miércoles, 2 de febrero de 2011

La Bobada goes Hollywood

Se acercan una vez más los premios de la autocomplacencia en Hollywood y, como en La Bobada Literaria somos tan sensibles al séptico arte, presentamos en exclusiva los estrenos que enloquecerán al público colombiano, ampliando la oferta de películas cada vez más decepcionantes, como Biutiful –que parece escrita por una anciana adicta a Corín Tellado–, las de súperheroes con sentimientos, Tron: Legacy, Indeception y cualquiera de las de David Lynch –que sólo las entienden él y sus compañeritos de curso de programación neurolingüística–.

Las cintas que presentamos hoy son las primeras de nuestra productora de cine dependiente, Barbilla Cine, y tendrán en algunos casos la intención de limpiar la historia del país, financiadas como lo están por la Ley de cine Colombia es Pasión.

Prepare desde ya su colon para una insalubre ingesta de crispetas viendo la cinematográfica realidad de Colombia en la pantalla.



El discurso del candidato

El candidato a la presidencia de la gente chévere y los viejos verdes tiene un problema: es incapaz de hilar un discurso. Le sale enredado, se le quedan las frases a mitad de camino, dice que sí es candidato y luego que no, usa palabras que nadie entiende y a veces se queda como pasmado antes de responder una pregunta y sólo logra mover los brazos como un rapero parapléjico. Pero no importa: sus seguidores, esa gente chévere que está en contra de la tauromaquia, que piensa que la bicicleta es un transporte alternativo que te hace mejor persona y que oye a Joaquín Sabina para saberse superior a quienes oyen a Ricardo Arjona, quiere un país distinto y cree que en este personaje está la salida. Aunque la salida podría estar en cualquiera: el otro candidato es un oscuro político que estuvo a la sombra del presidente y empeoraría su déspota y corrupto régimen mandando mensajes llenos de falso positivismo que le dan una popularidad insuperable. Dirigida por Harold Puñetero, esta conmovedora comedia mostrará cómo los seguidores del candidato, que no entienden nada de lo que dice pero quieren ser mejores personas, lo encumbrarán hasta el momento de la votación definitiva, en el que superará su problema de la forma menos esperada: por sugerencia de una bonita y hábil entrenadora interpretada por Carolina Gómez, terminará aplicando hilarantes discursos religiosos y de doble sentido a la política, como el pegajoso "a mí no me pagaron, me vine porque quise". Aunque Víctor Mallarino hace al mismo personaje de siempre, por primera vez será memorable.


Mallarino le da un toque cómico al personaje de El discurso del candidato.




Harry Potter y el misterio de las desapariciones


En la nueva aventura del famoso mago de Hogwarts, dirigida por Juan Fischer Price, Harry debe cursar un año de intercambio estudiantil en el colegio John F. Kennedy, ubicado en un pueblo al sur de Bogotá. Sin la ayuda de sus amigos, este ñoño con suerte debe tratar de descubrir a quien está entrando las armas de fuego al colegio sin que sean descubiertas por el detector de metales, al parecer recurriendo a la magia y, lo que es seguro, a la mafia. Entre tanto, el país es gobernado por un oscuro personaje cuyo nombre no se debe pronunciar –tanto más peligroso cuando, según los medios de comunicación, todo el mundo parece estar contento con él–. Lo que apenas unos pocos se atreven a sospechar es que el gobernante tiene más responsabilidad en las desapariciones del colegio de Harry de lo que nadie imagina. Por sugerencia de Gago Darcía, llena de falso positivismo, la película será titulada El mago.

Voldemort, el temido enemigo de Potter, lo perseguirá hasta su nuevo país de adopción.

El innombrable.



Transmisering


Adaptada libremente de la novela de culto de Irvine Welsh y de la adaptación libre de Danny Boyle, llega esta explosiva versión de Trainspotting ahora en Bogotá, con canciones de J Balvin en lugar de Iggy Pop o Lou Reed y la dirección de Víctor Gaviria. Si cree que entender el acento escocés de Renton era muy difícil, prepárese para escuchar lo que sea que hablan el Perzofia, el Chicho, el Vergui y el Pija Harvey, una pandilla que vive de atracar pasajeros de TransMilenio y se gasta la plata en basuco –la heroína es muy europea–. Gaviria continúa trabajando con actores naturales –nada artificial, como Natalia París–, esta vez con la fortuna de haberse encontrado a alias el Perzofia, en lo que ha sido uno de los puntos más alabados por la crítica especializada, que ha sabido reconocer como "un acierto del director encontrar para el papel a alguien que vivió la vida de las calles y conoce y comprende el basuco como pocos". El Perzofia intentará dejar atrás el basuco después de un confuso incidente ocurrido mientras se encontraba cagando en una estación de Trasmilenio.


El Perzofia, antes y después de la sobredosis.





Micción imposible

Simón Brandy, el más internacional de nuestros cineastas, es el encargado de llevar a las pantallas esta intriga internacional. El gobierno estadounidense encarga a una agente especial la misión de establecer un régimen en un país suramericano azotado por una guerra interna y fundamental para los intereses del imperio. Su principal objetivo es darle un vuelco a la constitución de la república bananera a fin de que el presidente actual, un plácido aficionado a los caballos, sea reelegido. La agente recurre a un brillante plan: se pondrá una máscara y engordará 35 kilos para suplantar a una inofensiva congresista de extraño nombre: Yidis Medina. Asumiendo esa identidad, termina moviendo los hilos que llevan a los volubles periodistas, congresistas, jueces y a creer que el presidente es necesario durante un periodo más. En su camino tendrá como aliado a un patriótico exempresario que se hizo Ministro del Interior por el bien nacional, con quien llegará hasta el clímax de esta íntriga política: el momento en que falta una firma para que la misión sea exitosa. Lo que no esperan es que todo se complica cuando a la agente especial le den ganas de orinar y se tiene que debatir entre enfrentar al país para ir al baño y miccionar en una matera. La película tiene el atractivo de ser el debut en la pantalla grande de la Negra Candela en el papel estelar, y cuenta con una frase que pasará a la historia de nuestro cine: "Yedes, Yidis".



Graciela Torres se internó durante meses con Yidis Medina para preparar su papel.





Mamaburra millonario

Ya habíamos anticipado que en esta adaptación libre de Slumdog Millionaire actuarían Shakira, Silvestre Nalgond y Efraím Medina bajo la dirección de Ciro Güeva –a quien Nalgond le cogerá el apellido–, el joven realizador que con la incorrecta Los vientos del viaje le dio la vuelta al mundo mostrando una de nuestras tradiciones culturales más incomprendidas: los pedos. Con ese precedente, dirige esta historia sobre otra polémica tradición, adentrándose de nuevo en la realidad costeña para mostrar a Silvestre Nalgond como el presentador de un programa que abusará de todos los medios para hacer feliz a un niño miserable.


Silvestre Nalgond hará feliz a un niño pobre tocándole las maracas en Mamaburra Millonario.




Mototaxi Driver

Ambientada a finales de los 80, en esta película de Ernesto McCausland un veterano de la guerra del centavo vuelve a su natal Barranquilla. Él sufre de insomnio pero, como no es paramilitar, ningún médico atiende su enfermedad. La única solución que encuentra el hombre es trabajar como mototaxista las 24 horas del día. En su jornada descubre que hay prostitutas adolescentes en la ciudad pero que decir cosas malas del país –así sean verdad– es considerado apátrida. El mototaxista, además, se enamorará de Vicky, una joven aspirante a la política que presenta una sección de un noticiero, pero ella le romperá el corazón cuando se asuste por ser invitada a una función de cine XXX entre burras. Esa serie de presiones, sumadas a los comerciales de televisión del Ejército Nacional, crearán en el mototaxista una sed de sangre que lo llevará a la locura en el momento menos debido: durante la recta final de una campaña política en la que está directamente implicada la mujer a la que ama.



El protagonista de Mototaxi Driver viene de la comedia que no da risa El man es Germán, que se inspiró en el clásico papel de Robert DeNiro.




Depredador vs. La Momia

La nueva película de Jairo Espinilla tiene todo para ser un gran fracaso sin llegar nunca a serlo: una trama inenarrable, planos inauditos y un presupuesto tan bajo que ni siquiera Samuel Moreno se vería tentado a robarlo, pero con una candidez que hace que hasta Plinio Apuleyo Mendoza, en el papel de La Momia, no parezca tan detestable. La historia, si la entendimos, va más o menos así: una momia acaba de ser desenterrada en una noche de luna llena por un grupo de vampiros enanos que buscaban una guaca egipcia en Cali para poder entrar a comer carne aún rebosante de sangre en Homero Cara de Cordero. Paralelo a esto, Julián Román, en el papel de depredador, acaba con toda la carne del restaurante y termina comiéndose a los meseros poseído por el espíritu de Julio Nava. Lo que nadie sabe es que La Momia es un parapolítico que sufrió horribles torturas en La Picota, donde lo ponían a ver el programa de José Obdulio en su televisor LED de 58 pulgadas mientras le hacían un masaje de pies en el jacuzzi y lo alimentaban con caviar, hasta que se murió en una orgía cuando los desgraciados del INPEC le dejaron entrar a diez prepagos. Por eso, La Momia tiene el peligroso poder de escribir para El Tiempo. Cuando los vampiros llegan al restaurante con la guaca y La Momia persiguiéndolos, descubren que ha sido destruido y en su sed de sangre reclaman venganza; seguidos por La Momia que debe matar a los vampiros para evitar que difundan la información sobre su existencia. Así, en el restaurante empieza una batalla épica que se verá complicada por una dama vestida de blanco.


Arriba: Julián Román en los ensayos para Depredador vs. La momia. Abajo: en una escena de la película.



martes, 1 de febrero de 2011

¿Usted qué propone?, hoy la fuerza púbica

Comprometidas con el futuro de la humanidad –que esperamos que no dure más de dos años–, en La Bobada Literaria seguimos proponiendo ideas para dejar de criticar y hacer algo. Lo que sea. Hagan algo, dejen de criticar, ¿tsí?

No nos gusta generalizar –que, en este caso, es posar ante las cámaras como el General Naranjito, echar discursos demagógicos y despedir policías indisciplinados en lugar de educarlos o hacer un proceso de selección decente–, pero los diferentes delitos y abusos cometidos por la fuerza púbica en los últimos días, y desde siempre, nos dejan algo claro: no es que los tombos sean unos hijueputas, como andan diciendo algunos vulgares comentaristas; es que en este país no se puede ser otra cosa sin importar la profesión que cada quien ejerza. Por ejemplo, gente de todas las profesiones expresó su indignación por la forma en que los auxiliares de policía mataron a una perra, pero muchos de ellos votaron por Santos y a casi todos el tema de los falsos positivos les parece una noticia más irrelevante que el nuevo discurso de Hugo Chávez. Si eso no es ser hijueputa, no sabemos qué son. Por eso, hoy presentamos una original propuesta para que al menos quienes cuidan a los colombianos no sean los hijueputas que hasta ahora han venido siendo:

Bobocop, el mejor policía del mundo

Más fuerte que una hormiga, más ágil que un ratón, más noble que una lechuga, no es el Chapulín Colorado, es el único policía que está dispuesto a cumplir con su trabajo: este hombre de hojalata, como no tiene corazón, es más compasivo que los auxiliares bachilleres pero está mejor armado que los agentes del Esmad. Sus ventajas son incontables: no tiene una familia que alimentar con el exiguo salario de un policía, entonces no roba ni acepta extorsiones; no le gustan las mujeres y el trago, por lo que no le pega a nadie ni enciende a bala a sus vecinos; no tiene que cumplir una cuota de guerrilleros muertos, entonces no va a Soacha a matar a esos “vagos marihuaneros” para hacerlos pasar por guerrilleros; no es un hijueputa, y por lo tanto no viola niños, no escribe poemas ni ata perros del cuello y los coge a palazos hasta matarlos; y es made in China y, en consecuencia, no pertenece a esa basura vergonzosa llamada colombianos.

Además, ya viene instruido con la ley de la robótica de Isaac Asimov –tan Mensa que no fue capaz de prever que cualquier ley hecha en el mundo es violada en Colombia–, con ligeras modificaciones para que puedan ser útiles en el país más inútil del mundo:
1.Un Bobocop no debe dañar a un ser humano, un animal, una planta o un escolta o, por su inacción, dejar que cualquiera de ellos sufra daño.

2.Un Bobocop nunca debe obedecer las órdenes que le son dadas por un colombiano, dado que estas órdenes siempre entran en conflicto con la primera ley.

3.Un Bobocop debe proteger su propia existencia mientras dicha protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley. Sobre todo, debe proteger su existencia de los colombianos, en especial de los santistas, de los policías humanos, de los taxistas, de los escoltas, de los militares, de los sacerdotes, de los periodistas de RCN y de aquellos que comercian en el 7 de agosto, en Maicao o en cualquier San Andresito.


Bobocop es amigable con el medio ambiente, pues su energía es completamente limpia: se alimenta con la ignorancia que le rodea y, así, tiene garantizada la perennidad en Colombia, donde salir a las calles por fin será menos peligroso que meterse en los tugurios de Nigeria y donde finalmente habrá paz en la tomba. Y lo mejor es que, con la plata que los policías roban a diario, se construirán escuelas para que cursen desde preescolar hasta bachillerato, empezando por el General Naranjito que, estamos seguras, va a ser considerado uno de los 5000 mejores estudiantes de kínder del mundo.

lunes, 31 de enero de 2011

La bobada futurista: Taberna Averno, lo nuevo de Mario Mendoza

Ya alguna vez les mostramos cómo todos podían ser el próximo Ricky Ricón Silva Romero. Incluso sabemos que Juglar del Zipa inventó una fórmula para escribir como Santiago Gamboa pero ni siquiera a Santiago Gamboa le funcionó y el link ya no aparece. Pues bien, hoy queremos mostrarles que para ser Mario Mendoza no hace falta sino posar siempre con cara de afligido sin tener la menor idea de cómo escribir; algo así como ser un emo literario y pensar que estar triste es escuchar Radiohead.

El año pasado, como no teníamos nada más que hacer, estuvimos buscando trabajo como aseadoras y dimos con la casa del escritor famoso por ese mamotreto de lugares comunes llamado Satanás. Mendoza nos contrató para limpiar el polvo de su biblioteca (guiño, guiño) y, después de leer nuestro Twitter y ver que teníamos más talento que el enano que solía escribirle los libros, nos pidió que lo reemplazáramos para su siguiente aventura literaria. Lo hicimos a cambio de unos cuantos miles de euros planetarios –por eso nos fuimos de vacaciones a Hawái– y enviamos el manuscrito de Taberna Averno firmado por Mario Mendoza a Sex Barrial, la editorial que publica sus libros sin jamás haberlos leído.

Por eso, les tenemos en exclusiva el texto de la contraportada de otra novela que Mario Mendoza publicará seguramente en una de las actividades más importantes de la Feria del Libro.
Esteban Romero es un profesor de literatura golpeado por la vida que narra su historia desde una sórdida casa del barrio Santa Fe en Bogotá, un territorio sombrío donde la prostitución y la droga revelan lo más decadente de la naturaleza humana. Siendo aún un niño, Romero perdió a sus padres a manos de un despiadado delincuente común y, desde entonces hasta que su esposa lo dejó por motivos que aún está por revelarnos, ha buscado la forma de hacer parte del mundo, tratando de socializar en inmundos lupanares como la Taberna Averno y sobrellevando el hedor de las cloacas que se confunden con el de las mujeres que mira desde su ventana.

Esta apasionante novela que mezcla la crónica roja con la salsa rosa recorre de la mano del protagonista dos décadas de incesante violencia que, como la energía, no se crea ni se destruye: se transforma. Mientras escribe un "Diario del lóbrego desastre de la Avenida El Dorado" que parece despertar el odio de algunos poderosos, Romero es acompañado por un vagabundo que puede recitar de memoria las obras completas de Shakespeare, una pelandusca que sabe más de artes oscuras que amatorias, un famélico perro callejero que lo espera en la puerta de su edificio todas las mañanas y un misterioso borracho que perdió su prosperidad a causa de los recovecos que la ciudad impone a sus habitantes. Todos tienen mejor vocabulario que Andrés Ospina. El olor dulzón del basuco, el vómito del aguardiente y el eucalipto de los orinales de la Taberna Averno generan una atmósfera que atrapa al lector como si fuera un sortilegio.

Mario Mendoza, ganador del Premio Biblioteca Peye en 2002 con Satanás, ha construido un sólido y potente universo literario con un marcado sentido crítico. En Taberna Averno traza un nuevo camino para escudriñar el alma de la ciudad, que se nos muestra con toda su desgarradora fuerza destructiva a medida que carcome el espíritu de los personajes, seres anónimos que no tienen más remedio que aceptar con resignación el destino que ella y el hado les depararon.

Con esta novela, Mendoza se ratifica como el autor más importante de los últimos tiempos.