miércoles, 6 de octubre de 2010

¿Quién es el nuevo Nobel de Literatura?

En realidad no nos importa quién gane, quién se lo merezca, quién vaya ganando según las casas de apuestas o qué piense la revista Arcada sobre el galardonado. Lo que sabemos es que, a falta de otras noticias, los periodoncistas culturales le dan la primera plana a quien quiera que sea ese señor o señora, generalmente exótico, que se ganó el Nobel de Literatura. Un tipo al que nadie en Colombia ha leído –salvo, quizás, Marianne Pond’s o Marta Ruiz, que presumen de haber leído hasta lo más underground de Uzbequistán–.

Sin embargo, todos los Kikes Patiño dirán que saben un montón sobre el ganador gracias a Wikipedia. Por eso, esta noche del 6 de octubre, La Bobada Literaria se anticipa varias horas a todos los medios del mundo con un sesudo perfil del ganador del Nobel. Sólo hace falta llenar el espacio con su nombre y su libro más vendido –libro del que, obligatoriamente, estarán hablando todos los intelectuales dentro de un mes–. Si ustedes, bobos lectores, quieren publicar esto en sus propios medios, completen la plantilla y pongan al final del artículo el crédito “con información de LBL” (para que suene a agencia periodística), así se ahorrarán tener que entrevistar a Juan Manuel Roca Dura o a Andrés Hoyos y ni siquiera les va a tocar leer el único libro del que todos van a hablar.

Hagan la prueba con el autor que quieran: googleen a Cormac McCarthy, cualquiera de los Murakamis, de los ex secuestrados o Ngugi wa Thiong'o –el primo hermano de Koyi K Utho– y rellenen los espacios. Esta plantilla no falla: ya ha sido probada con éxito en Arcada y mañana saldrá publicada en El Tiempo. No se dejen ganar de Juan Gustavo Bobo Gorda: ustedes también pueden presumir, con suficiencia, de haber leído al próximo Nobel "antes de que le dieran el premio".

Un Nobel fuera de lo común

A diferencia de Oscar Wilde, [el autor] lo dejó todo, no por un hombre sino para salvarse a sí mismo. Toda su vida ha insistido en que no es un escritor mediático. Pero los lectores han decidido ignorar sus reclamos. Hacen bien.

[el autor] es todo menos adorable. Es inteligente como pocos. Radical toda su vida, y un escritor que no le hace concesiones al lector. Es difícil salir ileso, por ejemplo, de [su libro más vendido]. Un libro injustamente encasillado como parte de la literatura marginal, cuando en realidad se trata de un escrito devastador sobre los dilemas más profundos de su generación y [su nación]. La búsqueda de experiencias psíquicas, que rompieran las barreras de las emociones y del pensamiento. El [tema que diga Wikipedia de su libro más vendido] y sus abusos. La estética como una necesidad vital, la de romper los cánones literarios y deshacer las estructuras conocidas. Y esa sensación un poco existencial que dejó la posguerra.

En todos estos temas, [el autor] se adelantó a su época. Su compromiso político se complementa con su visión de esas órbitas diversas y a veces divergentes en las que gravitan los sentimientos de los hombres y las mujeres. Y el delirio. Sus libros parecen un círculo vicioso de masoquismo y desesperación. Pero que el lector, por alguna razón magnética, no puede abandonar.

Es curioso, sin embargo, que se hable tanto de que [el autor] es parte de la literatura marginal. Aunque sus libros han sido llevados al cine, al teatro y a la televisión y han sido elogiados por diferentes medios, él sigue rechazando las entrevistas y cuestionando la exposición mediática. Pero no es una confrontación panfletaria. Más bien los cuestiona como ser humano. Como individuo.

A diferencia de mucha literatura llamada marginal, [su libro más vendido] no es un libro fácil. Sus lectores se dividen en dos: los que no pasan de la página 5 –y su edición más breve tiene 987– y los que sienten que les cambió la vida. El libro es, literalmente, un laberinto que parece sucumbir ante la necesidad de subvertir la estructura. Pero una vez uno tiene agarrados todos los hilos de la narrativa y puede navegar en sus páginas, siguiendo las mareas de sus personajes, puede tener esa sensación fascinante que pocas veces se alcanza: la de que está frente a una obra monumental. Tanto, que al cerrar la última página, uno siente deseos de volver a empezar. Como si la vida propia y las de los que pasan por [el libro] se hubiesen unido. [el autor] dice que planeó esta obra como un ejercicio racional, pero que al final es quizás el más emocional de todos sus escritos. Casi catártico.

Muchos criticaron a la academia por haberle dado el Nobel a [el autor] por ser [del país donde nació o escribió su obra]. Pero la Academia hace [número de años] no premiaba a un autor de lengua [idioma en que escribe el autor]. Sólo por [su libro menos conocido, para parecer más entendido], el premio es justo. Al igual que Cien años de soledad, nadie puede decir que el libro es sobre un solo tema, ni que cuenta una sola historia. Son ambos, parafraseando a Borges, una especie de Aleph. Un objeto a través del cual se pueden ver todas las dimensiones del corazón humano, puestas en una época, en una geografía y en una cultura determinada. Es decir, arte verdadero.

Enhorabuena para la Academia. Sólo resta esperar que, tras el aluvión de entrevistas y el acoso de los medios, [el autor] pueda volver a su hogar de [ciudad de residencia] para concentrarse en revelarnos las profundidades del alma humana, los vericuetos del deseo y las distancias abismales de las relaciones, como lo ha hecho de forma magistral desde que publicó [título del primer libro, según Wikipedia], esa primera pieza de un rompecabezas de la sensibilidad que con tanto esmero ha construido a lo largo de sus [número de libros] imprescindibles obras.

De los comunicados de prensa y otros demonios

En La Bobada Literaria seguimos moribundas. Por eso sólo publicamos entradas cuando nuestro médico nos permite salir de la sala de cuidados intensivos para un lavado estomacal. Hoy aprovechamos la salida para buscar la más relevante información cultural del país –empezando por las noticias sobre los operarios de DAS Records– y nos encontramos con un delicioso comunicaldo de prensa en el que la cursilería y la pésima redacción nos recuerdan que las facultades de Comunicación Social se olvidaron de los cursos básicos de gramática para hacer énfasis en las relaciones (guiño, guiño).

Otra cosa que descubrimos en este comunicado es que Bucaramanga también tiene derecho a hacer cultura: desde el festival musical Punkaramanga hasta los siempre innecesarios festivales de cine, esta ciudad "fue será quizás" un santuario donde "´Gabo¨" merece homenajes que recibe Salvo Basile a su nombre y se realizan apasionantes conversatorios sobre el talento santandereano y otras delicias.

Sin más preámbulos, los dejamos con este sabroso homenaje a la mala ortografía.

HOMENAJE A GABRIEL GARCIA MARQUEZ
Noche ´del amor y otros demonios´

Bucaramanga, Octubre 6 de 2010. La de ayer fue será quizás una de las noches más emotivas en el marco del II Festival Regional de Cine: Ojos al aire libre, luego que la organización le rindiera un sentido y merecido homenaje al Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, quien con la novela ´Del amor y Otros demonios´ cuya adaptación al cine estuvo bajo la pluma y dirección de Hilda Hidalgo, puso nuevamente una de sus obras en la opinión de los aficionados.

En el emotivo acto le fueron entregadas las llaves de la ciudad a ´Gabo¨ y en su representación las recibió el actor y director Salvo Basile. Así mismo en medio de la gala se proyectó la película en mención.

La velada estuvo amenizada por la Agrupación folklórica Kuisitambó: Tradición viva, que con aires caribeños plenos de cumbias y bullerengue pondrá en escena a más de 17 personas entre músicos cantaores y cantaoras.


QUIERES MÁS DEL CINE? PROGRAMATE HOY

MIÉRCOLES 6 DE OCTUBRE DE 2010

CASA DEL LIBRO TOTAL

2:00 a 4:00 p.m.

Conversatorio "Talento santandereano" con Toto Vega, Roberto Reyes, Fabián Mendoza y Maryluz

4:00 PM

Proyección película "Gn. 9, 3-4" de Leonardo Romero

INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA

9:00 a 11.30 a.m.

Muestra de cine "Festival Cine independiente de Villa de Leyva"

2:00 a 4:00 p.m.

Muestra y conferencia Festival "Invitro visual" Dirige: Jaime Manrique

4:00 PM

Proyección película "El cuarto" de Gustavo Torres Gil

7:00 PM

Proyección película "Los viajes del viento" de Ciro Guerra - Cortometraje "La Estatua".

ACTO ESPECIAL

9:00 PM

Coctel Show-room Silvia Alfonzo

viernes, 1 de octubre de 2010

La tiranía de los micrófonos, nuestra nueva sección

La WC recoge los más selectos desechos de nuestra sociedad en una emisora para la mensa mayoría. Junto a Culito, el líder de opinión –lo que sea que significa eso– más influyente del país, se encuentran patiños –pero no Enrique ni Jorge– que demuestran la bobodiversidad del periodismo colombiano.

El más reciente hallazgo se hubiera quedado en el anonimato si no hubiera sido por una entrevista en la que deja clara su “in” parcialidad y le falta poco para pedirle al director de La sociedad del semáforo que le devuelva la plata de la entrada porque su película es muy mala. Por petición del Juglar del Zippo damos nuestro veredicto: Mareo Alcallá es un patán y a Rubén Me Endosa se le quedó el sombrerito en una rumba y no supo defenderse: a preguntas tan brillantes como “¿dónde están el inicio, el nudo y el desenlace?”, Rubén responde “yo me nutro del desprecio y de que las cosas fracasen” –por eso, seguramente, es que se presenta a cuanta premiación existe y hace DJ set en InVitro– y, en un acto absolutamente sombrerito*, acusó al periodista de tener “la tiranía de los micrófonos”. El periodista inició su ataque diciendo que “su película nos pareció muy mala”, y lo terminó diciendo que “no estamos de acuerdo con su película”, pero el séptimo artista no fue tan audaz como para preguntarle a quiénes se refería con “nos”, ¿a usted y a sus parásitos intestinales?

Al final, los que ganaron fueron los radioescuchas: los 15 minutos de pelea causan más risas que cualquier entrevista de Culito tratando mal a los entrevistados o traduciendo mal lo que dicen los gringos, que cualquier escena de La sociedad del semáforo con música de Frank Zappote, alias Edson Velandia, o que cualquier entrada de este moribundo blog. Y como en La Bobada Literaria no nos gusta nada –mucho menos el cine colombiano–, en lugar de defender a Rubén –con quien ya nos hemos enrumbado varias veces– o a su película –con la que nos echamos un placentero motoso–, decidimos contratar al alevoso entrevistador y encargarle el análisis de diferentes obras cada cierto tiempo en una nueva y novedosa sección que hará las delicias de todos: La tiranía de los micrófonos.

Absolutamente enamoradas de su impertinencia y de la inteligente mezcla de solidez y estolidez de sus argumentos, le hicimos una prueba de talento antes de contratar sus servicios pidiéndole que nos anticipara una reseña de uno de los últimos libros que compró –como dice que se debe hacer–, no sobre el último que le prestaron ni sobre su más reciente hallazgo en una biblioteca. Esta es la reseña que hizo sobre El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Marketing:
Acabamos de leer El coronel no tiene quien le escriba y quisiéramos saber realmente cuál era el objetivo del autor con este libro. Aquí en La Bobada Literaria apoyamos fuertemente a la literatura colombiana. Yo no seré crítico literario ni nada, pero dicen en la mayoría de las teorías de la literatura que las historias deben tener un inicio, un nudo y un desenlace y esta del coronel que espera la pensión parece una colcha de rechazos. ¿No será más bien que el autor hizo una obra pensando en sí mismo y no en los lectores? La verdad no estamos de acuerdo con la novela. ¿Cuál sería el objetivo del autor con ella? Uno entra a sus páginas –de un libro por el que pagué casi 40.000 pesos en el carulla de la 85 con 18– con la promesa de que al coronel le va a llegar la pensión que se le debe por sus años de servicio, y al final nunca puede disfrutar de su pensión; nunca se cumple el supuesto objetivo, lo que la deja sin hilo conductor. La verdad a nosotros nos quedó haciendo falta esa parte. Nos faltó ese detalle. Nos sentimos tumbados. Ni siquiera vimos al gallo pelear, que es la otra promesa que se hace durante toda la supuesta historia –el autor dice que la hay pero no la vimos–. Yo la verdad no sentí que este libro se llame El coronel no tiene quien le escriba, porque el coronel lo que está esperando es una plata y no una carta amorosa. Tal vez se debería titular El coronel que esperaba todos los días su pensión pero no la recibía y tenía un gallo en una historia en la que no pasaba nada, o de pronto sí, pero por allá muy, muy en el fondo, nos parece que muy en el fondo. ¿Será que el escritor estaba escribiendo un libro "de autor" y no lo desvela que los lectores no encontremos una historia? ¿No hubiera sido mejor que escribiera un reportaje en lugar de hacer un libro?

Esperamos que el escritor tenga muy buena suerte con sus futuras novelas. Por el bien de la literatura colombiana, así no estemos de acuerdo con ella. Y así autores pretenciosos me quieran insultar llamándome "rolo" para parecer tan tristes como yo. Ahora quisiera llamarlo para no dejarlo hablar.

Además, Alcallá propuso algunas posibles preguntas a los autores de los últimos libros que compró. Sobre Sostiene Pereira, por ejemplo, pregunta: “señor Tabucchi, ¿a usted no le parece que esos jueguitos de palabras son más para niños de primaria que para lectores que pagamos por sus libros?”. A Álvaro Mutis le dice: "¿No cree que está mal reunir sus novelas bajo el título de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, cuando el protagonista no es un empresario?" Y a Paul Auster le manda decir que “eso de ponerles nombres de colores a sus personajes nos parece muy facilista. Porque así cualquiera, los colorcitos sólo esconden la falta de profundidad de sus personajes”. Su conclusión es que “sus libros son tan mediocres que incentivan la piratería, ¿nunca pensó que era mejor hacer un documental?”. Menos mal, Mareo no ha leído aún a Íngreed.

La entrada de Mareo Alcallá a nuestro equipo nos da un nuevo estertor después de anunciar nuestra muerte. Igual les haremos caso, bobos lectores, y nos dedicaremos a montar un bar en San Andresito, con lechona y DVD pirata incluidos. Queríamos escribir la revista de Colsubsidio pero ya habían contratado a otro bobo. También lamentamos los más de treinta suicidios cometidos por nuestros seguidores pero lamentamos más que noventa de ustedes se hayan puesto a llorar escuchando a Maná.

Para no perder la costumbre, desde ultratumba dejamos dos preguntas sobre el futuro post mortem de La Bobada Literaria. Como siempre, sólo hay que votar arriba a la derecha.

¿A quién debería entrevistar Mareo Alcallá?
A Ricardo Arjona
A Isabella Santodomingo
A Julito
A David Letterman

¿Por qué dijeron que se acababa La Bobada Literaria?
Porque estaban muy ocupadas escribiendo la revista de Colsubsidio
Porque 8000 está preparando su primera exposición individual
Porque ya no tienen tiempo para escribir el blog por estar acumulando trabajos
Porque querían que @ensayista sintiera que, por primera vez en la vida, había tenido razón
Porque estaban registrando el adjetivo “sombrerito”* en la RAE

*“Sombrerito” es un nuevo adjetivo registrado por La Bobada Ilimitada para referirse a las payasadas conceptuales de los artistas que creen que poniéndose sombrerito son más interesantes; por ejemplo: “Superlitio es la banda pionera del tropipop sombrerito”.