Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Samper Ospina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Samper Ospina. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2016

#WikiBobada

Edward Snowden, íntimo amigo de la casa boboliteraria, también está indignado por las columnas de los columnistas sobre otros columnistas que en realidad no son columnistas sino blogueros con influencias. Por eso, y porque necesitaba plata para unas bichas de bazuco, el activista hackeó el WhatsApp de una reputada cheer leader de opinión colombiana y los hallazgos son escalofriantes. Tanto que decidió llamarlos Las infiltraciones de Peach Melba.

Si usted no aparece en estos Bobotá Papers es porque probablemente no haga parte de la élite de los líderes y las lideresas de opinión. En ese caso, consiga una columna en el periódico de su barrio; es decir, en El Tiempo, donde sólo basta con ser amiwis de algún editor para que lo dejen escribir. Mientras tanto, comente con indignación el siguiente chat:







lunes, 27 de abril de 2015

Daniel Samper Ospina, personaje del mes

Ay, ya sabemos: burlarse de Daniel Samper Ospina es como burlarse de Ricardo Arjona. Sus críticas, generalmente a blancos tan inesperados como Álvaro Uribe –el Ricardo Arjona de la política–, lo convierten a él mismo en un blanco tan obvio como Álvaro Uribe. Sus chistes sobre Francisco Santos, y las respuestas de Pachito, son dignas de enemigos de jardín infantil. En fin: su humor es tan excepcional que es celebrado por lumbreras como Vladdo y Gustavo Gómez, quienes forman con él la jartísima trinidad de la autocomplacencia periodística en Colombia. Que Daniel Samper Ospina sea bobo del mes es una perogrullada. Pero, como toda su carrera es una perogrullada, vamos a seguir su ejemplo a ver si así también nos hacemos merecedoras de un Premio Simón Bolívar.

Daniel Samper Ospina demostró su talento desde niño.

Aunque su meteórica carrera se resume en que es hijo de Daniel Samper Pizano, trataremos de profundizar en algo que carece de toda profundidad: Daniel Samper Junior se dio a conocer a través de su alter ego, Ramoncito (el de Dejémonos de vainas), antes de demostrar que las bobadas que decía y hacía el actor que lo representaba en la pantalla eran apenas un pálido reflejo de su posterior realidad. En el colegio de los presidentes de Colombia, de donde también salió su tío Ernesto, dirigió El Aguilucho, el periódico escolar que demuestra que los ricos sí que ríen. Después, empezó a reunirse con sus amigos para discutir columnas de opinión –una actividad tan aburrida que ni siquiera a William Ospina se le podría haber ocurrido– y, algunos chismosos afirman, se dedicó a vender revistas porno entre sus compañeros de clase (social y académica), hechos que lo marcaron para su futuro como cheerleader de opinión, cuentachistes de noveno de bachillerato y director de soft porn. Como buen hijo de periodista, lo maduraron a punta de periódico y muy pronto tuvo su propia columna en Cromos y su espacio para hablar de fútbol en El Tiempo. De ahí, pasó a la prestigiosa Jet-Set, la revista más importante de aviación en Colombia, donde empezó a darse cuenta de que reciclar chistes malos (como los que han leído a lo largo de este blog) es la fórmula del éxito en el país de Andrés López (y Felipe López).

Las ideas de Daniel Samper Ospina, como su pelo, se fueron acabando durante los años hasta prácticamente desaperecer. Y sí: apelamos a un chiste sobre el físico, pero en su honor.

Al frente de SoHo, su medio natural, Jamoncito hizo importantes aportes al periodismo como acuñar el término gurrecito arrechante para referirse a las modelos a las que ponía en portada sin pagarles o empelotar a Yidis Medina y hacerles creer a miles de despistados que eso es innnovador. También descubrió el novedoso método de inflar cifras, preguntando en los estudios de medios si la gente conocía SoHo, no si la leía, para luego salir a afirmar que SoHo era la revista más leída del país después, por supuesto, de Tv y Novelas. Además, reunió en sus páginas a plumillas perfectamente desechables como Efraim Medina Reyes y Jorge Franco, y aunque no pudo hacerles escribir mejor, al menos le arregló la nariz a uno de ellos -quien, en todo caso, no se ha dado cuenta de cuánto apesta-. Su arrollador talento para satisfacer los gustos de pajizos, indignados por-eso-estamos-como-estamos y chistosos de oficina por igual, ha marcado un hito del tamaño de un chito en nuestro perdiodismo:




Tras decidir seguir los pasos del papá, buscó alguna forma de distinguirse: mientras Daniel Samper Pizano trató varios temas durante sus décadas de periodista con sentido del humor, Junior es absolutamente monotemático y chabacano, casi el exacto opuesto del papá. Y el problema no es que sea absolutamente repetitivo. El problema no es que sea absolutamente repetitivo. El problema no es que sea repetitivo. El problema está en que los chistes que no dan risa ni siquiera son suyos: sus columnas sobre la indignación de la hora en Twitter son compilaciones de los chistes de la hora en Twitter. Y no de él, sino de tuiteros sin ninguna gracia (perdón por la redundancia), como nosotros. Es decir, trolls y demás personajes de la nefasta fauna de Twitter que tienen la profundidad de pensamiento de, digamos, Suso El Paspi. En conclusión, ustedes, bobos lectores y tuiteros con más de diez retuits, ya se ganaron un Simón Bolívar. ¡Felicitaciones a todos!

Para la muestra sólo un mojón. Esta genialidad del humor salió el 11 de agosto de 2011:

Por supuesto, a nosotros tampoco nos dio risa, pero a nuestro Jamón Bolívar sí, como lo demostró nueve días después:


Y ponemos ese único ejemplo para que no vayan a demandar al Milli Vanilli de nuestro humor, porque seguro a ustedes también les ha robado tuits. Después de todo, estamos en el país donde todo se hace a espaldas de los demás, sin importar si se trata de recibir dineros para una campaña presidencial o de recibir tuits para una columna en Semana. En lugar de dar más ejemplos (lo que significaría desbaratar cualquiera de sus columnas), sólo queremos recordar que su sentido del humor es tan grande que incluso lo invitaron a un reality:

Este chiste merece un RT, también conocido como "risas pregrabadas".

Milli Samperilli también se ha convertido en el Carlos Calero del periodismo, y se lo puede ver presentando libros chistosísisisisimos, asistiendo a conversatorios profundísisisisisimos y moderando encuentros de egos grandotototes donde lo único que se espera de él es que diga uno de sus chistes de siempre para que la audiencia oiga lo que está esperando y se vaya para la casa pensando que la pasó muy bien. Porque el público culto no ve Sábados Felices, no; va a eventos en el Gimnasio Posmoderno o el Jey Féstival, aunque el contenido en uno y otros termine siendo prácticamente el mismo. Es una cuestión de consumo, algo de lo que el Profesor Samper O entiende muy bien, pues, en competencia con Ricardo Silva, él también publica un libro cada Navidad y/o cada Feria del Libro: el Dago García de nuestras letras y letrinas arruma una cantidad de sus columnas cada año y las publica en forma de libro para que en diciembre tengamos con qué demostrar a nuestras enemistades todo nuestro desprecio. Son tantas sus sobras literarias -las equivalentes impresas de El Paseo, El Paseo 2, 3 y 4- y tan mal editadas, que apenas recordamos una, El club de los lagartos, porque es la que mejor define sus reconocimientos literarios y periodísticos.

¿Qué sería de un escritor sin la mano en la barbilla? Aquí, mientras escribe su columna, una actividad que los demás conocemos como "revisar Twitter".


No nos queremos extender en su fértil carrera editorial. Para identificar su calidad simplemente hay que conectarse a Twitter un domingo y ver los miles de RT de quienes le rascan la espalda o dar una mirada rápida a sus libros en Panamericana, que apenas con la calidad diseñística de sus portadas ya dan lástima. Esas portadas están hechas, por supuesto, por otros #grandes de la superioridad moral online.

Cuenta la leyenda que @DanielSamperO se duerme contando retuits.

Por supuesto, como buen periodicaturista colombiano, nadie puede hacer chistes sobre Dago Samper Arjona (ríanse, porfisss). Es que una cosa es el buen gusto que representa decirle gordo y tragón a Angelino Garzón (y, aun más fino, burlarse del nombre Angelino) y otra es el mal gusto de señalar los predecibles chistes de Samperino, como hicimos en esta entrada que estuvo nominada al Premio Simón Gaviria de Periodismo porque nadie la leyó. Con lágrimas en los ojos (y cuentas bancarias en ceros porque ya nadie nos contrata), debemos contarle al mundo que a partir de ese día nos cerraron las puertas en SoHo. Y pensar que que una vez nos empelotamos junto a otras sextuiteras :,(



Por lo demás, sólo nos queda decir que Raniel Samped renunció a SoHo cuando hasta Donjuán está vendiendo más que la revista porno de Semana. ¡Sálvese quien pueda!


"Ya les vetaron la entrada en la Casa Editorial El Tiempo, ahora olvídense de volverse a empelotar en SoHo".

domingo, 25 de enero de 2015

Los mejores momentos de la gala de los Premios La Bobada Literaria 2014

Colombia es la gran ganadora de esta gala: sus autogoles, que el uribismo siga vivo y que Santos se haya reelegido demuestran que este país fue la mayor bobada de 2014.

1. Este año la ceremonia de entrega de los Premios La Bobada Literaria fue en Cartagena, donde se llevan a cabo los eventos más cool de la gente divinamente de Colombia. Por si acaso, aclaramos que este no es otro intento desesperado por ser chéveres: es sólo un paso más en el camino que pronto nos llevará a llenar sus correos electrónicos con peticiones de plata y otras formas de mendicidad naturales en quienes –como nosotros– creen en lo necesario que es su trabajo para el país.

2. El Teatro Heredia hedía al mediodía cuando iniciamos la coronación de las mayores bobadas del país. Jota Mario Valencia, nuestro primer presentador invitado, se puso una peluca y caminó por la pasarela para anunciar al ganador del Premio Emo a lo más triste de la televisión, no sin antes hacer una cuña de su nuevo libro sobre las hamburguesas. El primer puesto fue para La Selección, porque Colombia no se repone de la pobreza de sus triunfos deportivos. Un novelesco Tino Asprilla (no sabemos si el real o el de la telenovela) subió a caballo a la tarima para recibir la estatuilla, a la que alcanzó con uno de sus disparos al aire. Detrás de él, Javier Hernández Bonnett iba por la consolación (guiño, guiño), pues ocupó el segundo lugar en esta categoría por ser el verdadero Corresponsal de Davivienda y se llevó para su casa una casita roja de plástico.

3. Mientras la Seguridad del evento tenía que hacerse cargo de un grupo de la colonia bogotana cartagenera que abucheaba a los organizadores porque la ganadora no fue Bazurto - la telenovela más cachaca sobre le barrio más costeño -, Marianne Pond's Ford bajó de la tarima al anterior presentador porque era su turno de anunciar al ganador del Premio Editorial de Arcadia a la polémica cultural del año, criticar por criticar el libro de Jota Mario Valencia y hacer una cuña de su nuevo libro, una novela que está escribiendo y que no tiene nada que ver con hamburguesas, porque el suyo sí es un libro serio. Después de un discurso de 10 minutos sobre la verdad y la mentira en los medios, del mismo modo y en sentido contrario, anunció que el primer puesto fue para Actualidad Panamericana, que es a El Mundo Today lo que Metástasis a Breaking Bad. Con una máscara de mico, Néstor Morales subió a recibir la estatuilla de la página que mejor ha sabido convertir los mismos chistes de toda la vida en noticia y engañar con ellos a los periodistas (íbamos a decir "periodistas incautos", pero no quisimos redundar) y a gente como Pacho Santos, que no cuenta. El segundo puesto fue un caluroso empate: la estatuilla se repartió entre el comercial del libro de Póker, que demostró que los intelectuales son los extremistas colombianos, y Nicolette Van Dam con sus caricaturas de los futbolistas esnifándose la cal de una cancha, porque sólo faltó que dos colombianos fueran AK-47 en ristre contra la holandesa [En La Bobada Literaria no nos hacemos responsables por la forma en que se haya resuelto la disputa por este segundo puesto. #JeSuisBobada].

4. Lo que vino a continuación parece mentira. El Premio Actualidad Panamericana de periodismo fue entregado por una jubilosa Vicky Dávila a Álvaro Uribe Vélez, por su incansable defensa de la libertad de prensa. El mejor expresidente del mundo subió a la tarima a decir que recibía su premio como "un homenaje a los periodistas en Colombia que no están precisamente recogiendo café". Creyendo que se trataba de otra ocurrencia de Actualidad Panamericana, la audiencia estalló en risas, causando la indignación de Uribe, que quería que la audiencia solamente estallara. A propósito de estallidos, detrás de Uribe venía, como siempre, Fernando Londoño, que se llevó el premio de consolación por la columna apócrifa de Vargas Llosa: no por su falta de ética, sino por querer hacer creer que Vargas Llosa escribía tan feo como Vargas Lleras. Londoño anunció que se quedaría en Cartagena para ver si podía hacerse pasar por el nobel peruano para presentarse en el Hay Festival y Kien&Ké, que perdió porque ya nadie se acuerda de ké era, le hizo una entrevista al respecto.

5. La oportunidad de derrocar a Uribe esta vez fue para Dago García, quien subió a la tarima para presentar el Premio de cine Óscar Golden. Desde ultratumba, Robin Williams vino a recoger el premio para Una noche en el museo 6, lo más cerca que han estado los colombianos de ir a un museo. Gritando un robótico "ve, no seás injusto, ¿oís?, joder", el elenco de Ciudad Delirio protestó por no haberse llevado este gran reconocimiento a la capital mundial de la salsa de tomate.

6. Dago García bajó de la tarima para dar paso a Pacho Santos, quien presentó el Premio La WC a lo más escatológico de la radio. Como era de esperarse, Julio Sánchez Cristo se llevó el primer puesto por regañar al aire a Camila Zuluaga porque ese día su pupila no pautó en Caracol. Desde Lóndon, Julio agradeció el premio que recogió Zuluaga, siguiendo sus órdenes. Gustavo Gómez Córdoba obtuvo el segundo lugar, pero no fue a recoger la estatuilla porque estaba muy ocupado peleando por Twitter y defendiéndose de amenazas imaginarias. La suya fue una ausencia que, como era de esperarse, no se notó.

7. A pesar de sus esfuerzos por amañar las votaciones, Uribe no pudo cambiar el orden de los resultados del Premio "El lugar equivocado" a la campaña del año. El primer lugar fue para Diomedízate, que nos hizo preguntarnos si RCN estaba vendiendo perico. La reacción de la gran perdedora de la noche no se hizo esperar: la loca de las naranjas, nominada por demostrar el verdadero carácter del uribismo, le pegó un naranjazo al corresponsal de Davivienda, que era el presentador de la categoría. Su papá, el general Naranjo, intentó calmarla, pero lo único que paró la lluvia de naranjazos fue la promesa del directivo de RCN que recibía el premio en la tarima: el próximo año le harían una telenovela con el slogan #naranjizate. Pacho Santos, perdedor por su campaña a la presidencia, dijo que por fin alguien lo tuvo en cuenta en una votación. 

8. El Premio The Bobo Run al evento del año fue entregado por la Señorita Colombia, que nadie sabe cómo se llama porque ahora preferimos ver Miss Tanguita. Después de su desfile en traje de baño, le entregó la estatuilla en forma de fotomontaje a Nelson Mandela por Paz sin impunidad, la marcha uribista que demuestra que esa colectividad es la nueva minoría (menos en fotos de otras marchas). The organizators del Bogotá Wine and Food Festival se sintieron very pleased de quedar en el second place con un evento muy importante para the Bogotanians, mientras a los de Arcadia no les importó la derrota de su festival de librerías porque ya estaban afuera tomando Póker. 

9. Con escopetarra al hombro y una camiseta de #SoyIncapaz, César López entregó el Premio Atragantarte Fool Festival a la causa más bobita. Corriendo en tenis último modelo y ropa deportiva a precio de alta costura, las carreras 10K se llevaron el reconocimiento pork pagar por correr te hace mejor persona. El descontento de Andrés Hoyos no se hizo esperar, y de inmediato escribió un mail a su lista de contactos: ¡hay que salvar a El Malpensante aunque nadie nos salva de El Malpensante!

10. Jaime Cerón Alaizquierda subió a la tarima para anunciar el Premio Lápiz de Aserrín a las artes, un galardón que estuvo cubierto por trascendentales discusiones en Facebook que auguran un panorama cada vez más irrelevante para la plástica en Colombia (y no nos referimos a Carolina Cruz). Con pocos votos de diferencia, el ganador fue el afiche de Rock al Parque, porque el plagio nunca pasará de moda. La feria de ferias de arte en Bogotá, en la que hasta una foto de iPhone cuenta como arte (y se vende), quedó en segundo puesto. La estatuilla de plata se podrá conseguir en octubre en ArtBo.

11. Cuando ya no había más platos, James Rodríguez, en calzoncillos, subió a entregar el botín de oro para el más ladrón. Aunque hubiera querido entregarle el premio a su compañero Ronaldo, James se tuvo con conformar con darle el reconocimiento a Álvaro Uribe, a quien se deben los triunfos de Nairo Quintana y Rigoberto Urán. En su discurso (que duró más de 140 caracteres), el expresidente aprovechó para saludar a Andrés Felipe Arias, que –como en el uribismo– ocupó el segundo puesto en esta categoría.

12. El mismísimo Bolillo Gómez fue el encargado de premiar lo más bobo del deporte en 2014. Buena parte de Colombia se llenó de orgullo al ser reconocida con el autogol de oro por haber votado por Álvaro Uribe Vélez al Senado. Tras corear el apellido del mejor ex presidente del mundo, este se levantó y saludó y, desde su silla, vocífero con un megáfono: "este es otro logro de la seguridad democrática". Sin embargo, la celebración fue opacada por un ataque de platos lanzados por Yamid Amat Serna, Martín Santos y Manolo Cardona al palco de los organizadores del evento, pues se negaban a perder un galardón que creían merecer por su maestría en el lanzamiento de platos en el Mundial de Brasil 2014.

13. El turno llegó para que la exniña Mencha volviera a las pasarelas: desfilando junto a la piscina y subiendo las fotos a Instagram, una despelucada Margarita Rosa de Francisco presentó su premio epónimo por hacer pensar al país. Con una gran mayoría de los votos, @ElPatriota se alzó con la estatuilla, por ser un ultraderechista tan hipster que reta a duelos. Todavía en la tarima, @ElPatriota retó al hacker de Zuluaga a subirse a recibir la estatuilla de consolación, porque si es Santos quien chuza ahí sí no es escándalo en Semana. La entrega de las estatuillas puso a pensar a la audiencia sobre este tipo de personajes que hacen penar al país, mientras varios de los más inteligentísimos directores de revistas del país los incluían en su siguiente edición.

14. La exniña Mencha aprovechó que está en una buena racha y se quedó para presentar el Premio Simón Gaviria al intelectual del año. Pronto, un cantante que se hace llamar Maluma tomó el micrófono para agradecer a la ciudad que lo acogía y mostrar orgulloso una bandera de Cartagena patas arriba. Como su mérito para ganar el primer puesto es no entender esa gritadera del jébimetal, la ganadora de la segunda estatuilla y mejor DJ con mezclador apagado, Natalia París, subió para explicárselo. Entonces la innovadora pinchamp3 sacó sus conclusiones: no se sabe bien qué es el jébimetal, pero causa celulitis. Una parte de la audiencia se indignó entonces con la modelo/DJ/empresaria, justo a tiempo para la presentación de la siguiente categoría.

15. Como un zombi atraído por la carne viva, apenas vio las cámaras de transmisión, Arroba Pirry subió a la tarima para presentar el Gran Premio Indignación Tuitera a la bobada del año. El primer puesto fue para el debate paramilitar donde no se podía mencionar al capo de capos, quien se subió de nuevo a la tarima y quiso quedarse ahí por lo menos durante ocho o doce años. Mientras trataban de bajarlo contra su voluntad, Petro no sabía si subir o no a recibir la estatuilla del primer perdedor, por eso de que se va, o no se va, pero sí se va, aunque ya no se va… Luego vino un discurso de Arroba Pirry contra el sistema, contra el mundo, contra todo lo que tiene jodida a la gente de a pie, que sólo terminó cuando toda la gente se puso de pie para pedirle que se callara de una buena vez y dejara de tomar Vive100.

16. La audiencia se estremeció (del aburrimiento) cuando Juan Esteban Constaín llegó a entregar el Gran Premio Juanes a toda una vida de bobadas. La verdad era que todos esperaban al verdadero Juanes cantando cumbia villera. Sin embargo, la dicha volvió a embargar a todo el país: Colombia es la ganadora, por reelegir (esta vez al Senado) a Álvaro Uribe Vélez. Un desinflado Ramoncito (guiño, guiño) lloró como si tuviera 5 años por no llevarse este galardón, a pesar de llevar 15 años haciendo los mismos chistes de cuando tenía 15 años. Martín de Francisco, indignado por no ser reconocido junto a Santiago Moure por haberse inventado la irreverencia, se devolvió para Cali en sus Renault Duster. 


17. Por último, con el auditorio borracho, Luis Carlos Vélez y Pacho Santos subieron a robar cámara para premiar al bobo del año. Después de que, efectivamente, Pacho Santos se había robado la cámara, y como si se tratara de un verdadero reinado, Vélez anunció que las finalistas fueron María Luisa Piraquive, por los malditos lisiados, y María Fernanda Cabal, por mandar a García Márquez al infierno. Dios iluminó a los jurados, que decidieron entregarle la estatuilla (un carné dorado del Centro Democrático –que no es el infierno pero está lleno de pobres diablos–) a Mafe, por su falta cabal de inteligencia.

18. Y así, más aburridos que después de ver los Premios Shock, todos nos diomedizamos y seguimos la rumba hasta hace media hora. La rapidez con la que escribimos este texto no es efecto de la diomedización. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Quién es el nuevo director de SoHo?

Daniel Samper Ospina en su último trabajo "periodístico" para SoHo: "Yo fui Efraim Medina por un día".

Tras la renuncia de Daniel Samper Ospina para que SoHo por fin pueda ser una revista menos mala que DonJuan, recibimos una llamada de Felipe López para que lo ayudemos a escoger al nuevo director del medio más ojeado –y menos leído– por los onanistas de Colombia. “Es la oportunidad de hacer algo bueno por fin con SoHo, muchachas”, nos dijo López, “si no para poner a pensar al país, al menos para que piense cómo ponerlo”. Felices porque lo que más nos gusta es (pro)poner, nos pusimos a pensar en cómo hacer para que, después de quince años, valga la pena por primera vez comprar una edición de SoHo. Estos son nuestros candidatos para el cargo más risible del periodismo colombiano:

Andrés Hoyos
Como está pronto a quedarse sin revista, Andrés Hoyos es un candidato ideal para ocupar el cargo. Tiene a su favor que cada vez que la revista ande de capa caída y no sepan qué hacer con ella, el director se pondría a mendigar en su columna de El Espectador y mandaría correos a todos los que aparecen en las bases de datos de El Malpensante y Semana. En su contra está que SoHo se convertiría en una nueva Arcadia, y una sola Arcadia ya es demasiado.

Efraim Medina
Por un momento pensamos que el nuevo director podía ser uno de los escritores favoritos de SoHo y de nadie más. A su favor está que es capaz de hacerse una rinoplastia, una ortoplastia y hasta una vaginoplastia si el “periodismo” se lo exige. En su contra, que en lugar de los gurrecitos arrechantes que le gustaba poner a su antecesor en portada, cada número vendría con una foto del director, viringo, sosteniendo la edición anterior en su entrepierna. En su contra está también Andrés Hoyos.

Carolina Sanín
Como SoHo nunca ha sido una buena revista, nada se pierde con que su directora sea Carolina Sanín, que nunca ha sido buena en nada. No hay nada a su favor, pero igual la proponemos porque Ramoncito tampoco sabía hacer nada bien. En su contra están su feminismo, su barato psicoanálisis pop y su forma de escribir.

Florence Thomas
SoHo hace mucho dejó de ser “la revista prohibida para las mujeres” –es más, debería ser prohibida para cualquiera que sepa leer–, y esta es la oportunidad para que una mujer tome las riendas de una revista que se ha dedicado a mostrar que a las mujeres hay que ponerles riendas. A su favor hay una columna de Nicolás Morales en Arcadia. En su contra están las portadas de desnudos LGBTI que saldrían en cada número.

Marianne Ponsford
Sabemos que Daniel Samper Ospina en realidad dejó su cargo para dirigir Arcadia y convertir a la revista más esnob del país en una versión impresa de Sábados Felices. Es justo, entonces, que su exdirectora pase a convertir a SoHo en una versión esnob de Esquire… ¡un momento! A su favor no hay más que el editorial ese jartísimo que escribió diciendo por qué ella debe ser directora de SoHo. En su contra están los intelectuales desnudos en portada.

Vladdo
El presunto caricaturista que se ha dedicado a mostrarle a Colombia que ser un bueno para nada no es lo mismo que ser un bueno para nada con iPad suena con fuerza para un cargo en el que no se requiere el más mínimo esfuerzo. Tiene a su favor que en Semana es en el único lugar donde celebran sus frases al estilo Padres e hijos y que bajo su dirección SoHo tendría asegurado el patrocinio de Apple. Tiene en su contra su absoluta incapacidad para producir una caricatura que haga reír.

Virginia Mayer
La nueva Margarita Posada está más posuda y menos reposada que nunca, y lista para dirigir una revista durante un tiempo y luego salir por la puerta trasera y tuitear en contra de todos los involucrados sobre los que antes hablaba con amor empalagoso y lambonería tuitera. Tiene a favor como cuatro mil seiscientos tuits escritos por una tal Yo Soy tu Infierno. En su contra están esos mismos tuits y su absoluta falta de talento para cualquier cosa que se propone: justamente las mismas características de Samper Ospina.

Gustavo Gómez Córdoba
Para continuar por la senda del humor de colegio de ricos, nadie mejor que el locutor mejor vendido del país. A su favor tiene una lista de 27 razones por las que debería ser director de SoHo. En su contra está que, cada edición, sería un cúmulo de razones por las que Petro es la peor persona del mundo, incluyendo un desnudo del sexto mejor alcalde del inmundo.

Pacho Santos
Hablando de alcaldes, nuestro último candidato tiene todas las credenciales para (volver a) dirigir un medio de comunicación. A su favor estará la primera portada: Paloma Valencia al desnudo. Además, cuenta con un punto indiscutible para dirigir una revista en Colombia: su apellido y su familia. En su contra tiene sendas columnas que les adjudicaría a José Obdulio Gaviria, Andrés Felipe Arias y Álvaro Uribe Vélez.