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jueves, 3 de junio de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 17: te cuento un recuento

Ahora que Colombia acaba de echar al traste la propuesta de legalidad democrática, las bobas literarias estamos amenazadas con meternos en problemas legales. No se trata de una ironía boba ni de un bobo juego de palabras, sino de un bobo mensaje que recibimos ayer de una comentarista que firmó con el nombre de Ángela González y que bien merecería ser el comunicado de prensa de la semana. El mensaje dice así:
Primero que todo, yo soy Angela Gonzalez, la autora de las fotografias. Lo segundo es que NUNCA autorice que las publicaran y menos aun para usarlas en contra de Jaime que es mi amigo. Sobre sus juicios o puntos de vista sobre literatura, no queda duda sobre el que ustedes son unos payasos y además ordinarios.
Les solicito que de inmediato quiten de acá mis fotografias para que no tengan problemas legales.
Queremos aclarar que, por si Ángela González no lo sabía, todos los payasos son ordinarios.

Que fue poco lo que dijimos sobre las fotos y dejamos que ellas hablaran por sí solas. Si ella saca la conclusión de la ordinariez, es porque las fotos, de entrada, lo son –y por eso merecieron un espacio en estas páginas–.

Que es bueno saber que estas fotos tienen autoría. Hasta ahora las habíamos atribuido al enano que le escribe los libros a Isabella.

Que nosotras no usamos las fotos en contra de Jaime. Fue la autora de las fotografías la que le hizo ese mal al que llama su amigo.

Que el abogado de Juan Pablo Plata es de una eficacia incomparable. Lleva meses tratando de escribir una demanda en contra de nosotras plus (con alas).

Que el hecho de que las fotos hicieran parte de una sesión privada de dudosa moral y gusto no quiere decir que Espinal vuelva a entrar al desafío. La decisión del jurado es final e irrevocable. Gracias por los güisquis que nos gastaste anoche, Jaime, pero no te vamos a reintegrar.

Sin más, queremos contarles que mañana será el gran final del reality más bobo de la blogósfera. El Desafío Literario, después de una primera temporada truncada, llega por fin al momento que toda Colombia ha estado esperando: ¿quién será el más inteligentísimo escritor, vencedor en la lucha de la bobada? Con una reñidísima votación entre el reconocido exhibicionista Efraím Medina y el desconocido voyeurista Gabriel Ruiz-Navarro, el viernes 4 de junio será coronado uno de estos dos geniales genios como el recibidor de un premio sorpresa que, estamos seguras, será la envidia de los lectores y aspirantes (a escritores) que han seguido capítulo tras capítulo los apasionantes giros de este programa.

Por eso, para los más nostálgicos y para quienes no dejaron grabando los capítulos anteriores en el VHS de la abuelita, presentamos hoy un resumen de los mejores episodios, los momentos más conmovedores y los excelentes resultados de las pruebas ideadas por el creativo equipo de creativos del Canal Baba de Caracol.

El inicio de ambas temporadas –vea acá la primera y acá la segunda– permitió a nuestros bobos lectores hacerse una idea muy clara de quiénes eran los concursantes, porque para ser escritor en Colombia lo más importante es autodefinirse como escritor (lo demás llega con los siguientes capítulos). Una de las claves del éxito del programa fueron sus jurados, José Obdulio Gaviria, las vacas sagradas del diseño gráfico, nuestro próximo presidente y, en el país de los reinados, Raimundo Angulo.

Por exigencia del Canal Baba de Caracol hicimos una prueba regional que causó furor entre los blogovidentes y, por exigencia de la competencia, también hubo una repugnante prueba en traje de baño. En busca de un autor integral, la fuerza de los escritores también se puso a prueba con el lanzamiento de novela. Gracias a nuestra alianza mediocrática con la revista SoHo, pusimos a nuestros concursantes a escribir una crónica al estilo FloHo. El ganador, inexplicablemente, fue Daniel Samper Ospene, que con su humor de colegial atorrante sigue ganando seguidores.

¿Y quién lee un libro sin haber leído la solapa? En este surreality encontramos las claves que hacen de nuestras solapas las más limpiamocos. A falta de mejores ideas, en un momento también pusimos a los concursantes a imitar a Monterroso con lamentables consecuencias.
Por supuesto, no podíamos dejar por fuera el erotismo de nuestros sensuales autores, en una prueba húmeda que puso al descubierto las más iletradas perversiones de los más inteligentísimos escritores.

Pero no todo fueron risas y aplausos, el momento más fuerte del programa se alcanzó por culpa de Jorge Franco y su pataleta. Por suerte todo terminó bien: con una versión televisiva de Rosario Tijeras. También sonó la canción "hay una luz, en algún lugar" cada vez que un escritor se despedía de la casa editorial estudio, pero si ustedes, bobos lectores, van a volver a llorar recordando esas despedidas, mejor acumulen lágrimas para lo que viene mañana, cuando los esperamos a la misma hora y por el mismo canal.

martes, 1 de junio de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 16: Open the window para que Jaime Fly

¡Extra, extra! En las noticias del estreñimiento, les contamos que el surreality favorito de la bobósfera anticipó un capítulo. Todo porque ocurrió algo inesperado: las miembras de La bobada literaria, que somos más verdes que los Mockus, nos vimos en la penosa obligación de destituir a Jaime Espinal del Desafío literario: Los más inteligentísimos escritores, tras su aparición en el Teatro Nacional Funny Mickey, donde llegó a lagartear el día en que Vladdo demostró que es más aburrido en vivo que en papel.

La razón fueron unas comprometedoras fotos del autor de marras, más conocido en el círculo boboliterario como La pantera rosa, en trajes y poses dudosas, en un catálogo llamado Shock. Cuando las vio, en medio de una indignación que realzó su bizquera, Raimundo Angulo dijo "aquí, en el caso del Concurso Nacional de Bellezura, si aparecen fotos de esa índole, la candidata es destituida. Si una candidata posó o modeló alguna vez en ropa interior, le dice adiós a su sueño de ser reina".

Pero cuando se le recordó que no se trataba del reinado ni de ropa interior
, afirmó, apenado por lo que llamó "un lapsus de senilidad", que "qué pena, me confundí de programa, pero las reglas son las mismas, y un escritor que pose o modele en algo que parezca ropa interior, le dice adiós a su sueño de ser reina".

Las imágenes que causaron la destitución de Espinal, tomadas por Ángela González para la revista Shock, las presentamos a continuación*:








Su dolorosa salida deja ahora en la contienda únicamente a Efraím Medina –de quien Raimundo dice que prefiere ver desnudo que con esas prendas tan afeminadas– y a Gabriel Ruiz-Navarro, de quien sólo existe una foto y no está en Flickr. Mientras se despedía, Espinal afirmó que "qué chimba haber llegado a la final, este premio podía hacerme ganar el respeto que mi pintauñas me arrebató pero ante las decisiones del jurado no puedo hacer nada más que concentrarme en mi primera película, ahora que queda demostrado que también como escritor soy un fracaso". Entre llantos –que le hicieron correr el rimel–, también dijo que todos los votos que ha recibido, los cede a Gabriel Ruiz-Navarro, con quien construyó una sólida amistad basada en escribir como si estuvieran en el Messenger.

Así las cosas, la final del Desafío Literario está de infarto, apenas la campaña Retroceder nunca, Santos jamás supera las emociones de este maravilloso programa, pero a diferencia de esa campaña, sí serán ustedes, bobos lectores quienes decidan quién merece convertirse en el más inteligentísimo escritor de Colombia.

*Nuestras abogadas nos sugirieron poner el link directo a las fotos, pero al parecer la fotógrafa está tan avergonzada de su trabajo, que las desmontó de Flickr.

jueves, 27 de mayo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 15: final, final

Por fin llegó el final del reality más bobo de la blogósfera: lo que empezó en octubre del año pasado como un experimento de convivencia que pone a prueba la capacidad de tolerancia entre las personas más ególatras del mundo –los escritores–, tomó un rumbo impredecible cuando Aura Cretina Geithner agarró las riendas de esta potra zaina y la convirtió en la mayor payasada de la literatura desde el nacimiento de La Movida Literaria. La casa editorial estudio vio salir a treinta de los más destacados representantes de nuestras letras y letrinas, que con lágrimas inundaron sus páginas al perder la oportunidad de demostrar que, para ser escritor en Colombia, lo único que se necesita es ser bobo.

La primera temporada, bautizada de manera súper original como La lucha de la bobada, reunió a figuras y figurines como Fernando Vallejo, Ángela Becerra y Jorge Franco, hasta que este último le prendió fuego al plató, en un capítulo que se quedó en la historia como Infierno travel, y acabó con los sueños de los demás concursantes de representar al país en la primer Festival Bobopensante.

Las productoras, libretistas y creativas de este genial programa, tuvimos que improvisar una segunda temporada para cumplir con las exigencias y presiones del Canal Baba de Caracol. Por eso reunimos a nuevas y novedosas figuras en Los más inteligentísimos escritores, esta vez con la presentación de Isabella Santodomingo –mientras Aura Cretina se quemaba el bizcocho en las urnas–, reconstruyendo la casa editorial estudio en Cartagena –locación de obras maestras como Las guisas de la mafia y el matrimonio de Catalina Sandino– y poniendo a prueba la vasta capacidad de decir bobadas por parte de nuestros concursantes.

Sin embargo, nos llevamos una gran sorpresa cuando los sobrevivientes de la temporada anterior escaparon del pabellón de quemados Carlos Gaviria y se colaron en el barco pirata a este nuevo Desafío Literario. El descontento de muchos concursantes y blogovidentes fue evidente, pero el giro que tomó el programa fue digno de una novela de Gustá Bobo Lívar.

Esta semana, después de la descalificación de Santiago Gamboa y Mario Mendoza por también intentar comprar este premio, Andrés Hoyos fue escogido para abandonar el reality. Al parecer, nuestros bobos lectores no recibieron las canastas de cerveza que donó el dandi de Teusaquillo a quienes no votarán por él. Cabizbajo, pero sin bajar la voz, Boyos –como será recordado por nuestros más fieles blogovidentes– se despidió con una carta que escribió su asistente y exigió que en lugar de la canción “hay una luz, en algún lugar” pusieran a sonar la HJCK que, justo en ese momento, estaba transmitiendo una sonata de Schubert comentada por Otto Greiffenstein y Bernardo Hoyos.

Tal vez por eso, los tres concursantes en contienda y la presentadora, que volvió a ser Aura Cretina, se quedaron dormidos y no vieron cuando entró el jurado que se encargará de verificar que la final de este espectacular espectáculo sea digna de las noches de Cartagena: se trata de Raimundo Angulo, el genio detrás del Reinado Nacional de Belleza, el evento más democrático en esta sórdida democracia llamada Colombia.

Los tres mejores escritores de la literatura colombiana no tendrán que afrontar ninguna prueba. Sólo tendrán que esperar a que el público elija cuál de ellos se llevará el máximo galardón de este programa, que será entregado por Raimundo: el premio sigue siendo un misterio para los concursantes, pero estamos seguras que los llenará de orgullo y que sorprenderá a los seguidores de este absurdity show. Para sentirse útil, Raimundo dejó los siguientes perfiles de los finalistas:

Efraím Medina
Desde el principio me gustó. Su figura es imponente y su forma de ser, encantadora. Con la seguridad que le dan sus 25 centímetros de polla, resulta arrollador a la hora de desnudarse, de posar para las portadas. No hay manera de no mirarlo. Es un corroncho muy poco orgulloso de su raza, que se autodefine neoyorquino y se cree europeo porque se casó con una italiana, con una manera de expresarse y una sonrisa pícara que cada vez explota mejor. Su belleza exótica destacaría en Miss Universo. Puede ser el segundo Nobel del país, sólo en caso de que la Academía Sueca le haga honor a lo mejor de Suecia: el porno.

Gabriel Ruiz-Navarro
Es imponente en pasarela y aunque tiene más de bloguero que de escritor, no se ve posudo y tiene todas las cualidades para ganar el reality. Se destaca por su inmadurez, en un país en el que los escritores siguen escribiendo como en quinto de primaria a pesar de los premios literarios. Es un autor completo que sabe que la inteligencia no se ve en las fotos y por eso la muestra al hablar. Opina, tiene carácter y, como conoce bien el estilo de Palahniuk y sabe que sus frases son fuertes, se encarga de cada detalle de su maquillaje y arreglo. Sabe cómo lucir más suave en cámara, lo cual le da mayor seguridad. Es fino, sofisticado. Quizás su forma es más internacional que colombiana, pero vamos para Miss Universo, ¿no?

Jaime Espinal
Su rostro es uno de los más bellos del concurso. Sus ojos verdes son tan expresivos que con la mirada puede conquistar a cualquier jurado, como ha conquistado ya a los editores de Seix Barral y Ediciones B. Además, tiene una sonrisa que desarma a cualquiera. El cuerpo es proporcionado, le ha sentado bien el ejercicio que hizo en los últimos días y está más tonificado. Lo siento seguro y confiado y tiene por qué. Se expresa bien, charla delicioso y eso les gusta a la prensa y a los jurados internacionales. Pero sobre todo, está enfocado en sobresalir: no le importa vestirse de rosado, usar chalecos con canutillos o ir a lagartearle a las autoras de este blog en una conferencia insulsa. Quizás su carrera de administración de empresas tenga que ser olvidada en un anaquel, como los libros de este bizcocho.

Así que desde este momento quedan abiertas las urnas para que sean ustedes, bobos lectores, quienes elijan* al ganador del Desafío Literario entre Efraím Medina, Jaime Espinal y el crédito de la casa, Gabriel Ruiz-Navarro. Sabemos que, a su pesar, ya los conocen bien, por lo que no vamos a aburrirlos con recuentos de sus respectivas carreras para no abrumarlos con la decisión más difícil de este fin de semana. Voten, bobos lectores, ejerzan su beber democrático y dígannos cuál de estos escritores merece ser coronada por el sensual Raimundo Angulo.

*Valor del voto: un tamal y un cheque de Familias en Coacción

viernes, 21 de mayo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 14: Sideshow Job

Después de catorce capítulos del programa más bobo del internet 3D, las productoras de este surreality debemos admitir que se desbordó el nivel de sandeces que teníamos proyectado. Isabella Santodomingo, eterna guanabí, creyó que podía ser musa y no lo logró, y creyó tambien que podía ser comparada con los demás concursantes de Los más inteligentísimos escritores y, por supuesto, tampoco lo consiguió. A pesar de dos libros escritos por un enano y publicados con su nombre –o tal vez precisamente por eso– Isabella dejó el desafío de la bobada para tristeza de todos los participantes (porque los escrotores también las prefieren brutas), que para evocar la feminidad sólo tendrán de aquí en adelante la ropa de Jaime Espinal.

Isabella no quiso irse sin dejar huella, por lo que decidió alejarse de la casa editorial estudio montada a caballo y dejando todo atrás –hasta la ropa–. Carlos Duque, que quiere ser Mordzinski pero no tiene el talento necesario, estuvo ahí para fotografiar el momento. Como presentadora (e) quedó la petisa –que no poetisa–, actriz, cantante y ex candidata a poner su curul en una curul, la sensual Aura Cretina Geithner, famosa por su clásico de la literatura infantil La gata con bótox.

Aprovechando nuestro paso por Colombia, decidimos imitar a los estratos 5 y 6 y empacamos y nos fuimos a Cartagena en un bus estrato 1. Una vez en la ciudad amurallada, nos dirigimos a la librería Sóbaco, sede de lanzamientos imprescindibles para la literatura colombiana, y compramos las últimas novedades para no tener que gastar en papel higiénico –y porque leyendo un libro nos vemos súper cool en la playa y podemos levantarnos unos tipos di vi nos–.

El paso por la casa editorial estudio era obligado, y teníamos que arreglar unos asuntos antes de volver a Bogotá para hablar con Vladdo el próximo lunes, que si no es divertido cuando escribe mucho menos cuando habla. Por ejemplo, decidimos mostrar nuestra envergadura –mientras Efraím nos mostraba un juego de palabras que no nos atrevemos a hacer– poniendo orden al programa y sorprendiendo a todos con la descalificación de Mario Mendoza y Santiago Gamboa: les explicamos que esto no es un premio Planeta ni es una editorial dirigida por DMGabriel Iriarte y que, por lo tanto, no se puede andar comprando la llegada a nuestro capítulo final. Que si tienen una Plata extra, compren otro premio internacional, pero no el premio sorpresa que tenemos destinado al ganador de este sensacional concurso y para el que hemos ahorrado hasta la última peseta que pudimos vendiendo nuestros cuerpos de toro en el Parc Güell.

Los cuatro concursantes sobrevivientes celebraron la eliminación y dejaron de enviar cartas quejándose a Asocorifjuyes –Asociación Colombiana de Rifas, Juegos y Espectáculos– por la corrupción que se dio al interior de este reality. Entrando a la recta final, esto es todos contra todos y ya no habrá impunidad para nadie; serán ustedes, bobos lectores, quienes juzguen y decidan quién irá saliendo cada semana de este espectacular programa. Por eso, las últimas pruebas demostrarán la más inteligentísima inteligencia de nuestros escritores, revelando sus más íntimos pantisecretos.

Por eso, sin más preámbulos, la prueba de hoy pondrá al descubierto los trabajos paralelos de nuestros escritores que, para que suene más internacional, decidimos bautizar Sideshow Job:

Andrés Boyos
Famoso en todo Chapinero y Usaquén como el dandi de Teusaquillo, este jovencito de sesenta años nunca hizo más en la vida que vivir de la fortuna de su familia. Sin embargo, nuestras cámaras escondidas descubrieron que su verdadero trabajo no es dirigir el niuyorquer cundiboyacense sino todo lo contrario: embriagar al niuporquer cundiboyacense llevándole millones de canastas de cerveza en sus camiones.

Efraím Memima
Aunque se dio a conocer por escribir novelas con mejores títulos que contenidos, la obsesión de Medina por el tamaño de sus genitales tiene una sola explicación: durante los últimos quince años, Efra se ha ganado la vida enviando esos fastidiosos correos de "Agrande su pene" en diferentes idiomas y es considerado en el gremio del spam como uno de los pioneros y grandes maestros de esta modalidad de mercadeo.

Gabriel Ruiz-Navarro
Este joven escritor, durante los últimos meses, se ha ganado la vida comentando las columnas de Catalina Ruiz-Navarro quien, aunque no es su pariente directa, sí debe venir de la misma familia Ruiz-Navarro que desembarcó en Barranquilla en siglo XVI. Por este trabajo, elogiando a una de las peores columnista del país, Gabo consigue el dinero suficiente para mantener su decadente estilo de vida chuckpalahniukesco y urbanoide postmoderno.

Jaime Espinal
De "La pantera rosa" se sabe que es todo un artista multimediocre: administrador de empresas, cantante, actor, escritor, bailarín, vendedor de minutos a celular, fanático de Bon Jovi y casanova, uno pensaría que Jaime ya lo ha hecho todo. Pero lo que el público no sabe es que Espinal también es modelo de diferentes y reputadas marcas de pintauñas. Sus manos se pueden ver en almacenes como Fedco y Fallabella y en salones de belleza de todo el mundo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 13: Isabella, Isabella.

Después de que Santiago Gamboa le compró la estadía en el surreality más bobo de los últimos tiempos a Mario Mendoza, todos empezaron a hablar de alianzas, aunque ninguno –porque no la conocen– de Alianza Editorial. Era claro que el par de rolos transliteraron sus costumbres de la vida real a este programa, y ahora en lugar de premios literarios estaban comprando descaradamente su estadía en el único espacio que les para bolas.

Los pasillos de la casa editorial estudio se llenaron de desconfianza, y un preocupado Jaime Espinal les propuso a Efraím Medina y Gabriel Ruiz-Navarro que hicieran una vaca para superar la oferta que seguramente estaban haciendo los rolos, pero como ambos se declararon en bancarrota, su siguiente paso, cómo no se le había ocurrido antes, fue acercarse a Andrés Boyos.

Boyos, claro, como buen millonarios, le dijo que no tenía Plata y que "la situación de los medios está muy difícil, y lo único que podríamos hacer es que usted escriba un par de buenos textos para El Malpensante, pero hay dos problemas: usted ni esforzándose mucho puede escribir un buen texto y en esa revista hace rato no se paga bien –de hecho, por lo general ni siquiera se paga–, entonces ni modo". Aburrido, Espinal se encerró e intentó escribir un par de Gotas cordiales para demostrarle al intelectual teusaquillense que sí podía, pero el único frasco de esmalte que había traído a Cartagena estaba endurecido y no le salió nada.

Hay que destacar que alguien estaba lejos de las conspiraciones. Cuando supo, conmovido, que su crónica había sido la más FloHa y que por eso sería eliminado, Ricky Ricón Silva Romero siguió apelando a la droga más fuerte que había probado y, a punta de Mareol, se quedó durmiendo mientras Isabella anunciaba su salida. En esta nueva faceta descubrimos que es más divertido que durante la vigilia, pues cuando duerme, Ricardo silva. Cuando paró de silbar porque los productores del reality lo despertaron para que se fuera, Ricón deliraba con que estaba viviendo la historia de El dormilón, de Woody Allen, y preguntaba dónde carajos estaba el Orgasmatrón, pues él había venido al programa como las jovencitas a la Javeriana: a buscar pareja. Ante ello, no hubo más remedio que darle otra dosis de Mareol y mandarlo dormido en el avión con rumbo al centro comercial Andino, al ensayo de prensa de Retratos en un mar de bobadas, la película que marcó el cambio extremo de Carlos Gaviria de la política al cine. Para sorpresa de las azafatas, Ricky Ricón soñaba en el avión que estaba en el Orgasmatrón, pero las productoras de este bobo programa nos negamos a seguir oyendo sus quejas.

La que también estaba lejos de las conspiraciones, y en general de todo, era Isabella, que fue contratada para conducir este programa y estar pendiente de sus apasionantes historias, pero que por estar casi toda la temporada imbuída en la lectura de El dinosaurio, de Augusto Monterroso, no está cumpliendo con su función. Por eso, en una reunión ordinaria, las productoras decidieron castigarla, convirtiéndola en la musa de la prueba de hoy y, además, sometiéndola a las votaciones del público que, por primera vez en la historia de un reality, tendría la potestad de eliminar al insoportable presentador de su programa favorito. Entonces, la prueba plantea para los escritores un singular reto: componer un poema para Isabella.

Sin Plata para combatir contra Mendoza y Gamboa, a nuestros escritores sólo les restó esforzarse al máximo porque Isabella les inspirara algo. Declarado impune, Gabriel Ruiz-Navarro se mostró aliviado, sobre todo después de salir de estar en el inodoro pensando en sus noveles novelas.

Sin mayores preámbulos, lo que se viene es el resultado de lo que les inspiró a los escritores nuestra presentadora, con un jurado espacialísmo para la ocasión: la poeta y ex presentadora de El desafío literario, Aura Cristina Geithner.

Andrés Hoyos
De tus ideas,
insondables,
ni idea,
Isabella.

ACG: ¿Qué es insondable? Como dice el poema, ni idea.

Efraím Medina
El amor tocó a mi puerta,
y yo toqué la tuya,
Isabella.

ACG: Directo, como me gusta. Al grano, a la puerta. Al grano, a Isabella. Si se tratara de conquistarla, este sería el poema ganador.

Jaime Espinal
Isa
Bella
Iza
tu belleza

ACG: Ingenioso juego de palabras y sin signos de puntuación. ¿Este muchacho estará disponible para los libretos de mi próxima telenovela?

Mario Mendoza
Yo tengo un diablo en mí:
veo la tentación
en un callejón
en el infierno pasión.
Y veo Tentaciones en un santo domingo,
que no es no como el sabio,
Santo Domingo Sabio,
no,
es como tu Santodomingo
un Santodomingo profano.

ACG: ¿Quién es Santo Domingo Sabio? ¿Qué tiene que ver el diablo? Definitivamente no entiendo a los escritores. Bueno, ellos tampoco me entienden.

Santiago Gamboa
Me lamento,
pierdo.
Me perturbo,
sufro.
Como un loco parisino,
como un loco bogotano,
como un loco chino,
un loco,
rolo.
Pero a otra cosa hemos venido:
a hablar de ella,
de Isabella.

ACG: Evidentemente, Isabella no le inspira mucho a este señor, que parece inspirarse sólo en sí mismo. Debe creerse fascinante, como yo. Y con respecto a Isabella –no es por hacerle el cajón–, debería ser elminada por ser mala musa.

viernes, 7 de mayo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 12: En la cuerda FloHa

El reality más famoso de la bobósfera entra a su recto final. Siete escritores colombianos resistieron las más duras pruebas, desde escribir un cuento de una sola frase hasta tener que oír a Isabella Santodomingo todos los días, dejando por fuera del camino a figuras tan reputa(da)s internacionalmente como Gabriel García Márquez y a otras sin la menor reputación como Miguel Ángel Manrique, el eliminado de hoy. Aunque alcanzó a trabar amistad con Gabriel Ruiz-Navarro –el único concursante tan desconocido como él–, en realidad nadie notó su salida del programa, ni siquiera porque por fin se fue el olor a lana virgen de la casa editorial estudio. A su regreso a Bogotá, Manrique fue recibido con un disturbio de los encapuchados poéticos del ESMAD, en el que hubo un lacrimógeno recital de poesía de Anthony.

Sin embargo, nuestros más suspicaces seguidores, más suspicaces que los de la Pola Verde, se están haciendo unas válidas preguntas: ¿por qué si Santiago Gamboa tenía la misma votación aún continúa en la casa editorial estudio? ¿tendrá esto algo que ver con que el jurado fuera Mario Mendoza? ¿Será que Gamboa compró su permanencia así como se dice que ha comprado varios de sus premios literarios? Como la televisión es igual a la realidad colombiana, esto sólo se sabrá dentro de 20 años, cuando los culpables sean unos ancianos que puedan pagar geriátrico por cárcel. Y, mientras tanto, todo sigue. Por eso, es hora de centrarnos en los ganadores de la impunidad.

A pesar de sus claras diferencias, el dandi de Teusaquillo, Andrés Hoyos, y la pantera rosa de El Poblado, Jaime Espinal, celebraron su impunidad colectiva compartiendo lo único que los une: la in-mensa pretensión de ser escritores. Por primera vez en el tiempo que llevan en el set, pasaron del saludo y se dedicaron a medir sus egos, a ver quién viene de la familia más pudiente, quién ha trabajado menos, quién conoce a más gente importante, quién ha pasado más tiempo en Nueva York y quién llama más la atención: el que grita por todo o el que se viste raro. Al final, se quedaron dormidos cuando intercambiaron sus libros e intentaron leerlos.

Mientras tanto, las emocionantes emociones del
Desafío Literario continuaron: gracias a la nueva alianza mediocrática de La Bobada Literaria y SoHo, los más inteligentísimos escritores tuvieron que volverse periodistas y hacer una genial crónica al estilo zonzo. El jurado, por supuesto, es Daniel Samper Ospina, quien por primera vez desde que asumió como director de FloHo va a leer algo de lo que escriben sus autores. Eso sí, de su incipiente calva sacó las maravillosas ideas que les propuso a los concursantes: Andrés Hoyos tendrá que vivir sin asistente personal por un día, Efraím Medina ser burra por un día, Gabriel Ruiz-Navarro quitarle el guión a su apellido por un día, Jaime Espinal ser escritor por un día, Mario Mendoza investigar un verdadero complot por un día, Ricardo Silva pasar un día sin ir a cine y Santiago Gamboa ser un dermatólogo por un día. Era eso o conseguir que Karim Estefan lograra una buena foto sin ayuda de Photoshop, razón por la cual todos decidieron, al unísono, escribir las espectaculares crónicas que publicamos a continuación.

Andrés Hoyos
SIN ASISTENTE POR UN DÍA

Cuando se me propuso el tema presente, ¿cómo es un día sin su asistente?, de inmediato una cáustica voz interior, que suele meterme en problemas, respondió: ¿inexistente? Para nada: todos los asistentes se parecen. Luego pensé que un día de estos mi asistente podría darme arriesgados consejos sobre entuertos como hacer mercado y que entonces se verá que el abanico de posibilidades manuales es inmenso. Retiro, por lo tanto, mi primera respuesta. Pero empiezo por decir que hace años dejé de mercar. Pero sí, durante la prolongada adolescencia pasé por dos o tres supermercados, así que me sentí en relativa capacidad de hacer uno. Pero al llegar comprendí que ese lugar era lo menos indicado para desplegar mis habilidades. No supe dónde estaban los carritos esos que quién sabe cómo se llamarán, ni la extraña disposición de las secciones, ni por qué tenían que estar los dependientes de las cajas uniformados. No pasé dos segundos en el lugar y ya me estaba refugiando en el asiento trasero de mi camioneta, sin conductor a quién decirle que me sacara de ese infierno. Contarles la tropelía para llegar a mi casa es inútil. Pero el final de este cuento es que, al día siguiente, mi asistente estaba despedida.

DSO: Oiga, no, eso sí que no. Mándeme la hoja de vida de ese personaje, que acá andamos buscando un reemplazo en redacción.

Efraím Medina
UN DÍA COMO BURRA

No creo en la fidelidad como una regla o un argumento, creo en la posibilidad de que el amor siempre tenga la posibilidad de surgir o inventarse. Traicionar y ser traicionado es parte de la vida emocional y me resulta grotesco y patético la forma como se sobrevalora la traición amorosa cuando se ejerce con una burra. El amor es una forma de comunicación y de conocimiento del mundo a través de lo que sentimos por quien amamos y de nosotros mismos a través de la mirada de quien nos ama, lamentablemente como burra no es mucho lo que haya podido mirar a los ojos a mis amantes. Pero si un hombre no entiende la dimensión de una burra merece ser traicionado una y mil veces. Fue la desobediencia de la mujer la que en buena hora los mandó a las garras de una burra, que en este caso fui yo. El amor no puede ser un tiquete de regreso al Paraíso, debe ser delirante y desnivelado, debe llevar al vértigo y al naufragio, y eso como burra sí que lo entendí. Volvería a amar como burra todas las veces que fuera necesario, para entender cada vez más lo que es el amor.

DSO: Efraím, sigues siendo tan raro como desde el principio. Eso de hacerse el burro y sentir el amor supera al mismísimo Bukowski. Ya no tienes que seguir intentando ser como él.

Gabriel Ruiz-Navarro
UN DÍA SIN EL GUIÓN DE MI APELLIDO

Basuras, basuras barrían el viento y la lluvia por las calles desérticas. Y a todo el que me presentaba, poco le impactaba. Es extraño cómo cambia todo con un guión. Una película no existiría sin un guión, un diálogo no existiría sin un guión. Yo no existo sin ese guión. Sin él, no soy más que Gabriel Ruiz, un nombre que podría ser el nombre de un contador público, un secretario privado, un vendedor de hamburguesas recorriendo en su bicicleta la inquietante ruta que dibuja una recta desde Chapinero hasta el Centro. Sin guión no hay nada. Me gustaría tener un guión para escribir esto.

DSO: Eso no es problema, Gabo. Para nuestra edición de amor y amistad te diremos sobre qué escribir.

Jaime Espinal
UN DÍA COMO ESCRITOR

Durante la inserción en "lo que es" la escritura, he llegado a convencerme, sin duda alguna, de una sospecha que sé que la mayoría de ustedes también ha tenido en algún momento de la vida: no soy escritor. Ha habido un error histórico imperdonable que nadie hasta ahora se había encargado de desmentir. Y es que mi historia no es el relato de lo que sucede, sino de lo que nunca sucederá. De ahí que algún desequilibrado se haya confundido y me haya dado un premio de literatura. Afortunadamente, aquí estoy yo para corregirlo. La duda siempre estuvo presente (aunque de manera inconsciente) y se anidó en alguna parte del almacenamiento cerebral hasta que por fin, en un acceso de erudición infinitesimal, se despejó la ecuación y salió a la luz la certeza de la que ahora, luego de rascarme y de rascarme más y un poco más y más, estoy plenamente convencido.

Espinal no era un escritor.









Era un payaso.

DSO: Por primera vez en mucho tiempo no hizo falta que nuestros redactores le escribieran el testimonio a alguien que no escribe.

Mario Mendoza
UN DÍA INVESTIGANDO UN VERDADERO COMPLOT

Un día de 1986 estaba terminando una tesis de grado sobre los rincones y callejuelas de Teusaquillo, mi director de tesis estaba en Estados Unidos (no había entonces Internet) y dependíamos de la terrible mafia del tráfico de libros de los viajeros que viajaban. Me enviaba una buena bibliografía desde Estados Unidos y en algún momento se me acercó un sujeto que tomaba clases con nosotros en el Departamento de Literatura de la Universidad Javeriana de Bogotá y me pidió compartir bibliografía. Yo me aterré, porque en los ojos se le veía como una posesión diabólica. Y claro, él estaba escribiendo una tesis de grado sobre el doctor Jekyll y Mr. Hyde. Esa presencia demoniaca fue la misma que irrumpió por la puerta de madera de un restaurante y masacró a un grupo de comensales en Pozzeto, nombre que paradójicamente remite a posesión. Una posesión posesiva, penetrante y turgente que se convirtió poco a poco en el libro que lo explicaría todo, con el nombre del rey de las lóbregas tinieblas del Hades, los abismos abismales del infierno y el fuego que quema y consume: Satanás.

DSO: Mendoza debería estar quemándose en el infierno. Aunque, pensándolo bien, una prosa tan rimbombantemente rimbombante como la suya debe salir de alguien que sufre tanto que no tiene tiempo para pensar.

Ricardo Silva Romero
UN DÍA SIN IR A CINE

Tengo que aceptar esta crónica. Tengo que hacerlo, aunque me duela. Pero no pude, aunque tal vez esta sea la crónica. En lugar de levantarme a vivir un día sin ver películas era preferible probar por primera vez en mi vida una droga, así que llamé a mi amigo Afanador para que me recomendara lo más fuerte que conociera para dormir. Tres mareoles, fue su respuesta.

DSO: Un testimonio honesto de un columnista que, cada vez que no escribe de cine, se convierte en uno de los mejores del país.

Santiago Gamboa
DERMATÓLOGO POR UN DÍA

Se me pide un texto sobre los malestares físicos que les surgen a los varones en la década que va de los treinta a los cuarenta años, un camino que me dispongo a concluir a fines del próximo diciembre, situación que, supongo, me convierte en el perfecto testigo. Pero veamos. En esto de los achaques y malestares no queda más remedio que referirse a los propios, razón por la cual dejaré de lado aquellos que no padezco, como la alopecia, que suele atacar la coronilla de algunos congéneres a partir de los treinta años. Claro, existen casos agudos en los que la zona exterior del cerebro se despeja a mediados de la veintena, quedando una correa pilosa en la parte baja del cráneo que algunos resabiados dejan crecer y peinan con gomina hacia adelante, al modo de las capotas de los convertibles, con el inconveniente de tener que protegerla ante las mil vicisitudes de la vida diaria, la lluvia o el viento, lo que genera un tic nervioso y es el de estar tocándose constantemente la cabeza, un tocamiento que, según el psicoanálisis, muy bien podría leerse como el deseo de frotar zonas genitales o, como dicen los discípulos de Freud en España: de rascarse los huevos. Por supuesto que después de los treinta, año tras año, los guayabos son cada vez más largos y ya no basta un buen desayuno y en ocasiones ni siquiera un almuerzo bien trancado para librarse de ellos. Mucho menos de los remordimientos de conciencia que suelen acompañarlos y que lo hacen a uno desear haber nacido muy lejos, por ejemplo en Botswana. Pero, en fin, supongo que no fue para hablar de los guayabos que me cedieron esta página, asunto poco memorable y que no causa revuelo entre las musas, sino de las dolencias treintañeras. Así que pasemos a otra cosa.

DSO: El autor, claramente, evadió el tema. No me gustó mucho lo de la alopecia.

viernes, 30 de abril de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 11: lo breve, si breve, dos veces breve

Todos estábamos a la espera del resultado, hasta que supimos que Gustá Bobo Lívar empezó a barrer. También en las encuestas, lo que nos dejó muy tristes. La contundente votación en su contra no sólo lo eliminaba de Los más inteligentísimos escritores, sino que les quitaba a sus creadoras la posibilidad de operarse el paraíso y a los productores la posibilidad de convertir este impresionante reality en un proyecto de Teleinmundo: sin sus libretos, era claro que este espacio seguiría condenado a convertirse en algo tan inútil como El mundo según Pirry o alguna de las cuentas de twitter de Elsy Rosas Crespo.

Pero, en contra todas las adversidades, siguiendo el ejemplo del poeta de hotel, Ensuncho, teníamos que continuar con este importantísimo programa. Y por eso, lejos de lamentar la partida del Fernando Gaitán de Girardot, decidimos plantear nuestro siguiente reto: la prueba de cuentos cortos o microcuentos, como se llaman gracias a gente como Daniel Samper, Camilo Jiménez o Juan Pablo Plata, que tienen que ponerle nombre a todo para que suene más interesante.

Inspirados en el famoso cuento corto de Augusto Monterroso, "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", considerada el primer tweet de la literatura universal, propusimos que la próxima prueba fuera aún más breve que el concurso breve de la cada vez más breve revista El Maloliente. Después de que Isabella anunció el reto, y agregó que se encontraba leyendo el cuento de Monterroso, la sorpresa fue que todos aceptaron gustosos, seguros de que tendrían que hacer su mayor esfuerzo por hacer el mínimo esfuerzo.

Al escuchar el anuncio de la prueba, Gustá Bobo Lívar, ya eliminado pero en la puerta de la casa editorial estudio, gritó que no le importaba, que para ganar plata tenía su hotel en Melgar –que no es el hotel de Ensuncho– y que su cuento corto era el mejor y más original de todos: "Cuando despertó, tenía las tetas que había soñado".

Mientras tanto, Mario Mendoza celebró su impunidad sentándose horas enteras a revivir su ciudad releyendo las páginas de Satanás, asombrado de haberse ganado un premio con un libro tan mal escrito. Pero los organizadores lo buscaron porque, ante su falta de ideas, era el único que podía ser jurado. Sin más preámbulos, los resultados de esta breve prueba los presentamos a continuación y esperamos que ustedes, bobos lectores, escojan al menos bobo para salir la próxima semana de este apasionante Desafío Literario.

Andrés Hoyos
Equidistante, la sombra.
MM:. Interesante, muy interesante.

Efraím Medina
Y la verga, enhiesta, penetró.
MM: Nunca antes un relato erótico había usado una palabra tan compleja como enhiesta. La verga.

Gabriel Ruiz-Navarro
Tras doblar la esquina, me doblé y me convertí en el corazón doblado de Gabriel.
MM: Brillante juego de palabras.

Jaime Espinal
Cómo estás a dónde vas estás igual te odio te quiero, hasta luego.
MM: Fiel a su estilo, el "hasta luego" deja claro que es un cuento sin final y hasta sin forma.

Miguel Ángel Manrique
Y cuando me dormí, el dinosaurio estaba allí.
MM: Sin duda, el más inteligente de todos. La sutil mención al cuento de Monterroso es inédita.

Ricardo Silva Romero
Mamá, ¿vamos a ver una película de Woody Allen en Unicentro?
MM: La referencia culta, el amor familiar. Este cuento lo tiene todo, como Unicentro.

Santiago Gamboa
Estaba en París, y desperté en Colombia.
MM: Con una coma, el autor recorre miles de kilómetros. Genial.

viernes, 23 de abril de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 10: Solapa2

Como todas las semanas, la casa editorial estudio acaba de tener uno de sus momentos más conmovedores, que fue acompañado con un Luis Enrique lacrimoso que aullaba “Yo no sé mañana” en el walkman con parlantes de Miguel Manrique. Además de la extraña muerte de Lina Marulanda, el esquimal de la mariposa, Nanook Montt, fue escogido por los blogovidentes para abandonar El Desafío Literario. Sus profundas risotadas aún retumban en los pasillos de este semillero de excretores que, a diferencia de Renata, no necesita saquear al Estado para demostrar que, en materia literaria, en Colombia no hay talento.

Sin embargo, como consta en la fotografía anterior, Nanook le puso buena cara a su salida, anunciando que ya tiene los recortes de periódicos que conformarán su nueva novela: una sesuda radiografía del asesinato de uno de los perros de Piedad Górdoba a manos del narcoparamilitarismo. El libro se llamará Ladra y promete ser la sensación en la próxima Fiera del Libro.

Fiel seguidor del estilo novelístico de Montt –bautizado por algunos críticos como “novela copipéistica”–, Ricky Ricón Silva quedó abatido por la salida del hombre más grandullón de nuestras letras; pero su tristeza se acabó cuando Isabella, la reina de la bobada, abrió una botella de champaña para celebrar su segunda impunidad en el programa, una muestra de que su enorme cabeza lo acredita como uno de Los más inteligentísimos escritores del país. Isabella se bebió la botella sola mientras Ricky veía, sin quitarse la mano de la barbilla ni soltar una sola carcajada, la edición de aniversario de Bananas, una película que él define como “la conmovedora historia de un perdedor que encuentra en la política la única forma de no ser ignorado”.

Al escuchar esta frase, que consideró que resumía su biografía, entró al plató Rafael Pardo. El candidato a la presidencia que encabeza las encuestas –sólo cuando se miran de abajo hacia arriba–, fue invitado por la producción para la prueba bautizada Solapa2, en la que este político quiere demostrar que ser solapado es mucho más que pertenecer al Partido Liberal. Después de pronunciar un discurso de apenas tres minutos, Pardo se vio en la necesidad de hacer sonar una alarma para despertar a todos los que se encontraban en la casa editorial estudio, productores y camarógrafos incluídos. Aún desperezándose, los concursantes se pusieron manos a la obra para escoger los mejores elogios de sus solapas. Jaime Espinal, confundido, comenzó a elogiar las solapas de la chaqueta de Isabella –que la llevaba para evitar las miradas lascivas de Efraím Medina–, demostrando una vez más su hábil manejo del vocabulario.

Los resultados son los siguientes y, como de costumbre, serán ustedes, bobos lectores, quienes decidan quién merece salir de la casa editorial estudio esta semana.

Andrés Hoyos, Vera

Andrés Hoyos nos presenta en Vera, su cuarta novela, una historia abierta de apariencia sencilla. Pero la procesión va por dentro.
RP: La procesión siempre va por dentro, leer esta novela es más aburrido que un discurso mío.

Efraím Medina, Érase una vez el amor pero tuve que matarlo
Efraim Medina es el símbolo de su generación, y no lo digo sólo desde el punto de vista literario; pienso que su enorme talento y sensibilidad están acompañados de coraje y osadía. Lo suyo está muy lejos de ser una pose o un producto pasajero, su prosa cala muy adentro. Érase una vez el amor pero tuve que matarlo es una bella y eficaz novela que está destinada, como las canciones de Sid Vicious o Kurt Cobain, a convertirse en un clásico.
RP: Tengo una pregunta, ¿cuántas canciones escritas por Sid Vicious son un clásico?

Gabriel Ruiz-Navarro, Sin dirección
El mayor descubrimiento desde Mauricio Loza.
RP: ¿Y quién ha descubierto a Mauricio Loza?

Gustavo Bolívar, Sin tetas no hay paraíso
“A la literatura de escritores colombianos excelentes, además de Gabriel García Márquez –Premio Nobel– que han sido fundamentales en su época como Jorge Isaacs, José Eustasio Rivera, Germán Castro Caycedo y otros más, llega abriéndose un espacio propio GUSTAVO BOLÍVAR MORENO. Bienvenido a la mejor literatura”.

José Vicente Katarán Vélez - Editor
RP: Yo quiero un jefe de campaña que sea como este editor. Lo malo es que en Colombia cualquier comparación política es pérdida.

Jaime Espinal, Open the window para que la mosca fly
Además de escritor, es actor y, aparte de escribir, administrar y enamorarse una vez por semana, lo demás es puro teatro. Es centro delantero los lunes y los martes a las 10 de la noche. Lleva el pelo largo y se toma la sopa con cuchara.
RP: ¿Y luego uno con qué otra cosa se puede tomar la sopa? Yo creo que va a ser político en un futuro no muy lejano.

Mario Mendoza, Scorpio City
En 1992 Editorial Planeta publicó su novela La ciudad de los umbrales, donde el autor intentó radiografiar la clandestinidad intelectual de las grandes urbes de América Latina.
RP: Maravilloso: aunque está claro que no lo logró, al menos lo intentó. Como yo. Por otra parte, ¿lo de la clandestinidad intelectual qué viene siendo?

Miguel Ángel Manrique, Disturbio
Instalada firmemente en su tiempo, esta novela es en sí misma una demostración de las virtudes del oficio, del cuidadoso ejercicio literario de un autor que se impone como los vinos de crianza, dando cuenta de una cuidadosa decantación, pero sobre todo, del potencial de una cepa literaria que nos sorprende en su primera novela.
RP: ¿Eso de los vinos no se dice cuando son viejos? ¿Qué es una cepa literaria? ¿Yo puedo decir que tengo potencial de cepa política? Unos con la sopa y otros con la cepa, increíble.

Santiago Gamboa, El síndrome de Ulises
El síndrome de Ulises, como se llama a las pesadumbres que se incuban en los ghettos y barriadas en donde se hacinan los extranjeros ilegales, es una novela más cercana al París desaforado y precario de Henry Miller y al de una desoladora novela de Eduardo Caballero Calderón, El buen salvaje (Premio Nadal, 1965), que al festivo y primaveral de Hemingway o de Fitzgerald, o al áspero y bohemio de los artistas latinoamericanos.
RP: ¿Eso quiere decir que el que no haya leído a Miller, Hemingway o Fitzgerald no la entiende? Qué autor más pretencioso.

viernes, 16 de abril de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 9: respuestas bobas a preguntas estúpidas

Las emociones en la casa editorial estudio no paran. El lunes, después de revisar correos atrasados, Efraím Medina despertó a sus compañeros de contienda celebrando la muerte de Jaime Espinal. Pero la sorpresa fue para él cuando vio al mismísimo Espinal pintándose las uñas al borde de la piscina y diciéndole “sé que mis obras nacieron muertas, pero yo sigo vivo”. Demostrando a los televidentes que no sabe leer, y con la banana desinflada, Medina revisó la noticia para ver que el finadito era Jaime Espinel, viejo nadaísta paisa que no tiene nadaísmo que ver con La pantera rosa uñipintada.

Quizás por eso Medina tuvo una semana negra: se salvó de ser eliminado por apenas dos votos y, además, tuvo que ver partir a la única jeva que quedaba en la contienda, la única persona dispuesta a inflarle la banana, Piedad Dubonnet. Visiblemente compungida, ella declaró a la salida de la casa editorial estudio que “esto es el desprestigio de la belleza, nunca me había sentido tan ofendida, ni siquiera cuando Alvarado Tenorio me llamó culifruncida; sin embargo, una espectacular licuadora Paul Oster siempre será bienvenida”. Sus poéticas lágrimas fueron recibidas con la sarcástica sonrisa de Isabella, que ahora sí puede considerarse la reina de la bobada y que se despidió de ella con un “sorry, darling”.

Y como buena reina, la Santodomingo se lanzó sin miedo a dirigir la nueva prueba del reality: como no estaba el enano que escribe sus libros y libretos, sólo se le ocurrió hacerles la misma pregunta a todos los concursantes, a los que sentó en el escenario como si se tratara de un debate presidencial dirigido por Clara Elvira Ospina, la lectora postdiluviana. Como si estuviera en uno de sus divertidísimos actos de stand-up comedy, habló durante casi media hora sobre sexo, hombres y sus experiencias en otros desafíos para cerrar con la genial pregunta: “¿Con qué personaje literario le gustaría hacer el amor?”. En ese momento, apareció desde ultratumba el jurado de esta prueba, Germán Espinosa, quien sin ser invitado y después de robarse el whisky de Andrés Boyos, demostró sus distintos niveles de onanismo al decir: “Me gustaría hacer el amor con Genoveva Alcocer”, tal como afirmó alguna vez para un suplemento de libros.

Tras esta aparición –que todos pensaron que hacía parte de los defectos especiales de la producción–, se produjo otra aparición, aún más aterradora: Juan Pablo Plata, que tenía en la mano una demanda a los libretistas del programa porque las entrevistas de Germán Espinosa sólo le interesan a él, el único que, por llevarle la contraria a todo el mundo, considera que el autor de La tejedora de coronas es el verdadero maestro de las letras colombianas, en desmedro de García Marketing, que a su juicio es sólo un paticosteño pantallero.

Sin embargo, y como es costumbre en el mundillo literario nacional, todos lo ignoraron y se concentraron en contestar la pregunta, salvo Miguel Ángel Manrique, que celebraba su segunda impunidad buscando convocatorias para escritores en internet.

Escojan ustedes la respuesta más boba, bobos lectores, y participen en la rifa de un viaje a Cartagena a la grabación del capítulo final del Desafío Literario: Los más inteligentísimos escritores.

Andrés Boyos
Con Soledad Acosta de Samper, la única persona más aburrida que yo.

Efraím Memima
A mí no me gustaría hacerle al amor a nadie; hacer el amor es para señoritas, intelectuales y directores de revistas. A mí me gusta es bajarme la bragueta y follar. Me gustaría follarme a Platero con mi verga de 25 centímetros.

Gabriel Ruin
Con Marla Singer o cualquier personaje de Chuck Palahniuk, incluso con Marilyn Manson, que me parece muy sexy después de la entrevista que le hizo Chuck. Si algún día escribo la onomatopeya del viejo mete-saca, sería en su honor: chuck, chuck, chuck, chuck, chuck, chuck, chuck.

Gustá Bobo Lívar
Con alguna de Las muñecas de la mafia, a ver si son tan buen polvo y tienen tan buenas tetas como las de El capo.

Jaime “La pantera rosa” Espinal
La pregunta en verdad debería ser a qué personaje de la literatura no le gustaría hacer el amor conmigo. Además, por supuesto, no me acuerdo de ningún personaje literario.

Mario “El animal literario” Mendoza
A la ciudad, penetrando sus oscuras avenidas, untándome el olor de sus cañerías, acariciando su pelo plateado y lleno de canas, calentando sus frías madrugadas con la sordidez de mi sexo.

Nanook Montt
Con Renata.

Ricky Ricón Silva Romero
¿Cómo se hace el amor?

Santiago Gagamboa
Voy a replicar a Germán Espinosa, de cuya existencia me enteré en mis años de diplomático en Francia: le haría el amor a cualquiera de las protagonistas de mis novelas. Son las únicas mujeres que se fijarían en mí.

Como habrán notado, nuestro jurado no se pronunció. Aunque estaba dispuesto a hacerlo, el fantasma de Germán Espinosa no resistió el asedio de Plata, que lo perseguía por toda la casa editorial estudio para mostrarle el borrador de su novela sobre el mundillo literario colombiano. Condescendiente, Espinosa se llevó el manuscrito a ultratumba y, cuando leyó la primera frase en el camino, prometió nunca más volver al mundo de los avivatos.

viernes, 9 de abril de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 8: sentido y sensibilidad

La Bobada Literaria está como una caja de panderos después de que se soltaron todos los malos escritores en la casa editorial estudio: esta vez, el bocadillo del día es la salida de Juan Gabriel Conrad Vaskinski, que al parecer era suficientemente bobo para superar a García Márketing pero no lo suficiente para competir con las plumas del vestido de Jaime Espinal o la pluma de escribir incoherencias de Leidi Gagamboa. Por su parte, Gabriel Ruiz-Navarro demostró ser una de las mayores promesas de las letras y letrinas nacionales al asegurarse una nueva impunidad –y no es porque sea socio fundador de este blog–.

Después de una apasionante semana de pasión de gavilanes, en este capítulo del reality más baboso de la televisión colombiana decidimos poner a prueba dos elementos clave en un autor contemporáneo: su sentido (de la orientación) y su sensibilidad, por lo general representada en la inclusión de personajes muy pobres, porque es que es muy feo eso de escribir en computador sin acordarse de los mendigos, como dijo el jurado invitado a presidir esta prueba, el neoyorquino Paul Auster –aunque en su caso, aclaró, él está más cerca de los pobres porque escribe en una máquina Olympia–. Auster leyó un fragmento de su libro Ciudad de cristal ante un auditorio reverente, que no se pudo quedar dormido porque Jaime Espinal estaba ensayando la puesta en escena de No problemo amigo, su incursión en el teatro multimediocre. Este es un fragmento de lo que Auster leyó:
He walked down Broadway to 72nd Street, turned east to Central Park West, and followed it to 59th Street and the statue of Columbus. There he turned east once again, moving along Central Park South until Madison Avenue, and then cut right, walking downtown to Grand Central Station. After circling haphazardly for a few blocks, he continued south for a mile, came to the juncture of Broadway and Fifth Avenue at 23rd Street, paused to look at the Flatiron Building, and then shifted course, taking a westward turn until he reached Seventh Avenue, at which point he veered left and progressed further downtown. At Sheridan Square he turned east again, ambling down Waverly Place, crossing Sixth Avenue, and continuing on to Washington Square. He walked through the arch and made his way south among the crowds, stopping momentarily to watch a juggler perform on a slack rope stretched between a light pole and a tree trunk...
Al parecer, Auster siguió leyendo durante un largo rato una de las escenas más tediosas de la literatura reciente, pero no sabremos qué dijo porque el practicante que hizo la transcripción llegó hasta aquí y dejó tirada la Olympia en la que estaba subiendo el discurso a internet; después de esto, chapuceando el español, Auster preguntó "¿dónde es el Olympia?", sin saber que ese es un pésimo y viejísimo chiste. En todo caso, todos aplaudieron y se pusieron de pie, se desperezaron y se dispusieron a felicitar al gringo, que les dijo que volvieran a sus puestos porque la lambonería podía interferir en su decisión y que él estaba en la casa editorial estudio para comprobar que todo fuera como una pequeña ciudad de cristal.

Voten, bobísimos lectores, con la tranquilidad de que quien deje el programa no se irá con las manos vacías, pues recibirá de manos del mismísimo Paul Auster una espectacular licuadora Oster.

Andrés Boyos, Vera
Nos damos cita para almorzar en un restaurante del Centro –Sandrita no acostumbra a ir por Calembures ni cafés chic de la zona norte a menos que esté de trabajo– en una hora, tiempo justo para llegar, meter la nave en un parqueadero y pasar por una librería a comprar sendas copias de un par de libros que hay en el mercado sobre Sarmiento. Apenas alcanzo a hojearlos camino a la cita. En cada esquina hay alguien pidiendo limosna: una supuesta campesina con un niño alquilado, un inválido sin prótesis, unos camines agresivos que también lavan vidrios. Apuesto que el conquistador español que fundó esta ciudad, todo un jurisconsulto según dicen, no se la hubiera imaginado tan deteriorada. Claro que en el Centro también venden esmeraldas, relojes robados, imágenes del Divino Niño, tamales, cocadas, cachivaches, polvos de queréme y extractos de ginseng dizque para mejorar la navegación a vela. Aparte de eso hay mucho almacén de discos y mucha sancochería.
PA: Limosneros, escenas kitsch, libros y zonas como la norte. Boyos merece llegar a la final de este ridículo programa.

Efraím Memima, Cinema Árbol
Ciudad Inmóvil, noviembre 24 de 1991
PA: Memima realmente creó un universo propio.

Gustá Bobo Lívar, Sin tetas no hay paraíso
En las calles se notaba un movimiento extraño y el ambiente estaba enrarecido. El tráfico se notaba inquieto, los conductores denotaban mucha inseguridad al conducir. Las bocinas de los autos contaminaban el ambiente. El viento no movía una sola hoja de los árboles y el sol no apareció en todo el día. Las caras de toda la gente que se paseaba por la circunvalar parecían sospechosas y los carros de la policía se movilizaban silenciosos, pero a toda velocidad.
PA: Los carros silenciosos que van a toda velocidad pasan del relato urbanístico al de ciencia ficción. Verbos tan acartonados como "denotar" no son los más ideales para hablar de una calle en la que confluyen los caras que parecen sospechosas.

Jaime Espinal, No es una historia de amor
—Entra tú —le dice Rave y la jala de la mano que detiene la puerta Le rodea la cintura La empuja contra la pared del ascensor La aprisiona con la fuerza justa Le roza los labios Le acaricia el pelo con fuerza contenida Le restriega la mano por la cara Por el cuello Por las tetas Por el vientre Por la cintura Por el culo Por detrás de los muslos Por delante Por la vagina y ahí para. Aprieta un poco. Ahí se queda. Mira a la Romero en los ojos y la ve abandonada a las ganas, al placer, a sentir. Sabe que no hay nada que los pueda parar ahora. Ella también sabe. Le manda la mano a la verga y la siente dura detrás del pantalón. Eso la acaba de perder en el vórtice sin frenos del sexo con Rave y en lugar de decir No Jorge, no, para, espera, no, ven, hablemos… le zafa el botón del jean Diesel, le saca la verga y le hace un blow job que este man se quiere morir.
PA: Antes de escribir esto, Espinal aclaró que el sexo es su ciudad. Él es tan sexy y tan original...

Miguel Ángel Manrique, Disturbio
“Uno se puede perder en este lugar si no sabe ubicarse”, pensó Elías arrastrando el carro de balineras. “Es simple, no es un problema de direcciones o calles y carreras, sino de puntos clave. Sitios por donde transita todo el mundo y que todos reconocen”. Calle de la portería, calle de la toma del agua, calle del cajoncito, calle de la risa; ciudad sumida en el olvido del maíz, calle de la soledad, calle del aseo, calle de los carritos; pequeña ciudad de peregrinos, calle de la cajita de agua, calle del socorro, calle del patio, calle del cedro; ciudad de nadie y ciudad de todos; calle de los plateros de San Lucas de Guarín, calle del consuelo, calle de la moneda, calle de Santo Tomás, calle de los carneros; ciudad del gris plomizo, calle del fantasma, calle de la yerma; ciudad del atardecer frío, calle de la cara de perro, calle sola, calle de los porrazos, chorrito de la esperanza.
PA: Puedo ver que los indigentes de Colombia son muy cultos, me gusta este país. Lástima que no reproduzcan el párrafo que sigue, que es casi igual pero más largo.

Mario Mendoza, Cobro de Sangre
Recordó que en 1984, cuando era profesor de literatura y se llamaba Efraín Espitia, los vendedores de libros y discos de segunda tenían sus casetas pintadas de rojo distribuidas a todo lo largo de la avenida 19, que las carreras 11 y 15 eran ambas de doble vía, que la avenida Caracas era un caos de buses y busetas que no respetaban ninguna norma de tránsito, y que el mercado de San Victorino era un laberinto de vendedores populares que ofrecían a los viandantes desde collares de oro puro hasta cucharas de palo. Nada de eso existía ahora, en el año 2001. Los vendedores ambulantes habían desaparecido, líneas de buses modernos que sólo se detenían en sus correspondientes estaciones construidas con metal y vidrio brillantes daban a la avenida Caracas un aire futurista, y grandes centros comerciales sobresalían por sus estructuras lujosas y sus diseños originales. Sin embargo, cuando descendió del bus en el centro de Bogotá y empezó a caminar hacia el Sur, se dio cuenta de que la miseria de una gran parte de la población seguía allí, intacta, y que la horda de harapientos, desempleados y mendigos trashumantes continuaba rezumando el mismo resentimiento y la misma pesadumbre de siempre.
(...)
Cerca de la media noche la acompañó hasta la casa y se regresó primero por la carrera Tercera y luego descendió por la calle 19 hacia el Occidente. Hacía frío y los recicladores de basura arrastraban sus carros de madera buscando cartones, plásticos, metales y papeles de todas las especies.
PA: Qué hombre tan sensible. Definitivamente sí es mucho animal. Literario.

Nanook Montt, El Eskimal y la mariposa
Frente al hall había un juzgado, y diagonal a éste, en la entrada de un parqueadero, tres indigentes fumaban bazuco y esparcían el olor dulzón por la calle. Un chino menudo y entrado en años, con la camisa remangada, blandía una escoba y maldecía a uno de ellos que con cobija de lana al hombro se había parado al lado del restaurante y comenzaba a espantarle los clientes. Tres casas más abajo del juzgado, una negra con delantal y gorro blanco sacaba del horno de la entrada una bandeja con pandebonos, bajo la mirada acechante de otro mendigo, que no soltaba la cobija ni el frasco de pegante de sus labios.
PA: Este hombre sí conoce la ciudad a fondo blanco, con sus habitantes sórdidos y el olor dulzón del bazuco, que no puede oler a nada que no sea dulzón.

Piedad Dubonnet, Siempre fue invierno
A esta hora la avenida todavía bulle, repleta de mensajeros y secretarias que salen de sus cursos nocturnos, y de colegiales retrasados y oficinistas que se han quedado en las tabernas a tomarse una copa. Entre todos ellos camina Ángel sin demasiada conciencia, como un actor de cine que concentrado en su parlamento se desplazara entre decorados dxe cartón. (…) Pasado el Parque Nacional baja a la trece, donde hoy viernes la gente está de rumba. En la esquina ve algunas prostitutas, rollizas, de tobillos firmes en sus tacones desafiantes. Los letreros se suceden: La rockola, Casino azul, El trocadero. A algunos de estos sitios, pequeños submundos penumbrosos, vino alguna vez con Franca a bailar salsa. (…) Baja por una escalera al subterráneo y timbra. Le abre un enano vestido de pantalón oscuro y camisa blanca. Se saludan con la distancia cordial de los viejos conocidos. En el primer salón la oscuridad es casi total y una multitud se aprieta en torno a las mesas, fumando y hablando en voz alta para contrarrestar el volumen de los parlantes.
PA: La inclusión del enano engrandece a la miseria de esa horrible ciudad que podría ser cualquier ciudad. ¿Pero tratar a los colegiales de retrasados no es políticamente incorrecto?

Ricky Ricón Silva Romero, Parece que va a llover
Son las siete y doce de la mañana, y Juana y el niño, sin mirarse ni dirigirse la palabra, porque ahora cada uno es un mundo ensimismado, cruzan la calle 93 y avanzan por la carrera 14, frente a Cinemanía, las cuatro salas de cine, y ahí, en esa solitaria bahía de cemento, sienten una voz que les habla detrás de la pared del frío.
(...)
Es la esquina de la 92 con 15. Un anciano que parece dibujado al carboncillo se le acerca y le dice: «ala, tú no tendrás por ahí una monedita que puedas facilitarme?», convertido en un vestigio abatido, el último bogotano de los de antes, y ella le sonríe y busca su billetera entre la aparatosa cartera de siempre, que más bien parece un morral de cuero negro, y cuando la encuentra saca una de sus monedas de 500 y la deja caer sobre la palma de la mano del mendigo, que es una palma lisa, de tierra, sin ninguna línea del destino.
PA: Me sentí como charlando con mi mamá.

Santiago Gagamboa, Perder es cuestión de método
Por educación primaria tuve, además de la vida, el libro abierto de la plaza de mercado.
(...)
Era horrible que esas cosas pasaran tan cerca de la gente civilizada. Por eso mordisqueaba con ansia la idea de irse a vivir a Londres. Soñaba con las camisas de Harrods y el mercadito de Camdem Town. O París: las tiendas de la rue Saint Honoré, las boutiques de los Campos Elíseos y las mil y una tiendas del barrio de la Ópera. Eso sí era vida, no esa cosa insulsa y desabrida que tenía que vivir a diario en Bogotá, con esas molestias y suciedades tan desagradables de ver por todos lados. Ayer, sin ir más lejos, le habían contado en el club que un tullido que lavaba vidrios en un semáforo le había metido la mano por la ventana del carro a la esposa de Cansino Prada. Le puso delante de la nariz un bollo de caca y le gritó: «Si no quiere comer mierda, señora, sáqueme por el lado un billetito de diez mil pesos». Casi le da un infarto, le dijeron, y él lo entendía. Qué asco.
PA: Qué asco. Pero claro, la gente real es así: los pobres educados en plazas de mercado y los ricos soñando con Europa. ¿Por qué no se van, no se van del país?

miércoles, 31 de marzo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 7: Living la vida Lorca

Mientras el mundo entero sigue minuto a minuto los pormenores de la sorprendente salida del baúl rosado del varonil Ricky Martin y espera la aparición de sus memorias, Living la vida, loca, Jaime Espinal, Efraím Medina, Santiago Gamboa, Mario Mendoza y Gabriel Ruiz-Navarro siguieron los pasos del boricua de las caderas tintineantes: también salieron, pero del barco pirata en el que esperaban volver a estar en forma para regresar al Desafío Literario.

Ya no fue sorpresa para los demás concursantes, que en el capítulo anterior se enteraron de la noticia gracias al escándalo de Jaime Espinal cuando García Márketing le impidió entrar antes de tiempo. De hecho, los damnificados de La lucha de la bobada fueron recibidos con los brazos abiertos por Los más inteligentísimos escritores: Isabella quedó enamorada del pintauñas de Jaime Espinal y a Piedad Dubonnet se le hizo agua la boca al ver de nuevo a su traga maluca de la década antepasada, Efraím Medina. Miguel Ángel Manrique no cabía de la dicha tras conocer a un escritor tan desconocido como él: Gabriel Ruiz-Navarro. Nanook Montt estaba muy borracho para molestarse por la presencia de los colados. Por su parte, Ricky Ricón Silva Romero hablaba por teléfono con sus papás y sólo se enteró de la llegada de sus nuevos rivales dos horas después, con los ojos aún aguados porque a su osito de peluche se le cayó un ojo en la lavadora. Contra todos los pronósticos, Boyos y Caballero mostraron una socarrona alegría al ver a este “ejército de mamarrachos” entrar a la competencia, “es que ni siquiera tienen apellidos importantes, ¿qué clase de escritores pueden ser?”. Con su insaciable creatividad, a Gustá Bobo Lívar se le ocurrió hacer una telenovela basada en la vida de Jaime Espinal y sus abrigos de plumas: Sin plumas no hay escritura. Incluso, en un exceso de efusividad, Juan Conrad Vásquez se tomó una foto con sus viejos amigos.

Después de los saludos, en una reunión al borde de la piscina, Isabella les entregó a los nuevos viejos concursantes las camisetas con sus remoquetes: “La pantera rosa” para Espinal, “Leidi Gagamboa” para Santi, “Memima” para Medina, “El animal literario” para Mendoza y “Ruin” para Ruiz-Navarro. Al único al que no le gustó fue a Espinal, que pidió que le pusieran plumas rosadas en el cuello, sin importar el calor de Cartagena.

Todo parecía alegría hasta que Isabella les espetó que la Semana Santa también implica sacrificios: el eliminado era Antonio Caballero –que, igual, ya se había ido–, el impune Miguel Ángel Manrique y la nueva prueba consistía en rezar para no ser el próximo eliminado. El público –es decir, ustedes, bobos lectores– sacará del programa al concursante con el remoquete menos bobo.

Así, dejaremos al reality más famoso de la bobósfera en una santa semana de ascuas. Voten ahora y participen en la rifa de una edición autografiada de Los callos de Moncayo, la novedad literaria más importante del año, sobre la que ya se prepara una versión cinematográfica que protagonizaría Daniel Day Lewis, elegido por los productores por su actuación en Mi pie izquierdo (1989).

* Los remoquetes que no se dijeron en esta entrada pueden consultarse en el primer capítulo de nuestra segunda temporada.

viernes, 26 de marzo de 2010

Los más inteligentísimos escritores. Capítulo 6: El hedor de la guayaba mecánica

Los escritores pasaron una semana de vaivenes. El martes, cuando departían plácidamente en torno a una fogata a plena de luz del día, Juan Conrad Vásquez vio algo en la orilla. Corrió como si quisiera llegar rápidamente al final de La isla del tesoro y encontró una botella con un contenido que a todos les pareció inmundo: un lascivo texto firmado por la espantosa polla de Efraím Medina. La mayoría no entendían por qué Medina les escribía inmundicias como "Mis dedos se deslizan en el vacío hasta tu piel y mi voz se hunde en tu cuerpo" o "Déjame penetrar lentamente tu elemento profundo y siente el calor de mi verga en tus entrañas, la humedad que te inunda hecha a la medida de mi sed", pero Antonio Caballero se aventuró con la ácida idea de que Efraím debía querer penetrarle las entrañas a Isabella, nuestra presentadora. En todo caso, a nadie se le ocurrió que el objeto del sucio deseo de Medina podía ser Piedad Dubonett, la otra literata presente en la casa editorial estudio. Entonces Vásquez tuvo una revelación más grande que la verga de Efra –de hecho, hasta un chito es más grande que la verga de Efra–: lo más seguro era que el escritor de la mondá estuviera en el barco pirata junto a la figura parecida a Jaime Espinal que había visto en una de sus arriesgadas expediciones.

Dos días más tarde, Isabella los reunió a todos en torno a otra fogata y, después de hacer un par de chistes flojos del stand up tragedy que le está escribiendo su enano, les dijo a los concursantes que el pueblo colombiano se había manifestado. A nuestros bobos lectores electores no les importó que en el capítulo pasado Plinio El viejo fuera eximido de la eliminación al mostrarnos la impunidad diplomática que se ha sabido ganar con el sudor de su lengua. Los bobos quisieron castigar su lagartería al menos moralmente, sabiendo que no podíamos hacer nada, obligadas como estamos a cumplir con la diplomacia para no tener problemas con José Obdulio, que con una llamada podría convertirnos en un medio más bobo que la revista Aló. Entonces quien debía abandonar la casa editorial estudio era el segundo lugar, Gabriel García Márketing. Ante la noticia, reverentes todos hicieron mutis, excepto García Márketing que en ese momento recibió una llamada de Álvaro Mutis. Sin embargo, Plinio dijo que si se iba el cataquero él también lo haría: desde el principio él vino en el equipaje de Gabbo y no podía dejar solito al mayor objeto de su lambisconería.

Mientras el Nobel hablaba a gritos por celular, Plinio prometió que escribiría una actualización de El olor de la guayaba, llamada El hedor de la guayaba mecánica. Con Coñazos, entretanto, llegó el olor del guayabo y el corroncho columnista dijo que si se había el único escritor bueno de Colombia –es decir, de la costa– él también se iba, que él no entendía los valores de los nuevos escritores, que cómo es que a los escritores se los llevan en cómodos carros Ford, que no, señores, que él contrataría una carroza para que se llevara a García Márquez, que… pero en ese momento dejamos de oír su perorata porque había un escándalo mayor en la puerta de la casa editorial estudio: García Márketing impedía la entrada de un colorido personaje de uñas moradas que trataba de empujarlo mientras le decía "¿usted no sabe quién soy yo?" El personaje en cuestión resultó ser Jaime Espinal, lo que vino a confirmar el avistamiento de Conrad Vásquez en el barco pirata. Espinal, que de literatura sólo conoce sus libros, dijo después a las cámaras que "kien Se crEe eSe viEjo, kakreco. meNoS mal lo saCaRon porKe ke puede ezcrivir un autor que reSPeta la gramatika?".

Ante la llegada de Espinal –que se produjo anticipadamente por un error de producción– Isabella se vio obligada a decirles la verdad a nuestros escritores, que no entendían nada: "señores, tengo que decirles la verdad. La verdad es que en el barco hay una sorpresa que de verdad cambiará radicalmente el destino de este programa. De allá vendrán, de verdad, a competir contra ustedes, los escritores finalistas de la primera edición de El desafío literario, que se estaban recuperando en el pabellón de quemados Carlos Gaviria luego de que Jorge Franco, desesperada ante su eliminación, le prendiera fuego a la antigua casa editorial estudio con la antorcha que alguna vez le diera Gabriel García Markéting, en un capítulo recordado como Infierno Travel". Gabo, antes de irse definitivamente, gritó que no se acordaba de haber entregado ninguna antorcha, que eso debió ser cuento de la editorial. Sólo por eso, las bobas literarias lo esperamos afuera con un diploma Orines Causa por ser el escritor más llevado al cine en la historia del país, después de Gustá Bobo Lívar.

Así las cosas, las cosas van a cambiar. A partir de la próxima prueba estarán en la casa editorial estudio Efraím Medina, Jaime Espinal, Mario Mendoza, Santiago Gamboa y Gabriel Ruiz-Navarro. En medio de la pereza que le dio a la mayoría que vinieran Mendoza y Gamboa, llegó la hora de otra prueba y, ante la felicidad del pueblo colombiano por la salida de Plinio y la derrota de Uribito –lo único peor que Uribe–, todos estuvieron de buen ánimo para la siguiente prueba, que pone a prueba el ta lento de nuestros escritores para finalizar sus sendas obras: Puto final.
Ricky Ricón no se cambia por nadie con la impunidad que ganó: aunque ha escrito como veinte libros, nunca se ha ganado más que reseñas elogiosas de sus amigos. Por su parte, contratamos ad horrorem a Sergio Álvarez para ser jurado. El final que escribió en La lectora lo hizo merecedor de este importante cargo: "- Sí, de pronto".

Andrés Boyos, Vera
Resulta un poco cursi, lo acepto, pero si en esta vida uno no aprende a ser cursi, ¿qué otra cosa puede aprender un corazón?
SA: Por supuesto, cualquier cosa que escriba Boyos es cursi, petulante y esnob.

Antonio Caballero, Sin remedio

Respete, caballero, respete
SA: Un creativo juego de palabras con el apellido del autor. Genial.

Gustá Bobo Lívar, Sin tetas no hay paraíso
El mejor negocio es la vanidad, por eso voy a comprarme un diploma de cirujano plástico y voy a montar una clínica de estética para la que ya tengo un nombre tentativo: "Tetas Factory".
SA: Ese Gustá sí sabe dónde están los negocios.

Juan Conrad Vásquez, Los informantes
Pero era, eso sí, la que habría tomado Gabriel Santoro si su carro no se hubiera desbarrancado, y sería también la que tomaría el hijo de Gabriel Santoro tan pronto como se confirmara que Enrique Deresser no había tenido culpa en los hechos: porque en este juicio también era acusado Enrique Deresser, y su alegato debería probar que la carretera era peligrosa, que la noche había sido oscura, que la curva era cerrada y la visibilidad casi nula, que una mano mutilada no reacciona bien en emergencias, que un corazón recién operado es frágil y no soporta emociones violentas, que un hombre viejo y cansado tiene malos reflejos, y más cuando ha perdido en el mismo día a una mujer amante y a un amigo de juventud que acaso hubieran sido capaces, entre los dos, de devolverlo a la vida.
SA: ¿Me leí hasta la mitad ese párrafo, Conrad por qué es tan jarto?

Miguel Ángel Manrique, Disturbio
Entonces la soltó.
SA: Yo la solté a mi caneca de basura y no vi bien si terminaba así.

Nanook Montt, Lara
El Comando Sur reconoció que cada año se intercepta un 20% menos de la droga que se exporta de la región Andina a Estados Unidos, Europa y África.
SA: Claro, en un artículo periodístico de 50 páginas, faltaba el recuadro bajo la excusa de "coda histórica".

Piedad Dubonnet, Después de todo
Se durmió un tanto borracha. Fue entonces cuando oyó aquellos ruidos, que bajó, vacilante, que preguntó en voz alta quién está ahí, que entró en la sala en penumbra, que descubrió que una mujer semidesnuda y con el pelo aún húmedo la observaba detrás del cristal que daba al jardín. Fue entonces cuando al acercar su frente al vidrio vio un destello metálico, instantáneo, fugaz, cálido como un resplandor, y detrás del destello una mano girando, unos rizos desordenados, unos pómulos altos, unos ojos amarillos, salpicados de puntitos negros, y tal vez, pero esto ya era borroso, otros ojos, tan dulces y serenos como su enorme dolor, que desplazaba el miedo.
SA: Entre tanto adjetivo, no entendí la acción, pero bueno, es la maestra Piedad.