martes, 24 de noviembre de 2009

La sangre y la lluvia dorada

La bobada literaria aplaude las buenas noticias del cine colombiano. La primera es que gracias al éxito del escritor, cineasta y exreporterito costeño Juan Ensuncho Bárcena con el ortometraje La sal –cuyo excelente guión está acá–, las pantallas verán pronto una trilogía de la sal que inaugurará un nuevo género cinematográfico, el cine salado, y que incluiría los ortometrajes La sal II (en las Minas de sal de Zipaquirá) y La sal III (en LaSalle College). La conclusión en los tres será que la sal sabe igual en todas partes.

Pero la segunda noticia cinematográfica es, sin duda, la más importante de los últimos daños: se trata del estreno de La sangre y la lluvia dorada, la primera película colombiana de cine porno de autor. El cineasta Jorge Naguas, que en el ambiente pornográfico es conocido como Jorge Babas, presenta una sobra maestra del cine caleño, que pretende homenajear a la legendaria productora Calisex y a sus principales películas, Sexo en Pance y Orgía en la finca de mi amá.

Esta no es otra de esas películas-aguacate, maduradas a punta de periódico y elogios gratuitos de Ricky Ricón Silva Romero o Plantilla Culombia. No. Antes de aparecer en cartelera, ya ha sido seleccionada para protagonizar festivales como el de Suckdance y el de los moteles de Venecia; además, ganó algo por allá en algún festival que no nos acordamos cómo se llama y está postulada para un premio Poya. Para comprender la envergadura de este largo, presentamos los siguientes comentarios de la prensa especializada y su comunicado de prensa:


QUE LLUEVA SANGRE NO ES UN MILAGRO. ES UNA PELÍCULA DE ALGUIEN QUE QUIERE SER QUENTIN TARANTINO

“Un delicioso trozo de cine degénero que hace un guiño a lo mejor de las primeras películas
de Ginger y John Holmes… Ritmo absorbente y sólidas erecciones”.
Revista Vulgarity

“La aparición de esta verdadera epopeya ante nuestros ojos es quizás el logro más profundo,
más auténticamente visceral y conmovedor del cine colombiano en esta década”.
Revista Ortoskopio

“Hay una fuerza plasmada de manera contundente, de la que es imposible salir ileso después de verla… Un tercer ojo cinematográfico de un talento inesperado”.
Diario El Espantador

“Retrato duro e intrigante sobre los vicios y delicias nocturnas de una ciudad como Bogotá… Narrado con ritmo casi policíaco, el filme va destapando en menos de seis segundos los olores de los protagonistas”.
Agencia AHP

“No conozco Bogotá fuera de la casa de mis papás y el camino hasta Unicentro, pero como me pidieron que elogiara La sangre y la lluvia dorada, diría que es la primera película colombiana que se atreve a encarar el infierno de la noche bogotana… Podría hacer historia en los anales del cine nacional… Los actores manejan el lenguaje corporal que se debe utilizar en los prostíbulos, pero no están preparados para los fluídos que vendrán en las seis horas siguientes”.
Revista Semama

“Poesía de orinal, romanticismo negro… Desde su título, es una cinta de pasiones femeninas, íntimas y escondidas”.
Revista Fhock

“La sangre y la lluvia dorada muestra por primera vez una pornografía urbana, real, que no tiene como protagonistas a los grandes varones suecos o los padrotes de siempre; su lucha de cama es la lucha de la calle, los malvados no tienen pollas de oro, sino pistolas que pueden verse en el baño del estadio; sus polvos no son coreografías, sino encamadas vulgares, las que sufren los taxistas, las que sufrimos todos”.
Revista Don Nadie

“Es la primera película porno que le da a esta ciudad, especialmente a su mundo nocturno, un protagonismo que se merecía desde hace mucho… Extraña y oscura, pero auténtica”.
69 Revoluciones

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ómar Rincón del vago

Una amiga del Desafío Literario y otros realities como La granja nos propuso una idea fenomenal: invitar al único crítico de televisión colombiano, la única persona tan desocupada en la vida como para serlo, Ómar Rincón, a la casa editorial estudio de nuestro apasionante reality. Los investigadores del programa más famoso de la televisión lo buscaron, y él accedió con la condición de que no dijéramos que se había ido de la Javeriana por copipéistiarse un pedacito de la tesis de un alumno para hacer uno de sus sexudos análisis.

Sólo cuando le dijimos que no íbamos a decir que que se había ido de la Javeriana por copipéistiarse un pedacito de la tesis de un alumno para hacer uno de sus sexudos análisis –y que no íbamos a divulgar su apodo de ambiente, Oh Maricón–, accedió, pero exigió que, como esto era tan bobo y tiene tanto trabajo mirando televisión para escribir en su columna El orto lado, pudiera basar sus apreciaciones en textos ya escritos en el prestante perdiódico de todos los Santos. Cuando le preguntaramos si no tenía otra condición, lo pensó un rato pero no dijo nada, agarró su mochila pulguienta y se sentó a escribir con más errores gramáticales que Jaime Espinal:

Bobada de bobadas

Ver el Desafío Literario es recordar. Se asiste a una experiencia ya conocida. Un programa de gran ritmo visual, mucho bla-bla, algunas broncas, considerable esfuerzo y un tilín de convivencia. Un programa que está bien hecho pero con poca sorpresa. Así es toda la televisión de ahora.

Es bueno volver a ver a la reina de la tele, doña Aura Cristina Geithner, verla tierna y tímida en medio de una bellísima casa editorial colombiana. Es muy bueno demostrar que sabemos hacer imágenes, producir emoción visual, encantar con ritmo y diluir el tedio en el artificio televisivo. Lo mejor, un reality que juega a la convivencia, donde estar con el otro es parte del drama nacional. Narrativamente es una buena mezcla entre pruebas-videoclip y noticiero-testimonial; como todo en la tele, los conflictos son más literarios que visuales y las imágenes sólo sirven para acompañar y crear ilusión pasajera.

El Desafío Literario arrancó con toda: primer capítulo, primera prueba; el miércoles ya había eliminado. Eso estuvo muy bien! La innovación de pruebas como la de fotogenialidad e inicios de obra es dramáticamente interesante en cuanto se retan entre sí y son buenos competidores. De la idea inicial es potente esa lucha entre egos, que estimula la "lucha de clases" y que representa el "arribismo" de fama nacional. Como todo en TV, el sobrevivir es un juego light de desigualdades porque no es que sufran mucho; pues todos viven de la apariencia de estar en cámara y parecen mucho más unos niños de campamento vacacional y de conocimiento del sí mismo.

El reality tiene su debilidad en el casting de los escritores porque es un grupo sin potencia de competencia literaria y sin emoción nacional. Menos mal tienen al Efraím Medina que siempre será un enigma. Fernando Vallejo y sus broncas no aporta mucho. Jaime Espinal está muy bonita pero nada más. Alejandra López ni fu ni fa. Jorge Franco jugando a la farsita. William Ospina ya se fue. Este grupo se puede disolver fácilmente y el conflicto morirá. Sin verdaderos escritores eso no cuadra. Mientras tanto, los que quedan se vienen muy fuerte, muy en serio y muy dramático; ellos solitos, aburren.

El Desafío Literario es más de lo mismo en el relato, con escritores sin fuerza (como todos los colombianos). Ante este panorama solo queda disfrutar de la belleza de las bobadas que escriben mientras se sufre con los tontos testimonios de los participantes.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Desafío Literario. Capítulo 8: Contrasolapadas

Una votación histérica cambió el rumbo de este programa: un empate con catorce votos –en letras parece un número más grande– dejó a Ángela Becerra y Juan David Correa en las puertas de la casa editorial estudio. Los productores del Desafío Literario se vieron en un profundo predicamento: ¿eliminar a los dos de una vez por todas?, ¿hacer una nueva votación?, ¿ponerlos a cantar frente a Marbelle para que ella eligiera?, ¿hacer una plenaria en el Congreso para decidir a quién censurar? Finalmente, una llamada de nuestro patrocinador Crema Rancia de Pond’s Ford sugirió darles el poder a los ganadores de la impunidad: Jaime Espinal, Gabriel Ruiz-Navarro y Antonio García fueron los encargados de tomar tan delicada decisión.

El sensual trío deliberó un par de horas y decidió que Juan David Correa debía ser eliminado por las siguientes razones: aunque estuvo al frente de la veintiúnica revista cultural del país durante unos años y ha sido un ñoño reseñista, su aporte a la literatura no es tan valioso como el de Ángela –él apenas ha publicado una novela y ella publica una de vez en mes–; además, Correa ahora necesita un trabajo de verdad –si saben de algo, comuníquense con nuestra división “El desempleado del mes”–.

Juan David empañó sus gafas, llorando como el niño que protagoniza su novela, y se despidió con la dagoísta frase “todo pasa pronto”. Santiago Gamboa, por el contrario, celebró la partida porque alguna vez Correa permitió que en su revista se hablara mal de uno de sus excelentes libros. Lo que Gamboa no esperaba era la nueva prueba: Contrasolapadas. Jefes de prensa perezosos, lectores evaluadores sin criterio, editores codiciosos o colegas escritores que necesitan rascar espaldas de vez en cuando son los verdaderos autores de estos textos. Pero al final, la culpa es de los escritores por hacer obras que merezcan tales elogios. Invitamos como comentarista especial a Luis Fernando Afamador (LFA), experto en leer solapas para escribir sus reseñas. Los jurados serán ustedes, bobos lectores: voten pensando cuál libro quieren leer después de ver estas solapas.

Sobre Amor con A de Ángela Becerra
Así como sus novelas se caracterizan por crear un torbellino de emociones y sentimientos, en este libro la autora lleva los sentimientos al extremo gracias al romance que vive con las palabras. “Las letras huelen, saben, acarician, golpean. Las letras ríen, lloran, gritan y suspiran. Saben amar y también odiar. Las letras son poderosas. Tienen en sus manos el arma de la seducción y ellas lo saben; a veces se hacen las estrechas, pero si las acaricias, si las amas, terminan rindiéndose a ti. Porque, en el fondo, las letras son muy generosas y agradecidas. Disfruto manoseándolas, estirándolas, acompañándolas, jugando a hacerlas y a deshacerlas hasta que al fin se quedan quietas y me regalan la frase que yo quiero…”.
LFA: Me gustan las letras estrechas (guiño, guiño).

Nahum Montt, sobre Hot Hot Bogotá de Alejandra López
Lejos, muy lejos de los lugares comunes de la llamada novela urbana colombiana, este relato fresco y despiadado, nos permite recorrer la cotidianidad de Sole, su protagonista. Y más allá del infierno íntimo del desasosiego, la sexualidad y la manipulación desbordante, Hot Hot Bogotá nos presenta la primera novela de Alejandra López, narradora tierna, implacable, desesperada. Un hallazgo.
LFA: El verdadero hallazgo es que este libro fue seleccionado por la revista SoHo como uno de los siete peores del año, el listado más confiable de literatura nacional. Salgo ya mismo a comprarlo, pero no lo leeré.

Sobre Su casa es mi casa de Antonio García
(…) Pero el juego terminó saliéndole mal, porque se encontró con una mujer que estaba casada con un personaje peligroso y que no se dejó meter los dedos en la boca. Martín descubre todo esto y se inmiscuye en una trama que pone en riesgo su apacible vida de estudiante. Su casa es mi casa es una novela que conjuga el humor con una narración ágil y una historia vertiginosa.
LFA: Para escribir solapas también existe una plantilla. Seguro.

Sobre Unos duermen, otros no de Eduardo Bechara
Boris Estefan Porvorsky, un joven abogado en una firma prestigiosa de la ciudad, pierde a su hermano en un atentado terrorista en Bogotá, dándose cuenta de que las cosas no son como aparentan. Enfrentado al fantasma de Tufik Estefan Porvorsky y a la cruda realidad de una familia que se desintegra, intenta luchar contra un personaje siniestro, Jerónimo Pinillos, su propio jefe, quien maltrata, denigra y subyuga a sus empleados dentro de la oficina. El abuso laboral como nueva forma de esclavitud, junto con una coyuntura nacional de la que nadie puede escapar, conforma la vida de Boris, quien sólo hasta el final, descubre el misterio que hay detrás de la muerte de su hermano.
LFA: Mérito especial por haber sido escrita por el mismo autor. Y por frases tan poco comunes como "la cruda realidad" y "un personaje siniestro". Otro punto por la nueva forma de esclavitud, ¿no será más bien la literatura una nueva forma de estupidez?

Sobre Técnicas de masturbación entre Batman y Robin de Efraím Medina
Efraim Medina Reyes ha construido una novela collage, mezcla de géneros y estilos, basada en la fragmentación y el uso continuo de digresiones, en las que la voz del recuerdo toma el protagonismo del libro. La trama no lineal nos obliga a veces a volver atrás para completar la información. Los diferentes apartados de la obra, aparentemente independientes entre sí, contribuyen a formar un todo común que da sentido al texto.
LFA: Como quien dice, chocoloco.

Sobre Fernando Vallejo en diferentes solapas de Alfaguara
La obra de Fernando Vallejo continuará gritando improperios con la certeza de quien sabe que ya no es posible sumar más horror al horror. Una lúcida fuerza literaria.
LFA: Qué horror tan horroroso.

Sobre Sin dirección, de Gabriel Ruiz Navarro
Ruiz Navarro lleva la literatura urbana a donde jamás se pensó que llegara: a la pérdida de la dirección.
LFA: Y sus lectores seguro la llevarán más lejos: a los tarros de basura.

Jorge Franco sobre No es una historia de amor de Jaime Espinal
Este es un libro que siempre le llegará tarde a quien lo lea porque nos hemos negado a aprender de la experiencia ajena. Más bien está destinado, después de leerse, a convertirse en un categórico e inevitable Te lo dije.
LFA: A Jorge Franco le llegó tarde el cheque de Planeta, por eso escribió este comentario.

Sobre Don Quijote de la Mancha en Medellín de Jorge Franco
Este relato es un hermoso y conmovedor trasplante del Quijote a la terrible situación que conmovió hace algunos años a Medellín.
LFA: Cómo así, ¿lo conmovedor conmueve?

Sobre El poeta en el hotel de Juan Ensuncho
Definido por su autor como una “colección de conjuros”, este poemario de cien páginas está dividido en tres movimientos: “La flor de las aguas”, “Vivir es fumarse” y “Para pintar en las paredes”. El libro fue presentado en la tradicional taberna La Cueva, de Barranquilla, establecimiento que exalta la tertulia y la bohemia y en el que antaño se dieron cita nombres de la talla de Cepeda Samudio, Obregón y García Márquez. Las ilustraciones, que se ofrecen en hojas desprendibles para que el lector que así lo desee pueda disponer de ellas fuera del poemario, son obra de la venezolana Rosanna Faría. El libro puede ser solicitado por correo electrónico.
LFA: Se me ocurren varias disposiciones –o deposiciones– para las ilustraciones. Serán las mismas para el resto del libro, que ya pedí por correo electrónico.

Sobre Dulce Compañía de Laura Restrepo
La reportera de una revista de frivolidades es enviada por su jefe a cubrir la aparición de un ángel en una de las barriadas más pobres de la ciudad. Emprende la tarea a regañadientes porque la tienen sin cuidado los asuntos religiosos y la aburre sobremanera un tema tan manido, y ni siquiera sospecha hasta qué punto se va a ver involucrada en una brutal cadena de acontecimientos que escaparán a su control y a su racionalidad.
LFA: Lo que, sin duda, escapa a la racionalidad, es la capacidad de desperdiciar papel en Laura Restrepo.

Sobre Scorpio City de Mario Mendoza
Valiéndose de la voz de uno de los narradores de su novela, el autor confiesa: “No deseo escribir una novela tradicional, maniquea, con el característico triunfo del bien sobre el mal en las últimas páginas. No. Dejaré que la realidad triunfe sobre la forma, respetaré la historia tal y como me la contó Zelia: una historia donde la ciudad es atravesada en varias de sus capas, como un viaje al interior de una cebolla. Un inspector, crímenes, religiosos medievales camuflados en busca del poder, vagabundos y nómadas prehistóricos que viven de los deshechos, y al final las cloacas de la ciudad como lo más íntimo, como el inconsciente donde fluyen y habitan las materias prohibidas de la ciudad. Bogotá, ciudad apocalíptica de las mil heridas, ciudad venenosa que te ensañas con los que no te comprenden, ciudad de dulce crueldad, ciudad-travesti de maquillajes incomprensibles”.
LFA: Travestis a la cebolla, un nuevo plato del restaurante de Juan del Mear.

Sobre Hotel Pekín de Santiago Gamboa
Un relato magnífico que tiene como escenario el Pekín del siglo XXI, las complejas relaciones entre China y Occidente, los avatares de dos viajeros que se reúnen a charlar y a beber por las noches en el bar del Hotel Pekín, mientras el mundo se transforma, así como los temores y la cautela de un rico empresario chino con la modernidad y los cambios violentos.
LFA: Mientras el mundo se transforma, las novelas de Gamboa siguen pareciendo películas de Hallmark Channel.