lunes, 8 de mayo de 2017

Diccionario de autores colombianos para los nuevos autores colombianos

Ser escritor es muy difícil: hay que escribir sobre la tradición literaria del país teniendo en cuenta el contexto de la literatura mundial y hay que participar en entrevistas, mesas redondas, hilos tuiteros, cursos de escritura creativa y conversaciones de bar sobre la literatura colombiana, donde los demás esperan que uno suelte opiniones argumentadas sobre cada uno de los escritores de su país, y entre tanto evento y libros para escribir, ¿quién tiene tiempo de andar leyendo? Pero no se preocupen, jóvenes aspirantes (y jóvenes aspirantes a escritores), aquí les tenemos un diccionario de autores colombianos para que hablen con propiedad de sus colegas sin quedar como cada vez que Peñalosa abre la boca. Y recuerde que para ser escritor no hace falta escribir (y mucho menos leer).

Héctor Abad Faciolince
Diga que es el escritor más insoportablemente políticamente correcto. Pero la novela sobre su papá es conmovedora y preciosa.

Amalia Andrade
Diga que es mejor ilustradora que escritora, pretendiendo sonar elogioso pero sabiendo el sentido en que lo dice. Ni se le ocurra hablar mal de Amy; al contrario, extiéndase en elogios sobre su novela en Instagram y Spotify.

Ángela Becerra
Descalifique su obra como llena de cursilería. Si la conversación sobre ella tarda más de cinco segundos, compárela con Paulo Coelho, con Ricardo Arjona o con Hilda Strauss.

Piedad Bonnet
Sus novelas no están tan mal. Se lo dijo alguien de Alfaguara. 

Andrés Burgos
Su tuitero favorito. ¿Ah, también escribe libros?

Andrés Caicedo
Diga que su generación (la de usted) se mamó de él. Aunque no gane en argumentos, por lo menos ganará en redes.

Giuseppe Caputo
No se sonroje al decir que la novela de Caputo sobre el día que abrió un perfil en Grindr es conmovedora y poética. 

Rafael Chaparro Madiedo
Demuestre la pereza que le da hablar de él diciendo que su legado en la era digital es desastroso. Si está en un conversatorio, digamos, en el Hay Festival, encienda la polémica tuitera de Arcadia gritando que por culpa de Chaparro Madiedo los gatos están sobrevalorados.

Germán Espinosa
No hable de sus libros, pero cuídese de decir que era el más envidioso de los escritores. Si quiere ganarse una beca de escrituras creativas, diga que Espinosa era mejor que Gabo. 

Gabriel García Márquez
Diga que es un autor indiscutible, más allá del bien y el mal. Un “grande de las letras”. Y no olvide el “de las letras”, imprescindible para no sonar como el elogio semanal que hace cualquier tuitero a la columna de alguien con quien necesita quedar bien. Además, sea breve: ‘Gabo’ es mejor que el larguísimo ‘García Márquez’.

Margarita Rosa de Francisco
Su columnista favorita.

Santiago Gamboa
¿Ese no es un diplomático?

Tomás González
Diga que es uno de los dos mejores escritores vivos de Colombia. Escoja el segundo a su gusto, pero cuidado: si es poco conocido, usted va a quedar mejor. 

Jorge Isaacs
No entre en detalles sobre la lectura, pero diga que el libro no se llama La María sino María, y luego resalte la ignorancia de quienes recurren al artículo con un comentario jocoso.

Darío Jaramillo Agudelo
A usted le encantan sus correos electrónicos. Procure ser el primero en mencionar el más reciente correo con algo tan fácil como “¿leyeron el último?, estuvo fantástico”, así los demás pondrán el tema a andar y usted no tendrá que opinar nada.

Mario Mendoza
Diga que es muy buen profesor. 

Plinio Apuleyo Mendoza
Relaciónelo con la extrema derecha y quede divinamente.

R. H. Moreno-Durán
¿Quién?

Álvaro Mutis
Sencillo: diga que era mejor poeta que prosista y choque su copa con la de sus contertulios.

Candelario Obeso
Inclúyalo en sus conversaciones para que vean que usted es muy incluyente. 

William Ospina
Esta es la oportunidad para demostrar que usted también ha aprendido palabras rebuscadas en sus lecturas. De su estilo, por ejemplo, diga que es “farragoso”.

Rafael Pombo
Fácil: refiérase a él como el precursor del plagio en internet.

Margarita Posada
“Shes so 2009”. Dígalo así, en inglés.

Laura Restrepo
Diga que su mejor obra es Libro al Viento.

Daniel Samper Ospina
Si usted trabaja en Semana, diga que le encantan sus columnas, obras de teatro, libros y videos. De lo contrario, la respuesta es obvia.

Daniel Samper Pizano
Lástima que dejó el periodismo. ¿Para hacer literatura? Sí, lástima. O algo así: la incertidumbre es su amiga.

Ricardo Silva Romero
Su columnista favorito.

Evelio Rosero
El comodín perfecto para posar de que usted sabe mucho de literatura colombiana, así no haya leído ni las reseñas sobre Rosero. Diga cosas como que retrata a una Colombia profunda que no aparece en la novela urbana contemporánea y que, una vez se empieza, engancha al lector para siempre. Póngale picante a la conversación burlándose con sorna de quienes afirman que él es el secreto mejor guardado de las letras del país (“o sea: ¿quién no ha leído a Evelio?”).

Fernando Vallejo
De un tiempo para acá –digamos, desde Casablanca la bella– se ha vuelto un lugar común describir los libros y las intervenciones del viejito cascarrabias de Antioquia como “plagados de lugares comunes”: usted no sólo tiene que decirlo cada vez que él saque un libro, sino que debe decir que lo mejor que uno puede hacer es volver a sus primeras novelas (“bellísimas”); que ese es el consuelo que nos queda como lectores. Repita que sus discursos siempre son iguales, que sus peroratas son insoportables –recuerde: no tiene que leer ni escuchar nada de Vallejo–. Caiga en el cliché de denunciar sus clichés, y no olvide referirse a él como “el viejito cascarrabias”. Si usted tiene una revista, quéjese de que Vallejo no le quiso dar una entrevista.

Juan Gabriel Vásquez
Defina su prosa –nunca su estilo– como “notarial”.

lunes, 24 de abril de 2017

Los imperdibles de la Feria del Libro

Cómo es de cool la cooltura y cómo es de duro el periodismo: hay demasiados eventos culturales como para hacer un cubrimiento decente de cada uno. Por suerte, la vara de los medios en Colombia no está nada alta, lo que implica que hacer algo “decente” resulte relativamente fácil: basta con no cometer errores de concordancia y ya. Como llegó otra Feria del Libro de Bogotá, que para que suene aún más cool le dicen FILBo, quisimos ayudar a los periodistas que no saben qué libros recomendar esta vez publicando la guía que utilizan los medios para hacer sus listas de recomendaciones cada año. Esperamos que este tutorial facilite la labor de los periodistas coolturales, pues el periodismo no tiene por qué ser un trabajo exigente.

En esta Feria del Libro, recomiende:

Dos o tres libros nuevos de autores del canon
¿Ha oído hablar de algo que llaman canon? ¿Le suena aburridísimo? Puede que lo sea, pero con estos libros va a la fija: no necesita leerlos para que su jefe y sus colegas admitan que cada una de estas recomendaciones es un acierto (ellos tampoco necesitan leerlos para afirmar que son imperdibles). Se trata de los autores recomendados en cada medio de Colombia y el mundo, esos que todos aclaman. Piense en novedades o reediciones de Coetzee, McEwan, Murakami, Houellebecq o Vila-Matas. Y lo mejor: usted no debe hacer ningún esfuerzo por desarrollar un criterio propio, basta con copiar y pegar lo que diga Wikipedia que dijeron en El País de España para reseñar estas sobras.

El de su viejo amigo
Todo periodista viene con una novela debajo del brazo. Ese redactor que renunció hace años a su trabajo para ir a hacer una maestría en escrituras creativas en Culombia o en Enuaiú o en El Paso encontró el tiempo entre echada y echada de paso para hacer una tesis de grado di-vi-na que le encantó a un editor (que, por pura casualidad, también es amigo del redactor) ansioso por encontrar nuevos talentos narrativos hasta en las galletas de la fortuna. ¿Cómo no recomendar en su publicación el trabajo de grado de su viejo amigo? Si no le gustó o no lo entendió, incluso puede elogiar la portada. Y listo. El oficio más lindo del mundo es más lindo cuando se puede promover a los amigos y usar un hashtag creativo como #AbrilTodoAMil o #FelizDíaDelLibroPublicadoPorMiAmiwis.

El del comunicado de prensa
¿Su jefe le pidió que recomendara diez, veinte, cincuenta libros? Es una locura… ¿así quién tiene tiempo de alimentar su ego en redes sociales o de alcanzar el nivel ochocientos de Candy Crush? ¡Ni siquiera James Rodríguez! Pero no se preocupe: entre la necesidad de vender libros en las editoriales y su necesidad de llenar páginas existe, gracias al cielo de los emails, la bella costumbre del copy-paste (que, como todo, suena mejor en inglés). Además, así usted está ayudando a la generación de empleo: ¿de qué otra forma se justifica el trabajo de alguien en una oficina de Pi Ar que resume las contracubiertas de los libros en un correo electrónico?

Los del país invitado
Una búsqueda rápida en Google le arrojará los nombres de los autores favoritos de los lectores del país invitado. No se deje llevar por su criterio, guíese mejor por las ventas y los premios: si tal autor ganó el premio más prestigioso de su país, recomiéndelo a ojo cerrado, y si ha vendido muchos libros debe ser porque las publicaciones de su tierra han seguido los consejos de esta guía y lo han recomendado cada vez que han podido. Y si lo recomiendan en las publicaciones de otro país, ojalá europeo, ¿por qué no lo iba a recomendar usted, aun sin haberlo leído? Recuerde: lo importante no es recomendar las lecturas que a usted le gusten, sino sumarse al coro. 

Los de los favores
Como usted bien lo sabe, en el periodismo, como en cualquier otra mafia, los favores son una moneda de cambio. Los periodistas siempre están escribiendo libros, y si esta feria coincide con el lanzamiento de un periodista (que se cree) famoso, lo más correcto es que usted haga lo propio: recomiende los libros de sus colegas como si Hiroshima nunca hubiera sido escrito. Qué importa que el libro de este maestro sea una entrevista insoportable o simplemente la repetición de lo que repite en su columna que es una repetición de lo que dice en cada entrevista que es una repetición de lo que dice la gente en Twitter: usted no está donde está porque sabe quedar bien con sus lectores, sino con otros periodistas. No le dé vergüenza: compárelo con Capote, con Kapuscinski, con John Oliver… y no olvide usar el hashtag #grande cuando lo postee en Twitter.

lunes, 30 de enero de 2017

Enrique Peñalosa, personaje del mes en La Bobada Literaria

Nuestro personaje del mes es tan grande que vale por personaje del año pasado. Se trata de un político de los buenos: mentiroso, corrupto, mesiánico, megalómano, elitista y dueño de la verdad (y no estamos hablando de Donald Trump ni de su anticipada versión criolla). Es que este tipazo es todo un gerente, mrk, por fin vamos a recuperar los postes de Bogotá. Sin embargo, la verdadera razón por la que honramos a Enrique Peñalosa con la mayor distinción de 2016 es porque tiene la oficina de prensa más funcional: la pauta en los medios de comunicación disfrazada de periodismo. ¿Acaso se están gastando el erario de Bogotá en lavados de imagen de un bueno para nada? No se preocupen, contribuyentes, quienes pagaron la campaña del hoy alcalde de la capital son grandes anunciantes y los directores de los medios saben que si llegan a decir algo malo sobre Peñalo$a, esos anunciantes se bajarán del TransMilenio que paga sus salarios. Por eso, los más sensatos no dicen nada –ni bueno ni malo–, mientras que los más codiciosos incluso defienden al pusilánime llamándolo “incomprendido”.

No me comprenden porque no tienen un doctorado en manipulación de medios.

Claro, a pesar de lo que aprendimos de la clásica telenovela El inútil, nadie comprende cómo un niño rico se va un par de años a Europa y llega anunciando que hizo un doctorado. Un estudio de la Universidad La Gran Bobada demuestra que cinco de cada cuatro colombianos venden humo y, de hecho, la misma institución nos otorgó un doctorado Honoris Soacha por usar su red de wifi, lo que nos califica como especialistas en métodos modernos de digestión pública e investigación humorística. Como una vez fuimos a Billares Londres y no se nos cayó el techo encima, poseemos la autoridad para afirmar que a la gente de Londres le gusta bailar en casas viejas sin restaurar, así como Henri Penyalosè afirma que las señoras ricas de París prefieren montar en bus que en metro, gwon. Es que al menos Peñalosa no es un guiso, como ese tal Petro.

Aquí, el guapo y joven Quiquín navega por las aguas del río Bogotá en su árbol de navidad hecho con bicicletas públicas.

La gente tampoco comprende que los indigentes son un peligro para la gentrificación y que los caños son una vivienda digna, con alcantarillado y hasta jacuzzi cada vez que cae una tormenta en la ciudad porque San Pedro nos ama. O sea, los que vivimos en Rosales no tenemos tantos lujos. El desalojo del Bronx trajo muchos beneficios para Bogotá, así como el desalojo del Cartucho durante su primera administración trajo muchos beneficios para el Bronx. Ahora que los lotes de la zona se están engordando y se van a empezar a construir edificios para yuppies, el barrio se va a llamar Manhattan. Y lo mejor es que ya no hay que ir hasta el Bronx para comprar bazuco; las ollas ahora se encuentran en diferentes puntos de la ciudad. También les pintamos unas fachadas a los de Ciudad Bolívar para que no digan que ser pobre es muy feo.

Bogotá, mejor para todos mis patrocinadores.

Una de las cosas más incomprendidas del orgullo de Harvard (jardín infantil ubicado en la localidad de Suba) es que representa cabalmente la ideología del Partido Verde de Colombia, que no es ni partido ni verde. Decir que Peñalosa es ecologista es como creer que Uribe le carga el megáfono a alguien sin esperar nada a cambio. Fanático de los buses alimentados con gasolina –y de las comisiones por comprarlos–, enemigo de los cancerígenos trenes –porque no le dan comisión–, promotor de la construcción de puentes sobre los humedales –y de su conversión en inservibles parques acuáticos– y partidario de alzar viviendas y parques de ladrillo en reservas forestales –perdón, “potreros” que merecen la confianza inversionista de las ecológicas empresas constructoras–, el mayor interés de Enriquito a favor del medioambiente es la recolección de basuras que, por supuesto, cuesta millones de dólares y favorece a los mismos amiwis que le pagaron la campaña. Especialmente a los que fabrican unas canecas igualitas a las europeas, que se instalan al lado de las canecas antiguas (que aún sirven) para que a nadie se le olvide votar por la basura.

En esta foto no se alcanza a ver al venado, nueva mascota de la Alcaldía de Bogotá, un animal que deambula de manera silvestre por los parques de la ciudad gracias a Green Piss Peñalosa.

Es que todo se soluciona con TransMilenio, incluso la sequía en África y los viajes interplanetarios. Lo que más nos tranquiliza a los votantes del alcalde favorito de Boston –ciudad que no ha tenido que sufrir sus administraciones en carne propia– es que lleva a cabo toda su gestión con el mismo acierto de su visión ambiental:

Los metros elevados afean las ciudades. Vamos a hacer un metro elevado. TransMilenio es mejor que el metro pero el metro elevado es mejor que el metro no elevado que es mejor que TransMilenio elevado pero mejor que el metro, del mismo modo en sentido contrario. 

Lo importante, vemos, nunca es salvar la vida de quienes están en peligro, sino sancionar a quienes cometen una infracción. O mandarles el ESMAD, esa honrada institución que jamás comete abusos, que permite la libertad de expresión de los ignorantes que no comprenden que el sistema de transporte de Bogotá está tan bien planeado que hasta lo envidian en las capitales de Europa (Volvo es una de ellas), que deja trabajar a los vendedores ambulantes que no tienen ninguna otra opción de ingresos para pagar ese mismo sistema de transporte (baratísimo para el poder adquisitivo de los colombianos), que le da bolillo a los estudiantes que quisieran tener una mejor educación pública en lugar de privatizar empresas distritales que financien esa educación, que premia con lacrimógenos a las víctimas del sistema de salud y a los trabajadores de los hospitales públicos a los que se les reduce (aún más) su presupuesto, que nos permite a los ciudadanos de bien ver cómo torturan y asesinan toros mientras la chusma se mantiene enrejada. Mejor dicho: Bogotá, es mad para todos.

“El presupuesto de la cultura lo invertimos en estas fotos, para que vean que mis publirreportajes también tienen arte y que la salsa y el jazz son la misma cosa”, dice Peñalosa en exclusiva para la revista Jet Set

El único error que ha cometido el buen Peñalosa es que la mayoría de la gente sigue creyendo que su apellido se escribe Peñaloza. Tal vez porque confunden su gestión con la loza sucia.


“Y si no le gusta Peñalosa, ¿por qué no votó por Petro?”. La respuesta es obvia: porque Petro no fue candidato en las elecciones de 2014. Aunque no sobra decir que tampoco votamos por Petro: antes de que nos acusen de mamertos, les recordamos que nos acusaron de oligarcas cuando lo honramos como personaje del mes hace cinco años. Porque en Colombia la polarización es patrimonio cultural, el incomprendido Quique sabe usar el odio a su favor: todo lo que no ha hecho, todo lo que se ha robado, todo lo que ha dañado, todo el metro que no ha construido aunque estuviera aprobado, TODO es culpa de Petro. Y algo de razón tiene el Alcalde Jirafales: Petro no fue precisamente el sexto mejor alcalde del mundo, pero echarle la culpa de la incompetencia propia es, cuando menos, infantil. “¡Ta… ta… ta… ta… TA!”, grita Peñaloser cuando le dicen que limpiar los postes de la ciudad no cuenta como gestión en una ciudad con problemas ligeramente más graves que la contaminación visual. Y así, como si fuera un pez ilegal en un centro comercial, es como hemos recuperado Bogotá.

Pero al menos los postes están limpios.

Los bogotanos votaron por mí porque viven más elevados que un metro.

martes, 24 de mayo de 2016

Bienvenidos al pasado

Si, como dicen, la educación es la clave para construir un mejor futuro, los bogotanos estamos viviendo en el peor de los pasados posibles: nuestros alcaldes se olvidaron del futuro y sólo se ocupan de construir a medias, tal vez porque no terminaron su educación. Para remediar este problema, hemos creado una Maestría en Gestión de Ciudad tan fácil que hasta el alcalde de Bogotá la puede terminar. Haga la maestría y diga que es un doctorado, al fin y al cabo, ¿pa qué diplomas si no hay ciudad? ¿Pa qué hijueputas? El siguiente ménsum ya fue aprobado y plagiado por la Sorbona y Los Andes, pero en nuestra universidad sólo pedimos que nos den alguna secretaría cuando nuestros egresados lleguen al poder:

Logo de la oficina de prensa de la alcaldía de Bogotá.

Ecología 1 
En este curso aprenderá que las reservas son sólo potreros, que los humedales no deben ser corredores para las especies migratorias sino para los carros, que el exosto de un bus contamina menos que un cancerígeno tren eléctrico y que al construir un malecón los ríos mágicamente aumentan su caudal y se les evapora la caca que llevan. Dictado por ecólogos y medioambientalistas consumados como Pedro Gómez y la junta directiva de Cementos Argos, el curso de Ecología 1 le enseñará a ser un visionario ambiental: porque el futuro está hecho de cemento.

Lectura: La culpa es de la vaca (no es necesario leer más que el título), de Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal.

Hoja de vida 
En Colombia no sabemos debatir, ni pensar en ideas, ni sopesar propuestas, y en cambio nos descrestamos con títulos que no dicen nada pero suenan bien. En este curso le enseñaremos a decir que usted es el colombiano con más conferencias en el exterior, el sexto mejor alcalde del mundo, el visionario que colapsó la ciudad y el urbanista más urbano que ha habido desde la urbanidad de Carreño. Con nuestros consejos y un salario mínimo para el community manager, su hoja de vida se inflará más rápido que los bolsillos (y las barrigas) de los Nule, sin importar que usted sea tan incapaz de gobernar como Samuel Moreno. Al finalizar esta Maestría (que le podrá dejar más de una estría), usted podrá hacer que hasta Daenerys Targaryen, Madre de Dragones, La Tormenta, La Que No Arde, Rompedora de Cadenas, Aburridora de Audiencias, Prolongadora de Episodios, suene menos calificada que los estudios del metro.

Lectura: Cómo hablar de los libros que no se han leído, de Pierre Bayard.

#Culpade________
¿Han pasado varios meses de alcaldía y todo sigue igual? ¿No ha cumplido ninguna de sus promesas de campaña? ¿La gente se da cuenta del desastre de su gestión? No se preocupe: échele la culpa a alguien más. Si usted no hizo nada durante cuatro años al mando, y si no ha podido hacer nada durante cuatro meses, diga que la culpa es de su antecesor o de su sucesor. Da igual. Este método es muy efectivo para polarizar, y sirve para lavarse las manos aun cuando estemos en racionamiento. Como somos una escuela innovadora, en esta clase incluso le enseñaremos a crear tags: lo más importante de la alcaldía es una buena presencia en redes sociales; tuitear, lo sabemos desde hace más de cuatro años, es más importante que gobernar.

Lectura: Su timeline de Twitter.

Pasa hasta en las mejores familias 2
Los desastres son inevitables, pero ¿por qué dejar que sucedan solos cuando usted los puede magnificar? En esta clase le explicaremos los rudimentos para que cada desastre muestre lo desastroso de su gestión. ¿Un sistema de transporte que no le dé la comisión que le da Volvo? ¡Cáncer! Si falla el servicio de ambulancias, por ejemplo, diga que eso también pasa en Niuyor y que a las señoras ricas de Europa les encanta morirse en un andén: así, el esnobismo de los ciudadanos aceptará la explicación. Y por si acaso, culpe a la víctima. ¿Quién la manda a vivir en su ciudad, cuando podía estar viviendo en cualquier otro lugar del mundo? Así, incluso, hasta podría asistir a una de sus conferencias sin tener que ser testigo de su incapacidad para gobernar. ¿Quién manda a los votantes a votar por usted?

Lectura: Las obras completas de Miguel (Uribe) Turbay.

Higiene 
Una de las tareas más importantes que tendrá usted como alcalde será la de aprender a limpiar su imagen. Recuerde que un render vale más que mil obras finalizadas. Tras aprender a lavarse las manos en nuestro curso #Culpade________, usted aprenderá en este módulo a utilizar su oficina de prensa para recoger el desastre que deja a su paso. ¿Sacó a la fuerza a los vendedores de la calle? Abrácelos frente al fotógrafo de Semana. ¿Dijo una estupidez sobre las ambulancias? Abrace una ambulancia para la portada de El Espectador. ¿Quiere acabar con una reserva? Abrace un árbol, para un publirreportaje –perdón, perfil– en El Tiempo. ¿No hizo nada durante cuatro años? Páguele a un youtuber famoso para que lo abrace y comparta la foto hasta en Hi5. No es cinismo si usted sale sonriendo.

Lectura: Manual de conducta de Lavafante.

Cultura
Como nadie sabe para qué es, en el módulo dedicado a la cultura hablaremos de cualquier cosa. Por ejemplo, de no permitir la construcción de una nueva Cinemateca para que los bogotanos no se empeliculen, o de vender las empresas públicas de la ciudad porque seguir el ejemplo del presidente también es cultura. No importa si a la media hora se retracta de lo que dijo o si recorta presupuestos o personal como cuando Chávez expropiaba empresas en Venezuela: recuerde que nadie sabe leer y que todos van a estar fascinados tomándose fotos sin ropa para la campaña publicitaria de un whisky porque Ramoncito les dijo que es una #LindaCausa. La primera regla de la gestión cultural es que nadie habla de gestión cultural.

Lectura: 101 cosas que todo colombiano debe saber sobre la cultura.

Más Esmad
Si existen muchos casos en que menos es más, en la alcaldía usted pronto se dará cuenta de que más Esmad. ¿Alguien necesita ayuda médica en medio de la calle? Para qué mandar una ambulancia si la solución es el Esmad. ¿Hay protestas de estudiantes? ¡Esmad! ¿Viejitos en la indigencia? ¡Esmad! El Escuadrón Móvil Antidisturbios es tan útil que hasta le servirá para decir que usted apoya tanto a la cultura (ver: curso anterior) porque hay un policía poeta.

Lectura: La Bobada Literaria: ¿Usted qué propone? Hoy, la fuerza pública

viernes, 6 de mayo de 2016

#WikiBobada

Edward Snowden, íntimo amigo de la casa boboliteraria, también está indignado por las columnas de los columnistas sobre otros columnistas que en realidad no son columnistas sino blogueros con influencias. Por eso, y porque necesitaba plata para unas bichas de bazuco, el activista hackeó el WhatsApp de una reputada cheer leader de opinión colombiana y los hallazgos son escalofriantes. Tanto que decidió llamarlos Las infiltraciones de Peach Melba.

Si usted no aparece en estos Bobotá Papers es porque probablemente no haga parte de la élite de los líderes y las lideresas de opinión. En ese caso, consiga una columna en el periódico de su barrio; es decir, en El Tiempo, donde sólo basta con ser amiwis de algún editor para que lo dejen escribir. Mientras tanto, comente con indignación el siguiente chat:







martes, 5 de enero de 2016

Pronto en Colombia

En La Bobada Literaria, como somos tan bobas, empezamos el año llenas de optimismo. No sólo Bogotá dejó de ser el paraíso perdido ahora que la ambición de poder de Peñalosa la recuperó, sino que la posición oficial de El Tiempo nos llenó de positivismo (y del real, no del santista). Tras leer el editorial de hoy, dedicado a la cultura, nos invadió la felicidad: los directores del periódico más leído del país descubrieron por fin eso que los demás llamamos cultura, y le dedicaron –en estos días cuando sus lectores están vomitando junto a una piscina y casi nadie está pendiente de la actualidad– la atención de cenicienta que siempre se le ha dado, para que no digan que aquí eso a nadie le importa.

El editorial en cuestión, por supuesto, no dice nada: parece escrito por uno de esos robots de los que cada tanto se dice en las noticias que van a escribir los artículos en un futuro. Lugares comunes, cifras rápidas y los mismos eventos de todos los años sirven de excusa al periódico para afirmar que la cultura está muy bien. Esto demuestra que sus editores nunca han puesto atención: el editorial se pudo haber escrito hace uno, dos o diez años y se podrá escribir igualito dentro de uno, dos o veinte. Por eso, hoy le tenemos una chiva al periódico oficial de Colombia: los robots no van a escribir las noticias; para escribir artículos sin decir nada ya tenemos a los editorialistas de El Tiempo.

Pronto en Colombia 
(Úsese durante los primeros días de enero todos los años de aquí en adelante a partir de la fecha.) 

En el (inserte el año que acabó) la cultura colombiana dio importantes noticias: la sonora presentación de un gran grupo de artistas en (país donde el agregado cultural por fin haya hecho algo); la creciente aparición de obras notables en los campos de la literatura, el teatro y la música; el trabajo sostenido, desde las instituciones, por acercar a más y más ciudadanos a la posibilidad de la lectura; la profesional puesta en marcha de los festivales y ferias que desde hace más de una década han marcado el calendario cultural de la nación; la consolidación de una cinematografía que en una década de serias políticas públicas no solo ha conseguido aumentar su producción, de cero a (número de películas colombianas no hechas por Dago García el año que acabó) películas por año, sino además estrenar cintas tan importantes como las premiadas (título de una película premiada en cualquier festival) y (título de otra película premiada en otro festival).

Valdría la pena anotar, ya que es tiempo de balances, que la controversial gestión de (nombre del alcalde que sea, porque todos menos Peñalosa, que recuperó Bogotá, son controversiales) en Bogotá tuvo en el ámbito cultural uno de sus grandes aciertos: la continuidad de ciertas ideas y de ciertos funcionarios, de la colección de volúmenes clásicos llamada ‘Libro al viento’ al apoyo decidido a numerosas expresiones artísticas, de programas sociales como (nombre de programa social distrital o de barrio) a la revitalización de ciertos escenarios de la capital, probó que es posible librar de las veleidades de la política a las instituciones que marcan el día a día de los ciudadanos. Lo mismo, que se ha beneficiado de la continuidad de políticas y funcionarios, puede decirse del Ministerio de Cultura.

Este nuevo año parece llamado a ser tiempo de cosecha. El (diga hace cuántos años) restaurado Teatro Colón, convertido en escenario y productor de obras a un tiempo, hará un importante homenaje a las piezas de (nombres de un par de dramaturgos sacados de la programación) para conmemorar (lo que sea que se conmemore). Vendrán bandas memorables, como (dos nombres de grupos, no importa si son memorables, como los Rolling Stones, o perfectamente desechables, como Coldplay), gracias a una serie de políticas que lo han hecho posible. Se habla, desde el Ministerio de Cultura, de una inversión de (cifra sacada de las promesas de campaña) de pesos para la construcción de (cifra sacada de las promesas de campaña) espacios culturales en (cifra sacada de las promesas de campaña) departamentos del país, y de (cifra sacada de las promesas de campaña) trabajos de restauración por (cifra sacada de las promesas de campaña). Se menciona, entre los propósitos del (año que empieza), el compromiso con la reparación de las víctimas desde la cultura (o las víctimas de la cultura, dependiendo de lo que quiera decir).

En la segunda mitad de marzo llegará a las salas bogotanas el XV Festival Iberoamericano de Teatro (si es año par; si es impar, hable del Hay Festival): (cifra sacada del boletín de prensa) artistas de todo el mundo llevarán a cabo (cifra sacada del boletín de prensa) funciones en (cifra sacada del boletín de prensa) lugares de la capital con la importante misión de revitalizar uno de los eventos más queridos, más respetados por los colombianos. Se darán, una vez más, las ferias del libro tradicionales: de la cada vez más sólida Feria Internacional del Libro de Bogotá a la cada vez más querida Fiesta del Libro de Medellín. Estará pendiente el público de los salones nacionales de artistas y de las ferias de arte de octubre.

Los espectadores irán aún con más expectativas a los estrenos nacionales luego de ese (año que acabó) de tantos reconocimientos. Y los lectores, orientados por los premios a las obras publicadas y por el voz a voz, que tiende a ser el crítico más respetado, se acercarán a las nuevas publicaciones colombianas.

Este (año que empieza) promete ser, en otras palabras, un año lleno de tramas, de voces, de imágenes del mundo hechas en Colombia.

jueves, 17 de diciembre de 2015

La gala de la bobada 2015

Después de varios días de extenuantes votaciones por parte de los jurados más inteligentísimos del mundo –los tuiteros colombianos– llegó la ceremonia de los Premios Bobada Literaria 2015. Fueron más de 10.000 votos, cifra que hace a nuestras encuestas más confiables que las elecciones en Colombia –de hecho, recibimos una llamada de Juanma para ofrecernos el Conejo Nacional Electoral–. Este año quisimos emular a la gala del Premio de Periodismo Simón Bolívar con una jornada soporífera llena de perdedores en la que los ganadores ya saben que ganaron pero van a lagartear y a gorrear trago y comida, que es lo que mejor saben hacer los periodistas. Para hacer aún más boba la premiación, las creadoras de este blog incursionamos en la creación de memes porque vivimos a la vanguardia de la retaguardia; el próximo año anunciaremos a los ganadores por bíper.


El primer ganador fue Hassan Nassar, al que muchos confundieron con Hassam por su ridiculez. Pero pronto quedó demostrado que Hassan es más ridículo que Hassam: el moderador más chirriado de la televisión colombiana desde José Gabriel Ortiz se acercó a una mesa para preguntar a los que allí estaban qué opinaban sobre su premio; con esto, quedó demostrado que la televisión colombiana está en jaque. Los lamentos de los productores de La voz kids por haber quedado en el segundo puesto fueron el jaque mate.


Un alboroto empezó apenas se anunció al ganador de la segunda categoría: el Premio Editorial de Arcadia a la polémica cultural del año fue para el proyecto de Ley de Honores para Diomedes Díaz, porque toel mundo pelea. Los que están a favor de la ley pusieron en sus perfiles de Facebook un filtro de un diente con un diamante incrustado en apoyo de Diomedes, y otros lo apoyaron con la imagen de una bolsa de perico. El segundo puesto en esta categoría fue, justamente, para el filtro de la bandera de Francia en Facebook, porque peleamos hasta por solidarizarnos. Marianne Pond's Ford está haciendo un estudio en el Cerelalc para demostrar alguna cosa inteligentísima que sólo ella dice entender sobre la bandera de Francia.


Luego vino el Premio Actualidad Panamericana de Periodismo: el director de El Colombiano, un anciano de 98 años, dijo que agradecía mucho este premio porque siempre ha creído que su periódico es de actualidad y su alcance, panamericano. También dijo que no recuerda quién es Yohir Akerman; por su parte, Akerman le agradeció al periódico por despedirlo, pues antes de la sosa columna por la que lo despidieron del diario paisa nadie sabía quién era (ni él ni el diario paisa). Los periodisters –según la RAE, término con el cual se alude a los periodistas hipsters– de Vice Chapinero hicieron su reportería del evento vía Whatsapp: su reinvención del periodismo juvenil con la aplicación de los dos chulitos azules pasó por interesantísimos temas como: "¿Qué gana el Grupo Arraval al hacerse con el 90% de la boletería de los Premios La Bobada Literaria 2015?", "Hablamos con el celador de la orgía pospremios, y sí, también te hubiera gustado estar ahí (en la portería)" y "Esto sabe de colchones el señor del tapabocas y otras entrevistas con protagonistas de videos virales".


Lo que siguió fue un anuncio de película: el Premio Óscar Golden al cine fue para Dago García, quien se hizo pasar por Maluma en Reguechicken, considerada por nuestros lectores la película más maluma del año, seguida por la película de la rubia, rubísima, que resultó ser mala, malísima. ¡Que viva la música! dejó en claro algo que sabíamos, primero, gracias a Sandro Romero y, luego, a Alberto Fuguet: que la obra de Andrés Caicedo en manos de sus vampiros está condenada a sufrir destinitos fatales.

 

El gran perdedor de la noche fue Julio Sánchez Cristo: no sólo se quedó sin el Óscar Golden por su redundante locución del infomercial de Almacenes Éxito, Colombia: Magia Salvaje, sino que perdió por un pelo de su cabeza el Premio La WC a lo más escatológico de la radio, porque ser líder de opinión consiste en mandar a callar a los entrevistados. En cambio, William Vinasco Ch. recibió con su característica falta de caché y un prolongado alarido el galardón para Candela Estéreo, lo único que le falta al SITP para ser igual a cualquier buseta.

 

Llegó el turno para presentar el premio "El lugar equivocado" a la campaña del año. En realidad, el equipo de SoHo demostró que, como la campaña que quedó en segundo lugar, ser pilo paila. Con los creativos publirreportajes pagados por Diageo y la genial presentación de Antonio Sanint, Nicolás Gaviria nos dio una lección bebida y nos llevó a rematar en su apartamento en el Chocó Reservado. Mientras tanto, Onikomikosys, la banda de Juanes, se fue alicaída por no recibir este reconocimiento con su hermosa publicidad sobre hongos e infecciones genitales a la hora del almuerzo. No le prestamos mucha atención porque estábamos muy distraídas con la sobriedad de Gaviria.


Premio al Parque, el evento del año, fue entregado a Miss Tanguita, la cantera de SoHo, porque nos indigna que la gente se indigne por algo indignante como un reinado de niñas pero no por algo tan indignante como una revista para pajizos. Demostrando que el arte en Colombia no existe, ARCO Madrid –la feria en la que el artista más importante fue Juan Manuel Santos– no vendió nada. Miss Universo dijo que ella era lo mejor del posconflicto aunque el conflicto no se haya acabado y que nos veíamos en Estéreo Picnic, la forma más cara de tomarse selfies.


El Premio Colombia: Magia salvaje se lo llevó John Calzones, adalid del emprendimiento y una muestra más de la sabiduría electoral del país. Nicolás Gaviria, quien quedó en segundo lugar, prometió invertir su reconocimiento en la realización del documental Chocó: Magia salvaje, si antes no se bebe el presupuesto.

 

La entrega del Premio Vladdo al tuitero del año estuvo a cargo de Aleida, la caricatura más aburrida desde Ziggy, y la ganadora fue María Fernanda Cabal por querer ser Álvaro Uribe. Inmediatamente, Vladdo bloqueó a la galardonada, quien equiparó al perdedorcaturista con los editores de Charlie Hebdo y, por la ridiculez de su comparación, causó indignación en el público del auditorio, que estaba concentrado en las pantallas de sus celulares viendo fotos de Amalia Andrade, la escritora sensación de Hi5. A través de la app de Twitter, los asistentes se enteraron del empate técnico entre Petro y Álvaro Uribe en el segundo lugar de esta categoría: el primero, porque en la Bogotá Humana se salvó la humanidad entera, y el segundo, por querer ser la competencia de Actualidad Panamericana. En declaraciones para La Noche, de RCN –el único espacio periodístico que le aplaude sus incongruencias–, María Fernanda les agradeció a todos los tuiteros por prestarle atención a sus incongruencias.


En la más reñida de las votaciones, el Premio Bolillo Gómez al deporte se lo iba a guardar en el bolsillo Luis Bedoya justo cuando fue arrestado por el FBI. Mientras tanto, los ciclistas del Team Colombia agradecieron a todos sus patrocinadores por votar por ellos para este galardón –es decir, a nadie–. En un empute técnico, el Chicho Serna y el nuevo peinado de Falcao (la noticia deportiva más importante del año) se repartieron el premio.



El Premio Señorita Antioquia la más Educada en Sentido Contrario fue para Gina Parody, porque para ser ministro de educación no hace falta saber sacar un promedio. Con un poco menos de promedio, el segundo puesto fue para Unisabana, porque nos demostró con ciencia opusdeísta que la homosexualidad es una enfermedad. Al final, si algo aprendimos, es que es mejor no saber nada.


 

El Premio Space de ingeniería fue para el metro elevado de Peñalosa, porque hasta mitad de año le parecía un asco pero hay que llevarle la contraria a Petro para ser cool. Peñalosa aprovechó la ocasión para decir que, ya que él no es politiquero, quería lanzar su candidatura al bobo del año, y que no importa que siempre le haya parecido la peor opción para una ciudad, el metro en Bogotá iba a ser elevado (o tal vez dijo que ya Bogotá no va a tener metro porque él ha estado muy elevado, nadie sabe con certeza pero no importa: el auditorio sabía que nada de lo que promete Peñalosa es cierto). El segundo puesto fue para el puente peatonal del Ejército, porque como veían que resistía fueron a llamar a otro soldado. Uno por uno, los soldados del Cantón Norte fueron llenando el escenario, y no quedaron tranquilos hasta que lo hicieron venir abajo.

 

El botín de oro para el más ladrón se lo llevó Natalia Springer. La verdad es que sus profundos estudios opacaron el talento de Luis Bedoya, los Pretelt (el magistrado o el exministro) y María del Pilar Hurtado, que volvió para quedarse (callada). Vamos a ver si dentro de un año alguien se acuerda de Natalia Springer o si vamos a estar más pendientes de Factor XXX.


Después de un concierto del Fiscal Montealegre, vino el Gran Premio Indignación Tuitera a la bobada del año. Paloma Valencia, que propuso dividir al Cauca –los indios allá y los demás acá, ¿okéis?– ganó con su mano firme. Aunque la votación se hizo por Twitter, ese gran centro de pensamiento y ecuanimidad, Petro perdió el galardón a pesar de estar nominado por cualquier cosa que haya dicho o hecho. En su discurso, Paloma afirmó que debemos dividir al país porque no está nada polarizado: los polarizados allá y los no polarizados acá.


Llegó el momento más desesperado de la noche, cuando tuvimos que llamar a la tarima al chistosisisisisímo Daniel Samper Ospina para entregar el Gran Premio a toda una vida de bobadas. Aunque su amigo Nicolás Gaviria perdió de manera apabullante, la dicha para Samper Ospina fue entregarle el premio a otro de sus amigos: Francisco Santos, alguien tan bobo que hasta Daniel Samper Ospina le dedica libros (por si acaso, advertimos que la repetición de tanto apellido presidencial en este párrafo es una demostración de lo boba que es esta patria). El gran perdedor sigue siendo Julio Sánchez Cristo –el animal más peligroso de Colombia: Magia salvaje–, seguido por una cosa política de Vicky Dávila.


Twitter casi no cabía de la dicha cuando llegó el turno de entregar el premio más importante del año en Colombia: María Fernanda Cabal, quien es capaz de condensar su enciclopédica ignorancia en 140 caracteres, anunció en un tuit al galardonado. Las votaciones para este jugoso premio fueron con diez preguntas en Twitter, y para sacar el promedio de votaciones invitamos a Gina Parody. Como le quedó grande el cálculo, hicimos lo más sencillo: el único que les ganó a todos los demás contrincantes fue Daniel Samper Ospina, quien ahora comparte este importante reconocimiento con Andrés Felipe Arias (2009), Francisco Santos (2010), Vicky Dávila (2011), Luis Carlos Vélez (2013), María Fernanda Cabal (2014) y La Bobada Literaria (2012). Nuestra genial forma de encuestar a los tuiteros nos permitió sacar otras conclusiones: que, después de Ramoncito, la gente considera a Carolina Sanín la más boba del año, por su psicoanálisis de andén; seguida por Virginia Mayer, la Anais Nin de las hamburguesas; y, después, por Pirry, el indignado más indignante del país. Si nadie consideró a Diego Santos más bobo que los demás no es porque no lo sea, sino porque no lo conocen.


Con esto, dimos por terminada la ceremonia de reconocimiento a lo más importante de Colombia en este 2015 que todavía no se ha acabado, e hicimos un llamado innecesario a los medios para el próximo año: sigan así como van, para tenerlos en la gala de nuestros premios en el 2016, si es que para diciembre este blog todavía no se ha acabado.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Premios La Bobada Literaria 2015

Colombia necesita ganarse premios, así sean tan irrelevantes como Miss Universo, el Latin Grammy o el Simón Bolívar. Como en este blog apoyamos todas las lindas causas, llegamos a una nueva versión de los galardones a lo más bobo de Colombia. Esta navidad, para entrar en la natividad digital, utilizaremos las modernas encuestas de Twitter para que todo sea aún más bobo. Si tienen comentarios o sugerencias, pueden hacérselos llegar al Defensor del Pueblo.

Premio Emo a lo más triste de la televisión:
Hassan Nassar, el retrechero.
Celia, una telenovela con hipoglicemia.
Narcos, porque Pablo Escobar es el malo mais grande do mundo.
La Voz Kids: ¿que no habían cerrado ese antro?

Premio Editorial de Arcadia a la polémica cultural del año:
El proyecto de Ley de Honores para Diomedes Díaz, porque to'el mundo pelea.
El filtro de la bandera de Francia en Facebook, porque peleamos hasta por solidarizarnos.
Las boletas para los Rolling Stones, porque it's only rock 'n' roll (but I buy it).
Juan Ensuncho, porque le robaron el sombrero y el alcalde de Cartagena se dedicó a trabajar en lugar de buscarlo.

Premio Actualidad Panamericana de periodismo:
El Colombiano, por despedir a Yohir Akerman y demostrar que a los colombianos lo que nos importa es que estén de acuerdo con nosotros.
Vice Chapinero, porque está reinventando el periodismo juvenil sin tener idea de cómo era antes.
¡Pacifista!, porque cree ser el único medio que cubre la paz en Colombia, pero es sólo el único medio pagado por el comisionado de paz.
Todos los publirreportajes pagados por Diageo inflando a Nicolás Gaviria.

Premio Óscar Golden al cine:
Magia Salvaje, porque nos demostró que un guión soso puede ser aún peor si lo lee Julio Sánchez Cristo.
¡Que viva la música!, porque la película de la rubia, rubísima es mala, malísima.
Alias María, porque cuando alguien piensa en los ñiños no piensa en los guiones.
Reguechicken, Dago García haciéndose pasar por Maluma.

Premio La WC a lo más escatológico de la radio:
Blu Radio, porque nadie más les da tanta importancia a las noticias de Actualidad Panamericana.
Candela Estéreo, lo único que le falta al SITP para ser igual a cualquier buseta.
La W, porque ser líder de opinión consiste en mandar a callar a los entrevistados.
Radio Policía Nacional, lo mejor que hace la Policía Nacional. Y con eso le digo todo.

Premio "El lugar equivocado" a la campaña del año:
Nicolás Gaviria en SoHo: una lección bebida.
La publicidad sobre hongos e infecciones genitales a la hora del almuerzo.
Ser pilo paga, porque en realidad "Ser pilo paila".
Macondo, invitado de horror en la Feria del Libro de Bogotá.

Premio al Parque al evento del año:
Miss Tanguita, la cantera de SoHo.
ARCO Madrid, donde el artista más importante fue Juan Manuel Santos.
Miss Universo, lo mejor del posconflicto aunque el conflicto no se haya acabado.
Estéreo Picnic, la forma más cara de tomarse selfies.

Premio Colombia: Magia salvaje:
Nicolás Gaviria, por querer mandar al Chocó a los policías que lo detuvieron.
Moreno de Caro, por manejar en el día sin carro.
La Feria del Libro de Bogotá, porque se robaron una primera edición de García Márquez firmada.
La elección de John Calzones.

Premio Vladdo al tuitero del año:
Álvaro Uribe, por querer ser la competencia de Actualidad Panamericana.
María Fernanda Cabal, por querer ser Álvaro Uribe.
Gustavo Petro, porque en la Bogotá Humana se salvó la humanidad entera.
Amalia Andrade, el fenómeno literario con más likes desde Ángela Becerra.

Premio Bolillo Gómez al deporte:
Los ciclistas, que se devuelven de Europa por falta de plata.
Los congresistas, que no trabajan porque hay partido.
El Chicho Serna.
El nuevo peinado de Falcao, la noticia más importante del año.

Premio Señorita Antioquia la más Educada en Sentido Contrario:
Unisabana, porque nos demostró con ciencia opusdeísta que la homosexualidad es una enfermedad.
Gina Parody, porque para ser ministro de educación no hace falta saber sacar un promedio.
Uldarico vs. Uber, porque en Colombia recibir un buen servicio es un lujo.
El cheque simbólico del metro de Bogotá: una lección más de que una imagen vale más que mil millones.

Premio Space de ingeniería:
El puente peatonal del Ejército: como veían que resistía fueron a llamar a otro soldado.
El metro elevado de Peñalosa, porque hasta mitad de año le parecía un asco pero hay que llevarle la contraria a Petro para ser cool.
El río Bogotá de Peñalosa, porque va a ser un milagro de creación de agua.
Los puentes sobre los humedales de Peñalosa, porque el ruido, la obstrucción visual y la contaminación no son para él un problema ambiental, ueón.

El botín de oro para el más ladrón:
Natalia Springer.
Luis Bedoya.
Los Pretelt (el magistrado o el exministro).
María del Pilar Hurtado, que volvió para quedarse (callada).

Gran Premio Indignación Tuitera a la bobada del año
Paloma Valencia, porque propuso dividir al Cauca. Los indios allá y los demás acá, ¿okéis?
El proceso de paz que ya casito se firma (suenan risas pregrabadas).
La presencia de Tom Cruise en Colombia.
Cualquier cosa que haya dicho o hecho Petro.

Gran Premio Daniel Samper Ospina a toda una vida de bobadas
Nicolás Gaviria: usted no sabe qué es Chocó.
Julio Sánchez Cristo: el animal más peligroso de Colombia: Magia salvaje.
Francisco Santos, tan bobo que hasta Daniel Samper Ospina le dedica libros.
Vicky Dávila: despedida de RCN por mover la cosa política.

Gran Premio María Fernanda Cabal al bobo del año*
Pirry, pensamiento Vive 100 para toda Colombia.
Daniel Samper Ospina, el mejor hijo de periodista de los medios nacionales.
Diego Santos, el único integrante de la familia Santos que trabaja.
Carolina Sanín, la más inteligente de las Sanín después de Noemí.
Virginia Mayer, la demostración de que todos podemos publicar libros. Verga.

*Los nominados fueron elegidos por el perezoso equipo de redacción de La Bobada Literaria, que sólo escribió cinco entradas en todo el año.

jueves, 15 de octubre de 2015

Se busca reportero

Desde hace dos años, cuando reprodujimos una jugosa oferta para convertirse en clon del editor de la ya casi extinta Donjuán, estamos dedicadas a una labor altruista: ayudar a los jóvenes periodistas de hoy a convertirse en los mediocres periodistas de mañana. Es más, hace cinco años creamos un curso que nos hizo merecedores de un Premio Jamón Bolívar. Por eso, queremos dar a conocer las ofertas de trabajo de los medios colombianos. Y cuando creímos que el estilo de Pirry, por suerte, no había calado en el oficio, llegó la revista Vice para demostrarnos lo contrario: Pirry está más vivo que nunca, y no solo en el estilo de los anuncios para buscar trabajo sino en el mismo perfil de los aspirantes (en cuanto a las páginas de las publicaciones, ni se diga). A continuación, les traemos los clasificados de empleo de algunas revistas nacionales que demuestran que trabajo sí hay, aunque no haya buen periodismo.


Vice (por si acaso, la copiamos tal cual fue publicada, con errores de ortografía y todo)
Buscamos a un reportero indomable, un periodista que le guste incomodarse y vivir en carne propia la vida de otros. Alguien que tenga bien claro que significa la "L" en LGBTI, que no crea que Apaporis es un lugar fantástico y que quiera investigar para exponer con gracia las maravillosas historias de esta tierrita linda: de la cultura a la política y del medio ambiente al porno.
*Clave: Experiencia entre 1 y 3 años en medios, que sea bilingüe y tenga un nivel de escritura poderoso.
Si te le mides envía tu hoja de vida al correo colombia@vice.com con el asunto "Soy de pluma aguda". ‪#‎CamellaEnVICE

Semana
Buscamos a un reportero impotable, un periodista al que le guste incomodarse pasando al sur de la 72 y vivir en carne propia la vida de los poderosos.
Alguien que tenga bien claro qué significan la espada de Damocles, el nudo gordiano y los demás clichés que sólo nosotros utilizamos, que no crea que Providencia es un lugar fantástico y que quiera investigar para exponer con gracia las maravillosas historias de esta tierrita linda de Juan Manuel Santos: de la economía a la política y de la política a la economía.
*Clave: experiencia entre 1 y 3 meses en medios, que sea bilingüe, que escriba como Leila Guerriero y tenga la aspiración salarial de un guerrero lelo.
Favor enviar su hoja de vida al correo periodistas@semana.com con el asunto "No me importa morir de hambre". ‪#TrabajaEnSemana

Las 2 Orillas
Buscamos a un indignado indomable, un ciudadano al que le guste subirse al vagón de la superioridad moral online y vivir en carne propia situaciones indignantes.
Alguien a quien no le importe que significa la tilde, que no crea que Venezuela es un lugar fantástico y que quiera escribir para escribir con, clichés y errores las; maravillosas historia de estas 2 orilla: De las películas que no se han estrenado a la política y de libros leídos a medias al porro.
*Clave: que mande un email.
Si quieres hacer parte de este proyecto envía tu columna al correo colaboradores@las2orillas.com con el asunto "Ya mandé mi columna". ‪#PublicamosCualquierCosa

Diners
Buscamos a un reporterito con más de mil seguidores, un periodista al que no le guste moverse de su silla y que quiera vivir en redes sociales la vida de otros.
Alguien que tenga bien claro qué significa la "T" en Twitter, que no crea que Narnia es un lugar fantástico y que quiera investigar para exponer con gracia las maravillosas historias de esta tierrita linda: de la cultura 2.0 a la política 2.0 y del Twitter al Facebook.
*Clave: experiencia entre 1 semana y 1 mes en redes sociales, que sea bilingüe y tenga un Nivel de Escritura sabrozín.
Si te interesa envía tu perfil de Instagram al correo amiwisdeleditor@diners.com con el asunto "Soy el que sale haciendo boca de pato junto a Cata". ‪#‎MiPrimerTrabajo

miércoles, 22 de julio de 2015

¿Usted qué propone? Hoy: Uber

Como siempre que hay una innovación que representa algún beneficio para los usuarios, los taxistas de Colombia hasta ahora han respondido a la llegada de Uber como mejor saben: agrediendo a los conductores, destruyendo sus carros y convocando a paros para entorpecer (más) el tráfico de toda una ciudad. Porque un buen colombiano, por supuesto, nunca buscará mejorar su trabajo cuando puede destruir a la competencia. Lo que esto demuestra, una vez más, es algo evidente: montar en taxi en Colombia se ha convertido en la modalidad criolla de la ruleta rusa mientras habla paja –no confundir con la paja rusa–. Pero nosotros estamos con los taxistas porque usamos sus servicios cuando despedimos a nuestro conductor por sintonizar La W. Y porque somos tan vintage que usamos un BlackBerry de hace diez años y ahí no carga Uber. Después de todo, si la gente se pasa a Uber, ¿a quién le van a adulterar el taxímetro? ¿A quién le van a hacer el paseo millonario? ¿A quién van a agredir por atreverse a cruzar por una cebra cuando ellos vienen por la calle? Por eso, hoy tenemos estas propuestas para la aplicación tecnológica que está sacando al vándalo que todo taxista lleva afuera:

1. Como los pagos en Uber son con tarjeta de crédito pero la idea es que su servicio sea más parecido al de los taxistas, de ahora en adelante los conductores de Uldarico tendrán acceso a todos los datos de la tarjeta de cada uno de sus pasajeros. Para que cobren lo que quieran y cuando quieran. Así, esas soñadas vacaciones en la playa estarán a una clonación de distancia.

2. La mitad de los taxis serán pintados de blanco. De esta forma, los taxistas terminarán agrediéndose unos a otros, y mientras se agreden los pasajeros podrán llegar por una vez a salvo a sus destinos aprovechando la confusión.

3. Servientrega debe convocar a un paro nacional para que cancelen las cuentas de correo como Gmail. Estas aplicaciones son ilegales y afectan los intereses de las compañías de mensajería nacionales.

4. 95% de las veces que alguien quiera pedir un servicio de Uber, le saldrá un letrero que diga “Yo por allá no voy”.

5. Todos los conductores de Uber deben llevar al menos una cruceta o un bate de aluminio.

6. Uber debe adulterar el GPS para que no se pierda esa tradición cultural que es la adulteración de aparatos tecnológicos. No está bien que la empresa cobre lo que diga el sistema, sin que el conductor tenga derecho a expresar su opinión de cobrar más. En Navidad habrá un cargo extra llamado Prämie, para seguir con la onda alemana.

7. El alcalde de Bogotá, Uldarico Peña, tendrá derecho al 80% de las acciones de Uber. Así nadie estará infeliz porque se acaba su monopolio, y esto no representará ningún problema para personajes como Gustavo Petro, incapaces como son de ponerle su tatequieto al verdadero mandatario de la capital.

8. Uldarico Peña será Presidente de la República, sin elecciones ni necesidad de reelección. Con el apoyo de los taxistas, él demostrará que, como muchos claman, sí es posible acabar con la guerrilla a punta de violencia.

9. Con Uldarico presidente Colombia no será ningún remanso de paz, pero al menos se garantizará un aumento del turismo extranjero: este será el destino preferido de todo el que quiera un paseo millonario.

10. Robert De Niro protagonizará la película El conductor de Uber millonario, dirigida por Uldarico Peña y escrita por Dago Norrea García, basada en Taxi Driver.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Pirry, personaje del mes en La Bobada Literaria


En La Bobada Literaria el tamaño sí importa:


En un acto de inclusión a las minorías (literalmente), por primera vez entregamos este homenaje a una persona en situación de pequeñez. Y no solo física. Nombramos a Pirry como personaje del mes también como un reconocimiento a la superación: el que empezó como el pequeño relleno de un programa de relleno –Francotiradores– terminó rompiendo marcas de audiencia en la televisión dominical colombiana, un logro que no se alcanzaba desde que Hi, there, Villa ganara Protagonistas de Novela.

Según él mismo, “Cuando uno es bajito toda su vida, no consigue novia durante su adolescencia, y le toca llamar la atención por encima de todo, eso lo convierte en un enano resentido”. La pequeña historia de Guillermo Arturo Prieto La Rotta cabe en esa frase pero la vamos a alargar como si se tratara de un episodio del programa que lo convirtió en el faro moral de Colombia.

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Todo comenzó en Boyacá hace más de medio siglo. Según Wikipedia, la mayor fuente de información en las investigaciones de alias Pirry, después de estudiar “Zootecnia en la Universidad de la Salle. En 1998 comenzó algunos talleres de arte, como el de Guión y Libreto en la Casa Nacional del Teatro y creación del personaje”. Suponemos que ese personaje al que se refieren es un enanito intrépido concebido para los millenials: en lugar de enfrentarse a becerros y hacer reír a los fanáticos de la fiesta brava, Pitufo Extremo tiene tatuajes y vive libre como el viento, peligrosa como el mar. En un país de mojigatos, que creen que fumar marihuana convierte a las personas en heroinómanas, alguien que se lanza de un avión en paracaídas representa toda una redefinición de la libertad, de los límites de lo humano. Así, haciendo payasadas extremas en la televisión colombiana, Pirry pasó de millenial a transmilenial.

Vuela, vuela, no te hace falta equipaje…

Ante el abrumador y constante éxito de Séptico Día, los creativos creativos de RCN tuvieron una idea: hacerle la competencia a Manuel Teodoro con amarillismo del siglo XXI. Ya no más de ese gastado formato de Primer Impacto o El Espacio, no; lo de hoy es decir hijuemadre, no usar corbata y mostrar que el mundo es un lugar muy peligroso y salvaje, incluso más allá de San Victorino. Teniendo en cuenta que para entonces apenas una ínfima fracción de los colombianos tenía acceso a la televisión internacional, copiaron formatos tan inanes como El cazador de cocodrilos para hacer una versión a la altura del país: muy baja. Con la profundidad investigativa y narrativa de Animal Planet y un sentido del humor heredado de Martín de Francisco –que menosprecia a Colombia por no haber sido colonizada por ingleses y despotrica de todo, como este blog–, este típico iguazo chimbchombiano empezó a hacer expediciones a cumbres borrascosas, abismos, cascadas y zonas aparentemente recónditas e inhóspitas en las que todo se encuentra bajo el control de la producción del programa pero que se ven de lo más de peligrosas, ¿tsí? Y esa fue la cumbre borrascosa de su carrera.

Esto es lo que sucede cuando se confunde libertad de expresión con libertad de excreción.


De repente, al igual que Martín de Francisco, Pirry creyó que estar en un programa de televisión con buen rating le asignaba la misión de un agente de la Fiscalía (y no nos referimos a la página web de chismes) o el poder de un juez de la República. Entonces, su personaje sufrió un punto de quiebre en el que pasó de payaso extremo a extremista de la moral (y la gramática escrita en paracaídas).


Armado con un cajón repleto de frases cursis, juicios de valor pírricos, música melodramática y denuncias al mejor estilo de Los amigos de Bart, el nuevo farito moral entró al Olimpo de los periodistas que creen que los problemas del país se solucionan en los medios, no en la vida real. Y como la (in)mensa mayoría de los colombianos también cree que los problemas del país se solucionan en los medios, Guillermo Simpson se convirtió en un ídolo de cobre. Es que “decir las cosas de frente” consiste en preguntarse al aire “quién responde”, no en ir a pedirle que responda al que debe responder ni en seguir los canales legales: esos no marcan rating ni tienen anunciantes.

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Por supuesto, el pequeño éxito siguió. En medio de la indignación de la semana (recuerden que el próximo domingo tendremos una nueva indignación) se pueden camuflar antigripales, bebidas energizantes, agencias de viajes, ropa deportiva y cualquier producto para un público que no es capaz de diferenciar entre una noticia y un publirreportaje. Si Especiales Pírricos hubiera servido de algo, Colombia no hubiera elegido tres veces a Álvaro Uribe Vélez. De todas maneras, los creativos publicistas del país siguen convencidos de que la juventud del país y la gente de bien –no confundir con la otra gente de bien– se guían por la invendible moral de Pitufo Político.




Y, claro, Pirry sucumbió al gustavogomezcordobismo: esa manía tan común entre los periodistas de creer que se las saben todas y que su opinión es muy importantísima y sus ideas, muy creativisisisísimas.




Pero la gente se cansa hasta de la fórmula del Dolex Gripa, por lo que la fórmula del Manuel Teodoro de las juventudes pensantes fue reemplazada por la indignación en las redes sociales –más inmediata, viral, participativa e irrelevante– y su programa no volvió a llamar la atención como antes. Ni siquiera cuando se convirtió en todo un símbolo uber sexual.


 
Su nombre entró en la lista de superadores personales como Jorge Duque Orinales, su cara se volvió asidua de las páginas sociales como la de cualquier Jessica Cediel, su ropa la vendían hasta en el Tía y hasta a las tías les parecía un tipo insulso dándoselas de irreverente e interesante. Ni con todos los premios TV y Novelas juntos, Guillermo Arturo recuperó su credibilidad.

Sin embargo, a punta de Vive 100, los creativos creativos de RCN tuvieron una nueva idea: conseguir un jefe de prensa competente para regar la bola de que van a sacar a Pirry del aire y, así, generar especulaciones, vender libros y, la más loable de sus metas, volver a llevar a los colombianos a las salas de teatro, que no se llenan para ver pelotas desde La pelota de letras. Ah, y también para que la gente volviera a ver Especiales Pírricos.

En esta nueva y novedosa faceta, nuestro pequeñín especial demuestra que el teatro en Colombia está más muerto que este blog. Y que la gente es tan mala lectora que necesita que el autor de un libro lo adapte al formato de stand up comedy.



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