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viernes, 4 de diciembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 10: Puto final, finales de novela

Las sorpresas en La lucha de la bobada no terminan. Cuando todo parecía indicar que quienes iban a abandonar la casa editorial estudio eran los apaisados o los corronchos, nuestra impresionante masa votante (veinte personas) terminó inclinando la balanza en contra de los calañas. Abandonados por sus tutoriales, Mario Vargas Llosa y Nahum Montt, Coño García y Alejandra López escribieron un cuento que no alcanzó ni para recordar lo peor de Andrés Caicedo y, por eso, hoy se despiden del Desafío Literario con un amargo sinsabor a Colombia es pasión.

Coño dijo que “esto es injusto, porque si ustedes se ponen a mirar, en todas las pruebas fui el menos votado; pero no me importa, lo mejor es que pude conservar mi Rolex entre toda esa mano de ladrones”. Mientras tanto, López, algo sentida, afirmó que “menos mal se acabó esto porque ya me cansé de que hablen mal de mí y de que descalifiquen a mi novela ubicándola injustamente en conteos como el de los peores libros del año en revistas tan poco confiables como SoHo”. Después de escuchar una versión en salsa de “hay una luuuuz, en algún lugaaar…”, los calañas se fueron a tomar Aguardiente Blanco a una tienda aledaña a la casa editorial estudio, llorando al ritmo de las coreografías de excelentes orquestas de salsa caleñas como La identidad y La misma gente .

Con ellos afuera, llegó la hora de la verdad: los productores del reality decidieron jugársela por una prueba que demostrará, sin dudas, el ta lento de nuestros concursantes a la hora de terminar sus sobras maestras: Puto final, la última frase. Ahora sí quedará clara la incompetencia de nuestros competidores.

El jurado, integrado por Juan Manuel Santos (JMS) y el General Naranjito (ON) –expertos en poner punto final a la vida de los colombianos– fue vehemente y, desde el inicio, descalificó a Juan Ensuncho y Eduardo Bechara porque “sus libros, claramente autopublicados, ni siquiera se pueden considerar libros. No entendemos cómo les permitieron pasar el casting sin tener obras de verdad. Ahora, los disfrazaremos de guerrilleros y los daremos de baja como se merecen”. ¡Señor, sí señor! Por supuesto, nadie los va a extrañar, pero queríamos deleitarnos más con sus vómitos literarios. En un capítulo sorprendente, esta eliminación masiva cambia radicalmente el rumbo del programa.

Como no queremos tener problemas políticos y que nos metan a la cárcel por desobedecer órdenes a través de Blogger, ahora sí, deléitense con estos sabrosos putos finales y voten por el mejor puto final para que abandone la casa editorial estudio la próxima semana:

Efraím Medina, “Ojos verdes, pierna dorada” de Cinema Árbol.
“Tal vez las cosas no mejoren, pero al menos albergo la esperanza de que cada vez serán peores”.
ON: Efraím será mal escritor, pero desde su primer libro probó tener una voluntad inquebrantable. ¡Adelante, mequetrefe!

Fernando Vallejo, Mi hermano el alcalde.
“¡Se la vendo!”
JMS: Pues no se la compro. Este comunista homosexual recibió un premio de Hugo Chávez. Lo único que merece es la hoguera.

Gabriel Ruiz-Navarro, Sin dirección.
“Y cuando desperté, la Gata todavía estaba ahí”.
ON: Esta frase podría ser un cuento. Muy original.

Jaime Espinal, Open the window para que la mosca fly.
“¡CORTEN!”
JMS: Por supuesto, poner “FIN” como la gente normal hubiera sido muy poco chocoloco, ¿no?

Jorge Franco, Melodrama.
“Que vos y yo ya estamos muertos”.
ON: Pero nosotros no los matamos. Lo juro sobre la Biblia.

Laura Restrepo, Delirio.
“Cuando me levanté al otro día Agustina ya estaba vestida y llamaba al aeropuerto a confirmar la hora de llegada del vuelo de México, Aguilar se pegó una ducha demorada, se arregló la barba, se peinó lo mejor que pudo teniendo en cuenta que el crecimiento del pelo aún no había subsanado los estragos ocasionados por don Octavio el peluquero, se puso una camisa blanca y rebuscó entre los cajones hasta que encontró una vieja corbata roja que estaba seguro de tener en algún lado, Me veía rarísimo, dice Aguilar, jamás he usado corbata y no tengo un saco apropiado, en todo caso ahí estaba yo con mi corbata roja y hasta me eché por primera vez un poco de esa agua de colonia que ella siempre me regala, Cuando Aguilar bajó, Agustina pasó varias veces frente a él sin decirle nada…”
Nota de La Bobada: Cuando iba por esta parte, nuestro digitador vio que faltaba aún media página para que la frase terminara y, ofuscado, dijo que si queríamos que siguiera escribiendo eso le íbamos a tener que empezar a pagar y que “también tampoco”.
ON: Y dale con la Saramagia, siento magia. Seguramente la frase terminaba con algo tan terrorista como esa corbata roja que menciona en alguna parte del predicado.

Mario Mendoza, Cobro de sangre.
“…la conciencia de estar vivo, la inmensa dicha de existir, de ser una brizna de materia revoloteando por el universo antes de perderse en los desconocidos laberintos de la eternidad”.
JMS: Creí que Angela Becerra ya había salido del reality. Realmente Mario es muy conmovedor.

Santiago Gamboa, Perder es cuestión de método.
“Era una buena idea”.
ON: No, en realidad sus libros son una pésima idea.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Desafío literario. Capítulo 9: cuentos cortos de ideas

No podía ser de otra manera: las crudas revelaciones sobre sus aberradas relaciones con las palabras dejaron peor parada a Ángela Becerra que su fijación por aparecer descalza en las fotos. No sólo nadie lloró mientras se la llevaba un ángel, sino que ante los rumores de que la producción estaba pensando en organizar a los concursantes en grupos por regiones, los escritores caleños celebraron la partida de esta fetichista de las letras tomando Aguardiente Blanco. Como se la llevó un ángel de amor, no podemos asegurar si volverá a atender su asadero en Sutamarchán, La becerrada de Ángela, o si volará a Barcelona a seguir intentando convertirse en la versión femenina y aún más precaria de Paulo Coelho. Entre los productores quedó una duda, ¿quiénes votaron por ella? Todo parece indicar que hay una masa lectora que la considera digna de estar fuera de nuestro absurdity, un grupúsculo de seguidores que ya han leído todas las sandeces de esta verdadera angelita perversa.

En cuanto a los rumores, en efecto, para captar rating entre las madres cola de familia y los desplazados que residen en la blogósfera, los productores de El Desafío Literario tuvieron la brillante y original idea de reunir por regiones a los escritores. Lo iban a llamar "la lucha de las regiones" pero corrían el riesgo de ser demandados por Garracol, entonces decidieron seguir con su pegajoso subtítulo: La lucha de la bobada. Así, los equipos quedaron conformados de la siguiente manera:

Los capitalistas:
Santiago Gamboa, Mario Mendoza, Eduardo Bechara y Laura Restrepo.

Los corronchos:
Efraím Medina, Gabriel Ruiz-Navarro y Juan Ensuncho.

Los calañas:
Antonio García y Alejandra López.

Los apaisados:
Jaime Espinal, Jorge Franco y Fernando Vallejo.

Y el primer desafío regional es un verdadero reto a estos autores: la prueba de cuentos cortos regionales. Aunque en todos los equipos hubo problemas de convivencia, los concursantes finalmente se pudieron poner de acuerdo y componer unas piezas colectivas que le aportarán su poco grosor a la historia de nuestra literatura y al sabor "Colombia es pasión" de Papas Margarita. Los resultados, como siempre, son sorpresivos e impactantes y reúnen todo el ta lento de estos genios, condensados más que la leche condensada. A continuación, los cuentos cortos de ideas, junto a cortos resúmenes de cómo fueron sus cortos procesos de creación y cortos comentarios con el corto criterio de la primera dama de la literatura en televisión, Clara Elvira Ospina (CEO), a quien el diluvio cogerá con un libro de Íngrid Betancourt debajo del brazo.

Los capitalistas
Cuando todo parecía indicar que sus enormes egos no los dejarían entenderse, pasó lo impensado y sus genialidades se juntaron casi de inmediato, lo que en palabras de Gamboa fue como si "hubiéramos entendido que pertenecemos realmente a un nivel superior". Bechara, como de costumbre, paso inadvertido, sacando a relucir que alguna vez hizo un taller de literatura y que La Movida Literaria le hizo un perfil. Sus paisanos, ganadores de premios que así no tengan respeto al menos dan MUCHO dinero, hicieron lo que hace el resto del mundo: lo ignoraron. El resultado es una pieza que muestra la oscuridad subterránea de la urbe, con los conflictos existenciales y la desesperación de quien no sabe escribir más que clichés.

Infierno abismal
Llegado al abismo de su propia vida en medio de la poderosa certeza de una muerte lenta y seguro de que ni aún muriendo se libraría de sus demonios internos y de la incertidumbre de vivir en un mundo sórdido y agobiante, el periodista Ernesto Bernal Narváez miró hacia abajo. Era profundo y desesperado, como una arteria-alcantarilla que atraviesa la ciudad por debajo y recibe todas sus miserias. Sentía el olor dulzón del basuco y pensaba que era mejor vivir en Pekín. O en París. O en un delirio.
–¿Qué quieres de mí? –gritó de pronto como un demente en un elevado estado de locura y esquizofrenia. Como un demente que no pudiera determinar el más leve resquicio de felicidad o cordura.
No se podría saber a ciencia cierta a qué o a quién le gritaba, pero se sentía una poderosa presencia. Tal vez lo predijo una bruja de la Caracas con 39 o sólo fue un sueño incitado por la infinita sucesión de cigarrillos Pielroja o quizá haya sido la cabeza blanca y llena de canas de su madre moribunda en un lecho de muerte en el que la parca tocaría su puerta con su llamado mortal.
El abismo era el puente de la 53 con 30, con vista a la universidad que lo expulsó por sus ideas revolucionarias en medio de un complot contra todo lo que sonara inverosímil, el puente sobre el que él mismo había dicho en las noticias que era el destino predilecto de los suicidas bogotanos.
Al día siguiente su mismo noticiero informó que un hombre anónimo de 43 años, de aspecto cansado y con un rictus de locura en el rostro, se había tirado del puente de la 53 con 30. Ese era su abismo.

CEO: El cuento bogotano es una mezcla perfecta entre el talento de Laura Restrepo para construir frases largas y saramágicas, la poderosa percepción del mundo de las tinieblas de Mario Mendoza –y su capacidad para redundar hasta el cansancio– y lo fácil que le salen las palabras a Santiago Gamboa. Bechara no se nota, porque sólo aportó lo de la noticia que escuchó sobre los suicidas, pero puede ser como cualquier otro aporte.

Los corronchos
El proceso de los costeños fue más complejo. Mientras Juan Ensuncho Bárcena proponía la creación de un poema de cuatro estrofas que demostrara la belleza de su poesía –no entendió que el concurso era de cuento–, Ruiz-Navarro pensaba en escribir algo menos formal y contemporáneo, tan original que recordara al jamás fusilado Roberto Bolaño, y Efraím Medina proponía un desnudo grupal con un mal peluqueado. Su falta de madurez terminó, sin embargo, encontrando la forma de unificar a estas prometedoras promesas de nuestras letras y letrinas. El resultado es un relato mágica y arriesgadamente desordenado por Ruiz-Navarro, salpicado de la habitual crudeza y descarnado irrespeto a las instituciones de Medina –en este caso, el Biblioburro–, que tiene como protagonista a un bucólico y Bárceno poeta (al que, sin embargo, parece que finalmente no le dieron mucha cabida).

Biblioburro y yo
Al principio todo era un juego. Póngale la cola al burro, se llamaba, y lo jugábamos en las fiestas infantiles. Fue muchos años después, un día en el que ya me había bajado la bragueta y estaba presto a arremeter con mi verga de veinticinco centímetros, cuando entendí que justamente ese juego era el que nos había llevado a la deliciosa costumbre de comer burra. O de comer burro chancleteado, como habíamos visto a nuestros padres hacer. Ahora también estoy listo a arremeter, a meter, a ponerle una vez más la cola al burro. Porque muchos años antes, antes de ahora pero después de los otros, también había encontrado mis otras dos pasiones: la lectura, el ron y la poesía. También descubrí mi propensión a fracasar. Pero un buen día me di cuenta de todo lo que importa en la vida, no joda: la gestión cultural era la alternativa, un festival de cine o una serie de blogs, pero en medio de la gestión encontré una novedosa iniciativa de la alcaldía: el biblioburro, un asno tan intelectual que carga libros –y seguro ha leído más libros que yo–. Al principio era un juego. Ahora es mi vida, mi musa, mi amor y mi biblioteca. Mi Biblioburro chancleteado. Esta es la razón de mi poesía.

CEO: Qué belleza tropical. Parece escrito por un García Márquez posmoderno –y no me refiero a Safran Foer–, alguien que siente el calor de nuestra costa pero también ve su perspectiva intelectual –y no me refiero a Óscar Coñazos–. Ciro Guerra podría hacer una película con este cuento, yo le consigo el patrocinio (o latrocinio) en RCN.

Los calañas
Los caleños empezaron en desventaja por ser apenas dos. Y Antonio García –conocido en el mundo de las revistas como Toño y en la casa editorial estudio como Coño– y Alejandra López –que no sabemos cómo le dirán, excepto por alguien que le dice Aleloca– no se entendían. Además, no tenían nada que escribir sobre su Cali natal porque lo que vivieron ahí no fue nada comparado con sus patoaventuras en la Javeriana y la Sabana de Bogotá. La solución, por supuesto, adaptar un lugar común de la cultura caleña a los conflictos del hambre contemporáneo, que inicialmente se iba a llamar Cold Cold Cali pero al final cambió por aquello del calentamiento global. Ni Vargas Llosa le contestó a Coño ni Nahum Montt a López, así que se las tuvieron que arreglar solos. Pobrecitos.

Se me corrió el champús
Andrés Caicedo juega todo el día ping pong. Es Rata en el horóscopo maya pero hubiera querido ser León en el horóscopo chino. Ping pong. También le gustan la salsa y el cine. Lluvia o nieve. Nuestra ciudad, Cali. Cold Cold Cali. La ciudad del destino raro y la sangre fría para soportar su calor y su crueldad diaria. A veces super rumbera a veces super violenta, depende de la época del año, depende de cómo se esté moviendo la merca. Lluvia o nieve. Caicedo tiene que organizar una fiesta de disfraces para su cine club, pero también debe lidiar con una aventura doméstica y misteriosos hallazgos en su correo electrónico. Ping pong.
Ahora Caicedo está escuchando a Radiohead en el iPod y a Héctor Lavoe en el computador. Lluvia o nieve. Ping pong. Quiere salir a deambular las calles de la ciudad, pero su mente se mueve al ritmo del ping pong. El calor subió con los incendios forestales en los alrededores de Cali. Y no hay aire acondicionado. Ping pong. Las nubes de Pance forman figuras en el cielo del norte de Cali que oscurecen algunos días, Vargas Llosa las llamaría nubes calidosas. Caicedo tiene una amante inglesa, Nahum Montt la llamaría Lucy. Ping pong. Yo amo a Lucy y amo escribir cuentos sobres las nubes. Caicedo se emborracha, Caicedo escribe, Caicedo es Alberto Fuguet, Caicedo soy yo, pero yo vivo en Bogotá. Ping pong.

CEO: Este cuento toma lo mejor de este par de jóvenes escritores: la frescura del champús con la universalidad de los romances extraconyugales. El correo electrónico, la metaliteratura de las nubes, Radiohead, ¡qué actual! Un descubrimiento. Yo les daría un Rolex y un premio para que sigan escribiendo. Pero que no publiquen, por favor.

Los apaisados
Fernando Vallejo se negó a escribir con sus coterráneos. Dijo que "Jorge Franco es un pobre mariquita sin carácter y Jaime Espinal un granuja insignificante, y por eso no van a ser capaces de decir la verdad sobre este paisito de mierda y ese valle de lágrimas e infamias gobernado por un liliputiense bellaco salido del mismo valle de lágrimas e infamias llamado Antioquia". Finalmente, un extraño acuerdo detrás de cámaras –que incluyó una dotación permanente de perros y perritos callejeros–, hizo que Vallejo cambiara su amargura por una extraña felicidad y que Franco y Espinal se salieran con la suya: escribir juntos y sin la opinión de Vallejo un relato de amor desesperado.

No es una historia de Tijeras
Como a Rosario le pegaron un chicle en el pelo mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de las tijeras. De ahí en adelante desconfiaba de cada llamada telefónica.
- Quién era? - le pregunta a Sick mientras se toma su 7 UP.
- Era la peluquera, que me quiero hacer un peinado raro! - responde mientras se pinta las uñas y mira con angustia un reloj Bobado que siempre marca las cinco y diez. Entonces Sick recordó cuando la conoció, en medio del éxtasis de una fiesta de pepas. Su cuerpo su cara su pelo te amo su chicle en el pelo su manera de bailar te amo su forma de reventar la bomba del chicle te amo su mirada feroz su alegría sus putas llamadas telefónicas te amo sus aretes gigantes sus putas llamadas telefónicas su sangre dos merengones por mil su pelo te amo. Su sangre, y en esta casa siempre son las cinco y diez. Lo peor es que esta no era una historia de tijeras.

CEO: La mejor historia de amor desesperado desde Lulito. Suponemos que, desde que tiene metro, Medellín debería ser la capital del mundo, así que este cuento no necesita hablar de la ciudad, sólo de un amor universal. La experimentación y la ruptura de las normas gramaticales es tan original que se debería pronunciar "orinal", dos palabras que riman con Espinal. Podrían hacer un trailer para este cuento, porque para moña aún le falta pelo. O película.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 7: érase una vez

La lucha de la bobada, igual que la lucha de clases, continúa: poéticos lagrimones surcaron por los párpados de Luis Fernando Charry tras su salida de este reality. Los demás concursantes admitieron estar afligidos también: la oportunidad de lagartearle a un editor nunca sobra, más aún cuando el editor trabaja en una editorial para libros de mesa de centro y puede pagar jugosas sumas por redactar dos parrafitos sobre cómo se ve Colombia con granangular –la respuesta, por supuesto, es "como un cuadro de Fernando Botero"–.

A la salida de la casa editorial estudio, Charry –que se ganó los remoquetes "Charro" por parte Juan Diego Mejía, "Cherry" por parte de Jaime Espinal y "Churri" por Jorge Franco–, admitió que lo que más le duele es "tener que volver a esa maldita editorial, porque Benjamín me está presionando para que publique el nuevo libro de Patricia Castañeda y eso implica, prácticamente, tener que escribirlo yo".

Pero como diría Robinson Díaz en cualquier telenovela de Dago García, unas veces se gana y otras se pierde. Esta vez, los ganadores fueron Antonio García (es su segunda impunidad, merecida después de decir "travesía doméstica"), Gabriel Ruiz-Navarro (el más joven de los concursantes) y Jaime Espinal (a quien el público cada vez ve más cerca de la final). Además de ellos, nuestro visitante número 8000 se ganó un retrato firmado por 8000 y, al número 9000, le dimos el Flickr de 9000 para que entienda por qué preferimos a 8000. Siguiendo con el Desafío Literario, aún con tres jugadores impunes –lo que significa que no pueden votar por ellos–, en la siguiente prueba participaron todos, pues los libretistas consideraron injusto que los teleinvidentes se perdieran de sus aportes al siguiente delikatessen literario: "Érase una vez: mi primera línea".

Por supuesto, se trata de una selección de la primera línea, hasta el primer punto, de algunas obras de nuestros concursantes. El jurado estuvo conformado por Cameo Jiménez, reputado bloguero y editor de la revista El Maloliente –rebautizado por muchos como "el José Gaviria de las letras colombianas"– y Gabriel García Márquez, propietario de un Café Ramón Valdés en el barrio La Candelaria, ahí mismo donde queda un edificio de ladrillos que sólo sirve para ir a orinar cuando los baños de la Luis Ángel están muy ocupados.

Los resultados y sus comentarios son presentados a continuación, iniciando con el escritor Mauricio Becerra, que por su deliciosa frase inicial no podía faltar en esta prueba y fue invitado cordialmente por la producción.

El factor Solano, Mauricio Becerra
"Ensopado de los pies a la cabeza, Solano maldice la lluvia que cae sobre la ciudad".
Esta primera palabra es un homenaje a lo más bello de nuestro idioma.

Hot Hot Bogotá, Alejandra López
"Santiago abre fosas comunes y encuentra en ellas trozos de lo que alguna vez fueron seres humanos completos".
Por suerte no empieza describiendo a la ciudad, pero sí nos habla de la dura realidad. Igualmente, los jurados queremos recalcar en la segunda línea de esta no-vela: "Santiago es antropólogo forense y perro en el Calendario Chino, aunque a él le habría gustado ser tigre".

De los amores negados, Ángela Becerra
"Esa mañana Fiamma se había soñado con un arcángel de alas suavísimas que le iba llevando por los aires y ella reía a carcajadas sueltas".
Este libro va por la edición 29. Gracias a él, Becerra ha cautivado indiscutiblemente el público femenino y uno que otro ser humano políticamente inclasificable. Inclasificable no por lo marica (a un marica no le molesta que le digan marica), si no por andar leyendo maricadas de niñas. Y una pregunta: ¿qué es una carcajada suelta?

Recursos humanos, Antonio García (fuera de concurso)
"Los pensamientos de Ricardo Osorio se habían encarrilado en el tic tac".
¿En qué estaría pensando Vargas Llosa cuando escribió esto?

Unos duermen, otros no, Eduardo Bechara
"El día que conocí al Albatros murió mi hermano".
Con esta misteriosa frase, se abre una de las novelas más absurdas en la historia de este absurdo país. Para deleitar a los teleinvidentes, el jurado recomienda seguir este link. El primer párrafo incluye bajada por la Jiménez y otras delicias urbanas. Menos mal no le dio por metaliteraturiar algo como "El día en que lo iban a matar, conocí al Albatros" (aunque le hubiera quedado mejor).

Cinema Árbol y otros cuentos, Efraím Medina
"Estoy sentado en el retrete cagando".
La apertura del cuento "El encanto de Tere" es, sencillamente y sin mucho más que agregar, muy "Efraí Made". Eso sí, hay que valorar el uso de "el retrete" en lugar de "la taza". Sin duda, le da al conjunto de la frase un aspecto mucho más sobrio y elegante.

El desbarrancadero, Fernando Vallejo
"Mierda".
Vallejo nunca describió mejor toda su obra que con esta palabra, con la que además abre uno de sus libros más reiterativos. Mierda: toda una visión del inmundo.

Sin dirección, Gabriel Ruiz-Navarro (fuera de concurso)
"Llegué a La 19 después".
La ciudad, oh, la ciudad.

Open the window para que la mosca fly, Jaime Espinal (fuera de concurso)
"En este entrampado el personaje sufre a veces de desordenes de caracter y transtornos de personalidad".
Como todo un maestro contemporáneo, este merengón de las letras nos muestra su calidad inigualable para construir a un protagonista desde la primera frase. La originalidad del suyo es notable. Tan notable como el exquisito arcaísmo "entrampado", con el que seguramente el autor consigue "entrampar" sin ninguna resistencia al indefenso lector. Claro que tal vez le pareció muy "normal" y "aburrido" el participio "entramado", que claramente tiene más que ver con la palabra "personaje". Claro que puede haber otras razones: ¿Error de tipografía?, ¿recorte de personal editorial en ediciones B?, ¿orgasmo por presión directa de la próstata?

Rosario Tijeras, Jorge Franco
"Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte".
Este cejón bonachón estudió Literatura en la Universidad Javeriana, donde enseñan en primer semestre la relación entre Eros y Thanatos. Franco durmió durante toda la carrera. Y nunca ha dado un beso.

Todo pasa pronto, Juan David Correa
"Hoy cumplí diez años y no hubo fiesta de cumpleaños".
Es mejor asegurar al lector desde la primera frase. El escritor tiene derecho a valerse de cualquier argumento. Dar vergüenza ajena intentando provocar lástima también se vale, aún con la sutil sonoridad de la frase.

El poeta en el hotel, Juan Ensuncho
"Aquí voy
Sin querer queriendo
Rumbo a mi propio nacimiento"
Un hermoso verso del poema "Camino", de este gamino de la literatura. Los jurados sugieren entregarle un premio honorífico por inspirarse en Chespirito para crear sus versos: Bobo Horroris Causa.

Delirio, Laura Restrepo
"Supe que había sucedido algo irreparable en el momento en que un hombre me abrió la puerta de esa habitación del hotel y vi a mi mujer sentada al fondo, mirando por la ventana de muy extraña manera".
¿Así o con menos puntuación? ¿Así o más Saramaga? Bienvenidos al realismo saramágico.

La ciudad de los umbrales, Mario Mendoza
"Hace unos años escribí el siguiente párrafo con respecto a la ciudad, en un relato corto que terminó ingresando a la lista de fracasos literarios de los que se compone mi vida".
En esta primera frase de su primera novela, Mario Mendoza demuestra que él es el verdadero artista vidente de su obra: ¿de qué otra forma iba a saber a esas alturas el rotundo fracaso que iba a ser cada uno de sus libros?

Hotel Pekín, Santiago Gamboa
"Esta historia comienza en un vuelo de la United Airlines que despegó del aeropuerto JFK de Nueva York con rumbo a Pekín sin contratiempo alguno, pues las condiciones climáticas y atmosféricas resultaron ser óptimas, con el higrómetro y los indicadores de presión en su mejor grado, los frentes de aire frío bajo control, sin crear demasiados surcos en el aire, y un viento suave y tibio que, sobre todo, indicaba una deliciosa tarde de otoño, como al inicio de aquella célebre novela alemana".
Qué delicia.
Wie schön.

viernes, 16 de octubre de 2009

El desafío literario, la lucha de La bobada (Prueba 1: fotogenialidad)


La Bobada Literaria, interesada en la innovación y en cubrir todos los mediocres de comunicación, realizó una convocatoria a varios autores colombianos, invitándolos a participar en el primer reality de literatura hecho en Colombia, El Desafío Literario: La lucha de la bobada.

Con la presentación de la escritora, cantante, actriz y, a partir de hoy, presentadora Aura Cristina Geithner, los libretos del miniperiodista Chucky García y bajo la dirección de Javier Mejía, codirector de Las guisas de la mafia y Apocalipshit, este nuevo concurso promete romper todos los paradigmas y no recoger los pedazos. El casting estuvo a cargo del staff de La Bobada Literaria, después de realizar una convocatoria a la que se presentaron todos los colombianos que aprendieron a escribir en primero de primaria. Las extensas filas se redujeron notablemente cuando los aspirantes descubrieron que el premio consistía en la publicación de una obra literaria en el catálogo Biblioteca Peye de Sex Barrial. Los únicos que permanecieron fueron los colombianos que ni siquiera sabían leer; es decir, los periodistas de la Caca Editorial El Tiempo.

Por eso, los jurados decidieron hacer un llamado directo a diferentes escritores colombianos. Algunos, como Santiago Gamboa, fueron reticentes a participar; en su caso, porque temía que hubiera críticos en la casa editorial estudio y porque alguna vez este blog dijo algo sobre él que no le gustó. Pero al ofrecerle un puesto como representante de La Bobada en París aceptó gustoso (así que, a partir de ahora, el escritor lleva el título oficial de "representante de la bobada"). Otros, como Mario Mendoza, tardaron más de dos días en darse cuenta de que se estaban dirigiendo a ellos, embebidos como estaban en sus pensamientos.

Ricky Ricón Silva Romero envió un correo agradeciendo la oportunidad de salir de la casa de sus papás por unos días y llegó con dos maletas, una para los libros y otra para los DVD; sin embargo, en las pruebas de cámara demostró que no sabía bailar y no clasificó a la selección final. Efraím Medina consultó a los herederos de Germán Espinoso y RH Positivo-Durán, que le recordaron un contrato pendiente para hablar mal de ellos, así que va a aprovechar la oportunidad de hacerlo en este reality. En cuanto llegó a la casa editorial estudio, Medina se quitó la ropa; cuando le pidieron que se cubriera, lo hizo con uno de los libros de Ricky Ricón que ya nadie nunca leerá.

Juan Álvarez vino tras la oportunidad de ganarse un nuevo premio literario; sin embargo, no pasó el casting pues demostró que, definitivamente, no sabe escribir. A Jorge Franco tuvieron que decirle que Canal Caracol quería adaptar Melodrama para una telenovela porque el título les parecía muy original, así que llegó sugiriendo a los productores rebautizar el concurso, sencillamente, como Reality. A Jaime Espinal le atrajo que uno de los patrocinadores era Margaret Astor –con una dotación vitalicia de pintauñas– y no tardó en aparecer, igual que William Ospina cuando le comentaron que había un gran presupuesto para malgastar.

Una vez todos estuvieron en la casa editorial estudio y empezaron a comparar egos, los productores les dijeron que era hora de la primera prueba: tomarse fotos posando como escritores. Al no poder contar para esta actividad con Daniel Mordzinski, quien rechazó la generosa oferta porque estaba en Francia, Carlos Duque se ofreció a hacerla; pero fueron los productores quienes se vieron en la obligación de rechazarlo por su notable falta de talento. Así que optaron por ir a Foto Japón y traer al primer practicante que encontraron, un anónimo que tomó las fotos que relacionamos a continuación. Señores y señoras, conozcan a los concursantes de El Desafío Literario: La lucha de la bobada.

Acá empieza el primer capítulo del primer reality de escritores colombianos. Miren y lloren.

Ángela Becerra
Cali, 1957
Su obra cumbre es un asadero llamado Las becerradas de Ángela.
Sus influencias son la Colombia optimista y la Colombia buena.
Está en el reality buscando el respeto que no le dan los galardones.

Alejandra López
Cali, 1977
Su obra cumbre es un local de comidas rápidas llamado Hot Dog Bogotá.
Sus influencias son las telenovelas mexicanas y los comunicados de prensa del Teatro Libre.
Está en el reality porque pensó que era un verdadero premio de literatura.

Antonio García
Cali, 1972
Su obra cumbre la escribió Mario Vargas Llosa.
Cuando joven quería ser Gonzo.
Está en el reality porque la cucharita se le perdió.

Eduardo BecharaBogotá, 1972
Su obra cumbre será autopublicada algún día.
Sus influencias son Shakira y los que donan plata para sus lindas causas.
Está en el reality porque se quedó sin tema para su blog.

Efraím Medina
Cartagena, 1967
Su obra cumbre es Jaime Espinal.
Sus influencias son Germán Espinoso y RH Positivo-Durán.
Está en el reality para comparar el tamaño de sus genitales con los demás escritores.

Fernando Vallejo
Medellín, 1942
Su obra cumbre es un libro igual a todos los demás que ha escrito, pero con diez nombres distintos.
Sus influencias son su ego y él mismo.
Está en el reality para poder hablar mal de La Bobada Literaria.

Gabriel Ruiz-Navarro
Barranquilla, 1982
Su obra cumbre fue publicada por Sex Barrial.
Sus influencias son Bolaño, Ensuncho y Carver.
Está en el reality para reinvindicarse con La Bobada Literaria.

Jaime Espinal
Medellín, 1980
Su obra cumbre es una chaqueta con plumas de pavo real.
Sus influencias son David Bisbal y La Pantera Rosa.
Está en el reality para hablar de pintauñas con Margarita Posuda.

Jorge Franco
Medellín, 1962
Su obra cumbre fue inspirar una canción de Juanes.
Sus influencias son Juanes y Sergio Fajardo.
Está en el reality para ver si aprende a escribir.

Juan David Correa
Bogotá, 1976
Su obra cumbre son las minúsculas de Arcadia.
Sus influencias son la Crema S de Pond's Ford y el Washington Pond's.
Está en el reality para ver si alguien compra su novela.

Juan Diego Mejía
Medellín, 1952
Su obra cumbre es firmar cheques en una productora de comerciales.
Sus cheques no tienen fondos.
Está en el reality para ver si se gana una platica extra, que esa nunca sobra.

Juan Ensuncho
San Marcos del Carate, Sucre, 1975
Su obra cumbre es una serie de obras (documentales, libros, música) que sólo conoce él.
Sus influencias no existen, por eso es que nunca ha podido publicar.
Está en el reality para divulgar el verbo "ensunchar", sinónimo de "robar" pero con menos talento.

Laura Restrepo
Bogotá, 1950
Su obra cumbre la escribió Saramago.
Sus mayores influencias son Saramago y Saramago.
Está en el reality porque Saramago dijo que quería participar en un reality.

Luis Fernando Charry
Bogotá, 1976
Su obra cumbre fue publicada en la editorial de la que él es editor.
Sus influencias son los poetas malitos.
Está en el reality porque Villegas Editores tiene una pésima oficina de prensa y nadie sabe que publican más que libros para mesas de centro.

Margarita Posada
Bogotá, 1977
Su obra cumbre fue estar en la Feria del Libro posando para RCN.
Sus mayores influencias son los proverbios populares.
Está en el reality para ver si la ponemos de presentadora el próximo año.

Mario Mendoza
Bogotá, 1964
Su obra cumbre está a punto de ser revelada en un sueño.
Sus mayores influencias son la urbe, la metrópolis y la ciudad.
Está en el reality para comprender mejor el comportamiento humano en Metrópolis, el centro comercial.


Santiago Gamboa
Bogotá, 1965
Su obra cumbre fue conseguir un cargo diplomático y no mover un dedo para ganarse el sueldo.
Sus mayores influencias son Plinio Apuleyo Mendoza y Noemí Sanín.
Está en el reality porque fue declarado "representante de la bobada".

William Ospina
Padua, Tolima, 1954
Su obra cumbre es aburridísima.
Sus influencias son Hernán Cortés y Lorenzo Lamas.
Está en el reality para ver si en una prueba lo obligan a cortarse su cola de caballo, que de verdad ya huele a cola de caballo.


Después de ver estas espectaculares fotos, la idea es que ustedes, bobísimos lectores, escojan en la columna de la derecha quién debe ganar la impunidad en esta prueba: el autor que tenga menos votos al finalizar el próximo jueves pasará de largo en el primer desafío de escritura y clasificará automáticamente al capítulo 3 sin importar si la sandez que escriba tiene la misma calidad que Paraíso Travel. Voten ahora* y escojan al escritor más bobo de El Desafío Literario: La lucha de la bobada.

*Valor del voto €4.350 más IVA. Entre los votantes se rifará una edición impresa de La Movida Literaria.

martes, 15 de septiembre de 2009

Colombia es fachón

La Bobada Literaria también se preocupa, no como Alfred E. Neuman. Esta vez, estamos interesados por mejorar la imagen de Colombia en interiores y en exteriores. Por eso, nos asociamos con Colombia es Pasión y, en el mejor espíritu patriota de insignes personajes como Humberto Bronx y, sobre todo, del padre Ladrón de Guevara, hoy queremos volver a la vieja y sabia usanza de prohibir los libros que afectan la imagen de nuestra bella patria.

La lista que hoy presentamos, ampliada, será publicada por Ediciones Paulinas bajo el título de Pulgar de libros prohibidos por La Bobada Literaria e incluirá los siguientes títulos:

La Virgen de los sicarios. Esta novela habla de una Medellín exagerada donde a uno lo matan hasta por partir las servilletas a la mitad. Los ejemplares serán reeemplazados por otra novela escrita por un verdadero orgullo de Antioquia, Juanes, que será publicada primero en Twitter, en un único Twitt.

La casa grande y Cien años de soledad. Porque en Colombia nunca ha habido masacres, eso sólo pasa en países del tercer mundo como Ruanda o de gente iletrada como los alemanes. En su lugar, Juan Manuel Santos escribirá un poema en prosa dedicado al glorioso ejército nacional, en el que destacará todos sus actos positivos, bajo el título Los verdaderos positivos.

Al diablo la maldita primavera. Porque nuestro país es hermoso y no tiene por qué verse insultado con apologías de prácticas contra natura. Para recoger estos libros nos asociaremos con José Galat, que irá puerta por puerta cual testigo de Jehová recogiendo los ejemplares. Hemos estimado que el desplazamiento de Galat le permitirá pasar por dos casas al día.

Mi hermano el alcalde. Porque es del mismo autor de La virgen de los sicarios. Y porque cuenta la denigrante historia de un joven político homosexual que, delirando por un dengue sobre el que teme que sea sida –válgame Dios–, decide convertirse en alcalde de Támesis (Antioquia) con métodos tan alejados de nuestra realidad como que la diferencia en las urnas la hagan los muertos del pueblo. En su lugar proponemos que Daniel Samper Pizano escriba Mi hermano el presidente, sobre el insigne Ernesto Samper, que llegó al mandato con prácticas legítimas y que no es homosexual.

El eskimal y la mariposa. Porque queremos que en otros países nos recuerden por nuestro café y no por los crímenes políticos. Propusimos por tanto reemplazar el libro con uno escrito por Juan Valdez, El Espinal y la tierra hermosa.

Lara
. No entendemos por qué Nahum Montt insiste con esos temas macabros, habiendo tanta cosa linda por mostrar de Colombia. En lugar de Lara, proponemos que Robinson Díaz escriba Sara. El texto se publicará primero en SoHo y luego en formato de libro con la editorial Debate.

Justos por pecadores. No sólo porque es muy mala, sino porque es muy mala con nuestros sacerdotes, llegando al abuso de llamarlos pederastas. La obra será reemplazada por Que canten los niños, del padre Efraín Rozo, también autor del manual didáctico infantil Yo rozo, tú rozas, nosotros rozamos.

Autogol. Porque queremos borrar el nombre de Escobar del recuerdo de los extranjeros, así sea el de Andrés. Estamos cansados de que lo primero que digan en el exterior sea, "Colombiano... ¡Escobar!", sin que estemos seguros de cuál de los dos están hablando. Por eso, daremos un adelanto a los miembros del equipo de prensa de la presidencia para que escriban una novela épica sobre el 5 a 0 contra Argentina. O a Federico Arango Camambert, que también se presta para cualquier cosa.

Todas las obras de Andrés Hoyos. No es que muestren una mala imagen del país, es que son muy aburridas y la idea es mostrar que en Colombia todo es tan, pero tan divertido...

Cóndores no entierran todos los días. Porque hay que dejar atrás un pasado tan remoto: eso de la violencia ya pasó, lo que tenemos es un conflicto armado. Y porque, según Wikipedia, es una película.

Todas las de Ángela Becerra. Porque Colombia es pasión, no melosería.

Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Porque el personaje no tiene nada que ver con Colombia y se la pasa exaltando las culturas de otras partes del mundo. Será mucho mejor la versión que proponemos de Maicol el Arepero, una saga escrita por Don Jediondo en la que el protagonista sueña con romerías, echa chistes de pésimo gusto, narra sus aventuras en paseos de olla y cuenta sus romances con mujeres de todos los rincones: desde Pore y Sibundoy hasta Majagual y Otanche, porque no hay mujeres más lindas que las colombianas.

El olvido que seremos. Porque, además de aburrida y reiterativa, es una historia muy triste y Colombia es un país alegre. Hemos propuesto a Samu El Moreno que, ya que no trabaja, dicte en reemplazo de esta obra una biografía de su abuelo a Yuri Chillán. Sabemos que ya su mamá está dedicada a esa tarea encomendada al hijo.

Angosta. Otra vez Héctor Abad Jr., ahora inventando una ciudad corrupta dominada por unos señores oscuros que deciden quién vive y quién muere y que, claramente, se basa en ese pueblo emprededor que ha salido adelante gracias al empuje de una sociedad y un señor nada oscuro que se llama Don Berna. En su lugar, Sergio Fajardo podría escribir Fachada, novela costumbrista sobre lo bonita que es la ciudad, las maquilas, las grillas, los parques y la narquitectura de sus bibliotecas y colegios.

Todos los libros de Andrés Caicedo. Es una vergüenza pública que los jóvenes lean a este ídolo de los drogaditos. Por eso, proponemos que alguien que en verdad deja en alto el nombre del país en el mundo del cine, John Leguízamo, escriba una novela ambientada en Cali –así no conozca la ciudad– titulada ¡Que viva Caliwood!

Sabemos que esta lista es apenas un abrebocas, un estado de emergencia, así que invitamos a nuestros lectores a ampliarla. Por último, revelamos que todos los libros impresos desde hoy deben llevar el imprimátur del señor Uribe Vélez o, en su defecto, de José Obdulio. Cúmplase y prohíbase a partir de la fecha.