambiara su amargura por una extraña felicidad y que Franco y Espinal se salieran con la suya: escribir juntos y sin la opinión de Vallejo un relato de amor desesperado.

No es una historia de Tijeras
Como a Rosario le pegaron un chicle en el pelo mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de las tijeras. De ahí en adelante desconfiaba de cada llamada telefónica.
- Quién era? - le pregunta a Sick mientras se toma su 7 UP.
- Era la peluquera, que me quiero hacer un peinado raro! - responde mientras se pinta las uñas y mira con angustia un reloj Bobado que siempre marca las cinco y diez. Entonces Sick recordó cuando la conoció, en medio del éxtasis de una fiesta de pepas. Su cuerpo su cara su pelo te amo su chicle en el pelo su manera de bailar te amo su forma de reventar la bomba del chicle te amo su mirada feroz su alegría sus putas llamadas telefónicas te amo sus aretes gigantes sus putas llamadas telefónicas su sangre dos merengones por mil su pelo te amo. Su sangre, y en esta casa siempre son las cinco y diez. Lo peor es que esta no era una historia de tijeras.

CEO: La mejor historia de amor desesperado desde Lulito. Suponemos que, desde que tiene metro, Medellín debería ser la capital del mundo, así que este cuento no necesita hablar de la ciudad, sólo de un amor universal. La experimentación y la ruptura de las normas gramaticales es tan original que se debería pronunciar "orinal", dos palabras que riman con Espinal. Podrían hacer un trailer para este cuento, porque para moña aún le falta pelo. O película.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ómar Rincón del vago

Una amiga del Desafío Literario y otros realities como La granja nos propuso una idea fenomenal: invitar al único crítico de televisión colombiano, la única persona tan desocupada en la vida como para serlo, Ómar Rincón, a la casa editorial estudio de nuestro apasionante reality. Los investigadores del programa más famoso de la televisión lo buscaron, y él accedió con la condición de que no dijéramos que se había ido de la Javeriana por copipéistiarse un pedacito de la tesis de un alumno para hacer uno de sus sexudos análisis.

Sólo cuando le dijimos que no íbamos a decir que que se había ido de la Javeriana por copipéistiarse un pedacito de la tesis de un alumno para hacer uno de sus sexudos análisis –y que no íbamos a divulgar su apodo de ambiente, Oh Maricón–, accedió, pero exigió que, como esto era tan bobo y tiene tanto trabajo mirando televisión para escribir en su columna El orto lado, pudiera basar sus apreciaciones en textos ya escritos en el prestante perdiódico de todos los Santos. Cuando le preguntaramos si no tenía otra condición, lo pensó un rato pero no dijo nada, agarró su mochila pulguienta y se sentó a escribir con más errores gramáticales que Jaime Espinal:

Bobada de bobadas

Ver el Desafío Literario es recordar. Se asiste a una experiencia ya conocida. Un programa de gran ritmo visual, mucho bla-bla, algunas broncas, considerable esfuerzo y un tilín de convivencia. Un programa que está bien hecho pero con poca sorpresa. Así es toda la televisión de ahora.

Es bueno volver a ver a la reina de la tele, doña Aura Cristina Geithner, verla tierna y tímida en medio de una bellísima casa editorial colombiana. Es muy bueno demostrar que sabemos hacer imágenes, producir emoción visual, encantar con ritmo y diluir el tedio en el artificio televisivo. Lo mejor, un reality que juega a la convivencia, donde estar con el otro es parte del drama nacional. Narrativamente es una buena mezcla entre pruebas-videoclip y noticiero-testimonial; como todo en la tele, los conflictos son más literarios que visuales y las imágenes sólo sirven para acompañar y crear ilusión pasajera.

El Desafío Literario arrancó con toda: primer capítulo, primera prueba; el miércoles ya había eliminado. Eso estuvo muy bien! La innovación de pruebas como la de fotogenialidad e inicios de obra es dramáticamente interesante en cuanto se retan entre sí y son buenos competidores. De la idea inicial es potente esa lucha entre egos, que estimula la "lucha de clases" y que representa el "arribismo" de fama nacional. Como todo en TV, el sobrevivir es un juego light de desigualdades porque no es que sufran mucho; pues todos viven de la apariencia de estar en cámara y parecen mucho más unos niños de campamento vacacional y de conocimiento del sí mismo.

El reality tiene su debilidad en el casting de los escritores porque es un grupo sin potencia de competencia literaria y sin emoción nacional. Menos mal tienen al Efraím Medina que siempre será un enigma. Fernando Vallejo y sus broncas no aporta mucho. Jaime Espinal está muy bonita pero nada más. Alejandra López ni fu ni fa. Jorge Franco jugando a la farsita. William Ospina ya se fue. Este grupo se puede disolver fácilmente y el conflicto morirá. Sin verdaderos escritores eso no cuadra. Mientras tanto, los que quedan se vienen muy fuerte, muy en serio y muy dramático; ellos solitos, aburren.

El Desafío Literario es más de lo mismo en el relato, con escritores sin fuerza (como todos los colombianos). Ante este panorama solo queda disfrutar de la belleza de las bobadas que escriben mientras se sufre con los tontos testimonios de los participantes.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 8: Contrasolapadas

Una votación histérica cambió el rumbo de este programa: un empate con catorce votos –en letras parece un número más grande– dejó a Ángela Becerra y Juan David Correa en las puertas de la casa editorial estudio. Los productores del Desafío Literario se vieron en un profundo predicamento: ¿eliminar a los dos de una vez por todas?, ¿hacer una nueva votación?, ¿ponerlos a cantar frente a Marbelle para que ella eligiera?, ¿hacer una plenaria en el Congreso para decidir a quién censurar? Finalmente, una llamada de nuestro patrocinador Crema Rancia de Pond’s Ford sugirió darles el poder a los ganadores de la impunidad: Jaime Espinal, Gabriel Ruiz-Navarro y Antonio García fueron los encargados de tomar tan delicada decisión.

El sensual trío deliberó un par de horas y decidió que Juan David Correa debía ser eliminado por las siguientes razones: aunque estuvo al frente de la veintiúnica revista cultural del país durante unos años y ha sido un ñoño reseñista, su aporte a la literatura no es tan valioso como el de Ángela –él apenas ha publicado una novela y ella publica una de vez en mes–; además, Correa ahora necesita un trabajo de verdad –si saben de algo, comuníquense con nuestra división “El desempleado del mes”–.

Juan David empañó sus gafas, llorando como el niño que protagoniza su novela, y se despidió con la dagoísta frase “todo pasa pronto”. Santiago Gamboa, por el contrario, celebró la partida porque alguna vez Correa permitió que en su revista se hablara mal de uno de sus excelentes libros. Lo que Gamboa no esperaba era la nueva prueba: Contrasolapadas. Jefes de prensa perezosos, lectores evaluadores sin criterio, editores codiciosos o colegas escritores que necesitan rascar espaldas de vez en cuando son los verdaderos autores de estos textos. Pero al final, la culpa es de los escritores por hacer obras que merezcan tales elogios. Invitamos como comentarista especial a Luis Fernando Afamador (LFA), experto en leer solapas para escribir sus reseñas. Los jurados serán ustedes, bobos lectores: voten pensando cuál libro quieren leer después de ver estas solapas.

Sobre Amor con A de Ángela Becerra
Así como sus novelas se caracterizan por crear un torbellino de emociones y sentimientos, en este libro la autora lleva los sentimientos al extremo gracias al romance que vive con las palabras. “Las letras huelen, saben, acarician, golpean. Las letras ríen, lloran, gritan y suspiran. Saben amar y también odiar. Las letras son poderosas. Tienen en sus manos el arma de la seducción y ellas lo saben; a veces se hacen las estrechas, pero si las acaricias, si las amas, terminan rindiéndose a ti. Porque, en el fondo, las letras son muy generosas y agradecidas. Disfruto manoseándolas, estirándolas, acompañándolas, jugando a hacerlas y a deshacerlas hasta que al fin se quedan quietas y me regalan la frase que yo quiero…”.
LFA: Me gustan las letras estrechas (guiño, guiño).

Nahum Montt, sobre Hot Hot Bogotá de Alejandra López
Lejos, muy lejos de los lugares comunes de la llamada novela urbana colombiana, este relato fresco y despiadado, nos permite recorrer la cotidianidad de Sole, su protagonista. Y más allá del infierno íntimo del desasosiego, la sexualidad y la manipulación desbordante, Hot Hot Bogotá nos presenta la primera novela de Alejandra López, narradora tierna, implacable, desesperada. Un hallazgo.
LFA: El verdadero hallazgo es que este libro fue seleccionado por la revista SoHo como uno de los siete peores del año, el listado más confiable de literatura nacional. Salgo ya mismo a comprarlo, pero no lo leeré.

Sobre Su casa es mi casa de Antonio García
(…) Pero el juego terminó saliéndole mal, porque se encontró con una mujer que estaba casada con un personaje peligroso y que no se dejó meter los dedos en la boca. Martín descubre todo esto y se inmiscuye en una trama que pone en riesgo su apacible vida de estudiante. Su casa es mi casa es una novela que conjuga el humor con una narración ágil y una historia vertiginosa.
LFA: Para escribir solapas también existe una plantilla. Seguro.

Sobre Unos duermen, otros no de Eduardo Bechara
Boris Estefan Porvorsky, un joven abogado en una firma prestigiosa de la ciudad, pierde a su hermano en un atentado terrorista en Bogotá, dándose cuenta de que las cosas no son como aparentan. Enfrentado al fantasma de Tufik Estefan Porvorsky y a la cruda realidad de una familia que se desintegra, intenta luchar contra un personaje siniestro, Jerónimo Pinillos, su propio jefe, quien maltrata, denigra y subyuga a sus empleados dentro de la oficina. El abuso laboral como nueva forma de esclavitud, junto con una coyuntura nacional de la que nadie puede escapar, conforma la vida de Boris, quien sólo hasta el final, descubre el misterio que hay detrás de la muerte de su hermano.
LFA: Mérito especial por haber sido escrita por el mismo autor. Y por frases tan poco comunes como "la cruda realidad" y "un personaje siniestro". Otro punto por la nueva forma de esclavitud, ¿no será más bien la literatura una nueva forma de estupidez?

Sobre Técnicas de masturbación entre Batman y Robin de Efraím Medina
Efraim Medina Reyes ha construido una novela collage, mezcla de géneros y estilos, basada en la fragmentación y el uso continuo de digresiones, en las que la voz del recuerdo toma el protagonismo del libro. La trama no lineal nos obliga a veces a volver atrás para completar la información. Los diferentes apartados de la obra, aparentemente independientes entre sí, contribuyen a formar un todo común que da sentido al texto.
LFA: Como quien dice, chocoloco.

Sobre Fernando Vallejo en diferentes solapas de Alfaguara
La obra de Fernando Vallejo continuará gritando improperios con la certeza de quien sabe que ya no es posible sumar más horror al horror. Una lúcida fuerza literaria.
LFA: Qué horror tan horroroso.

Sobre Sin dirección, de Gabriel Ruiz Navarro
Ruiz Navarro lleva la literatura urbana a donde jamás se pensó que llegara: a la pérdida de la dirección.
LFA: Y sus lectores seguro la llevarán más lejos: a los tarros de basura.

Jorge Franco sobre No es una historia de amor de Jaime Espinal
Este es un libro que siempre le llegará tarde a quien lo lea porque nos hemos negado a aprender de la experiencia ajena. Más bien está destinado, después de leerse, a convertirse en un categórico e inevitable Te lo dije.
LFA: A Jorge Franco le llegó tarde el cheque de Planeta, por eso escribió este comentario.

Sobre Don Quijote de la Mancha en Medellín de Jorge Franco
Este relato es un hermoso y conmovedor trasplante del Quijote a la terrible situación que conmovió hace algunos años a Medellín.
LFA: Cómo así, ¿lo conmovedor conmueve?

Sobre El poeta en el hotel de Juan Ensuncho
Definido por su autor como una “colección de conjuros”, este poemario de cien páginas está dividido en tres movimientos: “La flor de las aguas”, “Vivir es fumarse” y “Para pintar en las paredes”. El libro fue presentado en la tradicional taberna La Cueva, de Barranquilla, establecimiento que exalta la tertulia y la bohemia y en el que antaño se dieron cita nombres de la talla de Cepeda Samudio, Obregón y García Márquez. Las ilustraciones, que se ofrecen en hojas desprendibles para que el lector que así lo desee pueda disponer de ellas fuera del poemario, son obra de la venezolana Rosanna Faría. El libro puede ser solicitado por correo electrónico.
LFA: Se me ocurren varias disposiciones –o deposiciones– para las ilustraciones. Serán las mismas para el resto del libro, que ya pedí por correo electrónico.

Sobre Dulce Compañía de Laura Restrepo
La reportera de una revista de frivolidades es enviada por su jefe a cubrir la aparición de un ángel en una de las barriadas más pobres de la ciudad. Emprende la tarea a regañadientes porque la tienen sin cuidado los asuntos religiosos y la aburre sobremanera un tema tan manido, y ni siquiera sospecha hasta qué punto se va a ver involucrada en una brutal cadena de acontecimientos que escaparán a su control y a su racionalidad.
LFA: Lo que, sin duda, escapa a la racionalidad, es la capacidad de desperdiciar papel en Laura Restrepo.

Sobre Scorpio City de Mario Mendoza
Valiéndose de la voz de uno de los narradores de su novela, el autor confiesa: “No deseo escribir una novela tradicional, maniquea, con el característico triunfo del bien sobre el mal en las últimas páginas. No. Dejaré que la realidad triunfe sobre la forma, respetaré la historia tal y como me la contó Zelia: una historia donde la ciudad es atravesada en varias de sus capas, como un viaje al interior de una cebolla. Un inspector, crímenes, religiosos medievales camuflados en busca del poder, vagabundos y nómadas prehistóricos que viven de los deshechos, y al final las cloacas de la ciudad como lo más íntimo, como el inconsciente donde fluyen y habitan las materias prohibidas de la ciudad. Bogotá, ciudad apocalíptica de las mil heridas, ciudad venenosa que te ensañas con los que no te comprenden, ciudad de dulce crueldad, ciudad-travesti de maquillajes incomprensibles”.
LFA: Travestis a la cebolla, un nuevo plato del restaurante de Juan del Mear.

Sobre Hotel Pekín de Santiago Gamboa
Un relato magnífico que tiene como escenario el Pekín del siglo XXI, las complejas relaciones entre China y Occidente, los avatares de dos viajeros que se reúnen a charlar y a beber por las noches en el bar del Hotel Pekín, mientras el mundo se transforma, así como los temores y la cautela de un rico empresario chino con la modernidad y los cambios violentos.
LFA: Mientras el mundo se transforma, las novelas de Gamboa siguen pareciendo películas de Hallmark Channel.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 7: érase una vez

La lucha de la bobada, igual que la lucha de clases, continúa: poéticos lagrimones surcaron por los párpados de Luis Fernando Charry tras su salida de este reality. Los demás concursantes admitieron estar afligidos también: la oportunidad de lagartearle a un editor nunca sobra, más aún cuando el editor trabaja en una editorial para libros de mesa de centro y puede pagar jugosas sumas por redactar dos parrafitos sobre cómo se ve Colombia con granangular –la respuesta, por supuesto, es "como un cuadro de Fernando Botero"–.

A la salida de la casa editorial estudio, Charry –que se ganó los remoquetes "Charro" por parte Juan Diego Mejía, "Cherry" por parte de Jaime Espinal y "Churri" por Jorge Franco–, admitió que lo que más le duele es "tener que volver a esa maldita editorial, porque Benjamín me está presionando para que publique el nuevo libro de Patricia Castañeda y eso implica, prácticamente, tener que escribirlo yo".

Pero como diría Robinson Díaz en cualquier telenovela de Dago García, unas veces se gana y otras se pierde. Esta vez, los ganadores fueron Antonio García (es su segunda impunidad, merecida después de decir "travesía doméstica"), Gabriel Ruiz-Navarro (el más joven de los concursantes) y Jaime Espinal (a quien el público cada vez ve más cerca de la final). Además de ellos, nuestro visitante número 8000 se ganó un retrato firmado por 8000 y, al número 9000, le dimos el Flickr de 9000 para que entienda por qué preferimos a 8000. Siguiendo con el Desafío Literario, aún con tres jugadores impunes –lo que significa que no pueden votar por ellos–, en la siguiente prueba participaron todos, pues los libretistas consideraron injusto que los teleinvidentes se perdieran de sus aportes al siguiente delikatessen literario: "Érase una vez: mi primera línea".

Por supuesto, se trata de una selección de la primera línea, hasta el primer punto, de algunas obras de nuestros concursantes. El jurado estuvo conformado por Cameo Jiménez, reputado bloguero y editor de la revista El Maloliente –rebautizado por muchos como "el José Gaviria de las letras colombianas"– y Gabriel García Márquez, propietario de un Café Ramón Valdés en el barrio La Candelaria, ahí mismo donde queda un edificio de ladrillos que sólo sirve para ir a orinar cuando los baños de la Luis Ángel están muy ocupados.

Los resultados y sus comentarios son presentados a continuación, iniciando con el escritor Mauricio Becerra, que por su deliciosa frase inicial no podía faltar en esta prueba y fue invitado cordialmente por la producción.

El factor Solano, Mauricio Becerra
"Ensopado de los pies a la cabeza, Solano maldice la lluvia que cae sobre la ciudad".
Esta primera palabra es un homenaje a lo más bello de nuestro idioma.

Hot Hot Bogotá, Alejandra López
"Santiago abre fosas comunes y encuentra en ellas trozos de lo que alguna vez fueron seres humanos completos".
Por suerte no empieza describiendo a la ciudad, pero sí nos habla de la dura realidad. Igualmente, los jurados queremos recalcar en la segunda línea de esta no-vela: "Santiago es antropólogo forense y perro en el Calendario Chino, aunque a él le habría gustado ser tigre".

De los amores negados, Ángela Becerra
"Esa mañana Fiamma se había soñado con un arcángel de alas suavísimas que le iba llevando por los aires y ella reía a carcajadas sueltas".
Este libro va por la edición 29. Gracias a él, Becerra ha cautivado indiscutiblemente el público femenino y uno que otro ser humano políticamente inclasificable. Inclasificable no por lo marica (a un marica no le molesta que le digan marica), si no por andar leyendo maricadas de niñas. Y una pregunta: ¿qué es una carcajada suelta?

Recursos humanos, Antonio García (fuera de concurso)
"Los pensamientos de Ricardo Osorio se habían encarrilado en el tic tac".
¿En qué estaría pensando Vargas Llosa cuando escribió esto?

Unos duermen, otros no, Eduardo Bechara
"El día que conocí al Albatros murió mi hermano".
Con esta misteriosa frase, se abre una de las novelas más absurdas en la historia de este absurdo país. Para deleitar a los teleinvidentes, el jurado recomienda seguir este link. El primer párrafo incluye bajada por la Jiménez y otras delicias urbanas. Menos mal no le dio por metaliteraturiar algo como "El día en que lo iban a matar, conocí al Albatros" (aunque le hubiera quedado mejor).

Cinema Árbol y otros cuentos, Efraím Medina
"Estoy sentado en el retrete cagando".
La apertura del cuento "El encanto de Tere" es, sencillamente y sin mucho más que agregar, muy "Efraí Made". Eso sí, hay que valorar el uso de "el retrete" en lugar de "la taza". Sin duda, le da al conjunto de la frase un aspecto mucho más sobrio y elegante.

El desbarrancadero, Fernando Vallejo
"Mierda".
Vallejo nunca describió mejor toda su obra que con esta palabra, con la que además abre uno de sus libros más reiterativos. Mierda: toda una visión del inmundo.

Sin dirección, Gabriel Ruiz-Navarro (fuera de concurso)
"Llegué a La 19 después".
La ciudad, oh, la ciudad.

Open the window para que la mosca fly, Jaime Espinal (fuera de concurso)
"En este entrampado el personaje sufre a veces de desordenes de caracter y transtornos de personalidad".
Como todo un maestro contemporáneo, este merengón de las letras nos muestra su calidad inigualable para construir a un protagonista desde la primera frase. La originalidad del suyo es notable. Tan notable como el exquisito arcaísmo "entrampado", con el que seguramente el autor consigue "entrampar" sin ninguna resistencia al indefenso lector. Claro que tal vez le pareció muy "normal" y "aburrido" el participio "entramado", que claramente tiene más que ver con la palabra "personaje". Claro que puede haber otras razones: ¿Error de tipografía?, ¿recorte de personal editorial en ediciones B?, ¿orgasmo por presión directa de la próstata?

Rosario Tijeras, Jorge Franco
"Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte".
Este cejón bonachón estudió Literatura en la Universidad Javeriana, donde enseñan en primer semestre la relación entre Eros y Thanatos. Franco durmió durante toda la carrera. Y nunca ha dado un beso.

Todo pasa pronto, Juan David Correa
"Hoy cumplí diez años y no hubo fiesta de cumpleaños".
Es mejor asegurar al lector desde la primera frase. El escritor tiene derecho a valerse de cualquier argumento. Dar vergüenza ajena intentando provocar lástima también se vale, aún con la sutil sonoridad de la frase.

El poeta en el hotel, Juan Ensuncho
"Aquí voy
Sin querer queriendo
Rumbo a mi propio nacimiento"
Un hermoso verso del poema "Camino", de este gamino de la literatura. Los jurados sugieren entregarle un premio honorífico por inspirarse en Chespirito para crear sus versos: Bobo Horroris Causa.

Delirio, Laura Restrepo
"Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación del hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera".
¿Así o con menos puntuación? ¿Así o más Saramaga? Bienvenidos al realismo saramágico.

La ciudad de los umbrales, Mario Mendoza
"Hace unos años escribí el siguiente párrafo con respecto a la ciudad, en un relato corto que terminó ingresando a la lista de fracasos literarios de los que se compone mi vida".
En esta primera frase de su primera novela, Mario Mendoza demuestra que él es el verdadero artista vidente de su obra: ¿de qué otra forma iba a saber a esas alturas el rotundo fracaso que iba a ser cada uno de sus libros?

Hotel Pekín, Santiago Gamboa
"Esta historia comienza en un vuelo de la United Airlines que despegó del aeropuerto JFK de Nueva York con rumbo a Pekín sin contratiempo alguno, pues las condiciones climáticas y atmosféricas resultaron ser óptimas, con el higrómetro y los indicadores de presión en su mejor grado, los frentes de aire frío bajo control, sin crear demasiados surcos en el aire, y un viento suave y tibio que, sobre todo, indicaba una deliciosa tarde de otoño, como al inicio de aquella célebre novela alemana".
Qué delicia.
Wie schön.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Desafío Literario. Capítulo 6: Prueba en traje de baño

Los miembros de La Bobada Literaria queremos pedir excusa2 a nuestros escandalosamente bobos lectores, que han visitado compulsivamente el blog en esta semana sin encontrar mayores novedades: seguimos siendo unos bobos, pero cada vez menos prolijos. La razón de este descuido no es, como algunos han especulado, que nos hayamos fannyloreneado durante tres días para evadir a los abogados de Jorge Franco. Tampoco que nuestro financiero nos haya liquidado con el pretexto de que tenemos las caderas demasiado anchas. El problema es más sencillo: luego de recoger a 8000 en las afueras de Porquerias la semana pasada, nuestro talantoso artista se enfermó y nos transmitió su peste, así que esta semana nos dio gripa porcínica y estuvimos sin guardaespaldas.

No nos pregunten por qué nos dio la gripa esa, pues nosotros tampoco entendemos: siempre usamos tapabocas como nos enseñó el bobo fuera de concurso Juan Carlos Vargas y, al igual que el excelentísimo Álvaro Uribe, no hacemos más que lavarnos las manos. Como Gabriel Ruiz-Navarro anda de lleno en el reality, teníamos que escribir las entradas nosotros mismos, pero nos dio mucho miedo porque en las últimas 10 entradas que escribimos cometimos 40 infracciones de redacción.

En todo caso, agradecemos el apoyo de los seguidores que nos mandaron tarjetas de Timoteo. Esperamos continuar embobándolos, porque en Colombia la bobada no da tregua. Por eso, nuestro reality –que algunos medios han calificado de absurdity– continúa. La lucha de la bobada trae un nuevo episodio, después de la conmovedora salida de Margarita Posuda*, recibiendo la mayor votación de nuestra historia (10 votos) y que incluyó lucha en el fango y una fiesta en Gustavo Carne de Pavo.

Hoy, inspirados por el evento cultural más importante del año en Colombia, el Reinado Nacional de Belleza, creamos una prueba en traje de baño que bautizamos “Respuestas rápidas a preguntas estúpidas”, basados en la revista Mad. Los jurados serán ustedes, bobísimos lectores, que votarán por quién quieren sacar de la casa editorial estudio y, con la menor cantidad de votos, quién recibirá la impunidad para la próxima prueba.

Una pregunta de vive.in para Ángela Becerra: ¿Qué es recurrente en sus libros?
En mi obra siempre aparece la Colombia optimista, la Colombia buena, porque el país tiene todo el derecho a salir adelante.

Una pregunta de Gaceta, de El País de Cali para Alejandra López: Dicen por ahí que no eres de ese tipo de personas que se pasan años trabajando en una misma empresa, que hacen lo mismo en la vida siempre. Alejandra no es de estancar… ¿es eso cierto?
A mí no me gusta quedarme mucho tiempo en un lugar, eso es cierto. Y eso pasa en todos los aspectos de mi vida. Me gusta viajar, moverme, conocer, mirar otras cosas, fluir… La vida es movimiento constante, todo cambia, todo en ella es impermanente, lo único que no varía es el cambio, como diría Buda.

Una pregunta de Perú21 para Antonio García: ¿Cómo se ve en el contexto de la literatura colombiana sobre la violencia?
Yo quise hacer una travesía doméstica. Recursos humanos es una novela intimista. No alude a nuestros conflictos de manera directa, sino de manera velada, sutil. Uso recursos en dos acepciones: recursos como dinero y como el talento para vadear los problemas.

Una pregunta del perfil de Blogger para Eduardo Bechara: ¿Cuáles son sus intereses?
El ser humano y su comportamiento dentro de la urbe contemporánea es mi tema de fondo.

Una pregunta de Juan Ensuncho para Efraím Medina: ¿Cuál es el defecto propio que aprecias más?
La modestia.

Una pregunta de El Espectador para Fernando Vallejo: ¿Y por qué dice que este será el último libro?
Es que yo no tengo más que decir, ya me aburre la literatura. Éste lo estoy escribiendo contracorriente, imponiéndome la humillación de escribir porque no tengo más que hacer. Tengo la vida vacía, vacía como nunca. Ya no leo ni libros de ciencia.

Una pregunta del editor tántrico de Shock para Jaime Espinal: ¿Tenaz?
Lo más tenaz es que en el libro estoy yo, simplemente me olvidé de muchos prejuicios y escribí sobre algo que me inquietaba mucho: lo que pasa cuando una relación de pareja se apaga lentamente y se acaba el para siempre.

Una pregunta de Espacio Luke para Jorge Franco: ¿Cómo ve Rosario Tijeras con el paso del tiempo? ¿La siente como propia?
Esa historia me sigue sorprendiendo. Se sigue traduciendo a otros idiomas, en Colombia se lee en muchos colegios. Ahora la siento como esa hija mayorcita que puede andar sola por el mundo sin que tú te preocupes mucho. Como texto, no la he vuelto a leer, pero siempre supe que no iba a ser el punto de llegada como escritor, sino mi punto de partida.

Una pregunta de Semana para Juan David Correa: ¿Por qué escribió una novela en los años 70, y no como sucede con nuevos escritores, aquí y ahora?
Yo estaría de acuerdo con que prefiero decantar las cosas antes que decirlas. El asunto es que así me salió la historia. Yo quería contar la década en la que nací y en la que crecí. No sólo por mí, o por un mero narcisismo, sino porque las novelas que más me han conmovido en la literatura colombiana suceden en esa época.

Una pregunta de Vuelta de Tuerca para Juan Ensuncho: ¿Vio a Mick Jagger en persona?
Me quedé unos instantes apreciando un bello telar de Olga de Amaral, cuando algo extraño, que no sé explicar, me indicó que diera vuelta a la cabeza. A este señor lo he visto antes, era un anciano de aspecto y pinta juvenil que acababa de ingresar al hotel y estaba siendo saludado por toda el mundo [sic]. Qué tipo tan arrugado, reí. Un momento, este señor se me hace muy conocido. Es… ¿Mick Jagger? ¿Mick Jagger en Cartagena? ¿Qué hace aquí? Si aquí en esta ciudad bajaron a gritos a Fito Páez de un escenario para pedir que subiera Diomedes Díaz…

Una pregunta de Buscando Camino para Laura Restrepo: ¿Usted ha dicho que las FARC no quieren el poder?
Alguna vez en una discusión, uno de esos señores ricos de Bogotá me decía: “estos mal nacidos se quieren tomar el poder”. Le dije que justamente no se lo quieren tomar, partiendo de la base de que la única ética en términos de política es tomarse el poder. Cuando hay una organización rebelde que se olvida de tomarse el poder, se va despeñando hacia el vandalismo, y si a eso le sumas el volumen de negocios que mueve las FARC con el tráfico de vidas humanas que implica el secuestro y su participación en el narcotráfico, pues eso no hay quién lo ataje, porque desde luego la perversión de no aspirar al poder es muy grande.

Una pregunta de La Bobada Literaria para Luis Fernando Charry: ¿Usted ve sus libros como una forma de autopublicarse?
No.

Una pregunta de La Hojarasca para Mario Mendoza: Hay una obsesión o un interés especial muy marcado en sus novelas en relación con temas, lugares o personajes callejeros como los travestís, los pordioseros, los prostíbulos o el cementerio del Centro de Bogotá. ¿Cómo surge todo esto?
Bueno, yo estoy por supuesto inscrito en algo que se llama realismo degradado o que algunos otros críticos han llamado también realismo sucio. Soy un animal literario.

Una pregunta de Literaturas para Santiago Gamboa: ¿Busca el exotismo asiático?
No, para nada. Lo que busco es un lugar que me permita un muro de niebla entre los personajes y la realidad. Eso además del gran afecto que siento por Pekín.

Llegó la hora de votar, pues, en la columna izquierda de este bobo blog.

* Los miembros de este blog aclaran que profesan un enorme respeto por Margarita Posada –a quien de manera vulgar los demás concursantes del reality llaman Margarita Posuda–; más aún en aras de conseguir algún trabajo en la oficina de prensa que ella dirige en el Festi-mal de Teatro Funny Mickey, un evento tan inteligente y magnánimo como el Reinado Nacional de Belleza o Los Premios Shock.

viernes, 30 de octubre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 5: Una imagen vale más que mil páginas

Mientras los escritores aprenden a escribir, el Desafío continúa desafiando el verdadero talento literario. Después de probar la fotogenialidad y las aptitudes para lanzamiento de libros, los retamos a escoger las portadas más inmundas, acordes con la calidad de sus obras literarias. Sabemos que todos son muy cultos y llevan a un artista de pan integral en su interior –incluso figuras como Jaime Espinal son abiertamente integrales–, así que acá los tenemos presentando piezas gráficas que, si los editores tuvieran criterio, jamás hubieran visto la luz.

Para ponerle el criterio a esta prueba de impunidad –o, al menos, el Criterion– contratamos a Marta Granadas, Diego Mamaral y, desde ultratumba, David SinSuegra: tres figuras reconocidas por dejar el nombre del diseño gráfico colombiano más abajo que el de sus letras. Ni siquiera Enric Satué, famoso por atormentar a los estudiantes de comunicación visual, se salvó del ojo punzante de esta santísima trinidad del diseño nacional.

Los resultados y las obras en competencia, son los siguientes:


Buda Blues, Mario Mendoza
Una imagen incendiaria para una obra completamente ilógica.
Mención especial para la escogencia de la tipografía.


Demasiados héroes, Laura Restrepo
Sí, demasiados y, además, demasiado feos.


El poeta en el hotel, Juan Ensuncho Bárcena
¿La diseñaron en Power Point? No, ¡la diseñaron en Word!


El síndrome de Ulises, Santiago Gamboa
Si la obra se desarrolla en París, nada más funcional que… ¡una panorámica de París!
Y, por supuesto, los desnudos femeninos, que siempre venden.


Hot Hot Bogotá, Alejandra López González
No sabemos cuándo hace calor en Bogotá, pero estamos seguros que no es de noche
ni en la Torre Colpatria. Además, la tipografía es de nevecón.


La rambla paralela, Fernando Vallejo
Un escritor de sombrero, pantalón de rayas y gabardina tomando vino en Barcelona en verano.
¿Será que las editoriales no les pagan a los ilustradores?


Lo que le falta al tiempo, Ángela Becerra
Lo que le faltaba. Además de las mayúsculas iniciales, los pies son tan sensuales…
más cuando les caen hermosas gotitas de sangre femenina.


Los niños suicidas, Luis Fernando Charry
Existe un programa que se llama Photoshop, que tiene una ventana que se llama “Filtros”
y es de lo más de interesante, ¿cierto?


Melodrama, Jorge Franco
Inspirado en la Pietá, Franco demuestra una vez más que no tiene piedad con sus lectores.
Una portada con tetas vende más que un buen libro.
García Márquez dijo que quería pasarle la antorcha a Franco, seguramente para que queme sus libros.


No es una historia de amor, Jaime Espinal
Inspirada en la canción de Bon Jovi “This ain’t a Love Song”,
con esta portada no dan ganas de leer el libro, ni nada:
¿pintauñas, sangre hecha con témpera y un protagonista con chaqueta de plumas?
Gracias, pero no. Gracias.


Sin dirección, Gabriel Ruiz-Navarro
Aunque pocas veces lo sacan a relucir, nuestros diseñadores también manejan Illustrator.
Quizás no lo sacan a relucir porque su habilidad es peor que la de los principiantes.


Sin título (1977), Margarita Posada
En esta novela, que debió quedarse sin publicar, las virtudes del Photoshop
son apoyadas por torpes trazos de acuarela dignos de un niño de preescolar.
Claro, esa era la idea.


Su casa es mi casa, Antonio García Ángel
Lamentablemente no se trata de la canción de Suicidal Tendencies.
Es una de esas novelas urbanas salidas de taller literario que,
como indica la portada, están mal, hermano.


Técnicas de masturbación entre Batman y Robín, Efraím Medina Reyes
El onanismo literario no es exclusividad del blog El ojo en la paja.
Este escritor, que siempre aparece en sus portadas sin ropa,
sí que sabe de onanismo, de mal gusto y de peor gusto.


Todo pasa pronto, Juan David Correa Ulloa
Es en serio: manejar Photoshop es más que usar sus filtros.
El brillito es de lo más tierno.


Unos duermen, otros no, Eduardo Bechara Navratilova
Unos saben tomar fotos, otros no. Unos saben diseñar, otros no.
Carlos Duque es de los que nunca han sabido mucho, pero él insiste en hacerlo.
Para la muestra un mojón.

El veredicto de los jurados entregó la impunidad a Juan Ensuncho, declarando que “desde el casting, esta portada debió quedar fuera de concurso; es una lástima que no tenga más libros publicados”. Las observaciones de los tres jurados fueron generosas, hasta el punto de proponer una nueva disciplina para este tipo de piezas: el desdeño gráfico. Además, entregaron tres menciones especiales: a Jaime Espinal –quien se sigue perfilando como uno de los competidores más fuertes del Desafío Literario–, a Efraím Medina, gracias a la ridícula puesta en escena de sus portadas, y a Shakira, pues pensaron que la portada del libro de Ángela Becerra pertenecía a uno de sus álbumes. Los demás concursantes quedan amenazados por no tomarse siquiera la molestia de revisar las propuestas de portada para sus libros y serán ustedes, bobos lectores, quienes decidan cuál de ellos debe salir de la casa editorial estudio el próximo miércoles. Al lector que más veces vote le regalaremos cada una de las portadas impresas en papel higiénico, para que les dé el uso que se merecen.