jueves, 19 de noviembre de 2009

Nace la Fundación VACA

En alianza con la Fundación Ta Lento Colombia, un grupo de buenas personas –adineradas, como sólo lo pueden ser las buenas personas– creó la Fundación Vuelva Al Campo (VACA), que tiene como objetivo invitar a todos los músicos, cineastas, escritores, teatreros, artistas plásticos, antropólogos, sociólogos, diseñadores, periodistas, saltimbanquis y creadores de diferentes disciplinas a, literalmente, regresar a las raíces y abandonar de tajo la idea de expresarse artísticamente.

Está claro que en Colombia no hay talento para el verdadero arte, así que no habrá mejor forma de desarrollarlo que con un par de milenios agrícolas, de verdadero desarrollo de una sociedad. Se trata, además, de hacerle frente a latrocinios como Cine Literatura y prensa: una mirada contemporánea –de uno de los favoritos de la casa, Juan Ensuncho– con una propuesta que, en lugar de miradas contemporáneas, proponga miradas antiguas.

Esta fundación iba a tener el auspicio de Agro Ingreso Seguro, pero como los artistas no tienen dinero, se les dio el apoyo de Ogro Ingreso Inseguro, un programa liderado por Shrek que consiste en tratar a los intelectuales como los burros que son. Los primeros beneficiarios de esta linda causa serán Andrés Carne de Res, Dr. Krápula, Fernando Soto Aparicio, Los Aterciopelados y Pirry, que fueron seleccionados por su insoportable discurso. Los fundadores de la fundación esperan ampliar la lista con todos los bebedores de yagé, artezánganos y artistas javerianos que aún no han encontrado su lugar en el mundo; además, por supuesto, de llevarse al campo a todos los creadores que tienen todo menos talento.

Usted también puede apoyar a la Fundación VACA, deje de quejarse de la ciudad derrumbada por Samu, deje de dárselas de intelectual y, por favor, vuelva al campo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La bobada más sonada

Continuamos con nuestra nueva y novedosa sección El comunicado de la semana. En esta oportunidad, nuestros infiltrados en el in-mundo del espéctaculo nos remitieron esta joya proveniente de la agencia E-nnovva (así, con doble n y doble v, que no es lo mismo que w). Después de hacer un reinado con comunicados de Canal Capital, Teatro Libre y el Ministerio de Agricultura, escogimos este por su contundencia, la expectativa que genera y la celebridad de sus personajes. No queda más que invitar a nuestros lectores a asistir al evento y contarnos si es mejor que este blog –de nuevo, aclaramos que nosotros no modificamos la gramática de los comunicados–:

MÓNICA Y MARK, EN LA BODA MÁS SONADA…

SEDAL E E-NNOVVA lanzan en Colombia la primer soft reality para internet con la participación de: Mónica Fonseca y Mark Tacher. Acompáñanos en la Gran Rueda de Prensa de lanzamiento de “LOS FONTACHER” el próximo 19 de noviembre en las instalaciones de E-nnovva (Cr13a #37-32 diagonal a RCN RADIO). Por favor confirmar su asistencia a acastano@e-nnovva.com o al Cel 316 266 69 11 ¡Los Esperamos!

martes, 17 de noviembre de 2009

Lulito, el género erótico se acalora

La biodiversidad degénero también inunda nuestras letras, y por eso en La Bobada Literaria tenemos un espacio para ella, ellos y/o ellas. En esta ocasión se trata del regreso de Javier Hernández Franco, uno de los gestores guturales más importantes del movimiento LGBT. Después de Histeria del baúl rosado, La vida de los ortos, De regreso al baúl rosado y de haberse ganado el Indio Catalino por su excelente programa de televisión LGTV, locas por la televisión, Hernández Franco revoluciona el supermercado editorial con una idea avezada, novedosa y brillante: Lulito, la adaptación homosexual y libre de Lolita, el clásico literario de Vladimir Nabokov.

'Javi', como se le conoce en el ambiente, explicó a La Bobada Literaria que "desde que empecé por este camino quise adaptar Lolita, y en lo primero que pensé fue en llamarla Lolito, pero una experiencia reciente me hizo redefinir mi sexualidad y usar un nombre más colombiano, más actual: Lulito (no confundir con Culito, el periodista de La WC)". Influenciado por la poesía erótica –la única cosa más repugnante que las tarjetas de Timoteo–, Hernández mezcla canciones de Madonna, versos de Nidya Garzón y frases de Pedro Almodóvar en una obra llena de lugares nada comunes, a los que sólo el papel higiénico ha llegado.

El autor, que confesó a La Bobada que hubiera querido sacar su libro como homenaje a los 50 años de publicación de Lolita pero que no pudo porque no supo cuándo se celebraron, está terminando su libro de relatos precoces llamado El vértice amoroso y otros cuentos cortos de amor intelectual. A continuación, en exclusiva, en esta entrada por detrás presentamos apenas el inicio del primer capítulo de una adaptación de enorme envergadura:

Lulito
Lulito, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lu-li-to: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes, como si se estuviera apoyando en tu rosado culito, Lulito, Lulito mío.
Lulito, te quise hablar en inglés, light of my life, pero no me entendías, querías que te hablara en paisa, que te besara en paisa, que te tocara en paisa, que tocara tu culito paisa. Y yo, que soy caleño, estaba pletórico y afectado cuando te toqué, te toqué y me encontré con ese culito inolvidable, Lulito mío. Eras un muchachito sentado en la barra, un metro sesenta y seis de estatura con el pechito descubierto por tres botones desabrochados de tu camisa de seda negra. Eras un lulo en calzoncillitos Calvin Klein. No eras nada cuando firmabas, porque no sabías escribir. Pero en mis brazos eras siempre Lulito. Con tu flauta en mis labios sonaban conciertos de placer.

Ahora creo que me he venido. Es el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden genital. Entre los límites de los nueve y catorce años, surgen muchachitos que revelan a ciertos viejos embrujados, dos o tres veces mayores que ellos, su verdadera naturaleza: no humana, sino culítica (o sea demoníaca); propongo llamar lulitos a esos escogidos.

Si pedimos a un hombre que elija al niñito más bonito en las fotografías de un catálogo de ropa infantil, no siempre señalará al lulito. Hay que ser artista y loco, un poco aberrado y enfermo, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en la enhiesta verga para que, como un detector, reconozca de inmediato por signos inefables –el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas me prohiben enumerar– al pequeño lulito mortífero, ignorante de su fantástico poder. Al posarlos sobre mi boca olvido que soy mortal.

Lulito. Lu-li-to. Mi Lulito, mi perdición, mi desenfreno. Aún recuerdo las primeras palabras que te dije cuando nos conocimos: "Ve, sos un Lulito". Entonces me sonreiste con esa risita de angelito caído, y yo te convertí de inmediato en mi anhelito, mi gustico. Lulo y maíz, juntos somos un champús haciendo el amor.