viernes, 19 de agosto de 2011

Suck 20

Está claro que en La Bobada Literaria somos unas resentidas envidiosas que escribimos los textos más bajos y ruines de la blogósfera. La semana pasada incluso preguntamos qué era lo más bajo que habíamos hecho en el blog, a lo que un aplastante 123% dijo que era poner en duda el 143% de popularidad de Juan Manuel Satán. El 18% de los lectores opinó que lo peor que habíamos hecho era reproducir textos de Mario Mendoza, y no nos queda otra que pedirles disculpas por haberlos hecho leer algo de Editorial Planeta.

Aunque hasta el momento de hacer la encuesta habíamos publicado las plantillas con las que Ricardo Silva escribe su columna de cine, Pirry hace sus libretos y Arcadia reseña a los ganadores del Nobel, nunca habíamos caído tan bajo como para hackear a alguien, robarle una plantilla, llenarla y publicarla en el blog de forma que, como nos lo hicieron saber nuestros lectores, quedara menos mala que la que él mismo publica en su espacio. Por eso nos disculpamos también con Daniel Samper Ospina por hacer creer a algunos incautos que puede escribir una columna menos mala de lo que nos tiene acostumbrados. De paso, nos excusamos si nos leyeron gracias a que José Obdulio nos mencionó en twitter: aunque escribimos casi tan mal como él, juramos que no tiene nada que ver con nuestras chuzadas.

La conclusión de todo esto es que somos tan predecibles como Ramoncito y aún menos graciosas que él, lo que nos lleva a lo que ustedes ya adivinaron: la encuesta de la semana, esta vez con el tema que paraliza a Colombia por estos días.

¿Para qué sirvió el Mundial Sub-20 en Colombia?
Para gastarse un montón de plata en una comparsa digna de un jardín infantil.
Para comprobar que perder es una tradición cultural que ustedes no entienden. Y también es ganar un poco.
Para ratificar al Bolillo como el mejor director técnico del mundo.
Para que nadie hable del exilio de Piedad Córdoba.
Para que las policías pudieran sabrosear con los futbolistas extranjeros.

¿Qué es Bambuco para usted?
Lo que fuman los indigentes más viejos.
La versión psicodélica de Condorito.
Una tienda de discos que se quebró hace años.
Algo parecido al ajiaco.
Lo que escuchan los Aterciopelados cuando toman yagé.

viernes, 12 de agosto de 2011

Daniel Samper Ospina: Bolillo al poder

La Bobada Literaria, en asocio con Pseudonymous, penetró una vez más los computadores de Publicaciones Semana y se robó la última columna de Daniel Samper Ospina, que les presenta en exclusiva, días antes de su publicación oficial.

Debo aceptar que yo en el pasado le di mucho al Bolillo. Cuestionaba su capacidad como técnico, su liderazgo y el hecho de que se pareciera a Javier Hernández Bonnet cuando se quitó el bigote, lo que me hacía imposible saber quién estaba desatinando en la cancha y quién en los comentarios. Pero después de lo sucedido esta semana he decidido echar reversa como él me enseñó: de para atrás. Le expreso todo mi apoyo, Bolillo. Sé que cuando uno carga con un apodo así, lo menos que puede hacer es actuar de acuerdo con la caracterización. Es lo que le pasa al "Pincher" Arias y a los citicos. O a Uribe, de quien supimos hace poco que le dicen "El Canoso" y que ya está demostrando su incontinencia verbal. Sé también que usted no le quería pegar a su moza. Son cosas de trago, y yo sé que usted lo hizo porque en medio de la borrachera la confundió con Leonel.

Me parece exagerado que lo hayan hecho renunciar a la dirección de la Selección. Después de todo, sabemos que siguiendo las enseñanzas de su maestro Maturana usted siempre nos hacía ganar un poco. No estoy de acuerdo con Bavaria, quienes le cobran a usted carísimo un desliz pero dejan impunes las acciones de Julio Nava. Por eso, lo invito a que aproveche la situación y saque de ella el mejor provecho, como supo sacarle provecho a la Selección durante tantos estos años sin darles alegrías a los colombianos: láncese a la política, donde estamos acostumbrados a que hagan las cosas para que seamos infelices. Siga los pasos de Édgar Perea, quien dejó los comentarios deportivos para dejar en alto el nombre de las cadenas de oro en Sudáfrica. Haga lo que hizo William Vinasco, que se lanzó a la Alcaldía de Bogotá, pero por favor no vaya a hacer ningún video bailando "Empari" en una oficina con Guarín, Falcao y Dayro.

Sé que usted hizo ganar el campeonato al Nacional hace veinte años, pero no le aconsejo que intente ya nada con los verdes. Primero, porque ese partido ya está perdido –o un poco ganado, depende de como usted quiera verlo–, y segundo, porque aunque sabemos que se la puede llevar muy bien con Lucho, a ellos sí les tiembla la mano para pegarle a las mujeres. Sobre todo a Mockus. Además, imagine lo que dirían sus seguidoras. Menos convincente que las arengas que usaron al final de la campaña para la presidencia el año pasado sería la versión de su propia campaña, "A mí no me pegaron, yo vine porque quise".

Tampoco lo veo participando en la Unidad Nacional de Juan Manuel Santos. Con usted en un cargo político puedo imaginar, en cambio, a Germán Vargas Lleras tratando de hacernos él solo goles como la Ley Lleras, a María Ángela Holguín como volante volando a reuniones en otros países o a Rodrigo Rivera dejando pasar a los atacantes en el Ministerio de Defensa. Incluso puedo ver a Barrabás de Ministro de Justicia, lo que sería cuando menos una gran ironía histórica. No, Bolillo, la unidad nunca ha sido lo suyo, pero a mí no me importa. Yo lo apoyo, porque sé que en el fútbol y en la política hacen falta ambición, hambre de hacer cosas, de hacer goles. O de comérselos, como demostró usted con los jugadores de la Selección.

Usted puede tratar de enderezar el Polo antes de que se derrita, pero tenga cuidado de no ir a golpear a La Doctora: ella sabe devolver los golpes con creces. O con cruces. Aproveche y reparta bolillo a los hermanos Moreno Rojas, regálele una sudadera a Petro para que aprenda a vestirse e invítelo a hacerse una nueva vasectomía para extirparle el Venus Albeiro, gánele las elecciones en franca lid a Gina Parody. Si no lo logra, sabemos que sabrá ganarle por nocaut. Róbele las ideas a Peñalosa, para que de paso le cambiemos de apodo: Bolardo Gómez le quedaría bien, después de todo usted es tan útil como una de esas feas protuberancias que llenan los andenes de la capital.

Si no le interesa el Polo, le propongo que saque de esta racha de derrotas al uribismo, donde saben apreciar a alguien de mano dura como usted. Aproveche que el Pincher fue encerrado en un guacal y no podrá volver a aspirar a la presidencia hasta que cumpla 16 años, y láncese a la presidencia para el periodo 2014-2022. Hacerlo es fácil: sólo debe mandar mensajes enfurecidos en Twitter, repartir unas notarías y exiliarse un tiempo en Panamá. Demuestre su incontinencia verbal, como Uribe, o sólo su incontinencia, como Yidis. Además, como uribista podrá propinar tranquilamente cuantos golpes quiera a los maricas, así uno de ellos sea su rival a la presidencia, Armando Benedetti.

Láncese a la presidencia, Bolillo. Ya sabe que cuenta con todo mi apoyo. Por eso le digo a Colombia: ¡yo estoy con mi Bolillo!

lunes, 8 de agosto de 2011

La ruindad literaria

Además de creernos bobadas como que hablamos el mejor español del mundo, los colombianos parecemos pensar ahora que hablamos mejor inglés que la reina de Inglaterra. Por suerte tenemos decenas de exreinas de belleza que a diario demuestran lo equivocado de ambas afirmaciones. Sin embargo, el inglés se está volviendo una herramienta cada vez más importante, y no sólo para conseguir trabajo (como pueden pensar algunos ingenuos), sino también para hacerse entender en las rumbas bogotanas, para hablar con las señoras que hacen mercado en Miami, para llevársela bien con la gente de las agencias de publicidad y para entender las letras de las canciones de los grupos bogotanos. And the music.

Pero lo peor de no hablar inglés en Colombia, según 36% de nuestros lectores, es llamarse Yurbleidy, aunque otro 34% asegura que es tener que hablar el mismo idioma de Juanes. En cambio, el único que, según 39% de votantes, debe pensar que no es tan malo tener un nombre como Yurbleidy pero masculino, es Lincoln Palomeque, pues sólo le bastó pronunciar su nombre para conquistar a lo mejor de la plástica colombiana: Carolina Cruz.

A propósito de plástica en Colombia, la semana pasada publicamos nuestra tradicional entrada sobre el personaje del mes de julio –que, contra todos los pronósticos, no fue Julio, al que por ahora dejamos colgado–: se trató de la única columnista más pretenciosa que Carolina Sanín pero más boba que María Isabel Rueda, la @ensayista de los hipsters, Catalina Ruiz-Navarro, una vieja amiga de la casa que no tardó en hacernos saber que por emborracharnos en su casa pero escribir esta entrada somos muy bajas. Y tiene razón, este blog lo escribe el Enano®, un ser muy bajo.

Como Anónimo dejó muchos comentarios parecidos a los de esta lidereza de opinión, hoy queremos preguntar a nuestros lectores qué es lo más bajo que hemos hecho en La Bobada Literaria:

Poner en duda el 143% de popularidad de Juan Manuel Santos.
Decir que Pirry tiene una plantilla para hacer sus libretos.
Decir que Arcadia es el Sweet del mundillo cultural.
Pegarle a un enano con un bolillo para que escriba.
Poner en duda nuestra identidad sexual sin fines políticos.
No marchar por ninguna buena causa.
Reproducir fragmentos de los libros de Mario Mendoza.