martes, 26 de agosto de 2014

Bobby Planet: Medellín

Como uno de los pasatiempos favoritos de los colombianos en redes sociales es compartir lo que piensan los extranjeros de Colombia, decidimos convocar a los expertos de El Mundo al Bobo –la guía de viajes para los viajeros con un presupuesto apenas suficiente para cinco minutos en un café internet– para que nos contaran acerca de su experiencia en Medellín. El resultado, como en todos los textos de extranjeros que se comparten en redes sociales, es un conjunto de las mismas cosas de siempre y de todo lo que ya sabemos pero que, dicho por alguien de otro país, nos parece una revelación y, sobre todo, nos suena di-vi-no.
Medellín es la cuca.

Antes de ir:
Comprar un seguro de vida nunca fue mejor idea. Especialmente si piensa ir a un barrio diferente de El Poblado.
No olvide las gafas de sol: es muy importante que nadie se sienta observado o que sienta que su pareja es observada, las consecuencias pueden incluir un balazo o convertirse en un personaje de Jorge Franco. No se sabe qué es peor.
A pesar del clima templado, la definición de “eterna primavera” para los medellinenses (que, por vivir en el trópico, jamás han vivido una verdadera primavera) significa que en cualquier momento puede llover –y seguir lloviendo durante días–: por eso, un impermeable siempre es conveniente. Un impermeable a prueba de balas es, además, recomendable.

 
Este post llega a ustedes con el gentil auspicio de la desmovilización paramilitar.

Reseña:
Encasillar a Medellín como una ciudad violenta por ser donde nació y creció Pablo Escobar es muy feo. En esta montañera capital también nacieron y crecieron mafiosos de las letras como Jorge Franco y Héctor Abad Faciolince, sicarios de la canción como Juanes y Sara Corrales o grandes ideólogos como Álvaro Uribe Vélez y José Obdulio Gaviria. Sin embargo, hay que admitir que esta es la mejor ciudad (o la más ejemplar) del país: haber parido a Fernando Vallejo (el colombiano con más argumentos contra la nación) es, sin duda, un mero mérito.

Desgraciadamente, el arribismo no es exclusividad de los bogotanos que creen que Bogotá Beer Company es la mejor cerveza con sabor a colorante del mundo.

Ser la única ciudad con metro en Colombia convierte a Medellín en la capital del mundo: al menos 200 homicidios diarios –según cifras oficiales–, al menos dos terceras partes de la ciudad bajo la línea de pobreza –y la de fuego– y uno de los mayores índices de bulimia y anorexia del mundo –e implantes mamarios a precio de manicure–, demuestran que la belleza y la pobreza no están necesariamente separadas.
Aunque llevan años diciendo que Colombiamoda pone a nuestro país a la vanguardia de la alta costura, eso todavía no sucede –o quizás se refieran a la costura hecha con motosierra–; lo bueno es que seguimos viendo a las mujeres más ricas modelando ropa que sólo las más ricas de verdad pueden pagar. Eso sí, admitamos que tener edificios inteligentes –más inteligentes en cualquier caso que los escritores paisas– hace de Medellín una ciudad menos boba que Bogotá.
Lo mejor de la capital de la montañera, sin duda, es su clima primaveral acompañado por eventuales lluvias –y no estamos hablando sólo de balas– que son suficientes para causar derrumbes y dejar bloqueadas las carreteras circundantes durante semanas. La mejor forma de disfrutar ese clima es a bordo de una chiva rumbera, bebiendo aguardiente a ritmo de reguetón y viendo los lugares que dejan ver (es decir, los barrios de los ricos).
No importa qué tan sano sea usted, ir a Medellín y no probar su marihuana es como ir a México y comer en Taco Bell. No se le haga raro que incluso haya policías fumando en la calle, así que deje el miedo de lado y compruebe que la marihuana no es ninguna pipa de la paz –si lo fuera, no habría tanta violencia en Medellín–.
Esta editorial no tiene problema en admitir su gusto por la marihuana.

Situación política
Depende del grupo armado ilegal que esté gobernando la ciudad.

Dinero
Dinero: angustias. Dinero: problemas. Dinero: ¡sistema!

Lugares de interés
Si quiere sentirse como en una plaza de pueblo pero pagando por tragos caros, el Parque Lleras es su mejor opción. Lo más divertido de este sitio es que el volumen de la música de cien discotecas se mezcla en una cacofonía peor que una canción de Tiesto y el olor de la marihuana hace que el sitio sea conocido popularmente como “Parque Yerbas”. Le va mejor en el Parque El Poblado.
Demuestre que los paisas no son los únicos montañeros y tómese fotos en el metro y en el metrocable. Si se pone nervioso en el metrocable, procure no decir groserías y grabarse en video: ya se le adelantaron.
En el corazón de Medellín hay un cerrito desde el que se puede ver toda la ciudad. Para atraer incautos lo bautizaron “Pueblito Paisa” pero debería llamarse “Pueblito Paila” porque se demora uno más estacionando el carro que conociendo tan atractiva atracción.

Según Fernando Vallejo, de aquí proviene la inspiración para su próxima novela: La Rosa Mística de los jardineros.

Dónde dormir
Antes de dormir, pregúntese: ¿pa’ qué zapatos si no hay casa?

Dónde comer

En este popular monumento a la bandeja paisa se advierte a los habitantes sobre las consecuencias de consumir tan saludable plato local.
Los restaurantes de comida corriente son lo más exótico de Medellín: le pueden servir un banano partido en dos rodeando una porción de frijoles y una carne llena de nervios y gordos que más parece gelatina.
La tradición capitalina de llevar a los extranjeros a comer caro pero feo en un sitio kitsch donde se sirve lo mismo de todas partes tiene su versión paisa en Queareparaenamorarte, también conocido como Julián Carne de Camaján.

Cómo llegar y salir
Si llega en avión, tómese un Mareol para la carretera entre el aeropuerto y Medellín. La mayoría de la gente sale en ataúd.



El inglés de Medellín es uno de los mejores del país. De hecho, sigue sus propias reglas, conocidas como The Drug Baron's English.

miércoles, 2 de julio de 2014

Telebobentas: Bobo Ross



En La Bobada Literaria también apoyamos a los jóvenes emprendedores y queremos ser tan rentables como los hijos de Álvaro Uribe Vélez o tan buenos negociantes como los Nule. ¡¡¡Por eso decidimos lanzarnos al mágico mundo de las televentas!!! (Los signos de admiración demuestran nuestra euforia). Sabemos que en este mundo la gente es capaz de comprar cualquier bobada inútil –desde un iPad hasta un libro de Vladdo o una suscripción a la revista Arcadia–, así que vamos a llenar nuestras arcas con productos que producen arcadas. Para empezar este maravilloso negocio, creamos un curso de arte conceptual con el maestro Bobo Ross:


Para complementar el emprendimiento, tenemos una alianza con la galería Varicela Kleenex para vender las obras de nuestros egresados y no pagarles ni el 10% de lo que ganemos. Las primeras cinco llamadas recibirán gratis un diploma de cualquier universidad de garaje argentina para que puedan ser profesores en cualquier universidad de garaje colombiana. ¡Llamen ya!

viernes, 13 de junio de 2014

Elecciones y mermelada

Como en La Bobada Literaria nos gusta tanto la farándula, contratamos a uno de los personajes más faranduleros del último mes en Colombia, Andrés Sepúlveda, para que nos ayudara a hackear a Antonio Caballero. Luego nos dimos cuenta de un problema: Caballero escribe sus columnas a máquina. Pero no importa: este hacker es tan talentoso que consiguió hackear la máquina de escribir del taurocolumnista más amargado de Colombia, que presentamos en exclusiva en el único blog que, a dos días de las elecciones, sabe quién va a ganar la Presidencia del país por cuarta vez consecutiva.

Debemos aclarar que Caballero todavía no la ha terminado pero la tiene casi lista: sólo le hace falta llenar unos espacios y queda lista la misma columna de otra semana (u otra columna de la misma Semana, que se repite cada cuatro años y que volverá a funcionar dentro de cuatro). Como queremos seguir faranduleando, este domingo los esperamos con Carlos Antonio Vélez para decir, con su mejor tono grecocaldense: "yo lo dije, yo lo predije".

Elecciones y mermelada

La victoria del presidente electo _____________ [inserte nombre del presidente electo] no es más que una ilusión de cambio. En realidad, su programa de gobierno es tan catastrófico como la herencia que recibirá el próximo presidente, es decir el mismo presidente que ocupó la sede de gobierno _______________ [elija la opción: de 2002 a 2010 / durante los últimos cuatro años] –y que recibiremos todos los colombianos sin beneficio de inventario–, catastrófica en toda la línea.

Hay que verla en todos los terrenos tocados por los ocho años de gobiernos uribistas y cuatro de gobierno santista, que es lo mismo pero con otro nombre. En las obras públicas –y la mermelada, sin siquiera obras públicas–. En la agricultura –quiero decir: en la destrucción del agro colombiano– y la mermelada. En los servicios de inteligencia –y la mermelada–. En el inútil –y enmermelador– combate contra el tráfico de las drogas prohibidas. En las Fuerzas Armadas –armadas de mermelada– desmoralizadas por la cadena de cerca de tres mil "falsos positivos" cuyos responsables siguen sin ser juzgados y van saliendo poco a poco por el habitual vencimiento de términos con que concluyen los procesos delicados en Colombia. Y en la sociedad, que siempre usa la misma mermelada. En la mermelada en todos sus sabores y con todo su vigor corruptor, que es lo más visible de la obra de gobierno de Uribe y de Santos. Pero también hay que ver el estado lamentable en que queda la economía del país: no solo por la mermelada desaforada, sino por la ineptitud manifiesta que ha destruido el empleo, despilfarrado los años de bonanzas y regalando lo que Uribe llamaba la "confianza inversionista" y Santos la "locomotora" de lo que sea: cualquiera de ellas, representada en gabelas para el capital extranjero. Hay que ver cómo dejó Uribe las relaciones con los vecinos, hechas trizas por cuenta tanto del ataque al Ecuador como de las siete bases militares entregadas al servicio de las tropas norteamericanas. Y cómo sigue la salud cuatro años más tarde, con todo y su emergencia no prevista por nadie –y la mermelada–. Y cómo está, por último, la situación del orden público: esa que hace doce años un presidente anunció que solucionaría en 18 meses, y con el pretexto de la cual se hizo reelegir para cuatro años más en nombre de la "seguridad democrática", que si hubiera funcionado tendríamos a Uribe felizmente retirado cuidando de sus caballos. Una solución que no es tal cosa, sino prácticamente lo contrario: un aplastamiento del problema.

El lío en realidad es otro, y se instaló en la Casa de Nariño desde hace doce años. Qué digo desde hace doce, desde hace doscientos, cuando se empezó a fabricar en la sede del gobierno el principal producto hecho en Colombia: la mermelada. Gracias a esta mermelada ganó las elecciones ________________ [inserte apellido del presidente electo], que fue ministro de ____________ [inserte nombre de ministerio correspondiente: Hacienda / Defensa] de Álvaro Uribe Vélez, el presidente más corruptor y corrupto que se ha hecho elegir por las Farc para representar a los colombianos. Y se hizo reelegir con mermelada, pidiéndoles a sus enmermelados acólitos que votaran antes de que los metieran a la cárcel por la mermelada de los paramilitares. Su sucesor, por supuesto, hizo sólo lo que prometió cuando durante su campaña aceptó el espaldarazo del presidente que chuzaba a la oposición a sus espaldas: continuar su legado de ineptitud –y mermelada–. Santos, pues, nos dejó exactamente en el mismo punto en que estaba el país cuando comenzaron sus cuatro años de gobierno, que es lo mismo que hizo su antecesor, Uribe, lo que significa que estamos en 2002, con todo y proceso de paz de por medio. Pero con doce años más de guerra a las espaldas.

Eso debería tener de bueno, al menos, la disipación del uribismo, y en consecuencia la búsqueda de soluciones verdaderas a los verdaderos problemas. Pero parece ser que no es así, como lo muestran los resultados obtenidos por __________________ [inserte nombre del presidente electo] en la segunda vuelta de las elecciones. Pues esa es la otra parte de la herencia de Uribe: que heredamos también a ________________ [inserte nombre del presidente electo].