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lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Quién es el nuevo director de SoHo?

Daniel Samper Ospina en su último trabajo "periodístico" para SoHo: "Yo fui Efraim Medina por un día".

Tras la renuncia de Daniel Samper Ospina para que SoHo por fin pueda ser una revista menos mala que DonJuan, recibimos una llamada de Felipe López para que lo ayudemos a escoger al nuevo director del medio más ojeado –y menos leído– por los onanistas de Colombia. “Es la oportunidad de hacer algo bueno por fin con SoHo, muchachas”, nos dijo López, “si no para poner a pensar al país, al menos para que piense cómo ponerlo”. Felices porque lo que más nos gusta es (pro)poner, nos pusimos a pensar en cómo hacer para que, después de quince años, valga la pena por primera vez comprar una edición de SoHo. Estos son nuestros candidatos para el cargo más risible del periodismo colombiano:

Andrés Hoyos
Como está pronto a quedarse sin revista, Andrés Hoyos es un candidato ideal para ocupar el cargo. Tiene a su favor que cada vez que la revista ande de capa caída y no sepan qué hacer con ella, el director se pondría a mendigar en su columna de El Espectador y mandaría correos a todos los que aparecen en las bases de datos de El Malpensante y Semana. En su contra está que SoHo se convertiría en una nueva Arcadia, y una sola Arcadia ya es demasiado.

Efraim Medina
Por un momento pensamos que el nuevo director podía ser uno de los escritores favoritos de SoHo y de nadie más. A su favor está que es capaz de hacerse una rinoplastia, una ortoplastia y hasta una vaginoplastia si el “periodismo” se lo exige. En su contra, que en lugar de los gurrecitos arrechantes que le gustaba poner a su antecesor en portada, cada número vendría con una foto del director, viringo, sosteniendo la edición anterior en su entrepierna. En su contra está también Andrés Hoyos.

Carolina Sanín
Como SoHo nunca ha sido una buena revista, nada se pierde con que su directora sea Carolina Sanín, que nunca ha sido buena en nada. No hay nada a su favor, pero igual la proponemos porque Ramoncito tampoco sabía hacer nada bien. En su contra están su feminismo, su barato psicoanálisis pop y su forma de escribir.

Florence Thomas
SoHo hace mucho dejó de ser “la revista prohibida para las mujeres” –es más, debería ser prohibida para cualquiera que sepa leer–, y esta es la oportunidad para que una mujer tome las riendas de una revista que se ha dedicado a mostrar que a las mujeres hay que ponerles riendas. A su favor hay una columna de Nicolás Morales en Arcadia. En su contra están las portadas de desnudos LGBTI que saldrían en cada número.

Marianne Ponsford
Sabemos que Daniel Samper Ospina en realidad dejó su cargo para dirigir Arcadia y convertir a la revista más esnob del país en una versión impresa de Sábados Felices. Es justo, entonces, que su exdirectora pase a convertir a SoHo en una versión esnob de Esquire… ¡un momento! A su favor no hay más que el editorial ese jartísimo que escribió diciendo por qué ella debe ser directora de SoHo. En su contra están los intelectuales desnudos en portada.

Vladdo
El presunto caricaturista que se ha dedicado a mostrarle a Colombia que ser un bueno para nada no es lo mismo que ser un bueno para nada con iPad suena con fuerza para un cargo en el que no se requiere el más mínimo esfuerzo. Tiene a su favor que en Semana es en el único lugar donde celebran sus frases al estilo Padres e hijos y que bajo su dirección SoHo tendría asegurado el patrocinio de Apple. Tiene en su contra su absoluta incapacidad para producir una caricatura que haga reír.

Virginia Mayer
La nueva Margarita Posada está más posuda y menos reposada que nunca, y lista para dirigir una revista durante un tiempo y luego salir por la puerta trasera y tuitear en contra de todos los involucrados sobre los que antes hablaba con amor empalagoso y lambonería tuitera. Tiene a favor como cuatro mil seiscientos tuits escritos por una tal Yo Soy tu Infierno. En su contra están esos mismos tuits y su absoluta falta de talento para cualquier cosa que se propone: justamente las mismas características de Samper Ospina.

Gustavo Gómez Córdoba
Para continuar por la senda del humor de colegio de ricos, nadie mejor que el locutor mejor vendido del país. A su favor tiene una lista de 27 razones por las que debería ser director de SoHo. En su contra está que, cada edición, sería un cúmulo de razones por las que Petro es la peor persona del mundo, incluyendo un desnudo del sexto mejor alcalde del inmundo.

Pacho Santos
Hablando de alcaldes, nuestro último candidato tiene todas las credenciales para (volver a) dirigir un medio de comunicación. A su favor estará la primera portada: Paloma Valencia al desnudo. Además, cuenta con un punto indiscutible para dirigir una revista en Colombia: su apellido y su familia. En su contra tiene sendas columnas que les adjudicaría a José Obdulio Gaviria, Andrés Felipe Arias y Álvaro Uribe Vélez.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Usted qué propone? Hoy, El Malpensante


 

En La Bobada Literaria nos gustan las lindas causas perdidas. Después de que nadie le pusiera atención al correo de Andrés Hoyos en el que se queja porque nadie le ha puesto atención a su revista durante 18 años, y tras la columna en la que se queja porque nadie le puso cuidado a su correo, hicimos un estudio de contenidos de El Malpensante para ayudar a sacarlo de la inminente quiebra. En este sesudo análisis encontramos que la publicación puede salir de la crisis si sigue al pie de la letra nuestros siguientes consejos:

1. No, no vamos a decir que debe llevar un título y un eslogan más realistas, como El Máspedante y “Lecturas parapléjicas”. Tampoco vamos a pedir que se ponga el único título que en verdad se le ajusta a la perfección, porque La Bobada Literaria ya tiene dueño.

2. Debe publicar la mitad de los artículos en inglés. Hasta ahora, la estrategia de la revista ha sido reciclar y traducir los artículos que la gente comparte en Twitter y en Facebook, pero agregándole su estilo editorial: una ilustración di-vi-na. Lo malo es que la estrategia no ha funcionado, no sólo porque sus artículos llegan tarde sino porque la mitad de su target sólo entiende las cosas en inglés. Aceptémoslo: sus posibles lectores son los mismos que van al Atragantarte Virrey Food Festival, al Bogotá Wine and Fool Festival y a la bookshop de Carulla en Thanksgiving o Black Friday. Por eso, su contenido debe ser en inglés y su nombre The Wrongthinker. Why not?

3. Contra todo pronóstico, El Espectador todavía no ha vuelto a quebrar, a pesar de la calidad de sus 23.456 columnistas. ¿Qué hacer entonces? Fácil: invitar a publicar una columna en sus páginas a cuanto tuitero tenga más de mil seguidores. Si estos tuiteros sufren de ricardosilvaromerismo –es decir, si tienden a decir en Twitter que todo lo que publican sus amigos es “grande”–, la columna debe ser a dos páginas con ilustración (si la ilustración es de un amigo, mejor). Así, al igual que El Espectador, pueden reducir su extensión en varios folios para que les rindan más los anunciantes y los contenidos sean más cortos.

4. Uno de los problemas que encontramos con la revista es que sus artículos tienden a ser muy aburridos. Para evitar seguir cayendo en esto, debe dejarse su contenido a cargo de los autores de Actualidad Panamericana. También las traducciones, del idioma que sea al idioma que sea. Eso hará que El Malpensante se vuelva #grande e #imperdible.

5. Mientras El Malpensante está a punto de cerrar sus páginas, SoHo celebra como una quinceañera. La solución para que la primera revista no muera es fácil: en portada, en lugar de ilustraciones, The Wrongthinker debe publicar desnudos (siempre y cuando no sean de Andrés Hoyos ni Mario Jursich).

6. Hagan como la edición colombiana de Vice y no le paguen a nadie.

7. Siguiendo el ejemplo de otras publicaciones de Semana, también pueden generar polémicas inexistentes o fotomontajes dignos de alumnos de primer semestre de Diseño Gráfico. Nuestra primera sugerencia para portada es un cara a cara con Arcadia que se titule "Duelo de Titanics".

8. Si van a mendigar, al menos dejen el Rolex en la casa.

martes, 15 de septiembre de 2009

Colombia es fachón

La Bobada Literaria también se preocupa, no como Alfred E. Neuman. Esta vez, estamos interesados por mejorar la imagen de Colombia en interiores y en exteriores. Por eso, nos asociamos con Colombia es Pasión y, en el mejor espíritu patriota de insignes personajes como Humberto Bronx y, sobre todo, del padre Ladrón de Guevara, hoy queremos volver a la vieja y sabia usanza de prohibir los libros que afectan la imagen de nuestra bella patria.

La lista que hoy presentamos, ampliada, será publicada por Ediciones Paulinas bajo el título de Pulgar de libros prohibidos por La Bobada Literaria e incluirá los siguientes títulos:

La Virgen de los sicarios. Esta novela habla de una Medellín exagerada donde a uno lo matan hasta por partir las servilletas a la mitad. Los ejemplares serán reeemplazados por otra novela escrita por un verdadero orgullo de Antioquia, Juanes, que será publicada primero en Twitter, en un único Twitt.

La casa grande y Cien años de soledad. Porque en Colombia nunca ha habido masacres, eso sólo pasa en países del tercer mundo como Ruanda o de gente iletrada como los alemanes. En su lugar, Juan Manuel Santos escribirá un poema en prosa dedicado al glorioso ejército nacional, en el que destacará todos sus actos positivos, bajo el título Los verdaderos positivos.

Al diablo la maldita primavera. Porque nuestro país es hermoso y no tiene por qué verse insultado con apologías de prácticas contra natura. Para recoger estos libros nos asociaremos con José Galat, que irá puerta por puerta cual testigo de Jehová recogiendo los ejemplares. Hemos estimado que el desplazamiento de Galat le permitirá pasar por dos casas al día.

Mi hermano el alcalde. Porque es del mismo autor de La virgen de los sicarios. Y porque cuenta la denigrante historia de un joven político homosexual que, delirando por un dengue sobre el que teme que sea sida –válgame Dios–, decide convertirse en alcalde de Támesis (Antioquia) con métodos tan alejados de nuestra realidad como que la diferencia en las urnas la hagan los muertos del pueblo. En su lugar proponemos que Daniel Samper Pizano escriba Mi hermano el presidente, sobre el insigne Ernesto Samper, que llegó al mandato con prácticas legítimas y que no es homosexual.

El eskimal y la mariposa. Porque queremos que en otros países nos recuerden por nuestro café y no por los crímenes políticos. Propusimos por tanto reemplazar el libro con uno escrito por Juan Valdez, El Espinal y la tierra hermosa.

Lara
. No entendemos por qué Nahum Montt insiste con esos temas macabros, habiendo tanta cosa linda por mostrar de Colombia. En lugar de Lara, proponemos que Robinson Díaz escriba Sara. El texto se publicará primero en SoHo y luego en formato de libro con la editorial Debate.

Justos por pecadores. No sólo porque es muy mala, sino porque es muy mala con nuestros sacerdotes, llegando al abuso de llamarlos pederastas. La obra será reemplazada por Que canten los niños, del padre Efraín Rozo, también autor del manual didáctico infantil Yo rozo, tú rozas, nosotros rozamos.

Autogol. Porque queremos borrar el nombre de Escobar del recuerdo de los extranjeros, así sea el de Andrés. Estamos cansados de que lo primero que digan en el exterior sea, "Colombiano... ¡Escobar!", sin que estemos seguros de cuál de los dos están hablando. Por eso, daremos un adelanto a los miembros del equipo de prensa de la presidencia para que escriban una novela épica sobre el 5 a 0 contra Argentina. O a Federico Arango Camambert, que también se presta para cualquier cosa.

Todas las obras de Andrés Hoyos. No es que muestren una mala imagen del país, es que son muy aburridas y la idea es mostrar que en Colombia todo es tan, pero tan divertido...

Cóndores no entierran todos los días. Porque hay que dejar atrás un pasado tan remoto: eso de la violencia ya pasó, lo que tenemos es un conflicto armado. Y porque, según Wikipedia, es una película.

Todas las de Ángela Becerra. Porque Colombia es pasión, no melosería.

Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Porque el personaje no tiene nada que ver con Colombia y se la pasa exaltando las culturas de otras partes del mundo. Será mucho mejor la versión que proponemos de Maicol el Arepero, una saga escrita por Don Jediondo en la que el protagonista sueña con romerías, echa chistes de pésimo gusto, narra sus aventuras en paseos de olla y cuenta sus romances con mujeres de todos los rincones: desde Pore y Sibundoy hasta Majagual y Otanche, porque no hay mujeres más lindas que las colombianas.

El olvido que seremos. Porque, además de aburrida y reiterativa, es una historia muy triste y Colombia es un país alegre. Hemos propuesto a Samu El Moreno que, ya que no trabaja, dicte en reemplazo de esta obra una biografía de su abuelo a Yuri Chillán. Sabemos que ya su mamá está dedicada a esa tarea encomendada al hijo.

Angosta. Otra vez Héctor Abad Jr., ahora inventando una ciudad corrupta dominada por unos señores oscuros que deciden quién vive y quién muere y que, claramente, se basa en ese pueblo emprededor que ha salido adelante gracias al empuje de una sociedad y un señor nada oscuro que se llama Don Berna. En su lugar, Sergio Fajardo podría escribir Fachada, novela costumbrista sobre lo bonita que es la ciudad, las maquilas, las grillas, los parques y la narquitectura de sus bibliotecas y colegios.

Todos los libros de Andrés Caicedo. Es una vergüenza pública que los jóvenes lean a este ídolo de los drogaditos. Por eso, proponemos que alguien que en verdad deja en alto el nombre del país en el mundo del cine, John Leguízamo, escriba una novela ambientada en Cali –así no conozca la ciudad– titulada ¡Que viva Caliwood!

Sabemos que esta lista es apenas un abrebocas, un estado de emergencia, así que invitamos a nuestros lectores a ampliarla. Por último, revelamos que todos los libros impresos desde hoy deben llevar el imprimátur del señor Uribe Vélez o, en su defecto, de José Obdulio. Cúmplase y prohíbase a partir de la fecha.